Arturo Cipriano y su «Atásquense `ora que hay lodo» El murmullo de los pueblos

José David Cano


En agosto de 2000 fue presentado el nuevo disco del grupo Mitote, Atásquense `ora que hay lodo (distribuido por Pentagrama). El siguiente artículo muestra la esencia del grupo, representativo de algunas tendencias actuales de la música en América.

 

Se trata de una mezcla de ritmos del mundo étnico, conceptos sonoros indígenas, afroamericanos, jazz contemporáneo y un poco de funk. Con su saxofón y tres proyectos musicales que incluyen un espectáculo de jazz, uno de canciones que fusionan esta corriente con ritmos como el son y el candombe, y uno más que es una propuesta para niños, el músico Arturo Cipriano, fundador del grupo, está en el Distrito Federal “para armar el Mitote”.

La presentación de su cuarta producción, en la que se interpretarán canciones de G. Azevedo, Capinan, Tosca Sánchez, Gilberto Gil y del propio Cipriano, “promete ser un coctel de jazz y ritmos de Centro y Sudamérica”, comenta el baterista del grupo, Daniel Kitroser, quien, acompañado de Isabel III (voz), Emiliano Huerta (conga), Pablo Novoa (guitarra), Gil Gutiérrez (guitabla) y Rodrigo Castelán (piano) completan el cuadro.

En este disco “hay canciones de diferentes países y de diferentes zonas porque somos nómadas, somos viajeros”, dice Daniel Kitroser. En consecuencia, “el grupo siempre tiene que grabar en varias ciudades, y la cinta va, al igual que nosotros, de un lugar a otro”. Y este disco, comenta, “no fue la excepción, aunque la mayor parte fue grabada en Guadalajara, en el estudio de Raúl Cuevas”.

Del proceso del disco, explica Kitroser: “Cuando entramos al estudio teníamos unas cuarenta piezas para escoger; cantidad de cosas que habíamos tocado y queríamos grabar. De ahí que simultáneamente tuviésemos dos discos en puerta: Atásquense `ora que hay lodo y uno de jazz (que pronto saldrá al mercado pues sólo falta mezclarlo)”.

Hoy, afirma a su vez Arturo Cipriano, “hemos logrado que mayor gente se interese por Mitote en todo el país; además ese gusto se ha extendido a Guatemala, El Salvador, Nicaragua y un tanto a Perú y Argentina. Vamos lentamente, pero ahora con más posibilidad de aventar el material mucho más lejos”.

Y es que Mitote, a lo largo de diez años de su formación, “ha logrado capturar en su música el sonido de la historia y el murmullo de los pueblos”, indica Cipriano. Por eso, más allá de buscar algún estilo, el grupo “recoge los muchísimos materiales que hay, fundamentalmente de los jefes del jazz, la música afroamericana y afrocontinental. Es un sonido tan armónico que incluye lo ceremonial, lo que nos gusta avanzar, lo que nos rebota”.

Por eso es muy difícil que se pueda encasillar al grupo en algún género, advierte Cipriano: “Los géneros son etiquetas que ponen las disqueras y nosotros hacemos música; ése es nuestro logro: vivir del sonido”.

Por otra parte, agrega Isabel III, la temática del grupo es decir ahora «odio» y «amor» de una forma más arriesgada: “Intentamos expresar la misma vieja canción de diferente manera”.

_En este sentido _pregunta este reportero_, hay un cierto humor e ironía en las letras; para ustedes, ¿cuál es la línea divisoria entre una letra de humor «seria» y un humor «absurdo», quizá «ridículo», como lo que se transmite en la radio comercial?

Daniel Kitroser: “Todo mundo se basa casi siempre sobre el mismo repertorio literario; se utiliza un lenguaje muy limitado cuando éste es muy extenso. En este sentido, Cipriano extiende el lenguaje a todo lo ancho”.

Arturo Cipriano: “Decía una chicana, dedicada a recopilar música en Texas, que la música mexicana se compone de 25 palabras; tal vez se refería precisamente a ese periodo que ha dominado la industria del disco. Ahora, con la internacionalización de la música argentina, brasileña, española, y la expansión de todo a favor de todo, se puede hablar tanto del humor como de la locura de un Zappa, por ejemplo; para eso hay material en la literatura. Obviamente, todo esto es para quien lo quiera consultar, ya que no es ninguna obligación. Sin embargo, no estoy de acuerdo con eso del «absurdo» porque éste lo hay en los sonidos, en la vida misma, en la política mexicana, en los partidos políticos. El absurdo, a final de cuentas, está en todos lados y en muchas ocasiones no es totalmente malo”.

_¿Qué tan independiente se puede ser hoy, en esto de la música?

Isabel III: “Somos totalmente independientes y vivimos de esto y lo seguiremos haciendo. Siempre hemos sido muy insistentes y por eso las puertas se nos abren; quizá no como presumen unos, pero para nosotros opinar y hacer lo que queremos, decir lo que pensamos, son los mejores logros”.

_¿Se puede estar completamente dedicado a esto?

Cipriano: “Por supuesto que sí; el secreto está en talonear y talonear desde temprano como muchísimos mexicanos lo hacen; o si se quiere, salir y mostrar los materiales, proponer aquí y allá”.

_¿De dónde salió el título del disco?

Cipriano: “No era una predicción, ni quise echar alguna maldición a los Estados Unidos «Mexicairos», sólo que es una constante en nuestra postura. En Centro y Sudamérica tuvimos la oportunidad de ver cómo se manejan ciertos aspectos de la política social: las mismas características de engaño de los políticos. Entonces, nos apoderamos de una expresión popular que dicen todas nuestras abuelas: «Atásquense `ora que hay lodo». Y esta expresión, de una u otra manera, encajaba con cualquiera que hubiera ganado en México”.

* El Financiero, México, 16 de Agosto de 2000.

 

     

Cuestiones de América Nº 8, Abril de 2002

 

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