Gobierno Guatemalteco Cumple su Segundo Año en el Poder

 

Livia Agacino *

 

Criticas por su actuación, baja aceptación popular, desconfianza y escepticismo acompañan al presidente Alfonso Portillo, quien rindió ante el Congreso el informe de su segundo año de mandato.

El gobernante que en las elecciones de 1999 arrasó en las urnas llega a la mitad de su periodo totalmente desgastado: sus promesas, algunas realmente irreales, quedaron en la nada y el desencanto se apodera de quienes en esa ocasión le otorgaron su voto.

Para sectores políticos y sociales del país, el gobierno del Frente Republicano Guatemalteco (FRG) no ha logrado trazar un rumbo certero, ni siquiera definido, y en estos mas de 700 días ha ido dando tumbos de un lado a otro en medio de disputas que aun hoy siguen sin solucionarse.

Algunos analistas opinan que la heterogeneidad del equipo de gobierno, un amplio espectro que va desde activistas defensores de los derechos humanos hasta francos violadores de estos, no pudo acoplarse y menos permitir que una cabeza visible canalizara armónicamente esas distintas tendencias.

Contrario a lo que podía haber sido ese espíritu de unidad y buena voluntad, el retroceso en derechos humanos es evidente y, de acuerdo con organizaciones sociales, se han verificado en este ultimo año practicas del pasado.

Allanamientos, amenazas, intimidaciones y ejecuciones extrajudiciales se han reportado en este plazo, mientras la inercia se enraiza en los organismos encargados de la seguridad ciudadana y de aplicar justicia.

Las denuncias de corrupción son constantes y cada vez mas escandalosas entre funcionarios de gobierno de distintos niveles y eso constituye algo irritante en una población cada vez mas afectada económicamente y que en algunas regiones del país simplemente muere de hambre.

Edgar Gutiérrez, titular de la Secretaria de Análisis Estratégico, admite que, como en todo, en la acción del gobierno eferregista hay luces y sombras.

Dijo estar consciente que no se ha hecho todo lo que se creía pero asegura que se han logrado cosas importantes que no están en la percepción popular.

Así menciona avances en salud y la macroeconomía que ha podido mantener cierta estabilidad. Sólo que la economía doméstica, la del ciudadano de a pie, no solo carece de igual estabilidad, sino que se debilita por día.

Así, desilusionados y defraudados, los guatemaltecos escucharan hoy al gobernante hacer su balance con un discurso que no surte ya el mismo efecto.

Le quedan aun dos años por delante, pero las esperanzas de alguna rectificación de rumbo que quizás 365 días atrás llegaron a albergar, están ahora sepultadas.

 

 * Prensa Latina, 14 de enero de 2002.

 

     

Cuestiones de América Nš 7, Noviembre de 2001

 

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