Notas sobre la obra Fin de Milenio: Emergencia de los marginados,

de Leopoldo Zea

 

Javier Pérez Durán *

 

Estos breves comentarios sobre la obra del filosofo mexicano Leopoldo Zea; Fin de milenio; emergencia  de los marginados, son un intento por dar una visión de su pensamiento, de sus aportes. Como el mismo lo describe, en está obra “reúno y organizo mis opiniones sobre los extraordinarios cambios que se están dando en la historia a partir del término de la Guerra Fría en 1989”.

Nacido en 1912, Doctor en Filosofía, profesor emérito de la UNAM, discípulo de José Gaos (1900-1969), Zea plantea a la Filosofía como un compromiso del hombre de cambiar su circunstancia, la filosofía como un instrumento de acción para enfrentarse a una determinada realidad social, política y cultural. Ahí parten sus opiniones de los hechos históricos, su obra es un recuento detenido de la historia del siglo pasado, del presente y sobre todo una visión de lo que puede ser el futuro.

Zea en un inicio nos ubica sus opiniones en un “parteaguas” histórico, que se inicia en 1986 en el discurso que Gorbachov da en el Congreso XXVII del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética donde plantea serias reformas a la estructura económica de la URSS, en la que pretende lograr un socialismo democrático y participe de los beneficios del estilo de vida capitalista; el “parteaguas” se vuelve más claro en la caída del muro de Berlín de 1989 y finalmente el desmembramiento de la URSS en 1991. Parte de un análisis del fin de la Guerra fría, cómo estos acontecimientos afectan la estructura mundial económica, la forma de hacer política, la guerra, la cultura, la tecnología y la ideología. Tales acontecimientos llevan a plantear varias preguntas ¿Qué pasa con Europa? ¿Qué pasa con Asia? ¿Qué pasa con América? ¿Qué pasa con África? Estas preguntas se van dilucidando a través del texto.

En Europa el reordenamiento regional da por resultado una guerra entre las naciones que integraban a la URSS, el resto de Europa (central) conforma una comunidad económica con una misma moneda (el euro), en la que se forman muros para no dejar entrar a aquellos por los que un día pedía libertad, ahora en Europa se construyen muros ya no para no dejar salir, sino para no dejar entrar, para no compartir sacrificios, para no compartir riquezas. Esta es la descripción egoísta de Europa, pero, en el pensamiento de Zea se denota la idea de que la Europa del Este debe surgir en la economía de mercado como un gran competidor, porque tiene sus manos, su gente, su historia que detuvo a grandes conquistadores quienes se estrellaron ante la fortaleza de esos pueblos del Este, tienen los especialistas necesarios, para surgir grandes y poderosos.

Zea hace un recuento histórico sobre el nacimiento del comunismo en la URSS y enfatiza en el sentido de que Lenin dio el paso de un Estado colonial a un Estado Socialista con la dictadura del proletario, sin pasar por la colonización del capitalismo, siendo que las únicas oportunidades que tenía Rusia de ser Socialista era esperar a ser colonizada como el resto de Europa y esperar a que Europa iniciará el camino hacia el socialismo y entonces unirse a ese movimiento.

Europa ya no necesita ser protegida del fantasma del comunismo representada en la URSS, ya no son necesarias la armas para acabar con el mal, lo que Europa necesita —según Zea— es la integración de una comunidad única, propuesta por Simón Bolívar “la casa del hombre”, pero no en Europa, sino en el mundo. Una Europa que bajo la protección militar de los Estados Unidos de Norteamérica tuvo la oportunidad de desarrollar la tecnología de consumo, quedó apta para competir en el libre mercado, dejando de lado a sus mismos protectores, quienes se dedicaban a la fabricación de armas y obligaban a los protegidos a pagar parte del costo de la guerra. Esta Europa pretende mandar al vacío al resto del mundo que, como lo dice Zea, “incluidos los Estados Unidos y su costoso armamento”; la guerra fría terminó, Europa negó su apoyo económico a la URSS y esta última se desintegró.

Alemania comanda la economía del libre mercado, quién vio reducida sus posibilidades del desarrollo bélico, para intercambiarlo por la economía doméstica; es la globalización de todas las formas de expresión lo que formara a la comunidad europea. Una Europa amenazada por la guerra y la intolerancia, solo le queda la integración cultural a través de las diferentes expresiones artísticas para llegar a formar el homo europeus.

En Asía surgen los grandes competidores del mercado libre, Japón encabeza a los tigres asiáticos, China a los dragones, quienes han aprendido la técnica y bajo esta misma técnica están venciendo en los mercados. Japón el «vencido» de la Segunda Guerra Mundial, bajo la protección de los Estados Unidos (por temor de este de que Japón se acercara al comunismo) desarrolla una economía basada en cubrir las necesidades domésticas, empezó a dominar la técnica al «estilo japonés», es decir producir como los occidentales para ellos mismos, ya no para los colonizadores; lo mismo sucede con China quién a través de Hong Kong encontró la forma de ingresar a la economía del libre mercado. Actualmente China se perfila en el 2002 a ingresar a la Organización Mundial de Comercio (OMC), para competir en los mercados internacionales y bajo el lema “trabajar más y consumir menos” de esta forma Asía se perfila como un gran mercado competitivo, más no es el caso de toda la región; los países del Medio Oriente han sufrido una suerte diferente, divididos por los intereses de los colonizadores los gobiernos han sido divididos ya que después de la Segunda Guerra Mundial los vencedores decidieron crear nuevamente el Estado Judío, lo que implicó la intervención directa de los Estados Unidos para su creación, invadiendo territorios Palestinos en un supuesto reclamo histórico de territorios Árabes, que sometidos al colonialismo europeo ahora se sacuden el intento de los Estados Unidos de volver a colonizarlos.

En su visión, Leopoldo Zea confía en la integración de la región, donde Israel se sacude el control de los Estados Unidos y puede convivir con el Estado Palestino. Esta visión se da en el marco de la esperanza que representa la llegada de Clinton a la presidencia de los Estados Unidos, quien —de acuerdo con Zea— en lugar de promover la guerra promueve la paz. Sin embargo hay un hecho más reciente que rompe con los análisis y las opiniones de Zea. En el 2000 George W. Bush, hijo de aquel liberal Bush padre que invadió Irak, “quién al igual que Israel realizó un reclamo histórico de territorios (Kuwait)”, aparece en escena ganando unas elecciones dudosas y discutidas que ponen en duda a la democracia liberal, supuestamente triunfante después de 1989, crítica que anteriormente China y Japón habían hecho al supuesto de que «el porvenir económico solo se puede alcanzar mediante el establecimiento de una democracia liberal» ya que estos países al lado de Singapur, la India, Taiwán sin ser propiamente democracias establecidas habían logrado el desarrollo económico con gobiernos «que gobiernan bien».

Estos hechos posteriores al libro de Zea, así como los ataques terroristas que se realizaron el 11 de septiembre del 2001 en territorio de los Estados Unidos dieron un vuelco a esta región. Por una parte se acusa al árabe Osama Ben Laden, dirigente de la organización terrorista Al Qaeda, de los actos terroristas quien se encontraba bajo la protección del régimen Taliban que gobernaba a Afganistán hasta finales del 2002, quienes cayeron bajo las armas de los Estados Unidos. Los judíos inician una guerra más directa en contra del pueblo Palestino, la India y Pakistán se disputan el territorio de Cachemira amenazando a la región con una guerra de grandes proporciones (que podría ser nuclear, ya que la India cuenta con la bomba atómica). Estos acontecimientos escapan a lo que Zea menciona sobre la tolerancia existente en el Medio Oriente, donde hasta antes del 11 de septiembre del 2001, podían convivir cristianos con musulmanes, mezquitas junto a templos católicos ortodoxos y cristianos. Cuando Zea habla  del regreso Scherezada y su danza, lejos estaba de imaginar lo que pasaría después, cuando habla del Corán y el budismo Zen hablaba de la tolerancia a la diversidad y a la integración de la diferencia para terminar con la diversidad que atomiza. Sin embargo sus opiniones son ciertas: “palestinos y judíos, cristianos y musulmanes tendrán que aprender a vivir juntos”, si no es así las consecuencias serán fatales.

La opinión de Zea al hablar de Israel como un pueblo que se sacude el control de quienes bajo el manto de su «desgracia» histórica lo han utilizado para dividir a la región se vienen abajo, ya que Israel cuenta con el apoyo total de los Estados Unidos y en enero del 2002 tiene en jaque al gobierno de Yasser Arafat. La paz tan deseada en el Medio Oriente se ve más lejos de lo que Zea planteaba en su libro, Árabes que ven con desconfianza la invasión de los Estados Unidos a Afganistán apoyado por los gobiernos locales, Palestinos asesinados sin otra alternativa que el terrorismo como forma de defenderse, India y Pakistán en lucha por reclamos de territorios, los Musulmanes del mundo sienten estos ataques como un ataque al Islam y llaman a la Guerra Santa.

En África las cosas son aún más distintas, un continente que sufre los rezagos que el colonialismo europeo dejó, solo le queda mirar hacia Europa, hacia sus colonizadores, a la utopía occidental. Para Zea, África debería construir su propia utopía en la que partiendo de su herencia colonizadora y de su pasado, integra un sueño. El caso de América es especial, porqué Europa en su integración pretendió mandar al vacío a la América Latina mestiza como un tercer mundo que es innecesario y junto a nosotros los Estados Unidos con todo y su armamento, a pesar de que Clinton autonombraba a su país como «el policía del mundo».

El resultado del fin de la guerra fría trajo serias consecuencias para la América del primer mundo, quienes basados en la economía de guerra ya no tenían con quien hacerla, ya no había razón de ser de su protección, así que Europa prescindía de ella; ahora se requería entrar a la economía de mercado, Estados Unidos quedaba fuera de los mercados europeos y asiáticos, solo le quedaba una alternativa; América del Tercer mundo, así Bush (padre) impulsa un Tratado de Libre Comercio (TLC) con México y Canadá, sabiendo que tiene que abrir mercados para sus productos.

Así como sucedió en Europa donde se levantaron muros para no dejar entrar, lo mismo sucedió en Norteamérica, se levantaron muros para no dejar entrar al tercer mundo, «los estadounidenses no querían saber de compartir privilegios ni sacrificios» con la gente que ya había entrado a los Estados Unidos, así que hubo de todas partes protestas. En México se levanta una guerrilla  (EZLN) con características peculiares, no pide el poder, exige el derecho a la diversidad, el respeto a la diversidad y la igualdad en esa diversidad, aunque Zea menciona que podría ocasionar un atomismo de identidades, parte de la idea que no se puede renunciar al pasado occidental, a la herencia española, al pasado indígena y a la tercera raíz que es África. Zea recuerda los planteamientos de una única América, una sola nación y la asemeja a la globalización del continente, tanto en lo cultural como en la económico; y va más allá: habla de la casa del hombre, del sueño de Bolívar.

México entra al TLC en claras desventajas con respectos a sus tres competidores, los Estados Unidos entran a nuestro país, pero en lugar de traer industrias, trabajo e inversiones directas, llega con grandes consorcios comerciales, solo viene a ofrecer sus productos, solo trae inversiones especulativas; a finales de 1994 México entra en una profunda crisis y Clinton apoya, a sabiendas de que es necesario para mantener la economía estadounidense, algo que parece incomprensible para sus propios ciudadanos. Ahora se plantea el ALCA para integrar en una sola economía a la América del primer y tercer mundo.

La relación de México con el mundo en los dos últimos años se ha acrecentado, ya que es el único país con varios Tratados Comerciales (USA, Canadá, Centroamérica, Israel, Japón y recientemente acuerdos con China), todo esto impulsado por la visión neoliberal que ha venido gobernando a México en los últimos 20 años (desde Miguel de la Madrid) y que en la actualidad toma su forma más alta con la presencia de los empresarios en el poder representados por Vicente Fox, asunto del cual Zea habla poco. Y concuerda con la visión del libre mercado partiendo de la propia identidad, que para el caso de América Latina es mucho más complicado por la herencia adquirida, porque somos una parte de todos, además de la instauración de la forma de vida occidental norteamericana (visión individualista) de la cual Fukuyama habla, además que en 1989 mandó fuera de la historia al tercer mundo junto con los comunistas.

En el caso de los Estados Unidos representa un gran reto, según Zea lograr la integración económica y cultural, pero después de los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001 el reto es aún más grande, convivir con el mundo, porque es cierto que sufrió una de las agresiones más arteras de la historia, pero hay que recordar que es el único país condenado por terrorismo por la ONU, su invasión a Vietnam, a Panamá, a Irak, el bloqueo económico a Cuba y su reciente incursión en Afganistán, además de amenazar con invadir otras naciones supuestamente promotoras del terrorismo como Somalia y Filipinas.

En esta nueva situación que repercute en el mundo, los Estados Unidos obligan a los pueblos occidentales a buscar otra vez protección bajo su mando militar, ahora ya tienen un enemigo en común, que no es la religión de los musulmanes, ni los terroristas, el enemigo es el Tercer mundo que niega a seguir siéndolo, porque ahora quiere lo que los mismos occidentales quieren para sí, occidentales que se niegan a compartir lo que han arrebatado al llamado Tercer mundo; es contra ellos contra los que hay que hacer la guerra, el terrorismo es sola una expresión de esos pueblos y «para que no se expresen hay que callarlos» es el lema de la nueva cruzada de occidente contra todo aquello que se oponga a sus intereses. Quedó claro en 1989 con la invasión a Panamá, en 1991 contra Irak y ahora se reafirma contra el pueblo de Afganistán, donde supuestamente se encuentraban los culpables de un acto terrorista que pudo ser evitado.

Ahora hay que evitar que otras formas de terrorismo como la aplicada por los Estados Unidos se sigan dando a pueblos desarmados que han sobrevivido al colonialismo europeo y cuyo su reclamo es «queremos participar» en la organización económica del mundo.

Por otro lado los planteamientos de Zea para la América Latina se acercan a los de Vasconcelos, a la idea de la raza cósmica, la que tiene la capacidad de integrar a todas en una sola, es decir, una América ya no Latina y Sajona, sino una sola América, en un solo mundo en un mismo hogar.

Un punto importante, que merece una atención especial, es la idea que Leopoldo Zea tiene sobre dos personalidades que han cambiado la historia del mundo: Mijael Gorvachov y William Jefferson Clinton. El primero promotor de la democracia en el socialismo, así como de una economía capitalista en los principios del socialismo que lo llevó a abandonar de manera unilateral la guerra fría, a destruir los muros que no dejaban salir, quien impulsó la Perestroika en la URSS con la idea de hacer de su nación un lugar donde se pudiera vivir mejor; sin embargo fracaso en su intento y las consecuencias aún no se han terminado de valorar. De otro lado Clinton, quién comprendió que era necesario resolver otros problemas (los internos de su país y los de la economía mundial) que ya no eran las guerras, de alguna forma buscó la paz donde antes su país hacia la guerra, pero sin renunciar a su control, planteaba el ingreso de su nación al mercado libre, una idea de una América unida económicamente, asunto que los mismos estadounidenses llamados a si mismos como «verdaderos» se han negado a hacer.

Ahora hay hombres que enfrentan situaciones extremas que marcaran el futuro inmediato y a largo plazo, un futuro que se levanta incierto después del 11 de septiembre.

El libro de Zea, Fin de Milenio: Emergencia de los Marginados, brinda una visión de lo que fueron los acontecimientos de las últimas décadas, de la emergencia de los países del Tercer Mundo que son imprescindibles en la historia y que reclaman su derecho a participar. En sus opiniones se puede estar en desacuerdo con algunos temas (como el entrar al libre mercado por entrar, o su visión acerca del movimiento indigenista en México, que tiene impacto en el mundo), pero la obra brinda con mucha claridad la forma en que el mundo se organiza, y da indicadores que permiten percibir hacia donde va el futuro, aunque incierto es verdad, pero Zea da pautas para entender un poco mejor que el pasado marca el presente y que marcará el mañana.

Bibliografía

Escobar Gustavo (1995) Introducción al pensamiento Filosófico en México. Limusa-Noriega. España.

Zea Leopoldo (2000) Fin de Milenio: Emergencia de los Marginados. Fondo de Cultura Económica. México.

 

* FES Zaragoza UNAM

 

     

Cuestiones de América Nº 7, Noviembre de 2001

 

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