América Semanal
16 de Noviembre de 2003
Desde Paris
Luis
De Lion *
Iraq vive hoy momentos de
incertidumbre, tras múltiples atentados terroristas; y pareciera que la rápida
victoria de las fuerzas de coalición, estaría padeciendo una lenta
degeneración. Pero si escribo en condicional, es porque creo que a pesar de la
escalada terrorista de éstas ultimas semanas, se vislumbra, desde que salió del
poder Hussein, un nuevo escenario geopolítico y religioso, en donde no habría
espacio para el sueño de Ben Laden.
El surgimiento de éste nuevo
espacio proviene de Irán, del nuevo Irán que desde 1997 le ha otorgado el poder
político a Khatami, luego de dos procesos electorales, de sufragio universal
bastante transparentes; mientras el poder religioso sigue en manos del chiíta
Alí Khameini. Ese renacer democrático le hizo entender a los Ayatolas, que para
subsistir hay que adaptarse a los nuevos aires.
En el vecino Iraq los hermanos
Al Hakim (el mayor acaba de morir en un atentado) ejercen el liderazgo chiíta,
corriente mayoritaria dentro de la población iraquí. Estos líderes chiítas han
visto con buenos ojos la labor de las fuerzas de coalición; y sería fácil
imaginar que en unas hipotéticas elecciones organizadas por los Estados Unidos,
Iraq pasaría a ser una segunda gran nación chiíta.
Esta posibilidad, futura e
incierta, pero democrática, podría constituir un duro revés para Ben Laden y Al
Qaeda, y para evitarlo se han puesto manos a la obra, en sociedad (los kamikazes
son importados) con agentes del extinto servicio secreto iraquí. Así atacaron,
las sedes de Naciones Unidas y de la Cruz Roja en Bagdad, a la nueva policía
iraquí, han evitado que los niños iraquíes asistan a la reapertura del año
escolar y sabotean el restablecimiento de algunos servicios públicos. Sin
contar los ataques contra las fuerzas de la coalición, que van dejando un
elevado saldo de soldados muertos, contabilidad que hace babear de regocijo a
la causa antiamericana.
Mientras tanto, los líderes
iraníes siguen hilando muy fino la confección de éste nuevo espacio chiíta, y
el reciente acuerdo que permite las inspecciones occidentales del parque
nuclear iraní son un ejemplo. De lograrse el cometido, Irán e Iraq, naciones
chiítas, dispondrían de mas petróleo que Arabia Saudita, así como también tarde
o temprano ¾en particular Irán¾ desarrollaría su fuerza de disuasión
nuclear, que junto a Israel y La India, cercarían a Pakistán igualmente
potencia nuclear, y territorio predilecto de Al Qaeda.
Pero de ese lado del mundo nada
es sencillo, y Ben Laden sigue siendo popular. En Bagdad se rumora que una vez
culminado el Ramadán, será difundido un nuevo video de Ben Laden, relanzando la
Jihad e invitando para próximos atentados en febrero 2004 en plena
peregrinación a La Meca.
Mientras en
Occidente, donde no hay espacio para un arrogante más, desde Washington la
soberbia sigue apestando y en París la petulancia se convirtió en parálisis.
* 13 de Noviembre de 2003. Visite el sitio del
autor: http://www.luisdelion.net/
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