El
Cuento de las Civilizaciones *
Roberto Hernández Montoya
20 de
noviembre de 2001
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Hay que
reexaminar la Civilización Occidental a la luz de aportaciones externas sin las
cuales no sería lo que es: álgebra, cero, especias, lenguas indoeuropeas,
monoteísmo, papa, papel, pólvora, rumba, seda, tabaco, té, tomates. Para no
detallar Las mil y una noches y el Kama Sutra. Y habría que
reexaminar las civilizaciones orientales a la luz de que no se conoce ninguna
sin cotidianidades occidentalísimas como electricidad y lanzagranadas. Es más,
los orientales más poderosos son los más occidentalizados, como los que
derribaron las torres, que sabían más de Occidente que la CIA y
el FBI.
Así que eso de occidental y oriental tiene su según y como.
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Ese
“según y como” enseña a no considerar la cultura como una sustancia pura que
uno puede guardar incontaminada, al vacío, en un frasquito. Así ha pasado con
los chauvinistas venezolanos que, como decía Cabrujas,
buscan la Identidad Nacional “viva o muerta; preferiblemente muerta”. La
civilización como entelequia inmóvil.
Igual
con doctrinas que hogaño lucen extrañas. Si uno coge los libros de Marx y Lenin
para entender a la China y a la Cuba de hoy, se queda mirando para arriba.
Igualmente pasa si coge un libro de Hayek para estudiar al personaje siguiente:
un tipo globalizado que no atiende a estado alguno, que distribuye franquicias
que deja funcionar libérrimamente luego de fijarles pautas generales y cuya
actuación emula la mano invisible aquella. ¿Campeón del mercado abierto? No lo
sé. El hecho de que ese personaje sea Ben Laden no debiera hacernos dudar, ¿no?
Cuestión de método. Enredemos más: Ben Laden, neoliberal o lo que sea, ha
delatado las debilidades del neoliberalismo. Como dice Hillary Clinton: desde
el 11 de setiembre el estado ya no luce tan calamitoso. A la caída del Muro de
Berlín el estado cogió mala prensa, pero ahora cabe preguntar: una sociedad con
un estado débil ¿puede combatir el terrorismo? ¿No fue la privatización
fanática, con su reducción de costos a cualquier costo —como la calidad— una de
las causas del deterioro de la seguridad aérea en los EUA?
Había
una vez un gavilán que intentaba cazar un pollito. El depredador quedó
desconcertado al no hallar su presa, pues una vaca se la cubrió de estiércol.
Finalmente el pollito, desesperado, sacó la cabeza del chipote y el rapiño lo
capturó. Primera moraleja: no
todo el que te empuerca es tu enemigo. Moraleja
segunda: no todo el que te saca de la caca es tu amigo. Tercera: cuando estés de inmundicia
hasta la coronilla no digas ni pío.
Esta
fábula ayuda a entender fenómenos complejos tales como:
·
El infantilismo de izquierda que dio el puntillazo
de derecha a Salvador
Allende.
·
Bush, en nombre de la sociedad abierta, termina
cerrándola mediante la violación de los principios liberales que la fundaron,
promoviendo tribunales militares de excepción y castigando el habeas corpus.
·
Ben Laden pretende debilitar a los EUA y endurece
más a los duros de ese país, derribando de paso el único estado, el talibán,
que le era útil (como buen neoliberal, Ben Laden usa el estado para imponerse).
A menos que los talibanes estén usando su vieja táctica de retirarse.
Lo
peor, o lo mejor, es que tal vez nunca sabremos, ¿importa mucho?, a qué
civilización pertenecemos.
Ver También:
Ben Laden ya ganó miércoles 31 de octubre
de 2001
¿La solución es ser como Ben Laden? jueves 25 de
octubre de 2001
¿Cómo se derrota al Hombre Invisible? martes 9 de octubre de 2001
11 [la tragedia de Nueva York y Washington] miércoles 3 de octubre
de 2001
La muerte de los rascacielos viernes 28 de setiembre
de 2001
La ciudad de nadie [la tragedia de Nueva York y
Washington] jueves 13 de setiembre de 2001
Apuntes para una reflexión sobre los atentados terroristas de
Nueva York y Washington miércoles 12 de setiembre de 2001
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Publicado en Venezuela Analítica.
Cuestiones de América Nº 6, Noviembre de 2001
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