Los
datos recogidos por los 7 mil agentes del FBI desplegados en Estados Unidos y
en numerosos países, así como la información obtenida por los servicios de
inteligencia europeos, parecen indicar que Osama Bin Laden podría estar directa
o indirectamente ligado a los atentados sin precedente que golpearon a las
ciudades de Nueva York y Washington. El secretario de Estado norteamericano,
Colin Powell, lo señaló como el principal sospechoso el jueves 13.
¿Quién
es ese misterioso y temible millonario saudita que se esconde actualmente en
las inhóspitas e inaccesibles montañas afganas?
Escasa
es la información detallada sobre esa eminencia gris de la inasible y compleja
galaxia islámica radical dispuesta a todo para llevar el djiad (guerra
santa) contra "los infieles y Occidente".
Roland
Jacquard, renombrado periodista de investigación sobre cuestiones de
terrorismo, tema al que dedicó seis de los 13 libros que publicó en Francia
desde1975, se volvió en los últimos días uno de los especialistas más
solicitados y entrevistados de Europa.
No
es para menos: La semana próxima se pondrá a la venta su libro más reciente:
En nombre de Osama Bin Laden, el informe secreto del terrorista más buscado del
mundo.
La
editorial Jean Picollec accedió a entregar a Proceso las
pruebas de ese libro, en el que a lo largo de 300 páginas, Jacquard nos guía a
través de la biografía de Osama Bin Laden: su juventud como hijo de familia
adinerada, su entrega total al djiad a raíz de su papel preponderante en
la resistencia afgana contra la invasión soviética, su lucha contra el régimen
saudita, su exilio de cuatro años en Sudán, su regreso precipitado a
Afganistán, las redes islamitas que va tejiendo y sus ramificaciones en Estados
Unidos, Europa, en todo el Medio Oriente y cada vez más en Asia, los hombres
que integran el círculo cerrado que lo rodea, la fortuna de su familia y la
suya propia invertida en los mercados y bancos del mundo entero.
A
continuación se reproducen fragmentos de esa investigación. (Anne
Marie Mergier)
En enero de 1980, unos cuantos
días después de la invasión soviética a Afganistán, un joven árabe recién
egresado de una universidad saudita volaba hacia Pakistán. No podía imaginarse
que, años más tarde, se hablaría tanto de él.Al responder el llamado del djiad
—la guerra santa
musulmana— en Afganistán,
Osama Bin Laden dio sentido a su vida y, de paso, cambió su curso en forma
irreversible.
¿Quién era ese joven burgués
saudita, ingeniero de profesión, hombre de negocios brillante y musulmán
piadoso que afirmó una vez: "Un día en Afganistán contaba mucho más que
mil días de oración en una mezquita...?"
El padre de Osama Bin Laden, el
jeque Muhamad Bin Ud Bin Laden, ingeniero y arquitecto según algunas fuentes,
simple campesino según otras, dejó su provincia natal de Hadramut, en el centro
de Yemen, a principios de los años veinte. Al parecer, se instaló en Hedjaz
(Arabia Saudita) en 1932. Allí hizo fortuna y destacó como un hombre de
negocios riguroso y honesto. (...)
Ya convertido en hombre rico,
el jefe del clan Bin Laden ayudó en una ocasión a la monarquía saudita
prestándole dinero para pagar los sueldos de los funcionarios en un momento en
que las finanzas públicas estaban en apuros.
El monarca nunca olvidó ese
gesto. Muhamad Bin Laden, naturalizado saudita, fue durante un tiempo ministro
de Obras Públicas del rey Fahd, pero fue también, y antes que todo, su
amigo.(...) El consorcio de las empresas Bin Laden, la Bin Laden Corporation,
floreció durante el boom petrolero saudita de los años setenta y,
gracias al rey, obtuvo la exclusividad de todas las obras de restauración o de
construcción de edificios religiosos. También logró contratos en varios países
árabes (...)
Osama Bin Laden nació en 1957
en Riyad, en el barrio de Al-Malaz. Era uno de los más jóvenes del clan. Su
madre, según se dice, no era la esposa favorita de Muhamad Bin Laden, quien
tuvo 54 hijos con 11 esposas.
Pero la familia Bin Laden era
una verdadera tribu oriental en el seno de la cual cada uno tenía su lugar. A
Osama, quien aparentemente no era tampoco uno de los hijos favoritos del
patriarca, no le hicieron falta, sin embargo, relaciones familiares cálidas.
Recibió una educación tradicional y acabó sus estudios secundarios en un
colegio de Djeda en 1993.
Al igual que muchos hijos de
familia rica, Osama tuvo la suerte de viajar, y según varias fuentes de
información, entre las que destacan varios expedientes estadunidenses, estuvo
en Beirut entre 1968 y 1970, con tres de sus hermanos, para estudiar en un
internado frecuentado sobre todo por jóvenes de los países del Golfo Pérsico...
Una versión apunta que Osama destacó más por sus desenfrenos de mujeriego que
por su empeño en estudiar.(...) Uno de sus hermanos mayores, Abdelaziz,
cuestiona estas afirmaciones: Osama era devoto, modesto y muy apegado a los
valores del Islam.
Según otras fuentes, hacia
1975, Osama Bin Laden habría contraído matrimonio, arreglado por la familia,
por primera vez. La esposa, una joven siria, era su pariente lejana. En esa
misma época, ingresó a la universidad King Abdelaziz de Riyad, donde se graduó
y adquirió una sólida cultura general que le permitió convertirse en un cuadro
de alto nivel de la Bin Laden Corporation.
Sin embargo, Osama Bin Laden,
el idealista, no se sentía muy a gusto en su elegante traje sastre occidental,
tampoco en su galabhia blanca, esa túnica árabe que llevan los hombres
de negocios. Soñaba con otras cosas...
En 1972,
cuando murió el viejo jeque Muhamad, los hijos heredaron un imperio industrial
y financiero, pero eran 54. El hecho de que los hermanos Bin Laden tuvieran
madres y nacionalidades distintas complicó aún más la repartición de la
herencia.
Por otro lado, esa situación
les sirvió bastante para desarrollar las actividades del consorcio en numerosos
países. Los hermanos Bakr y Yehia representan, por ejemplo, la corriente siria
de la familia, Yeslam, la tendencia libanesa; Abdelaziz, la rama egipcia, y sus
empresas tienen 40 mil trabajadores. (...)
En 1976, cuatro años después de
la muerte del patriarca, el consorcio se modernizó para enfrentar las nuevas
exigencias de los mercados conquistados en casi todos los sectores, desde la
construcción de obras hasta la industria, pasando por la importación. El grupo
adoptó el nombre de Bin Laden Brothers for Contracting and Industry, con sede
en la ciudad saudita de Djeda (...)
El consorcio no tardó en
trabajar como representante en Arabia Saudita de grandes sociedades europeas,
como las firmas automovilísticas Audi y Porsche. Los hermanos Bin Laden son
también socios de distribuidores de productos de lujo, como la sociedad holandesa
Pander Projects; se asociaron, además, con la empresa británica Hunting Surveys
para construir presas prefabricadas...
La familia Bin Laden es
mundialmente reconocida no sólo por su poder financiero e industrial, sino
también por su fama de seriedad. Un ejemplo: Yahya Bin Laden, el número dos del
grupo, fue invitado a la comida ofrecida por el presidente francés Jacques
Chirac, el 7 de julio de 1996, durante su visita oficial a Arabia Saudita.
Gracias a numerosas
participaciones financieras en otras empresas, las actividades de la Bin Laden
Brothers for Contracting and Industry van mucho más allá de lo que se puede
detectar. En efecto, ese grupo exclusivamente familiar, que no cuenta con
accionistas externos o institucionales, se muestra sumamente discreto acerca de
sus inversiones y de su política de diversificación. Además, teniendo en cuenta
sus relaciones privilegiadas con el rey de Arabia Saudita, nadie se arriesga a
manifestar demasiada curiosidad. (...)
Misterio de Oriente o misterio
de los negocios: en septiembre de 1998, los hermanos Bin Laden obtuvieron una
licitación que les permitió construir un cuartel con 4 mil 257 camas, destinado
a los soldados estadunidenses estacionados en el Golfo Pérsico. Está a 170
kilómetros de Riyad, en una base de las fuerzas aéreas sauditas. Es un edificio
moderno con excelente infraestructura de seguridad.
Los promotores de ese proyecto
tomaron en cuenta un antecedente grave: en 1996, los militares estadunidenses
habían sido duramente golpeados por un atentado terrorista contra las torres de
Al-Khobar, donde estaban hospedados. (...)
Dos años más tarde, los Bin
Laden cobraron 50 millones de dólares al gobierno saudita para construir las
nuevas viviendas de los militares estadunidenses que, desde los atentados,
vivían en carpas como los beduinos. (...)
La Sico, empresa que encabeza
las filiales del grupo en el extranjero, tiene oficinas en Londres y en
Curaçao. Fue creada en 1984 en las Antillas Holandesas, y se encarga, entre
otras cosas, de las relaciones del consorcio con las sociedades norteamericanas
Daniels Reality Corporation, una filial del grupo Fluor Corporation que,
gracias a la influencia de los Bin Laden, consiguió numerosos contratos en la
reconstrucción de Kuwait después de la Guerra del Golfo (...)
Los Bin Laden dispondrían por
lo menos de tres aviones: Un King Air 90 Beechcraft, registrado en
Estados Unidos, pero que pertenece a la Saudi Investment Company; otro avión
del mismo tipo, matriculado en Zurich (Suiza), y un jet Challenger III,
propiedad de la Bin Laden Aviation, registrado en las Islas Caimán, paraíso
fiscal antillano.
Cuando el nombre de Osama Bin
Laden invadió las primeras planas de los diarios y los informes de los
servicios de inteligencia occidentales, se empezó a vigilar a esos aviones en
aeropuertos europeos. (...)
Los agentes sospechan que
algunos miembros del clan Bin Laden no han cortado del todo sus lazos con
Osama. En particular en lo que toca a la administración de los bienes del
fugitivo. Según algunas fuentes, estos lazos son con su madre y uno de sus
hermanos. Ambos le habrían aconsejado entregarse.
¿Están los
importantes fondos con los que Osama Bin Laden todavía cuenta cuidadosamente
disimulados en los laberintos de múltiples sociedades fantasma como la Asma
United? ¿Las organizaciones filantrópicas identificadas por los servicios de
inteligencia estadunidenses —entre ellas la agencia Al-Rahma,
la Al-Hramein (establecida en Londres), la Al-Muwafak, con sede en los
Balcanes, la Islamic Resurection Foundation o la Islamic Revival Foundation
(dirigida por un albanés)— no estarían actuando en realidad como enlaces financieros? (...)
Según fuentes de información de
banqueros árabes, Osama Bin Laden protegió parte de su capital colocándolo en bancos
del sultanato de Brunei e inclusive en bancos europeos. Estos últimos depósitos
fueron realizados por uno de los antiguos colaboradores del exdirector del Arab
Banking Corporation. Según servicios de inteligencia de la península arábiga,
más de 700 millones de dólares, propiedad de Osama Bin Laden, están aún
invertidos a corto plazo en varios mercados financieros.
En agosto de 1998, ese banquero
compró para Bin Laden paquetes de acciones francesas de las empresas Usinor,
Sacilor, Axa y los bancos BNP y Société Générale, que revendió unas semanas más
tarde, logrando así beneficios por 20 millones de dólares.
Según analistas europeos y
norteamericanos, ese tipo de transacciones relámpago no llaman mucho la
atención y constituyen uno de los métodos favoritos de Osama Bin Laden para
hacer fructificar su capital y contar con reservas en varios países europeos,
particularmente en Bélgica, Bulgaria, Italia y Países Bajos.
Es posible que, gracias a un
agente inmobiliario de Singapur, Bin Laden hubiera invertido en bienes raíces
en Londres, París y la Costa Azul francesa. Otras fuentes del norte de Europa
afirman que empezó a invertir en Dinamarca, en particular en la industria
lechera, por mediación de un egipcio que trabajó con el grupo Bin Laden en
Arabia Saudita entre 1983 y 1988.
Aparentemente, Osama Bin Laden
invirtió también aproximadamente 15 millones de dólares en empresas suecas
especializadas en equipos médicos para hospitales. La meta de Bin Laden y de
sus socios suecos era conquistar los mercados iraquíes, jordanos y egipcios.
Todo parece indicar que en Noruega logró diversificar sus actividades.
Asesorado por Samir Al-Huseini, un palestino que radica en ese país desde los
años sesenta, logró adquirir participaciones por 40 millones de dólares en la
industria de la madera y el papel.(...)
En 1997, fue detenido un hombre
de negocios saudita, Sidi Tayyeb, quien reconoció que era uno de los tesoreros
de Bin Laden y que había abierto para su jefe cuentas en Europa, África,
Pakistán e inclusive en Estados Unidos.
Conscientes de los riesgos que
corrían al mover de esta manera fondos tan cuantiosos en los mercados de Europa
Occidental, Bin Laden y sus asesores financieros empezaron a utilizar el
sistema bancario de las exrepúblicas islámicas soviéticas. Para realizar estas
transacciones dirigidas hacia Europa Oriental, parece que Bin Laden acudió a
bancos ubicados en la parte turca de Chipre y que contó con la colaboración de
algunos hombres de negocios que tienen relaciones estrechas con el gobierno turco.
Se cita inclusive a un miembro de la familia del presidente. (...)
Mucho antes
de ser un fugitivo y un paria (fue despojado de su nacionalidad saudita en
1994), cuya familia entera está bajo vigilancia, Bin Laden era muy bien visto
por el rey Fahd.
En 1980, era un industrial rico
y un sujeto modelo para su majestad, que se esforzaba por servir a su país al
igual que los otros miembros de su familia. Fue precisamente en ese año cuando
el jefe de los servicios de inteligencia sauditas, el príncipe Turki Al-Faysal,
un viejo amigo del clan Bin Laden, le encargó organizar a los cientos y cientos
de afganos-árabes que pasaban por el puerto saudita de Djeda para ir a Peshawar
en Pakistán (en la frontera con Afganistán).
Estos voluntarios, que los
diarios occidentales llamaban mudjahidines, confluían de todos los
países árabes para combatir al lado de sus correligionarios oprimidos por los
soviéticos en Afganistán. Eran considerados héroes en el mundo musulmán. Su
entrenamiento estaba a cargo de oficiales egipcios de alto rango, muchos
graduados en las academias militares occidentales, y los fondos eran
generosamente distribuidos por varios países árabes y, sobre todo, por Estados
Unidos que, según fuentes oficiales, destinó más de 285 millones de dólares por
año a la resistencia afgana.
A solicitud del príncipe Turki
Al-Faysal, Osama se convirtió en la piedra angular de esa red de reclutamiento.
Pero ese hombre joven, idealista y religioso no tardó en elegir su camino
obedeciendo a su conciencia: no se limitó a acatar la orden del rey. Decidió
hacer suya la causa de la resistencia afgana.
Poco después de la invasión de
Afganistán por las fuerzas soviéticas en 1979, Bin Laden renunció a su palacio
y a sus negocios prósperos. La resistencia afgana se estaba organizando en las
montañas y generaba mucha simpatía internacional. Totalmente implicado en esa
cruzada anticomunista, Bin Laden encontró en ella la oportunidad de probar su
valor y su fe: todos los testimonios coinciden en ese punto.
La liberación de Afganistán se
convirtió en su djiad personal. Conmovido por el "martirio de los
hermanos afganos aplastados por Moscú", voló hacia Pakistán con la misma
idea que otros miles de árabes: entrar clandestinamente en Afganistán con sus cuatro
esposas —dos sauditas,
una palestina de Siria y una filipina— y sus 15 hijos.
Primero, se instaló en la
ciudad de Lahore (Pakistán) y, luego, abrió una oficina en Peshawar, en plena
frontera con Afganistán. (...) En el corazón de ese Pakistán convulsionado, el
saudita tenía una misión precisa: organizar la infraestructura del djiad
en Afganistán. Pero pronto descubrió que le tocaba empezar todo casi desde la
nada.
Esperaba encontrar alguna
especie de aparato revolucionario o algún embrión de ejército clandestino,
quizá con efectivos no muy numerosos, pero organizados y motivados. Se quedó
desilusionado. En Pakistán los mudjahidines no contaban realmente con
una organización. Tampoco en Afganistán. En todas partes imperaba la
improvisación. Bin Laden decidió entonces hacerse cargo de la logística de la
resistencia en las bases de retaguardia de Pakistán: construyó escuelas,
dispensarios, mezquitas y albergues para las familias de los refugiados.
Poco a poco, en Afganistán
mismo, donde había logrado infiltarse, emprendió la construcción de túneles
estratégicos en zonas cercanas a las bases soviéticas para que los mudjahidines
tuvieran dónde replegarse durante los combates. También mandó construir
galerías subterráneas que permitieron a los combatientes acercarse al enemigo
sin exponerse. Gastó toda su energía y también los fondos reunidos para apoyar
a los mudjahidines. Esa entrega lo convirtió en uno de los pilares del djihad.
Pronto también entendió que el
reclutamiento de los resistentes carecía de todo profesionalismo. Decidió
dedicar todos sus esfuerzos a las redes que encaminaban a los voluntarios hacia
Pakistán. En 1984 se acercó a Abdalah Azzam, un palestino idealista, compañero
de Yasser Arafat, quien había creado la Oficina de Ayuda a los Mudjahidines en
Peshawar. Bin Laden lo ayudó a reclutar hombres para la guerrilla.
Azzam tenía "antenas"
en todas partes en el mundo, inclusive en Estados Unidos, como en el barrio
neoyorquino de Brooklyn. Un ejemplo: en un apartamento ubicado arriba de una tiendita
china de Brooklyn, se encontraba el Al-Kifah Refugee Center a cargo de un imán
ciego y discreto llamado Omar Abdul Rahman, que fue detenido en 1993 a raíz del
atentado contra el World Trade Center.
Hasta 1990, Bin Laden, que iba
y venía entre Afganistán y Arabia Saudita, estaba presente en todos los
frentes: reclutaba a miles de combatientes, organizaba su tránsito hasta las
zonas de resistencia en Afganistán, supervisaba la construcción de
fortificaciones y túneles en la frontera de Pakistán. En ciertas oportunidades,
inclusive, tomó las armas. (...)
El 18 de abril de 1997, durante
una de sus escasas entrevistas, contó lo siguiente al diario Pakistán:
Durante el djiad, los rusos atacaron la región de
Jaji. (...) Una vez un misil Scud explotó justo a mí lado, pero salí ileso. Ese
incidente y otros me permitieron tomar distancia del miedo a la muerte... Pero
los norteamericanos le tienen miedo a la muerte. Son como ratoncitos. Si Rusia
pudo ser destruida, también se podrá decapitar a Estados Unidos...
Hacia 1985, Bin Laden —quien había
tomado la medida de la resistencia afgana y entendido que, más allá del
conflicto entre ocupantes y ocupados, ese
enfrentamiento tenía una dimensión internacional que implicaba directamente a
los bloques oriental y occidental— empezó a conectarse con otras organizaciones
islámicas radicales para obtener apoyos.
Estableció contactos regulares
con fundamentalistas musulmanes egipcios y argelinos y creó su propia
organización: Al-Qaida (La Base), movimiento islámico apoyado en gran
parte por militantes egipcios que, entre otras actividades, aseguraba el
reclutamiento y el tránsito de los combatientes. Esa organización, modesta en
principio, se convirtió con el paso de los años en la punta de lanza de la
Fraternidad Bin Laden (...)
Esos años en el corazón de la
guerrilla afgana forjaron la fama de Bin Laden en el mundo árabe, en el que es
conocido y reconocido como un combatiente inflexible y accesoriamente como un
millonario saudita. (...)
Durante todos esos años de
"guerra santa afgana" Bin Laden, en la cumbre de su prestigio, empezó
a tejer la red de contactos que luego le permitió impulsar a su Fraternidad,
pero por su lado la Bin Brothers for Contracting and Industry siguió
prosperando en Arabia Saudita bajo la férula de sus hermanos.
En
1983, el grupo consiguió un contrato por 3 mil millones de dólares para
restaurar los lugares Santos de Medina y La Meca. Osama, cuya imagen de héroe
contribuyó a que se otorgara ese contrato a su familia, habría recibido una
comisión de 30 millones de dólares, posiblemente colocados en cuentas bancarias
en Suiza, Luxemburgo y los Emiratos Árabes.
El 13 de
febrero de 1989, los últimos soldados de la Unión Soviética se retiraron de
Afganistán. Pero el régimen comunista de Nadjibulah, el nuevo hombre fuerte de
Kabul, seguía siendo poderoso. La guerra no había acabado para los mudjahidines
afganos. Ni mucho menos. Sin embargo, a solicitud de los estadunidenses en
1990, los sauditas dejaron de entregar subsidios y apoyo logístico a los
árabes-afganos, poniendo así punto final a la misión oficial de Bin Laden.
Pero él no quería renunciar a
su ideal. Convencido de la legitimidad del combate de los resistentes afganos y
entregado en cuerpo y alma a esa lucha, se negó a abandonarlos. (...)
La monarquía wahabita pidió a
todos los miembros y amigos de la familia Bin Laden que intervinieran para
hacerlo recapacitar. Pero se mostró inflexible. El combate de los mudjahidines
era ahora el suyo y su compromiso con ellos era irreversible.
Otros motivos más profundos,
más políticos, empezaron a obsesionar a Osama Bin Laden. Ya no creía en la
legitimidad de la familia real y no aceptaba que Arabia Saudita estuviera tan
ligada con Estados Unidos. La interrupción de la ayuda a los mudjahidines
fue quizá un pretexto más para oponerse al régimen.
Acababa de empezar la
disidencia de Bin Laden.
El rebelde tomo una decisión:
continuar el djiad, a su manera y usando su propia fortuna. Gracias a
las sociedades de su grupo de empresas, distintas a las de su familia, se burló
de las instrucciones del rey y de las directivas estadunidenses y se lanzó como
un francotirador, siguió encargándose del traslado de las organizaciones
egipcias Al-Djiad y Jam'a Al-Islamaya hacia Pakistán. (...)
Su categoría de "héroe"
y el nombre de su familia lo protegieron durante un tiempo, pero el régimen
saudita se cansó de sus ataques y empezó a tratarlo de la misma forma que a los
demás opositores, víctimas de una represión más o menos abierta según su rango.
(...)
A Bin Laden, que
deliberadamente había decidido dejar de servir al rey y que se estaba
convirtiendo en uno de los más virulentos opositores a la monarquía wahabita,
sólo le quedaba una salida: exiliarse. Le urgía salir de Arabia Saudita.
Encontró un refugio no muy lejos, del otro lado del Mar Rojo, en Sudán, donde
un golpe militar perpetrado en 1989 había instalado en el poder a Omar Hasan
Al-Bachir, un oficial bastante piadoso y respetuoso del Corán.
¿Es Osama Bin
Laden o no el jefe de una galaxia islamita terrorista? Es la gran pregunta que
hoy se plantea. Y si no la dirige, ¿es o no su gurú? Otra pregunta: ¿Es o no,
como tanto se repite en todas partes, el banquero del terror islámico? Corren
tantas especulaciones sobre su papel real como sobre el monto exacto de su
fortuna...
Osama Bin Laden es en realidad
mucho menos y mucho más que todo lo que se piensa. Es, antes que todo, el
renovador del panislamismo. Logró confederar a los sunnitas y a los chiitas y
se reafirmó como el jefe espiritual de la poderosa Fraternidad Bin Laden, que
se hizo "ilustre" perpetrando actos terroristas.
Bin Laden no tiene puesto
oficial alguno, no es jefe militar, no es ideólogo ni jefe religioso, pero su
influencia es profunda y real. No exige nada, pero siempre hay un combatiente
que tiene el ardiente deseo de satisfacerlo. Jamás da consignas precisas, pero
siempre en alguna parte del mundo hay un mudjahidin dispuesto a obedecer
ciegamente lo que interpreta como una orden suya, e inclusive se anticipa a sus
deseos.
Al escuchar o al leer sus
declaraciones y sus fatwas (decretos de condena religiosa), da la
impresión de que Bin Laden nunca financió atentado alguno. Pero ya que siempre
festeja que se golpee a los estadunidenses en pleno corazón, resulta bastante
fácil para sus seguidores agradarlo. Basta para satisfacerlo conseguir kilos de
explosivos, reclutar a algunos "buenos musulmanes" dispuestos a
sacrificarse. ¿Existe acaso un hombre más poderoso que aquel que no necesita
exigir para obtener y cuya autoridad no puede ser cuestionada, puesto que sus
discípulos nunca lo encontraron ni nunca lo encontrarán?
¿Quiénes son los hombres y las
mujeres que constituyen ese ejército de la sombra y que inclusive dan todo lo
que tienen para ejecutar las condenas del jeque invisible? ¿Cómo se constituyó
lo que parece ser una internacional del terror? ¿Cómo circulan las
informaciones y las consignas? ¿De dónde vienen los fondos y cómo se lavan
cuando es necesario?
El análisis de las
informaciones obtenidas a raíz de actos recientes de terrorismo islámico en
Europa permite desmontar mecanismos a menudo complejos, y también entender cómo
y por qué Bin Laden se apoyó y se sigue apoyando en una poderosa logística que
ni siquiera necesita mantener o financiar.
La Fraternidad Bin Laden
presenta dos facetas: una en la sombra, otra en la luz... La más conocida hoy
es evidentemente aquella sobre la que se volcaron los servicios secretos
occidentales y la prensa internacional en los últimos meses. En realidad
aparecen siempre las mismas informaciones y gran parte de los datos son
creíbles, pero a menudo son especulativos.
La faceta oculta de la
Fraternidad Bin Laden, formada por decenas de miles de militantes, es por
esencia más misteriosa aún, puesto que la mayoría de sus miembros son
desconocidos o clandestinos. (...)
El primer círculo de Osama es
evidentemente muy cerrado. Según distintos testimonios, sus miembros se cuentan
con los dedos de una mano. El más buscado de todos, después del mismo Osama Bin
Laden, es el jeque Tasir Abdulah o Abu Afez Al-Masri Al-Khabir, también
conocido por el FBI con el nombre de Comandante Atef o Muhamad Atef.
Sería el jefe de los operativos
militares de Bin Laden. Según la justicia estadunidense, Atef está implicado en
los atentados contra las embajadas de Estados Unidos en Nairobi y Dar es
Salaam.
Otro allegado es el jeque Tasir
(...) En febrero de 1998, durante la rueda de prensa en la que anunció la
creación del Frente Internacional Islámico para el djiad contra Estados
Unidos e Israel, Bin Laden presentó a Tasir como su brazo derecho. (...)
Entrenado por la policía egipcia en los años setenta, Tasir Abdulah llegó a
Peshawaer en 1983 para participar en la guerra santa. (...) Allí conoció a Bin
Laden.
Siempre en el seno de ese
primer círculo de jefes supremos se encuentra el doctor Ayman Al-Zawahiri, uno
de los fundadores y promotores de la organización egipcia Al-Djiad. Su abuelo
fue embajador de Egipto en Pakistán. Según fuentes árabes y occidentales, el
doctor Al-Zawahiri y su familia vivieron 17 años en Afganistán. Hoy está en la
mira del FBI por las mismas razones que Bin Laden.
Otros dos militantes, menos
importantes pero simbólicos por su filiación, gravitan también alrededor de Bin
Laden. Son los hijos del jeque Omar de la mezquita de Brooklyn, preso en
Estados Unidos, Muhamad y Abu Asim.(...) Muhamad fue muy claro: la detención de
su padre les costaría represalias a los estadunidenses.
Un par de personajes menos
conocidos, Abu Yasir Rafaï Ahmed Taha, egipcio allegado del jeque Omar,
presunto redactor de algunas de las fatwas de Bin Laden, y Shawki Al-Islambuli,
hermano de Khalid, el asesino del presidente Anuar Al-Sadat, serían también muy
cercanos al rebelde saudita.
Aparte de ese primer círculo
restringido que vive en la clandestinidad y sobre el que escasea información,
está la galaxia de los movimientos de base donde los policías pescaron las
primeras informaciones que les permitieron remontar hasta distintas redes
operativas.
Los casos de terrorismo de los
últimos 10 años fueron bastante aleccionadores .(...)
El atentado contra el World
Trade Center de Nueva York en febrero de 1993 llevó al FBI a detener a cuatro
palestinos, un egipcio y un iraquí. Poco tiempo después, a raíz de un atentado
terrorista fracasado, seis sudaneses y cinco egipcios fueron también
arrestados. El 25 de agosto de 1995, la policía marroquí desarticuló en Rabat a
un comando integrado por musulmanes y delincuentes franceses que pensaban
cometer atentados en Marruecos (...)
Estos teatros de operación
separados por miles de kilómetros y estos militantes oriundos de todos los
continentes y de culturas distintas que aparecen en los tres ejemplos citados,
revelan que la constitución de redes o "nebulosas" es mucho más
internacional de lo que requiere su objetivo inicial: establecer repúblicas
islámicas en todos los países árabes o eliminar a Israel.
Si se estudia la información
relativa a las redes desmanteladas o bajo vigilancia en Europa, aparecen cinco
puntos: una "nebulosa" terrorista islámica presenta generalmente más
características de mafia trasnacional descentralizada que de estructuras
centralizadas de una verdadera organización; no depende de una sola fuente de
financiamiento y suele generar sus propios recursos; está siempre ligada a uno
o varios jefes carismáticos; se opone violentamente a Occidente, en particular
a Estados Unidos e Israel, y se opone en forma sistemática al proceso de paz de
Medio Oriente. Finalmente, para conducir los operativos de su guerra santa, una
"nebulosa" islámica cuenta con redes afganas y bosnias de
reclutamiento y entrenamiento que le entregan las armas y los combatientes
experimentados que necesita.
La Fraternidad Bin Laden
responde a esos cinco criterios. (...)
Según los servicios de
inteligencia occidentales, existen actualmente seis predicadores que inspiran
la conducta de la "nebulosa" islámica, pero que se rehúsan a asumirse
como jefes. (...)
El más conocido de estos guías
espirituales es el jeque egipcio Omar Abdul Rahaman. Se sospecha que ese imán
de la mezquita de Brooklyn, inculpado en Estados Unidos a raíz del atentado
contra el World Trade Center, fue el instigador del asesinato del presidente
egipcio Anuar Al-Sadat. (...)
Desde el punto de vista
estadunidense, el jeque de Brooklyn carga con una responsabilidad muy grave: el
atentado contra el WTC representa un viraje en la estrategia de los islámicos
que nunca antes se habían atrevido a organizar atentados en el suelo
estadunidense. (...) Ramzi Yusef, el principal sospechoso en ese asunto, pasó
mucho tiempo en Pakistán y Afganistán en los años ochenta y se entrenó con el
grupo filipino de Abu Sayaf, que mantenía relaciones con los islámicos
argelinos y con Bin Laden.
Según el FBI, Rami Yusef
preparaba en esa época desde Manila, capital filipina, un gigantesco atentado
sin precedente: la explosión simultanea de 12 aviones comerciales
estadunidenses en el océano Pacífico. Ramzi Yusef fue detenido por el FBI el 7
de febrero de 1995. Vivía cómodamente en una pensión de Islamabad.
El 16 de febrero, interrogado
por el FBI, Yusef confirmó que la información descubierta en el disco duro de
su computadora se relacionaba con proyectos de atentados contra compañías
aéreas estadunidenses y contra Air France. (...)
En 1995, Benazir Bhutto
prometió a los sauditas que ejercería más control sobre el ISI (servicios
secretos pakistaníes) que apoyaba a los grupos fundamentalistas. Parte del ISI
obedeció: el general Rehman Malik desmanteló la red de Ramszi Yusef.
Egipto es, en realidad, un
extraordinario vivero islámico. La primera de estas organizaciones es el Djiad
Islámico egipcio encabezado por el doctor Ayman Al-Zawahiri, compañero de Bin
Laden, apodado El Ingeniero o El Emir General.
Ahora se conoce mejor el
organigrama de ese movimiento liderado por un consejo consultivo de nueve imanes,
instalado en Afganistán y un consejo operacional integrado por responsables
implantados en Albania, Kenya, Tanzania, Estados Unidos, Gran Bretaña y
Pakistán. (...)
Entre los guías religiosos
importantes se encuentra también uno en Líbano: el chiita Muhamad Hussein
Fadlallah, jefe del Hesbolah. Esa organización es, sin duda, una de las más
estructuradas de la "nebulosa" extremista islámica. Es excepcional y
totalmente distinta a todas las que existen en el mundo musulmán. (...) A
partir de 1985, Hezbolá multiplicó los secuestros de periodistas, diplomáticos
y religiosos para atraer la atención de los medios de comunicación masiva. Se
considera que reparte subsidios a unas 15 mil personas, que cuenta con un
núcleo duro de 7 mil individuos, entre los cuales 5 mil son asalariados.
Financieramente, el Hezbolá no
necesita a nadie: sus ingresos provienen del tráfico de drogas cultivadas en el
valle de la Bekaa y del impuesto que cobra a los comerciantes, dueños de
restaurantes o empresarios que se encuentran en su zona de influencia.
Al-Zawahiri, colaborador de Bin
Laden, firmó —en agosto de 1992— un acuerdo de cooperación con los chiitas
iraníes y sus "correas de transmisión", entre las que destaca el
Hesbolah. (...) Luego hubo fricciones porque los iraníes querían controlarlo
todo. Bin Laden, sin embargo, mantuvo excelentes relaciones con el grupo libanés de Imad Mughnyeh,
responsable del secuestro de varios franceses en Líbano en 1986(...)
Los islamitas del norte de
África también tienen a su guía: Rachid Ghanuchi. La influencia de ese
intelectual siempre rebasó las fronteras de Túnez, su país, y es uno de los
promotores del panislamismo magrebi. (...)
Otro personaje de peso de la
ideología islámica: Gulbudin Hekmatyar, jefe del Hezb-I-Islami. Después de la
salida de las tropas soviéticas de Afganistán, se convirtió en un jefe
político-religioso de primer plano. (...) Su organización fue y sigue siendo
uno de los pivotes de la red de entrenamiento de mudjahidines argelinos
o musulmanes que viven en Europa. (...)
Comparado con las distintas
figuras emblemáticas de la causa islamita contemporánea, Bin Laden no es en
absoluto un guía espiritual, no tiene competencia religiosa para serlo ni
reivindica ese título. Pero, lo quiera o no, su imagen de mártir de los
estadunidenses y su fuga permanente lo convirtieron en uno de los jefes
islámicos que más moviliza el ardor de los musulmanes en el mundo entero. (...)
La Fraternidad Bin Laden
dispone también en Europa de contactos con numerosas redes islámicas y, según
parece, nada de lo que ocurre en todos los medios del islamismo
fundamentalista, en los movimientos palestinos, en los antiguos grupúsculos
terroristas que antes estaban ligados con la OLP o los servicios secretos de
varios países del mundo árabe, nada pues, está totalmente desconectado de Osama
Bin Laden y su Fraternidad. Por muy informales que sean estos contactos no
dejan de ser reales y los riesgos que implican no dejan de ser considerables.
Traducción: Anne Marie Mergier y María Scherer
Ibarra.
* Revista Proceso, México, Nº 1298, 16 de septiembre de 2001.
Cuestiones de América Nº 6, Noviembre de 2001
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