Los terroristas no fueron analfabetos afganos sino
profesionistas de países aliados
Saudiarabia, "Cabeza del Pulpo";
EU ha Apoyado Allí,
por
50 Años, a Grupos Extremistas: Tariq Ali *
Novelista, politólogo y escritor de origen paquistaní, Tariq Ali,
uno de los analistas más calificados sobre Asia central, fue entrevistado
recientemente por el periodista Doug Henwood para Left Business Observer. La
presente entrevista apareció en la edición 98 de dicho boletín y se publica a
continuación con autorización de Doug Henwood.
¿Cree usted en la
explicación oficial de los recientes acontecimientos?
No lo sé y no creo que nadie lo
sepa. Lo que está fuera de duda es que los grupos que perpetraron esto fueron
esencialmente profesionales de clase media provenientes de Arabia Saudita y
Egipto, donde Bin Laden cuenta con apoyo y células. Si fue él quien dio la
orden, o no, no lo sabemos, pero seguramente grupos inspirados por su filosofía
llevaron a cabo los atentados. Lo que a mí me interesa es el hecho de que esta
no fue una acción perpetrada por analfabetas de las montañas de Afganistán,
sino por individuos profesionales nacidos en los territorios de dos cercanos
aliados de Estados Unidos.
El terrorismo está
ascendiendo en la escala socioeconómica. ¿Qué opina de esto?
En Arabia Saudita (un Estado
religioso represivo que le niega al pueblo cualquier apertura secular) la
oposición proviene de gente que habla en nombre de la versión más pura de la
religión, y que denuncia a una monarquía hipócrita que habita en el bolsillo
del Gran Satanás. Eso, en mi opinión, es la causa de un descontento en la clase
media que se está volviendo contra sus dirigentes y hacia acciones del tipo más
diabólico. Sus razones son, en realidad, políticas. Se dan cuenta cómo dobles
raseros son aplicados por Occidente, en una campaña de bombardeos de 10 años
contra Irak que ha provocado la muerte de cientos de miles de niños, al tiempo
que no se hace nada para contener a Ariel Sharon y los demás criminales de
guerra en sus ataques contra los palestinos. A menos que se resuelvan las
cuestiones de Irak y los palestinos, los niños se verán atraídos a la
violencia, independientemente de si Osama Bin Laden es capturado vivo o muerto.
En respuesta, Estados Unidos
está recurriendo a los mismos regímenes que provocaron el descontento, como el
de Arabia Saudita.
Esto es lo que Estados Unidos no comprende.
Asevera que el régimen saudita es moderado pese a que su filosofía y su
religión -el wahabismo, que es una cepa sectaria dentro del Islam- es
precisamente lo que inspira a Bin Laden. El era un wahabita, y fue criado en
Arabia Saudita. Ahora veo a la gente que está siendo aleccionada contra el
talibán, yo lo estuve haciendo durante los últimos 10 años y nadie escuchó.
"Oh, es que tratan a sus mujeres como mierda". Esto es cierto, pero
algunas de esas cosas ocurren también en Arabia Saudita. Una mujer no puede
salir del país sin un permiso por escrito de un pariente varón. No puede caminar
por ahí sin velo. No se le permite conducir. La cabeza del pulpo es Arabia
Saudita y la religión wahabita, y de ahí sus tentáculos se extienden. Durante
más de 50 años han sido financiados, con apoyo del gobierno de Estados Unidos,
los más extremos grupos fundamentalistas del mundo islámico.
Durante la guerra fría,
Estados Unidos se encontraba muy feliz al promover alternativas religiosas al
izquierdismo laico. ¿Estamos ahora enfrentando las consecuencias de eso?
Sí. Estamos enfrentándonos al
resultado. Aún están apoyando a la monarquía saudita porque no confían en nadie
más para administrar el petróleo. Todos estos grupos fueron articulados,
financiados y armados como baluarte contra el comunismo y la oposición laica.
Algunos de los mejores intelectuales laicos en los países musulmanes fueron
asesinados por esa gente. En Afganistán se tiene un problema clásico. Digamos
que usted convence a Pakistán de derrocar al talibán. ¿Qué va usted a poner en
su lugar? Todos los grupos laicos han sido arrasados, 80 por ciento de las
mujeres educadas han sido expulsadas, el último líder secular fue colgado por
el talibán mientras Occidente observaba pasivamente, porque se trataba de un
comunista. Se habla de traer de regreso al rey de Afganistán. Ese tipo debe
tener cerca de 100 años. (Tiene 87. Nota del entrevistador.) Se ha estado
asoleando en la Riviera italiana por 50 años. Es un viejo bastante decente,
pero no puede hacer nada. Se necesita una coalición de fuerzas laicas para
reconstruir el país.
Para demasiados estadunidenses
el Islam se ha convertido en el nuevo Imperio del Mal. ¿Cuál es la relación
entre el descontento político y la expresión del mismo a nivel religioso?
El mundo islámico no es
distinto de cualquier otro. Todas las guerras y revoluciones que dieron forma
al siglo XX también influenciaron el mundo musulmán. Uno de los más grandes
partidos comunistas en el mundo existió en el país musulmán de Indonesia. Los
más talentosos intelectuales estaban en el partido comunista de Irak (antes de
que Saddam se deshiciera de ellos a instancias de Estados Unidos). Este mundo
siempre ha sido como cualquier otro. A raíz del colapso del comunismo, vemos un
desarrollo muy similar a los ocurridos en Europa del este: muchas personas han
sido perseguidas y se han visto alejadas de la vida política, otras han
emigrado hacia la derecha, y se ve el crecimiento de nuevas organizaciones
semifascistas en el gobierno de Berlusconi.
Esto no molesta a nadie. En el
mundo del Islam los grupos equivalentes a los fascistas son los radicales
islámicos, que comparten con los fascistas creencias filosóficas muy similares
en lo referente a la sangre, la tierra y la religión. Y sus causas son las
mismas: el colapso de la izquierda, un gran vacío social y las políticas
neoliberales. Los viejos partidos del centro-izquierda y centro-derecha son ya
indistintos. Y recordemos: el mundo musulmán no es un monolito, en la mayoría
de los países los islámicos son una pequeña minoría, aun en Pakistán. El
problema en Pakistán no es que los islámicos tengan apoyo mayoritario de la
población; existe más fanatismo religioso en Israel que en Pakistán. El
problema es que en Pakistán estos fanáticos están firmemente atrincherados en
el ejército.
¿Y eso qué puede significar?
Me preocupa mucho Pakistán. Los
islámicos, sabiendo bien que no cuentan con apoyo masivo, se han concentrado en
el ejército. La pregunta es si sus adeptos son 15 por ciento, o bien, 30 por
ciento del ejército. Nadie lo sabe a ciencia cierta. El general Musharraf,
quien básicamente es un individuo laico que quiere volver a ser amigo de
Estados Unidos, tiene la esperanza de que si logra obtener algún dinero, podrá
mantener a raya a India, lo cual es una esperanza vana. Eso probablemente será
aceptado si soldados estadunidenses usan a Pakistán como una de sus bases,
aunque en ese caso, no me imagino a los elementos pro talibán del ejército
quedándose sin hacer nada ante esto. En realidad temo que un motín pudiera
desencadenar una guerra civil.
¿Qué tan inestable es el
régimen de la monarquía saudita?
Es sumamente inestable. Estados
Unidos, aun desde su propio punto de vista, debe actuar con cautela. Si
comienzan a bombardear Irak de nuevo, la ira en todo el mundo árabe será muy
grande. Pese a que Saddam no es muy popular, a la gente no le gusta ver a otros
árabes siendo victimados de esta manera. Podríamos ver explosiones tanto en
Egipto como en Arabia Saudita. Tal vez esto ocurra de cualquier forma, ya que
estas sociedades son barriles de pólvora.
El pueblo saudita es muy
educado. Habla, piensa, pero no se le permite reunirse en una habitación para
participar en política. Y encima de esto, tienen una monarquía corrupta que
ostenta su riqueza, cuyos príncipes aparecen en revistas de sociales de
Occidente, en una total contradicción con los principios de su fe, por lo que
se les percibe como unos hipócritas redomados. Ese pueblo está cada vez más
enojado. la población del este del país nunca ha aceptado esta monarquía, que
les fue impuesta por la compañía petrolera estadunidense Aramco, que fue la que
creó Arabia Saudita.
Los políticos occidentales
serios deberían pensar en esto. Lo que necesitamos en Arabia Saudita es un
Estado democrático laico, pero ¿acaso alguien se va a encargar de establecerlo?
No, porque tienen miedo de que un gobierno democrático pueda defender sus
propios intereses en vez de los de las compañías petroleras.
¿Y Egipto?
Ahí tenemos un régimen que es
totalmente corrupto, y una amplia fuerza política que desafortunadamente es islamita,
porque es lo único que hay. El gobierno ha hecho un trato con los islámicos, al
darles alguna influencia en la vida cultural, a cambio de que se les permita
permanecer en el poder. Si comienzan nuevas guerras, no existe ninguna garantía
de que el régimen no será derrocado por un levantamiento. Debemos entender que
en Egipto los islámicos también están dentro del ejército. Recordemos también
que Sadat fue asesinado por tropas del ejército a las que pasaba revista.
¿Debemos estar preparados
para lo peor?
Lo peor sería que ingresara en
Afganistán un cuerpo expedicionario. ¿Qué pasa si él (Osama Bin Laden) no está
ahí? Lo único que tiene que hacer es rasurarse la barba, vestirse con un traje
de Armani, saltar a un avión y largarse. Nunca sería reconocido. Podría,
simplemente, desaparecer. ¿Y luego qué? ¿Cuál sería entonces la misión?
Arrancar de raíz el mal,
como dijo nuestro presidente...
Ese no es un objetivo muy
concreto. Supongamos que el régimen talibán es derrocado. ¿Y luego qué? ¿Quién
va a gobernar el país? Es muy difícil entender cuáles son sus armas. Si esto es
sólo una finta, y el verdadero objetivo es derrocar a Saddam Hussein, puede
ocurrir cualquier cosa. No debemos excluir explosiones de gran magnitud
sucediéndose en distintos países árabes.
Traducción: Gabriela Fonseca
*
La
Jornada, México, 3 de noviembre de 2001.
Cuestiones de América Nº 6, Noviembre de 2001
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