La Punta de Lanza del Puebla-Panamá
Carlos Fazio *
Según
el resumen ejecutivo del Plan Puebla-Panamá, elaborado por el equipo de gobierno
de Fox, México y Centroamérica habrán de convertirse en un "polo de
desarrollo de clase mundial en América Latina". Pero un estudio más
detallado de los tomos 1 y 2 del Enfoque regional del plan y de su Informe
ejecutivo (versión en español) arroja algunas sorpresas.
Financiado
por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) -institución controlada por
Estados Unidos-, y en total consonancia con la Agenda de Desarrollo para México
del Banco Mundial ("estamos en línea", diría el presidente Fox), el
Plan Puebla-Panamá (PPP) asigna implícitamente a México el papel de satélite
subimperial, con derecho de proyectarse sobre las unidades territoriales
socioeconómicas al sur del Suichate. Una suerte de capataz mayor a cargo de las
"subprovincias" centroamericanas, que a su vez
"descentraliza" las funciones de control en una red de capataces
menores (los oligarcas y gobernantes del Istmo), en una cadena de mando tipo
militar, similar a la de las corporaciones transnacionales.
En
ese esquema de tipo solar, los linderos de las unidades territoriales
administrativas en las cuales está jerárquicamente subdividido el imperio,
podrán ser (o están siendo) modificados según dicten sus imperativos. En el
caso de México en sus linderos actuales, a la "mojonera" del río
Bravo se le agregó ahora el "sublindero" Puebla.
Continuismo Zedillista
En
lo interno, el proyecto oligárquico expresa el más puro continuismo zedillista,
y está fincado en la colonización salvaje de todo el sureste mexicano, con
apoyo -bajo el eufemismo "seguridad para los inversionistas"- en un
dispositivo policiaco-militar preventivo, de tipo contrainsurgente.
No
fue casual que durante su comparecencia ante la Comisión Permanente del
Congreso (mayo 22), el subsecretario de Relaciones Exteriores, Gustavo Iruegas,
vinculara la puesta en marcha del PPP con "la potencial
conflictividad" de la región. Por su parte, Florencio Salazar, responsable
del proyecto foxista, ha dicho que el PPP es una "propuesta
responsable" para una región atrasada que tarde o temprano podrá
representar "un amago serio a la integración nacional" (el fantasma
de la balcanización). Salazar, un ex priísta que ocupó altos cargos de gobierno
en el estado de Guerrero, ha vinculado la pobreza extrema con la ruptura social
y la irrupción de movimientos armados.
El
Plan Económico Puebla-Panamá abarca ocho estados del sureste mexicano (Puebla,
Oaxaca, Guerrero, Chiapas, Veracruz, Campeche, Quintana Roo y Yucatán) y los
siete países centroamericanos (Belice, Guatemala, Honduras, El Salvador,
Nicaragua, Costa Rica y Panamá), con una población total de 38 millones de
habitantes.
El nuevo Jaguar Americano
Según
el Informe ejecutivo elaborado en noviembre de 2000 por el equipo de
transición de Vicente Fox, el principal objetivo del plan es que para el año
2025 esa región se haya convertido en el nuevo "jaguar americano". En
función de esa meta, las líneas maestras del PPP consideran convertir a México
en uno de los países del mundo con más bajos costos de producción industrial
(con base en la "ventaja comparativa" de la superexplotación de mano
de obra no capacitada y el subsidio al capital privado), a fin de poder
competir "globalmente" con "los nuevos tigres asiáticos"
(China, Vietnam, Malasia y Tailandia) y otros países de economías emergentes,
como las islas del Caribe, en competencia regional directa.
En
el reparto del trabajo, el proyecto asigna a México el papel de país maquilador
y monoproductor para la exportación. Con base en esas funciones, el PPP
pretende "atraer" a las industrias transnacionales (mediante
subsidios, exención de impuestos y externalización de costos) y captar
inversión externa directa (IED) en el marco de una despiadada competencia
sur-sur. Se aplicará así el ABC del imperialismo en su forma predatoria actual,
de rapiña, que promueve el neodarwinismo social o la guerra de todos contra
todos, y hace producir a las colonias para la mesa del amo en las metrópolis.
En
la disputa por el "liderazgo" subregional (las ínfulas de ser
potencia de los vasallos mexicanos), el documento menciona a Colombia y
Venezuela como potenciales adversarios de México.
En
ese contexto, el documento señala que el Puebla-Panamá "es ante todo un
plan de política económica" del presidente Fox. Como tal -y dado que fue
originalmente fraguado en los círculos de poder financiero en Washington, con
la supervisión del Tesoro estadunidense- fue adaptado a México por la
Coordinación de Infraestructura Estratégica del equipo de transición foxista, a
cargo de Alberto Lenz Montes de Oca y Alfredo Pliego Maldonado.
No
es casual que el proyecto cuente con el apoyo técnico y financiero del BID. La
institución que preside el uruguayo Enrique Iglesias canalizará 4 mil millones
de dólares al PPP. Asimismo, para "garantizar y acelerar la integración
con Centroamérica", el BID administrará el Fondo Fiduciario México
(Puebla-Panamá). Constituido con "recursos mexicanos", el fondo
estará destinado a financiar las inversiones de infraestructura del programa en
el Istmo centroamericano. Según el documento, el crédito concesional tendrá muy
atractivas condiciones de tasas y periodos, mejores que los de la banca
multilateral.
Sin
duda, el Fondo Fiduciario servirá de "gancho" para atraer a los
experimentados y siempre ávidos oligarcas mexicanos (principales beneficiarios
Fobaproa-IPAB -"la estafa del siglo"- y expertos en colusiones y
otros enjuagues cleptocrátricos), ligados al gran capital financiero y las
compañías transnacionales. El informe destaca que "el protagonista (del
'desarrollo') será el sector privado". Como siempre ocurre en estos casos
-y más tratándose de "desarrollo"-, el Estado asumirá las inversiones
"de alto impacto" que no resultan "rentables" para el
sector privado; la vieja fórmula de subsidiar a los poderosos (el "Estado
nana" del que habla Noam Chomsky), socializar los costos y privatizar las
ganancias.
Area Potencialmente
Conflictiva
Diseñado
para un área "potencialmente conflictiva" -según argumentó el
embajador Gustavo Iruegas ante la Comisión Permanente (en la zona mexicana del
PPP operan las guerrillas del EZLN, EPR y ERPI)-, el proyecto contempla dotar
al sureste de centros urbanos que modifiquen la tendencia de
"dispersión" de la población, "haciéndola más urbana que
rural". Prevé la desregulación para inversiones productivas, "sobre
todo" en Chiapas y Tabasco, así como una redefinición de la planeación que
impulse "la migración de la población rural a los centros urbanos".
En esa dirección apunta el multipublicitado programa de "changarrismo
social" del presidente Fox, que busca aprovechar de manera extensiva la
mano de obra campesina en empresas maquiladoras y en grandes obras de
construcción (carreteras, presas, puertos y aeropuertos).
En
el rubro de políticas públicas, el informe señala que los países miembros del
PPP deberán coordinar y armonizar los marcos regulatorios, desregular los
mercados, eliminar restricciones a la competencia, remover barreras de entrada
a los mercados y modificar políticas de precios, tarifas y subsidios (a los
pobres).
En
total consonancia con las "recomendaciones" del Banco Mundial y las
exigencias privatizadoras del presidente de Estados Unidos, George Bush, el
plan destaca como un "desafío regulatorio" la necesidad de
profundizar y consolidar la reforma del sector energía. También plantea la necesidad
de eliminar las barreras a la entrada en los mercados de comunicaciones,
desregular los mercados de transportes regionales y restructurar los sistemas
de tarifas y subsidios del sector agrícola.
Entre
las "fortalezas" del PPP, el informe destaca su posición geográfica
privilegiada, localizada entre los tres grandes bloques comerciales
(Norteamérica, Europa y Asia); cuantiosos recursos naturales, "con la
extraordinaria biodiversidad" del corredor biológico mesoamericano (que
tiene continuidad en México a través de la selva Lacandona y los Chimalapas);
"suelo abundante y con costos competitivos a nivel mundial", y una
población de 38 millones de habitantes que ofrece mano de obra no capacitada
El Viejo Sueño Imperial
El
proyecto, que avala la hipótesis sobre la conformación de un mare nostrum estadunidense
con eje en el Golfo de México -diseñado para la salida hacia el Pacífico de la
producción industrial de la superpotencia, volcada hacia la parte este
(atlántica) de su territorio-, contempla la "utilización global" del
puerto panameño de Colón, en el extremo sur del corredor (con
"competitividad mundial"), y los puertos de Coatzacoalcos y Salina
Cruz en el extremo norte.
El
esquema viene a actualizar el Megaproyecto Transístmico -el viejo sueño
imperial de establecer una vía rápida interoceánica entre Coatzacoalcos (Golfo
de México) y Salina Cruz (Océano Pacífico) a través del Istmo de Tehuantepec,
vigente desde 1846, cuando Estados Unidos entraba en plena fase expansionista-,
y da sentido práctico a la privatización de las vías de comunicación durante
los sexenios de Carlos Salinas y Ernesto Zedillo.
Una
de las piezas fundamentales del proyecto, que en su parte operativa arrancó
durante el zedillismo, es la creación del corredor logístico
carretero/ferroviario/portuario y de transporte intermodal del sureste, que
busca "integrar" Norteamérica (Estados Unidos y Canadá) con
Centroamérica, a través de México, para el "mercado global". A lo que
se sumarán la carretera actualmente en construcción entre Chiapas y Matamoros (Tamaulipas),
con fácil comunicación con Guatemala, lo que permitirá mover mercancía entre
ese país y Estados Unidos en 22 horas, y el corredor carretero del Pacífico,
que enlazará los puertos de Manzanillo, Lázaro Cárdenas, Acapulco, Salina Cruz
y Puerto Madero, prolongándose por Centroamérica hasta el Canal de Panamá.
Otras
rutas que sancionan el destino maquilador de México, conformadas como un eje
radial en función de la industria de Estados Unidos, son las que unen Nogales con
Guaymas; Nuevo Laredo, Monterrey, Saltillo, San Luis, Aguascalientes,
Guadalajara, Manzanillo; el eje Veracruz, Puebla, Atlixco, Cuautla, Cuernavaca,
Acapulco, y la ruta que bordea el Golfo de México, enlazando Nueva Orleans y
Houston, del lado estadunidense, con su patio trasero a través de Matamoros,
Tampico, Veracruz, Coatzacoalcos, Mérida y Cancún.
Desarrollo del Sistema Carretero
El
desarrollo del sistema integral carretero transístmico mexicano, que funcionará
como el centro nervioso del "jaguar americano" en su competencia con
los "tigres asiáticos", contempla un complejo subsistema intermodal
que incluye al Ferrocarril del Sureste (y su conexión con los ferrocarriles del
Noreste y Pacífico Norte, cuyas vías conducen a Estados Unidos) y la instalación
de una vía férrea regional México/Centroamérica a largo plazo; una red de
puertos (que incluye los de Veracruz, Coatzacoalcos, Progreso, Salina Cruz,
Lázaro Cárdenas y Puerto Madero, en su parte mexicana), así como la
construcción o remozamiento de aeropuertos (ya están previstos los de Palenque,
Chetumal, Tenosique, Xpujil, La Candelaria y Córdoba).
El
corredor logístico, que servirá de base para la instalación de plantas
maquiladoras, agroindustrias, cluster (conglomerados empresariales) y
pequeñas y medianas empresas (pymes), contará con terminales estratégicas
modernizadas (contenedores, red de frío para productos perecederos,
ferropuertos, centrales de carga, parques industriales para pymes). El esquema
garantizará el traslado de los insumos para la producción y la colocación de
los productos terminados en los puertos, con la frecuencia, costo y tiempos
tales que los hagan "competitivos" a escala global.
Dado
que el PPP está pensado para competir con los "nuevos tigres
asiáticos", y en China, que aparece a la vanguardia, los trabajadores de
las ensambladoras (maquilas) ganan 0.39 centavos de dólar la hora, es fácil
deducir que quienes se empleen en los changarros del sureste mexicano
recibirán salarios casi de esclavos, sin ningún beneficio social; igual que a
comienzos del siglo XIX.
Según
el documento, la región basará su dinámica económica en seis "nichos"
industriales fundamentales: agricultura, agroindustria y biotecnología; textil;
partes electrónicas; autopartes; turismo sustentable, y petroquímica. Entre las
"ventajas competitivas" del "nuevo jaguar americano" se
contemplan cuantiosas inversiones estatales en infraestructura, en los sectores
transporte, energía, comunicación y agroindustrial. Como "detonadores del
desarrollo", el proyecto contempla la creación de varios clusters (conglomerado
de empresas proveedoras de materia prima e insumos para la producción,
articuladas y coordinadas cronométricamente con una compañía eje; el caso
típico de la empresa Volkswagen en Puebla).
En
ese sentido, se prevén cuantiosas inversiones para crear el "cluster energético"
del sureste mexicano, mediante la construcción de nuevas represas
hidroeléctricas y la ampliación de proyectos existentes. Entre otros se
menciona la transferencia de agua de la cuenca del Usumacinta a la presa de La
Angostura; la ampliación de las centrales de la cuenca del Grijalva, y los
proyectos Boca del Cerro (en Tabasco, con las aguas del Usumacinta, que podría
negociarse de manera conjunta con Guatemala para reducir el impacto de
inundaciones en El Petén), La Parota (Guerrero), Dos Bocas (Veracruz) y la
presa Itzantún (suspendida por "problemas sociales", ya que implicaba
el desplazamiento de un poblado completo), y la generación termoeléctrica
asociada a la actividad petrolera y de la industria petroquímica
(presumiblemente, después de que bajo presión de la Casa Blanca, del Banco
Mundial y las trasnacionales del ramo, se aprueben las reformas
constitucionales que sancionen la apertura del sector energía).
Dentro
de ese esquema está previsto desarrollar el "centro energético
Minatitlán-Coatzacoalcos", sobre la base de la petroquímica y la
generación de electricidad, para lo cual se ampliará la actual capacidad de
refinación de energéticos para consumo industrial en las plantas de Minatitlán
y Salina Cruz; la instalación de una central termoeléctrica en Minatitlán (que
podría ser la planta programada en Coatzacoalcos), y la construcción de plantas
petroquímicas e industriales de gran capacidad, que detonen el desarrollo del cluster
de la petroquímica secundaria entre La Cangrejera y Pajaritos. El proyecto
incluye además el aprovechamiento del gas natural, la instalación de una red
industrial de gas para el sureste mexicano y la construcción de un gasoducto a
Centroamérica para operaciones de SWAP. También se prevé la interconexión
eléctrica de México con Centroamérica.
El Programa de los Cien Días
Parte
de esos proyectos figuran en el programa de los 100 días del Plan
Puebla-Panamá, elaborado en enero de 2001, ya con Fox en funciones. ¿Tendrá
esto algo que ver con la "integración energética de las Américas",
propuesta en Quebec por el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, que
tiene en Fox a uno de sus mejores "vendedores"? ¿O con el mapa de las
reservas de gas y petróleo mexicano en Veracruz y Campeche (dos estados del
PPP), presentado la semana pasada por el vicepresidente estadunidense, Dick
Cheney, y acreditado a la Agencia Central de Inteligencia (CIA)?
El
plan contempla también la creación del cluster agroindustrial del
sureste mexicano, para lo cual se realizarán cuantiosas inversiones en
infraestructura hidroagrícola. Según el Informe ejecutivo, a los
inversionistas agrícolas, agroindustriales y biotecnológicos (como Alfonso
Romo) se les ofrecerá una plataforma de tierras de temporal tecnificado, con
costos de irrigación competitivos (en Tabasco, Chiapas y Campeche) y con
equipamiento tecnológico, de investigación y educativo.
Otro
rubro clave del proyecto es el de las telecomunicaciones, sector en el cual
algunos estados del sureste mexicano y Centroamérica cuentan con poco
desarrollo o tecnología atrasada. En ese sentido, el informe señala que
Centroamérica deberá estar interconectada (con México) a través de una red de
fibra óptica de alta calidad, que funcionaría como la columna vertebral del
sistema. Sin duda, como destaca el documento, ese sector es uno de los más
atractivos para los capitalistas privados mexicanos (Telmex), estadunidenses
(AT&T) y europeos (France Telecom), ávidos por invertir para generar el
"desarrollo" de la subregión.
En
ese rubro se modernizarán la telefonía rural (utilizando tecnología satelital e
inalámbrica) y los servicios de teleducación (Red Edusat); se impulsará la
penetración del Internet a través de sistemas de administración y gestión en
los municipios y para el comercio electrónico; se potenciará su uso en las
escuelas (Red Escolar Informática) y entre la población en general, a través
del programa Internet para todos; se crearán centros comunitarios de
telecomunicaciones y de banca social (para el cobro y envío de giros), y se
promoverá la expansión de redes de telefonía local, mediante un Fondo para el
Servicio Universal (cobre, fibra óptica e inalámbrica) y servicios de
telemedicina a través de una red nacional.
En
declaraciones a La Jornada (16/04/01), Florencio Salazar
"recordó" que entre los empresarios mexicanos que ya están
invirtiendo en la región del PPP se encuentran Isacc Saba, Moisés Saba y
Alfonso Romo. Por su parte, en entrevista con Ricardo Rocha tras quedar
"desocupado" como banquero ?a raíz de la venta de Banamex?, Roberto
Hernández dijo que pensaba invertir en electricidad y gas natural, una vez que
se aprobara la apertura del sector energético.
En
torno del megaproyecto del Istmo ya han sido señalados los intereses de
empresas transnacionales, como International Paper Company, y nacionales como
Tribasa, Carso, GAN, ICA e Inbursa, cuyos socios principales son Carlos Slim,
Carlos Salinas de Gortari y Carlos Hank González. Sin olvidar a la
Texas-conection, que ha revitalizado la idea de Ronald Reagan de crear un
mercado común energético "americano", con base en el petróleo
mexicano de la Sonda de Campeche, el que haya en Chiapas y el gas seco de la
cuenca de Burgos, en los estados de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas.
Desde
esa perspectiva, y enmarcado dentro del proyecto geoestratégico continental
estadunidense del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), cobra sentido
la frase del canciller Jorge Castañeda en Madrid, donde describió al proyecto
empresarial Puebla-Panamá como el "corolario lógico" para la
pacificación de Chiapas.
*
Especial para La Jornada, 28 de
mayo de 2001; algunos subtítulos de CA.
Cuestiones de América Nº 5, Agosto de 2001
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