EU
se Encuentra en una Situación en la que No Puede Ganar *
Entrevista
a Tariq Ali
El entrevistado es un novelista, dramaturgo y
politólogo nacido en Pakistán. Integrante del consejo de redacción de la
revista New
Left Review, es, con mucho, uno de los más esclarecedores analistas del
actual conflicto en Oriente Medio. El escritor de novelas como A la sombra
del granado, La España musulmana y El libro de Saladino
afirma, en entrevista con La Jornada, que en Pakistán los talibanes
dividieron al ejército y no será posible que las tropas de la Alianza del Norte
tomen Kabul sin el apoyo de fuerzas terrestres de Estados Unidos. Autor de
libros como Can Pakistan survive? y Masters of the Universe: NATO's
balkan crusade, no cree en la invencibilidad de los talibanes, pero duda que
se hayan generado dentro de Afganistán alternativas de recambio político
viables
Luis
Hernández Navarro
-¿Cómo caracterizaría usted el
actual conflicto en Asia central? ¿Es un choque de civilizaciones, una nueva
"guerra santa", una lucha de liberación nacional, un conflicto entre
la elite del petróleo y la elite del dólar, o ninguno de ellos?
-Ninguno de ellos. Es una
guerra no refinada. Un poderoso animal temporalmente cegado por un
"piquete de abeja" que responde sin reflexión alguna. Eso es
exactamente lo que está sucediendo. Estados Unidos y Blair, su cómplice militar
en Gran Bretaña, no tenían una idea clara de lo que estaban haciendo.
Supusieron que el régimen talibán se derrumbaría en una o dos semanas. Estaban
equivocados. Esperaban que Pakistán, que había creado a los talibanes, pudiera
dividirlos. En lugar de eso los talibanes dividieron al ejército paquistaní. El
general Pervez Musharraf tuvo que cesar a dos generales. El anterior rey de
Afganistán sigue "calentando la banca" en Roma. La Alianza del Norte
no puede tomar Kabul sin el apoyo de tropas terrestres de Estados Unidos. Si
las envían habrá pérdidas humanas estadunidenses. A final de cuentas, Occidente
podría tomar las ciudades, cortar las líneas de abastecimiento a los talibanes,
aislarlos de Pakistán. Difícil, pero no imposible. Sin embargo, esto no puede
hacerse sin tropas. Quizá Estados Unidos pudiera meter soldados alemanes,
italianos y británicos en el terreno, mientras ellos siguen peleando desde el
aire. Entonces los europeos podrían sufrir las bajas. Pase lo que pase, el
resultado final será más caos, no menos. Más terrorismo, no menos. Mientras
tanto, Estados Unidos sigue bombardeando con B52 al país más pobre del mundo.
Ya hay muchas muertes civiles.
-¿Qué es lo que está en juego
en esta guerra? ¿Qué es lo que está en el centro de la disputa: acceso a gas y
agua en el Oriente Medio, la hegemonía del mundo islámico, asegurar una
presencia permanente de Estados Unidos en la región, o ninguna de ellas?
-No creo realmente que esta
guerra comenzó para obtener ganancias económicas. Nosotros, en la izquierda,
siempre buscamos rápidamente las razones económicas de los conflictos, y
usualmente tenemos razón, pero no esta vez. Pienso que la guerra fue
básicamente una respuesta a la presión doméstica después de los atentados del
11 de septiembre. Había distintas opciones que tomar. Estados Unidos podía
haber decidido tratar esto por lo que fue: un acto criminal y no un acto de
guerra. Escogieron la guerra. Obviamente la utilizarán para fortalecer y
afirmar su hegemonía global en los tres frentes: político, militar y económico,
pero primero tienen que salir de la situación en que están.
-¿Cómo explicaría el
surgimiento del fundamentalismo islámico o lo que otros han llamado el Islam
político?
-Las semillas del islamismo
fueron sembradas por Estados Unidos durante la guerra fría. De los años
cincuenta a los noventa del siglo pasado apoyaron el
baluarte religioso contra el enemigo
comunista. Al terminar la guerra fría los grupos que habían sido
apoyados por Estados Unidos comenzaron a sentirse inquietos. Su financiamiento,
y en algunos casos, su abastecimiento de armas fue suspendido. Después vino la
Guerra del Golfo o la Segunda Guerra del Petróleo -como yo la llamo-. La
mayoría de los islámicos escogió este momento para romper definitivamente con
Occidente y se vistieron con ropaje nacionalista. En todas partes del mundo
existe un gran vacío. En el mundo árabe este vacío consiste en la pérdida del
nacionalismo radical y del comunismo. Los islámicos escogieron conscientemente
llenar ese vacío. En Argelia, Egipto y Pakistán un número de antiguos
dirigentes maoístas se convirtieron al Islam. ¡Pasar de Mao a Alá no fue un
salto tan grande como pudiera pensarse! Sin espacios laicos la gente comenzó a
responder. A Occidente no le gusta pensar seriamente sobre este asunto, pero
Osama se ha vuelto una figura de culto y no solamente en el mundo musulmán.
Cuando las personas se sienten impotentes, amargadas, enojadas y cuando los
políticos tradicionales son intercambiables en el sentido de que todos están al
servicio del fundamentalismo del mercado, entonces un hecho excepcional como el
11 de septiembre tiene un impacto muy grande.
-¿Qué riesgo existe de que el
conflicto actual desestabilice Pakistán? ¿Podría incrementarse la presencia del
islamismo radical en los servicios secretos y el ejército de ese país?
-Sí. En Pakistán el
fundamentalismo religioso fue promovido por el Estado. Empezó de manera
importante durante los años de la dictadura de Zia (1977-89). Su meta fue
marginar la política laica y destruir todas las alternativas radicales. Eso
ocasionó que los fundamentalistas fueran bastante impopulares. Durante las tres
elecciones generales que se celebraron después de la muerte de Zia los partidos
religiosos ganaron menos de 4 por ciento del voto... Menos de lo que obtienen
en Israel. Rechazados por el pueblo decidieron infiltrar el aparato de Estado.
Su fuerza exacta no es cuantificable en este momento, pero tienen células en el
ejército y en todos los niveles. Son inteligentes. No atacarán hasta que estén
seguros de que pueden ganar. Los acontecimientos en Afganistán facilitan su
juego.
-¿Cómo cree que evolucionará el
conflicto? ¿Cuáles son los escenarios más probables en el futuro inmediato?
-Como decía antes, Occidente
podrá tomar Afganistán y entregarlo a quienes escojan. No creo que Afganistán
sea invencible. La razón principal por la que derrotaron a los rusos fue porque
los grupos religiosos, por no mencionar a Osama y su pandilla, fueron apoyados
al máximo por Estados Unidos. Ese país utilizó a Pakistán como el
"elegido" para asegurar la derrota de Moscú. Sin las armas, el
financiamiento, la comida y los sobornos de Estados Unidos los rusos podrían
haber resistido. Así que si convencen a Pakistán de cortar sus lazos con el
talibán podrían aislarlo y derrotarlo militarmente. ¿Y luego? Ya que Occidente
organizó la derrota de todas las fuerzas seculares en el país quedan muy pocas
bases democráticas de cualquier tipo. Así que habrá conflictos permanentes.
¿Quién mantendrá el orden en el nuevo Estado? ¿Pakistán? ¿Irán? ¿India? ¿Rusia?
¿Todos ellos? ¿O un semipermanente protectorado de la OTAN con tropas turcas?
Hacerse estas preguntas muestra que Estados Unidos se encuentra en una
situación en la que no puede ganar. ¿Y el casus belli de esta guerra
Osama Bin Laden? ¿Dónde está? ¿Se encontrará? ¿Y si no, qué harán? Pienso que
la guerra está llegando a un punto crítico. Las nevadas empezarán a caer en las
motañas Pamir muy pronto, haciendo que la guerra imposible sea casi imposible.
¿Entonces? ¿Armas nucleares tácticas? La población de Estados Unidos y Blair
podrían apoyar su uso, pero creo que eso dividirá a la Unión Europea y
enfurecerá al resto del mundo. Mientras tanto nosotros observamos y analizamos.
*
La
Jornada, México, 11 de
Noviembre de 2001.
Cuestiones de América Nº 6, Noviembre de 2001
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