Congreso de los Pueblos
Indígenas de Colombia
Marlon Carrión C. *
Quito.
Con el lema
“Por la vida y dignidad para los pueblos indígenas, y para los
colombianos también”, los pueblos y comunidades agrupados en la
Organización Nacional Indígena de Colombia, ONIC, en las Autoridades Indígenas
de Colombia, AICO, en la Organización de los Pueblos de la Amazonia, OPIAC, y
aquellos que no están asociados todavía, tuvieron su Congreso Nacional en el
Resguardo Indígena de Cota, Cundinamarca, entre el 25 y el 30 de noviembre de
2001.
En
su convocatoria, los organizadores del evento plantearon estar convencidos que
lo que está en juego en Colombia, para los pueblos indígenas y para todos los
colombianos, es la sobrevivencia como pueblos y como Nación. “O cambiamos
este país, o desaparecemos”.
Por
tal motivo este Congreso fue visto como un espacio en el cual los indígenas
aportaran desde su vivencia, su cosmovisión y su sabiduría, al encuentro de la
paz y el desarrollo de este país sudamericano.
La
ONIC parte de la afirmación de que los poderosos jamás harán un nuevo país, ni
harán la paz, ni la justicia, ni un pacto de paz con la naturaleza. Asimismo,
afirman que cualquier gobierno que venga de los partidos tradicionales y de los
empresarios, avanzará la aplicación de toda la receta del capital financiero
transnacional, la imposición de los compromisos con el Fondo Monetario
Internacional y la explotación primaria de recursos naturales.
Para
los indígenas colombianos, el neoliberalismo tiene un nuevo y más doloroso
rostro: el Plan Colombia. A él se suma el Acuerdo de Libre Comercio de las
Américas que exige la expropiación de los territorios indígenas. Los dos
aspectos transforman al país en un enorme teatro de operaciones militares.
El
Congreso de los Pueblos Indígenas de Colombia resume decenas de actividades
realizadas desde hace más de un año. La meta es clara: construir una
alternativa de país en comunión con los negros y campesinos, con los obreros y
trabajadoras, con la gente que quiere justicia, dignidad, paz y trabajo.
El
problema de la guerra, que tanto afecta a los indígenas, es un tope que frena
ese cambio que todos requieren y desean. Los indígenas se reconocen como
Pueblos en Resistencia, por lo mismo, la idea es encontrar un camino para la
solución negociada al conflicto entre todos los sectores sociales de Colombia.
Para ello se propone a este Congreso la creación de una Comisión Nacional de
Paz de los Pueblos Indígenas.
La
defensa de la vida de las comunidades y pueblos indígenas pasa necesariamente
por un nuevo ordenamiento territorial que tenga en su espíritu la defensa de
las autonomías territoriales y la preservación de la soberanía ante las
agresiones del capital financiero, los megaproyectos y la guerra.
Estos
fueron los ejes de reflexión de este Congreso. Se trata de que el movimiento
indígena cumpla un nuevo papel, que asuma una responsabilidad más grande.
Significa superar el papel de víctimas que a veces obliga a adoptar la guerra,
y pasar a dirigir el país. Como lo ha determinado el Congreso del Consejo
Regional Indígena de Cauca, CRIC, dejar de ser los invitados de piedra de los
partidos tradicionales y ubicarse claramente del lado de las propuestas
alternativas, en torno a la construcción de un Estado multiétnico y de una sociedad
multicultural.
Al
congreso fueron invitados organizaciones campesinas y sindicales,
intelectuales, representantes indígenas, autoridades, senadores, diputados,
concejales, funcionarios públicos y delegados de organizaciones populares, así
como delegados indígenas de otros países.
“Nosotros
sabemos que si no hay paz para todos los colombianos, no habrá paz para
nosotros. Y también que si no hay paz para los pueblos indígenas, no habrá paz
para nadie”.
* Servicio
Informativo “Alai-amlatina”, Agencia Latinoamericana de
Información, 22 de noviembre de 2001; info@alai.ecuanex.net.ec. URL: http://alainet.org
Cuestiones de América Nš 8, Abril de 2002
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