Luis Macas *
En el Ecuador bien vale decir que
existen dos etapas en el movimiento indígena; el levantamiento del año 1990 ha
determinado este hito; este sector importante de la población ecuatoriana
decidió en esta etapa pasar de actor social a actor político y ello ha
ocasionado remezones profundos a los diversos niveles; empero de ello, no
siempre los gobiernos han respetado este proceso, más bien por el contrario han
buscado fraccionarlo como fue el caso de Bucaram, de neutralizarlo, como fue en
los gobiernos de Durán Ballén y Alarcón, de tolerarlo en el caso de Borja o de
cooptar a su dirigencia como es el actual caso de Mahuad y sus cogobernantes
social-cristianos.
La
respetabilidad y credibilidad de la CONAIE desde su aparición ha radicado
fundamentalmente en el hecho de haber liderado luchas reivindicativas y de
cambios anti-sistema, y no en contra de determinados regímenes en particular,
porque la consideración esgrimida ha sido que cada régimen de turno defiende a
una base social y económica que no es precisamente la nuestra, la de los indígenas,
campesinos y más pobres del campo y de la ciudad; en este proceso, ha sido un
acierto de la CONAIE unir a los pueblos de todo el país, e inclusive ganarse la
confianza de muchos sectores pobres de la ciudad; y se puede afirmar que en
1995 nace el Movimiento Pachakutik como expresión de la organización social y
política del pueblo (y el indígena en particular), movimiento que nace sin el
tutelaje de partido político alguno, sino como una expresión política
alternativa, y este particular factor sirvió para unir a los pueblos indios y
no indios del país, alrededor de un proyecto político nacional nuevo.
Muy a pesar
de la forma como está configurada la participación electoral, hecha para que
triunfen las empresas electoreras, nuestra Fuerza Político-Electoral, el
Movimiento Pachakutik ha hecho presencia con Congresistas, Alcaldes,
Concejales, Consejeros y Asambleístas en la Última Asamblea Constituyente.
Muchas de
las tesis generadas desde el Movimiento Indígena se han convertido en acciones
nacionales, como es el caso de la reforma a la Constitución y la implementación
de una Asamblea Constituyente; aspecto que después de haber sido aprobado por
medio de un plebiscito el poder institucional debió llevarlo adelante; o las
acciones que desplegadas desde la movilización han tenido efectos prácticos
como los dos levantamientos indígenas en el 90 y el 92; o la caminata de la
Amazonía hasta Quito, o las heroicas acciones de febrero de 1997; o las
desplegadas con motivo de la defensa de la plurinacionalidad, los derechos
colectivos y la no privatización el seguro social; asimismo, la movilización
por configurar una propuesta de Constitución desde el sector indígena, es otro
de los logros de los Últimos años; en estos mismos instantes, el Ecuador conoce
que quizá el Único sector capaz de movilizar su base social y mediante acciones
demostrativas de fuerza exigir reivindicaciones concretas, es, precisamente, el
movimiento indígena y campesino organizados alrededor de la CONAIE, vale para
ello recordar que el tercer puesto de credibilidad lo tiene la CONAIE con un
14% de aceptación social, solamente detrás de los militares y la iglesia
católica, gracias, justamente, a su trayectoria de lucha y gracias también a
las propuestas elaboradas que han sido el eje central de los consensos y de la
unidad de los pueblos en nuestro país.
Crisis en el movimiento
indígena
Como lo dejamos expresado,
dentro del movimiento indígena coexisten diversas formas de mirar el mundo y de
interpretarlo; es decir apreciamos varias tendencias al interior del movimiento
indígena organizado:
·
Una
mayoría que pensamos que la moral y la ética en el accionar político es un
imperativo de los tiempos. Que la mayor riqueza son los principios que guían
nuestra opción política en el concierto nacional; que el factor de cohesión más
importante es el nivel socio-organizativo de nuestros pueblos, capaces de
demostrar a la sociedad que siendo como somos poco menos de la mitad de la
población ecuatoriana, en demostraciones de unidad podemos hacer sentir nuestra
presencia militante, inclusive para cuestionar la institucionalidad si fuera el
caso.
·
Una
segunda posición refleja al sector de los pragmatistas de la política y su
accionar dispuestos a jugar un papel que fuese necesario en función de alcanzar
prebendas, acomodos, canongías o favores personales o de grupo, llegando
inclusive a vulnerar principios atentatorios a los derechos fundamentales de
las personas, pilar de nuestras acciones y filosofía de vida.
·
Finalmente
un tercer grupo de oportunistas y acomodaticios prestos a encumbrarse en
cualquier posición, sin escrúpulos, sin averiguaciones, sin respaldo social
alguno, sin delegación comunitaria, en definitiva personas de mentalidad vivaz,
capaces de cumplir el rol que fuese en tanto y en cuanto esté de por medio sus
intereses: poder, dinero, puestos, viajes, etc.
Estas
tendencias son cada vez más evidentes a partir de experiencias actuaciones y
comportamiento políticos de algunas autoridades que pertenecen al Movimiento.
Otro de nuestros límites es la escasa experiencia en la arena política y
electoral, algunas de nuestras acciones, sobre todo en el ámbito de la
legislación tienen el sello de un pago de piso por nuestra escasa destreza en
estas lides; y sí a ello sumamos la circunstancia más o menos frecuente de ser
utilizados en la jungla política; el escamoteo de los espacios que
legítimamente nos corresponden.
Pero, los
escollos mayores se ubican en otros espacios: el grueso de la población estima
que la dirigencia de la CONAIE se halla en un acuerdo tácito con el gobierno
nacional, a espaldas de las organizaciones de base y de los pueblos indígenas,
que cualquier acción de lucha reivindicativa ha sido frenada por la misma y que
ha perdido esa capacidad de respuesta de otros momentos; públicamente, los
antiguos amigos y aliados de los movimientos sociales y sindicales expresan que
la actitud de la dirigencia de la CONAIE está divorciada de la base social a la
que debería representar, juega en la opinión pública el argumento de que la
cooptación de la dirigencia de la CONAIE es una de las acciones más acertadas
de este régimen, ha logrado con ello neutralizar al movimiento indígena, y con
ello poner en práctica su visión particular de la gobernabilidad entendida por
ellos como la actitud pasiva y resignada de los actores sociales, dispuestos a
aceptar cuanto viniera desde la institucionalidad y a título de un diálogo
nacional "civilizado" para el que inclusive se ha formulado un
decreto ejecutivo al respecto "institucionalización del diálogo", y
que creemos que la base social de nuestro movimiento la debe analizar con
serenidad y desapasionamiento.
La cercanía
de algunas de nuestras figuras nacionales a las acciones del actual gobierno
han determinado que la opinión pública nos relacione con éste y, fuerza es
decirlo, aquello nos hace un daño de difícil reparación, dado que no solo se
trata de un golpe bajo a nuestra imagen sino también a la misma credibilidad
del movimiento; efectivamente, a los ojos del pueblo aparecemos como
colaboradores de este régimen indolente y abusivo, que no sólo contribuyó a
agudizar la crisis económica; sino que el abuso, la represión y el terrorismo
de estado, están a la orden del día, como el asesinato de Saúl Cañar y el
crimen de estado cometido en la persona de un representante del pueblo como fue
el Diputado Jaime Hurtado González.
El propósito de la coalición DP-PSC es quitarnos el piso
político y, sobre todo, la credibilidad, un bien adquirido a base de
sacrificios y que es difícil recuperarla, por ello su estrategia apunta a:
·
Apropiarse
de nuestras propuestas, como ya lo hicieron con la Asamblea Constituyente, la
descentralización, la desconcentración, etc. Además poseedores como son de los
medios de información, han logrado apropiarse de nuestras iniciativas.
·
Una segunda
estrategia es la cooptación de la dirigencia de la CONAIE a la que buscarán
mantener junto al gobierno a cualquier costo.
·
Una
tercera es la colocación de una parte de la intelectualidad indígena en la
institucionalidad gubernativa de manera que vaya ampliándose la base de
compromiso y, de esta manera, el sometimiento sea más extenso.
Propuestas
El patrimonio mayor de la
CONAIE es la credibilidad, en esa comprensión, no puede perder su prestigio
arriesgando acciones junto a un gobierno indolente y deshumanizado; o
incurriendo en omisiones de reivindicación y propuestas inexplicables para la
base social a la que representa y nos plantee distancias con los demás actores
sociales, diversos y heterogéneos, pero aliados en los objetivos, metas y
trajinar social.
Debería ser
un imperativo de este momento el mantener la credibilidad de la CONAIE en
especial con su base social; asimismo, deberían desplegarse acciones concretas
que devuelvan la confianza a nuestros potenciales aliados sociales.
Aunque las
circunstancias parezcan respetables, o aunque se esgriman razones de estado, la
CONAIE no puede asumir una posición pasiva ante éste o cualquier otro gobierno
de carácter oligárquico y monopólico; su fuerza se basa en la actitud
propositiva que a lo largo de su vida la ha mantenido.
Es deber de
la CONAIE levantar las banderas de lucha del sector indígena al que
primigeniamente representa; sin embargo, éste no puede ser una limitante ni una
camisa de fuerza; por el contrario, dada su calidad de referente, no solo de
los indígenas sino también de los campesinos, y otros sectores sociales,
también se debe contemplar en la agenda los problemas nacionales.
Si bien de
parte la dirigencia de la CONAIE en el evento de segunda vuelta para la
Presidencia de la República se escogió respaldar a Mahuad, creemos que la
dirigencia debe tener la suficiente sensibilidad para aceptar que esa posición
no tuvo suficiente eco en la base social.
El 14% de la
aceptación social con que cuenta la CONAIE, un honroso tercer lugar en credibilidad
debe usarse para levantar las acciones propositivas desde la óptica del pueblo
organizado, y no malbaratarlo de la mano de un gobierno deshumanizado e
indolente.
El CODENPE
no debe asumirse como una dádiva graciosa de este gobierno, en efecto, es un
mandato dentro del Programa de Gobierno el 5 de Febrero e 1997, un espacio para
el desarrollo de los indígenas, instancia conseguida por la lucha y la presión
de los pueblos indígenas y otros sectores como fue el CONPLADEIN, como es la
DINEIB, el PRODEPINE, y de ninguna manera debe ser instrumento de manipulación
del gobierno o para la pelea y distanciamiento entre los pueblos indios. Es
más, se debe emprender acciones de defensa y de fortalecimiento de estas
instituciones sin claudicación ni entreguismos al servicio de los pueblos.
Frente a las
diversas medidas y circunstancias que afectan al pueblo ecuatoriano, la CONAIE
debe asumir una posición firme frente a eso y alejar de la retina de
televidentes, radio oyentes y lectores de noticias la idea de que su dirigencia
está entregada a los designios gubernamentales; hay la firme idea de que la
CONAIE es un contrapeso para los excesos de éste y cualquier otro gobierno y
aquello hay que retomarlo con la fuerza que sea necesario.
La tendencia
dentro de la CONAIE, que actualmente busca consolidar una posición de
acatamiento, "diálogo institucionalizado", líneas civilizadas de
gobernabilidad, aún no se ha consolidado al interior, entendemos que el
gobierno hará cuanto esté a su alcance para que así sea; pero pensamos que
luego de una Asamblea Nacional, el efecto tendencial más bien apuntará a
recuperar la imagen de lucha que tanta respetabilidad le dio a nuestra
organización.
Particularmente
se han perdido algunas líneas de dirección y conducción que sostenía la CONAIE
hasta hace poco tiempo atrás.
Mecanismos
La conformación de un equipo
multidisciplinario con delegados de las diversas organizaciones se hace
necesario para el análisis y visualización de una línea política concertada con
el resto de actores sociales.
El
privilegiar el proceso socio-organizativo de los pueblos debe constituirse en
un mandato de este tiempo; es el factor que genera cohesión y avances objetivos
en la consecución de metas y propuestas de los pueblos.
Es
necesario partir de una evaluación política y organizativa a fin de lograr el
posicionamiento político claro respecto del régimen; y si acaso cupiera espacio
para un diálogo, es necesario establecer cuáles deberían ser las estrategias
para éste; si bien desde agosto de 1998 se ha estado dialogando, es necesario
saber cuáles son los logros, quién los conoce, quién dialoga, con qué base?
Pues, es necesario no quedarnos en la mera reflexión, sino ponernos en la tarea
urgente de la búsqueda de estrategias válidas y reencausar una posición; una conducta
y una acción coherente con la realidad general de los acontecimientos actuales.
*
Boletín ICCI-RIMAI,
Publicación mensual del Instituto
Científico de Culturas Indígenas, Año 1, Nš 1, abril de 1999.
Cuestiones de América Nš 7, Noviembre de 2001
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