Proyecto De Biopiratería
en México Cancelado Definitivamente
Una victoria de los pueblos indios de Chiapas
ETC Group *
Luego de dos años
de intensa oposición local de las organizaciones indígenas de Chiapas, México,
el proyecto ICBG Maya, financiado por el gobierno de los Estados Unidos con el
objetivo de realizar bioprospección del conocimiento
y plantas tradicionales de Chiapas fue “definitivamente cancelado”
por parte de uno de los socios del proyecto, la institución pública de
investigación Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), con sede en Chiapas. El
gobierno de Estados Unidos también confirmó hoy que el proyecto ICBG Maya es un
capítulo cerrado.
* * *
“La
cancelación definitiva del proyecto ICBG-Maya es algo muy importante para
nosotros, pero también para todos los pueblos indios de México. Hace más de un
año declaramos una moratoria activa a todos los proyectos de bioprospección, para poder discutir en nuestros propias
lenguas y ritmos, entender bien lo que contienen estos proyectos y hacer
nuestras propias propuestas sobre el uso de nuestro conocimiento y recursos.
Queremos asegurarnos que nadie va a poder patentar estos bienes y que los
beneficios se puedan seguir compartiendo entre todos. Nuestra lucha está dando
frutos”. Antonio Perez Méndez, médico indígena,
secretario del (Consejo de Médicos y Parteras Indígenas Tradicionales de
Chiapas (COMPITCH).
“Vemos
la cancelación del proyecto como una victoria, pero también sabemos que tenemos
que desarrollar nuestras propias alternativas económicas. Si no, vamos a seguir
viendo como llegan proyectos extranjeros a privatizar nuestros recursos y
conocimientos.” Rafael Alarcón, médico, asesor del COMPITCH
La
decisión de ECOSUR de retirar su apoyo al proyecto ICBG Maya es un epílogo
bienvenido a este proyecto de biopiratería, mal
concebido desde sus inicios, que no sólo se topó con la amplia oposición de las organizaciones locales indígenas y otras de Chiapas,
sino que tampoco logró conseguir los permisos necesarios del gobierno mexicano
para seguir adelante. (El gobierno le negó los permisos de evaluación
biotecnológica de las plantas recolectadas por el proyecto.)
El
proyecto, titulado en castellano “Investigación farmacéutica y uso
sustentable del conocimiento etnobotánico de la
región maya de Los Altos de Chiapas (ICBG Maya)”, contaba con una
financiación del gobierno estadounidense de 2,5 millones de dólares, aprobada
en septiembre de 1998. Los socios del proyecto eran la Universidad de Georgia-Athens, Estados Unidos, el Colegio de la Frontera Sur
(ECOSUR), México, y la empresa biotecnológica de Gales, Molecular Nature Limited.
Los
proyectos ICBG (Grupos Internacionales de Colaboración en Biodiversidad), son
una iniciativa del gobierno de los Estados Unidos en la que participan la
Fundación Nacional de la Ciencia, los Institutos Nacionales de Salud y el
Departamento de Agricultura (USDA).
¡No es no!
“Pese a
la muchas veces que se nombró el “consentimiento informado previo”,
y el “derecho a decir no”, a los indígenas de Chiapas les tomó dos
años convencer al ICBG-Maya de que “no” quiere decir “no”.
El proyecto era inaceptable para muchas comunidades indígenas de Chiapas que se
oponían a la explotación comercial de sus recursos genéticos y su conocimiento
tradicional”, explica Silvia Ribeiro del Grupo ETC (antes RAFI). “Ecosur tomó una decisión responsable y, al parecer, ahora
están tratando de restablecer el apoyo comunitario para sus programas de
investigación pública”, agrega Ribeiro. Antonio Perez
Méndez del COMPITCH expresó, “Estamos contentos que los investigadores de
ECOSUR entendieron que tenían un virus adentro y ahora lo están sacando,
sabemos que ellos también tienen sus discusiones dentro de ECOSUR”
Lentos para irse:
El programa
ICBG Maya fue arduamente defendido por su director, el antropólogo Brent Berlin de la Universidad de
Georgia. Luego de haber fracasado en lograr el consenso a nivel local, y frente
a las críticas crecientes a nivel internacional, Berlin
trató de salvar el proyecto rediseñándolo. En Agosto 2001, Berlin
le propuso a Ecosur una restructuración
del proyecto, que ahora se dedicaría a recabar información sobre los posibles
riesgos y beneficios de la exploración e investigación de productos naturales
con fines biotecnológicos, a entrenar especialistas indígenas sobre normas
éticas relacionadas con la obtención del consentimiento informado previo y al
desarrollo de una campaña de información sobre los riesgos y potencialidades de
la bioprospección para las comunidades
indígenas. Aunque el ICBG de Estados Unidos aprobó este nuevo proyecto, a
ser financiado con fondos re-dirigidos de la primer
propuesta del ICBG-Maya, el Consejo Técnico de ECOSUR rechazó esta propuesta a
fines de octubre. Poco tiempo antes
¿Lecciones aprendidas?
El rechazo
definitivo del ICBG Maya, y la continuidad de las luchas de los pueblos
indígenas de Chiapas para defender sus derechos colectivos sobre la
biodiversidad y el conocimiento tradicional, dan un ejemplo aleccionador que
debería ser aprendido por los bioprospectores de todo
el mundo, incluyendo los restantes proyectos ICBG en México, y en América
Latina, Asia y Africa.
Finalmente,
ni los antropólogos bien intencionados, ni las organizaciones de la sociedad
civil puede tomar decisiones por los pueblos indios, y menos aún determinar
desde afuera quiénes son los que pueden representar legítimamente los intereses
de las comunidades indígenas. Es imprescindible el respeto de los derechos colectivos
de los pueblos indios, así como del derecho fundamental de las comunidades
locales a vetar proyectos que afecten sus recursos y conocimientos.
En
un mundo donde los productos y procesos biológicos están siendo privatizados y
patentados en forma creciente, donde los Derechos de los Agricultores son
pisoteados por los acuerdos de libre comercio, no sorprende que los derechos de
propiedad estén confudiendo las negociaciones a nivel
local, nacional e internacional. En ausencia de mecanismos regulatorios
que salvaguarden realmente los derechos e intereses de los campesinos,
pueblos indios y comunidades locales, la bioprospección
equitativa es un mito.
Preguntas sin respuesta:
¿Qué va a pasar
con las plantas recogidas en Chiapas -miles de las cuales fueron enviadas a la
Universidad de Georgia- antes de la cancelación del proyecto? Aunque según los
proponentes del proyecto no se han realizado evaluaciones biotecnológicas,
¿como garantizarán, tanto ECOSUR como la Universidad de Georgia, que no se hará
un uso indebido de estas muestras en el futuro y que las plantas recolectadas
serán repatriadas a las comunidades locales?
Para
más información, ver antecedentes de este proyecto en http://www.rafi.org o contactar
a: Silvia Ribeiro, Grupo ETC: silvia@etcgroup.org tel:
(52) 5563-2664, o Hope Shand,
Grupo ETC: hope@etcgroup.org tel: (1-919)
960-5223. En Chiapas: Consejo de Médicos y Parteras Indígenas Tradicionales de
Chiapas, COMPITCH, Antonio Pérez Méndez, Rafael Alarcón (52) 967 85438 : compitch@hotmail.com
* Comunicado Grupo ETC, 9 de noviembre 2001. El grupo
ETC, Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración, anteriormente
RAFI, es una organización internacional de la sociedad civil, con base en
Canadá. El Grupo ETC (llamado Grupo “Etcétera “
en lenguaje coloquial) se dedica a promover la diversidad cultural y
biológica y los derechos humanos.
Cuestiones de América Nº 8, Abril de 2002
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