La Nueva Mujer Latinoamericana
Las circunstancias en las que se
desenvuelve la vida
cotidiana de América Latina desde el último tercio del siglo anterior, dan
cuenta de cambios sustanciales en todas y cada una de las esferas humanas. Una
muy destacada es la que se refiere a la mitad de la población del planeta: la
mujer, corresponsable de nuestros destinos y baluarte
de trascendentes luchas para la solución de nuestros problemas.
La
mujer ha sido un símbolo convencional de muchos partidos políticos, ocasión de
eternas promesas de recámara, enjuague de infieles culpas y promoción de
elocuencias reiteradas. Durante siglos jugando un papel secundario en la
participación del crédito insoslayable de la hechura de la historia, como el
“negro del mundo” que dijera Lennon, ha deseado tener
esta parte constitucional del género vida propia y distinta al resto de los
mortales, porque sus derechos no siempre han ido de la mano de los de la época
en cuestión.
Son
los esfuerzos hacia la conveniente organización del sector y la insistente
querella a través de movimientos feministas y de género, ONGs y organismos de
base, en tiempos en que la participación de la mujer en el mundo del trabajo,
en el mundo de la educación, en el mundo de la política resultó ya inevitable,
aquello que primordialmente ha permitido conocer y valorar, así sea
insuficientemente, sus particulares circunstancias. Y modificar, así sea
inicialmente, el sustento de una mejor vida.
A
lo largo de esta historia, la creciente conciencia del entorno ha dado cuenta
de que, a diferencia de lo que en ocasiones se sugiere, la mujer tiene que
caminar no en contrario del hombre sino justo a su lado, en la búsqueda de una
lucha común, no separada, sino hombro con hombro, brazo con brazo y mano con
mano con la otra mitad del planeta, pues su destino va acompañado de aquel del
hombre mismo: el fin de su expoliación no es otro que el fin de la explotación del
hombre mismo, el finiquito de su desigualdad no es más que el fin de toda
desigualdad humana.
Al
respecto muchos temas habría que considerar en cuanto a la nueva mujer
latinoamericana. La reflexión y el estudio de esta temática ha conformado un
verdadero boom
que —luego incluso del exagerado feminismo militante— ha permitido con holgura
disponer de cantidad de materiales serios y valiosos, que dejan entender mejor el
curso de las cosas. Baste a nuestros visitantes acercarse a los que aquí hemos
recogido, a fin de advertir el abanico de posibilidades creadas hasta nuestros
días en el asunto que ahora nos compete.
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