Secretaría de Hacienda
y Crédito Público (SHCP), Gobierno de México *
Desde principios de 2001 se percibió que el
ritmo de actividad de la economía mexicana sería más débil que el contemplado
en el programa económico original para ese año. Conforme se recibía información
de la evolución macroeconómica del último trimestre de 2000 y del primero de
2001 se agudizaba la tendencia decreciente del ciclo económico y,
consecuentemente, las expectativas de crecimiento para el año en su conjunto se
corregían de manera sensible y constante a la baja.
El detonador de este
comportamiento fue, sin duda, la desaceleración económica en los Estados
Unidos. El principal mecanismo de transmisión lo ha constituido la evolución de
las exportaciones manufactureras, toda vez que alrededor del 80 por ciento de
las mismas se destina al mercado norteamericano. Asimismo, considerando que las
exportaciones de bienes y servicios representan una tercera parte del Producto
Interno Bruto (PIB), es comprensible que uno de los soportes más importantes del
crecimiento nacional, es decir, aquel que integran las empresas orientadas a
abastecer los mercados foráneos, haya estado expuesto al vaivén del ciclo
económico mundial.
Por otra parte, la relación
entre el sector exportador y el resto de la estructura industrial del país fue
un vehículo a través del cual la desaceleración aludida se propagó al conjunto
de la economía mexicana. De esta forma, hacia finales de 2000 la actividad
económica del país comenzó a perder gradualmente el dinamismo que la había caracterizado
durante la primera mitad del año. La contracción en la producción industrial se
profundizó a lo largo de 2001 y se extendió al sector servicios, que hasta
entonces había apuntalado el crecimiento del PIB.
Durante el segundo
trimestre de 2001 la expansión real de 1.3 por ciento anual del sector
servicios no fue suficiente para revertir la contracción de la producción
industrial, situación que se reflejó en un crecimiento nulo del producto
nacional respecto al mismo periodo de 2000, interrumpiendo con ello una serie
de veintiún trimestres consecutivos con tasas de crecimiento anual positivas de
la economía mexicana.

Por lo que
respecta a los componentes de la demanda agregada, éstos han mostrado un
comportamiento diferenciado ante la desaceleración de la actividad productiva
debido a que cada uno de ellos tiene una sensibilidad específica al ciclo y a
las expectativas económicas. El gasto destinado a la formación bruta de capital
fue el rubro que con más rapidez y fuerza se ha contraído, variación incluso
mayor a la observada en las exportaciones de bienes y servicios.
El hecho de que la
inversión realizada por el sector privado haya sido el componente más sensible de
la demanda agregada se explica, fundamentalmente, por dos razones. En primera
instancia, la incertidumbre sobre la magnitud de la desaceleración, no sólo de
México sino también de los Estados Unidos, aunada a la inestabilidad financiera
en los mercados internacionales asociada a los problemas en algunas economías
emergentes como Argentina y Turquía, indujeron a los inversionistas a asumir
una posición más conservadora respecto a la puesta en marcha de nuevos
proyectos.
En segunda instancia, la
inversión del sector privado se vio inhibida por el fuerte incremento en los
costos unitarios de la mano de obra. Aunado a lo anterior, en aquellas empresas
medianas y pequeñas que destinan una parte importante de su producción al
mercado mundial y que, por tanto, sus ingresos están denominados en moneda
extranjera, la combinación de sustantivos incrementos nominales al salario y la
fortaleza del peso deterioró su competitividad y mermó sus márgenes de
utilidad. De hecho, para contrarrestar ese efecto la mayoría de dichas empresas
se vio obligada a despedir a un número significativo de trabajadores. [1]

Es importante
destacar que a partir de mayo de 2001 las tasas de interés disminuyeron de
manera importante, alcanzando mínimos históricos en agosto. Sin embargo, el
menor costo del dinero no ha representado un incentivo suficiente para
reactivar el gasto en inversión a la luz del deterioro de la situación
económica mundial.
Por lo que respecta al
comportamiento de la demanda externa, como se señaló con anterioridad, la menor
actividad de la economía mundial y en particular la de los Estados Unidos se
reflejó en una menor expansión de
nuestras ventas al exterior. A lo largo del primer semestre de 2001 las exportaciones
de bienes y servicios registraron una expansión real de 2.0 por ciento anual,
tasa significativamente inferior al 16.5 por ciento observado durante el primer
semestre de 2000. De hecho, en el transcurso del segundo trimestre de 2001 se
materializó por primera vez desde finales de 1991 una contracción real en los
ingresos que recibió el país por concepto de la venta de bienes y servicios en
el exterior.
De esta manera, el gasto en
consumo del sector privado fue el único componente que ha contribuido al
crecimiento de la demanda agregada de forma continua a lo largo de 2001. Esto
ha sido consecuencia, al menos en parte, de la expansión del crédito otorgado a
las personas, tanto por los bancos como por los propios establecimientos
comerciales.

Sin embargo,
es posible anticipar que el desempeño del consumo privado habrá de cambiar en
los próximos meses. Entre los elementos que sustentan esta previsión destacan
los siguientes: a) la reducción que se ha observado en los indicadores de
empleo formal; b) el menor ritmo de expansión registrado en la masa salarial;
c) la caída real en las compras de bienes durables durante el segundo trimestre
de 2001; y, d) la disminución en el impulso de las ventas al menudeo y la
persistencia negativa en las de mayoreo.
Sin duda alguna, el
debilitamiento del consumo tendrá un impacto adverso en el desempeño del sector
servicios, principalmente en cuanto a comercio se refiere. Por ello, y
considerando la evolución reciente del resto de los componentes de la demanda
agregada, se anticipan tasas anuales de crecimiento negativas del PIB durante
los últimos dos trimestres de 2001.
Por lo que respecta a las
finanzas públicas, es importante destacar el favorable desempeño de los
ingresos tributarios durante los primeros nueve meses del año en respuesta a
los esfuerzos instrumentados para facilitar el cumplimiento de las obligaciones
de los contribuyentes y para reducir la evasión y elusión fiscales. Dichos
esfuerzos, entre los que destaca el programa “Cuenta Nueva y Borrón”,
permitieron incrementar en aproximadamente 1 millón 500 mil el número de
declaraciones de septiembre de 2000 a septiembre de 2001.
Sin embargo, la debilidad
de la expansión económica, la fortaleza del peso frente al dólar y la reducción
de la plataforma de exportación de petróleo, incidieron negativamente sobre los
ingresos petroleros del sector público. Así, los ingresos totales del sector
público acumulados al mes de septiembre resultaron inferiores en 13 mil 220
millones de pesos respecto al calendario publicado en el Diario Oficial de la
Federación el 31 de enero pasado. Por ello, con el fin de no rebasar el límite
de endeudamiento autorizado por el H. Congreso de la Unión, se han realizado
tres ajustes a los presupuestos de las dependencias y entidades públicas por un
monto total equivalente a los menores ingresos, esfuerzo que se ha logrado,
principalmente, en función de los ahorros generados en el gasto corriente.
Es importante destacar que durante 2001 se
avanzó sustancialmente en la reforma estructural del sector financiero. Gracias
a la colaboración constructiva del H. Congreso de la Unión se ha realizado una
serie de modificaciones legales e institucionales que busca desarrollar y
fortalecer al sistema financiero mexicano.
La nueva legislación
producirá una sólida y más efectiva estructura de gobierno corporativo para los
bancos, emisores de valores y otras instituciones financieras. Esto mejorará la
transparencia de operación de dichas instituciones y protegerá de manera más
eficaz los intereses de los inversionistas minoritarios. La nueva legislación
también promoverá el ahorro, en especial el de largo plazo y el popular,
permitirá una canalización más eficiente de los recursos financieros a los
proyectos de inversión productiva y reforzará la supervisión y regulación del
sistema financiero.
El cuadro siguiente
presenta una breve descripción de los elementos contenidos en la reforma
financiera llevada a cabo durante los primeros diez meses del año. Es
importante destacar que este paquete de reformas financieras será complementado
con otras iniciativas que se espera sean aprobadas por el H. Congreso de la
Unión en los próximos meses, así como con otras medidas que las autoridades
instrumentarán gradualmente. Es pertinente recordar que un sistema financiero
sano, acompañado de estabilidad en las principales variables macroeconómicas,
constituye una base indispensable para recuperar el dinamismo de la economía,
en particular una vez que mejore el escenario externo.
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Iniciativa
|
Situación |
|
Ley de Instituciones de Crédito y Ley para
Regular las Agrupaciones Financieras ·
Promover la transparencia y competencia entre las
instituciones financieras. ·
Crear un mejor gobierno corporativo de las instituciones. ·
Incrementar los derechos de los accionistas
minoritarios. ·
Mejorar el marco en el que se realizan las
operaciones bancarias. ·
Favorecer la creación de nuevos productos y
servicios financieros. ·
Fortalecer la supervisión y vigilancia del
sistema financiero al tiempo que se disminuye el costo de regulación. |
Aprobada por el H. Congreso |
Ley Orgánica de Nacional Hipotecaria
·
Aumentar la oferta de vivienda para los
trabajadores asalariados y no asalariados. |
Aprobada por el H. Congreso |
|
Ley Orgánica del Banco del Ahorro Nacional
y Servicios Financieros ·
Fortalecer el marco institucional en el que se
desarrollan las actividades de ahorro y crédito popular. ·
Fomentar la utilización de los servicios
financieros entre los pequeños usuarios. |
Aprobada por el H. Congreso |
|
Ley de Sociedades de Inversión ·
Promover el desarrollo de nuevos intermediarios
financieros y permitir una mayor participación de inversionistas minoritarios
en el mercado de valores. ·
Evitar que existan conflictos de intereses entre
los fondos de inversión y las sociedades operadoras. ·
Flexibilizar el régimen de inversión de dichas
sociedades. |
Aprobada por el H. Congreso |
|
Ley del Mercado de Valores y Ley de la
Comisión Nacional Bancaria y de Valores ·
Promover el desarrollo del mercado de valores
haciéndolo más transparente, líquido y eficiente. ·
Garantizar los derechos de los accionistas
minoritarios en el mercado de valores. |
Aprobada por el H. Congreso |
|
Ley General de Organizaciones y
Actividades Auxiliares del Crédito ·
Definir el marco legal en el que se desarrollan
las operaciones de las casas de cambio. ·
Establecer mecanismos para la detección de
operaciones que utilizan recursos de procedencia ilícita. |
Aprobada por el H. Congreso |
|
Ley General de Bienes Nacionales ·
Flexibilizar la normatividad vigente para que
FIDELIQ realice la enajenación de los bienes de las entidades públicas en
liquidación de una manera ágil y eficiente. |
En comisiones de la Cámara de Diputados |
|
Ley de los Sistemas de Ahorro para el
Retiro ·
Incorporar a los trabajadores que no se
encuentran inscritos en el IMSS al nuevo sistema de pensiones. ·
Incentivar el ahorro por conducto de las
aportaciones voluntarias. ·
Proteger los recursos de los trabajadores
administrados por las AFORES. ·
Flexibilizar el régimen de inversión de las
SIEFORES. |
En comisiones de la Cámara de Diputados |
|
Ley de Instituciones de Crédito y leyes
orgánicas de los bancos de desarrollo ·
Establecer un régimen de mejores prácticas
corporativas. ·
Impulsar la modernización administrativa en las
instituciones de banca de desarrollo, a fin de impulsar la competitividad del
sector. |
En comisiones de la Cámara de Diputados |
Los acontecimientos del 11 de septiembre
afectarán severamente el comportamiento de las variables macroeconómicas
durante el resto del año y en buena parte de 2002. Los indicios de recuperación
que se atisbaban antes de septiembre se disiparon con los actos terroristas. El
intercambio comercial entre México y los Estados Unidos se ha visto afectado
desde entonces, no sólo por el deterioro de la confianza del consumidor
norteamericano, sino también por la problemática de una frontera norte más
restrictiva a los flujos de personas y mercancías. Por otra parte, el flujo de
turistas estadounidenses que visita nuestro país se redujo de manera sensible e
inmediata, por lo que se anticipa una actividad económica más débil en los principales
centros turísticos de México. Aunado a lo anterior, las cifras de producción
industrial de los Estados Unidos correspondientes a septiembre atestiguan la
mayor caída del año, lo que permite prever un comportamiento similar en el
sector industrial de México.
A la luz de los elementos
mencionados, se estima el siguiente escenario de cierre de año para las
principales variables macroeconómicas del país:

* Página de la SHCP.
Cuestiones de América Nº 7, Noviembre
de 2001
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[1] También debe reconocerse que una parte de la disminución en los gastos de inversión fue resultado de un ajuste a la acumulación de inventarios. La variación de existencias al primer semestre de 2001 registró una tasa anual de crecimiento negativa de 29.2 por ciento, en términos reales. En contraste, durante el mismo periodo del año anterior este rubro había crecido 20.7 por ciento.
[2] La proporción mencionada no contempla los recursos derivados de la operación Banamex-Citicorp.
[3] La diferencia entre el 0.69 por ciento del PIB y el 0.65 por ciento contemplado en el programa original se explica por el menor PIB nominal estimado para 2001.