Dos Caras de La Conquista: el Toro y el Guajolote

Sistema dancístico del grupo de danza de la Pluma de San Francisco de Paula, Aguascalientes *

Maricruz Romero Ugalde

INAH-Zacatecas**

 

Introducción.

El análisis de la danza de la pluma de San Francisco de Paula ejecutada en el barrio de El Llanito en la ciudad de Aguascalientes que presentaremos a continuación se basa en tres premisas: 1) Las danzas tradicionales son hechos sociales. 2) Existe una lógica de relación entre sus elementos que forma un sistema que da cuenta de su significación. 3) La significación sólo es posible de encontrar en relación con otros hechos sociales similares.

1.           Las danzas tradicionales son hechos sociales.

La danza de la pluma es una danza plegaria, siguiendo la definición propuesta por Jáuregui (1997) basado en Mauss, exponemos cada uno de los elementos. Se desarrolla en un contexto religioso: la fiesta en honor a San Francisco de Paula. Es un culto regular: se celebra del domingo de resurrección al martes de pascua cada año. Debe de ejecutarse con patrones establecidos socialmente: los danzantes interpretan los sones como les indica el Jefe de la danza, quién los aprendió  por imitación respetando la tradición. Debe de constituir un acto de comunicación dirigido a “lo sagrado”: la mayor parte de los danzantes participan para cumplir con una promesa en agradecimiento a un favor recibido. Debe tener eficacia en la que crea tanto el fiel como su sociedad (su grupo o subgrupo social)

Comenta José de Jesús Beltrán “Muchas veces se batalla para que en el trabajo se de permiso de faltar dos días, pero no importa si lo corren a uno, San Francisquito siempre lo provee”. Debe activar a las potencias sagradas que actúan sobre el mundo profano, de tal manera que los seres sagrados se emplean como intermediarios para actuar sobre la realidad cotidiana de este mundo. San Francisco ayuda a las mujeres a tener hijos y sanar a los niños enfermos. Hay quienes no quieren dejar de danzar por temor a sufrir algún problema.

2) Existe una lógica de relación entre sus elementos que forma un sistema que da cuenta de su significación.

El análisis de la danza implica reconocer que sus códigos significativos son de diversa índole y que gracias a su combinación interna y externa producen diferentes mensajes. Es posible decodificar cada uno de sus elementos para conocer de qué forma operan los dos factores característicos de cualquier sistema de comunicación: “a) el de la selección, que se produce con base en la equivalencia, la similaridad y la disimilaridad, la sinonimia y la antinomia; b) el de la combinación, que reposa en la contigüidad.” (Jáuregui,1997: 77)

En los códigos de la danza encontramos subsistemas que presentan una lógica propia que sólo alcanzan su plenitud en el continuum dancístico, estos son: música, indumentaria, coreografía y relato. El tema de la danza de la pluma es La Conquista, esto se evidencia por dos elementos: el relato y uno de los sones interpretados: La Malinche. Lo que permite suponer que dentro del  complejo dancístico-teatral que propone Bonfiglioli (1998:103) en el que incluye los subgéneros:  Moros y Cristianos, Conquista en México, Conquista en Guatemala y Conquista en Perú, esta danza es una variante débil del subgénero de la Conquista de México, ya que no se interpreta el relato y en las coreografías no se presentan dos bandos.

3) La significación sólo es posible de encontrar en relación con otros hechos sociales similares.

El análisis requiere decodificar el continuum dancístico para encontrar la lógica interna de cada subsistema para de ahí hacer la lectura simultánea de los códigos y encontrar el diálogo existente entre variantes similares (Jáuregui y Bonfiglioli, 1996). Aquí hemos encontrado la comunicación entre las danzas a partir de  los trabajos de Bonfiglioli (1998) quien a través de los relatos encuentra el sistema del subgénero de La Conquista en México y Ramírez (1999), quien decodifica los elementos participantes en la “armadura” dancística a partir de su lógica interna.

A continuación expondremos los resultados de estas premisas, en cuatro apartados. Uno sobre el contexto del que forma parte la danza de estudio: Los géneros dancísticos en Aguascalientes, y tres más, de interpretación en función del análisis de los códigos del sistema: San Francisco de Paula/Tezcatlipoca, Los números en el sistema y, por último El toro y el guajolote.

Los géneros dancísticos en Aguascalientes.

El estado de Aguascalientes, ubicado en el centro del país, forma parte del territorio que en el siglo XVI se conoció como  La Gran Chichimeca, lugar en el que habitaron grupos nómadas y seminómadas.  La fundación de la villa que da origen a la ciudad capital y el estado se estableció en 1575 con gente de origen español. Desde su erección se ha caracterizado por la concentración de la población en la ahora ciudad capital y recibir constantes migraciones de nuevos pobladores.

Existen más de 100 grupos de danzas tradicionales, ejecutan cuatro tipos diferentes: Matlachines, De la Pluma, De Indios y Chicahuales. Un quinto tipo  permanece sólo en la memoria colectiva: la danza de las cintas. (Romero, 1993)

La danza de la pluma se  interpreta por 6 grupos: dos en la capital y cuatro en los municipios (2 en San José de Gracia, 1 en Cosío y 1 en Tepezalá).  Se caracteriza por:

1.           Música que se interpreta con un solo violín.

2.           Indumentaria: corona (que puede ser de metal o sobrero de paja, en ambos casos con adornos de flores), capa, mantilla, palma, sonaja y botas.  Predomina el manejo de diferentes colores entre los danzantes quienes utilizan telas ligeras brillantes como el raso de novia, en los grupos financiados por PACMYC se ha homogeneizado el tipo de tela y el color. (Ilustraciones 1,2 y 3)

3.           Personajes.- danzantes, Capitán Monarca, Capitán Chimal, Malinche, Torito y Morenos. Actualmente no están presentes en todos los grupos, pero se acuerdan que antes los interpretaban. (Ilustraciones 4 y 5)

4.           Parafernalia y coreografías: al inicio de cada son se forman en dos filas hacen la cortesía y se acomodan en el número de filas necesarias de acuerdo con el son, predomina la formación en cuatro y la pisada zapateada.

5.           Relato. En  la mayoría de los casos ha desaparecido, un grupo lo conserva escrito.

San Francisco de Paula/Tezcatlipoca.

La indumentaria y la coreografía del grupo nos permiten establecer dos conexiones, con el guajolote y Tezcatlipoca y de éste con San Francisco de Paula.

La corona lleva un plumero, este se hace de forma semicircular con una estructura alta, elaborada con cuatro tiras delgadas de dos centímetros, cruzadas al centro. Si comparamos la colocación de las plumas con las del guajolote macho en el momento de la cópula encontramos que están en la misma disposición. (Ilustración 6)

Además, en la parte posterior de la corona se coloca un pañuelo en forma de abanico que representa la cola del guajolote; esto indica que los danzantes están representando al guajolote o “coconito”, ya que lo más importante es que el plumero y la palma lleven pluma de gajo de guajolote que es la más suave y esponjada. La pluma, la forma del plumero y el pañuelo son elementos que nos representan la figura del guajolote.

En la parafernalia los movimientos de los guajolotes están presentes cuando  hacen las coronitas de dos,  se imitan los círculos que realizan los machos cuando tratan de intimidar al contrincante para demostrar su superioridad y ganar a la hembra, hacen la vuelta hacia el mismo lado. En las pisadas existe el paso del coconito levantando el pie izquierdo igual que lo hace el guajolote cuando se dispone a atacar; cabe recordar que el animal silvestre tiene en esta misma pata el espolón. Este paso se ejecuta en los momentos más importantes: acompañamiento,  palmeado de ataque -una vez para regresar la danza-, y en La Pelea de la Malinche.

El guajolote  “fue domesticado en México con anterioridad a la Conquista y éste es el único animal doméstico importante originario de América del Norte.” (Starker,1977: 311).

Entre los dioses mesoamericanos Tezcatlipoca puede encontrarse con la piel del jaguar y del guajolote. (Ilustración 7)

Fray Diego Durán señala que después de la fiesta de Huitzilopchtly, la de Tezcatlipoca era la más importante, entre los elementos que identificaban a esta deidad señala:

“… en la mano izquierda tenía un amoxcador de plumas preciadas asules berdes y amarillas las quales salian y nacian de una chapa redonda de oro muy relumbrante y bruñida como un espejo que era dar á entender que en aquel espejo bia todo lo que hacia en el mundo…En la mano derecha tenia quatro saetas que le significavan el castigo que por los pecados dava á los malos y así al ydolo que mas temían no le descubriese sus pecados era este” (1995: 48-49)

Con base en la descripción y la figura encontramos la relación con la palma.

Los sacerdotes que oficiaban las ceremonias a esta deidad comían carne de guajolote. Una de las comidas que se les ofrecía a los danzantes de San Francisco de Paula, en el terreno contiguo a la capilla, era mole con guajolote.

Diego Durán además señala que “… las mugeres que tenían niños enfermos luego acudían a este templo ofreciendo estos niños a este dios” (Ibídem: 56). En este punto es en el que se relaciona con San Francisco de Paula, que tenía también los mismos atributos,  lo cual nos remite a una refuncionalización simbólica.

Los números en el sistema ¿referencias mesoamericanas o novohispanas?

En el código musical encontramos el número 5 como la unidad mínima para interpretar un son: un músico y cuatro danzantes. Esta unidad la encontramos cuando quisimos grabar la música en estudio. El violinista intento la interpretación sólo y no pudo, no había a quien acompañar. El segundo intento lo hicimos con un danzante y el violinista, tampoco se pudo, el danzante necesitaba a otros para saber los tiempos del cambio en las coreografías, así continuamos hasta llegar al número de cuatro danzantes, con lo cual si se pudo interpretar el son. Así tenemos dos números importantes el 5 (unidad mínima musical) y 4 (unidad mínima para la interpretación kinética). El mismo cuatro se nos presentó en Tezcatlipoca como su número de identificación. En las coreografías, además de los números anteriores, encontramos el 2 en las filas del acomodo en la cortesía  y la cortesía final, el 3 como alternativa cuando son pocos danzantes, el 12, el 20 y el 40. Estos últimos, además, los encontramos en la elaboración de la indumentaria particularmente en la elaboración de la corona y la palma: las plumas se cuentan por gruesas, que son 12 docenas; los amarres para pintar la pluma se hacen con 20 piezas, los bozales se hacen tres veces: una para presentar, otra para acomodar y una más para fijar. Las plumas que se van colocando en la palma son 4 de un lado y 4 de otro, mientras que en el plumero son 3 de un lado y 3 del otro. Los números están presentes todo el tiempo, en las figuras se relacionan desde 2 danzantes hasta 8 en las coronitas, los encadenados, los ochos.

Es difícil establecer la vinculación del uso constante de los múltiplos de 4, sin embargo creemos pertinente presentar algunas hipótesis al respecto.

En primer lugar, hay una constante en todas las coreografías que es la vuelta en su lugar. Si se gira a la izquierda, habrá otro giro a la derecha que ubique al danzante en su mismo sitio. Esta lógica permea todos los movimientos corporales. Si se tiene que repetir una figura se hará hasta que todos los danzantes hayan recorrido todos los lugares de su fila abarcando el locus choristicus. Los danzantes llaman a esto dar la vuelta completa. ¿Qué es la vuelta completa?, sino un círculo. Para los símbolos cristianos el círculo es el “Símbolo de perfección, y por lo tanto, de Dios… Circular es el arcoiris que Dios pone como señal de alianza con el hombre “ (Cabral Pérez, 1995: 146), pero también es la muerte, una forma de cacería. Esto se representa en las coreografías de Tlacoachistlahuaca (Ramírez,1999: 98) cuando alguno de los bandos atrapa a un prisionero o lo mata lo envuelve en un círculo, no de recorrido sino concéntrico. En este sentido, como idea de la vuelta a su lugar, se relaciona con la concepción cristiana, mientras que cuando se hace el círculo concéntrico como en El Torito se refiere a la muerte.

Por otro lado, el hecho de considerar como mínimo indispensable el contar con 12 danzantes para poner un grupo remite a  conexiones más diversas. Desde la perspectiva mesoamericana, para la fiesta de Toxcatl en honor a Tezcatlipoca un esclavo era ataviado como el dios y durante un año se le honraba como tal “… la corte que le asignaban era de doce jóvenes, uno de los cuáles hacía de capitán” (Barjau,1991: 31). En tanto, desde la concepción cristiana 12 eran los apóstoles, mientras desde la combinación con la naturaleza, el número promedio de huevos que tiene la hembra del guajolote es de 11 más ella igual a 12. Incluso las combinaciones básicas de los movimientos coreográficos de la danza son 12 que se resumen en tres. (Ilustración 8)

Por otro lado, cabe recordar que las antiguas culturas mesoamericanas tenían un sistema numérico con base en 20, lo cual explica, en parte, la recurrencia de este número.

La parte sustantiva del sistema de la danza de la pluma se encuentra en los códigos musical y coreográfico.  El primero da la pauta sobre las unidades significativas, en tanto delimita los temas y las acciones de los danzantes. En el marco de la fiesta de 1999 se bailaron 14 sones, en el 2000, 15. Cada uno tiene un nombre y al interior se divide en tres secciones: cortesía, tema y final. La combinación entre todos se da en dos bloques que hemos identificado como los “equivalentes” y los “sagrados”. De acuerdo con la música existen movimientos significativos por su recurrencia (Kaepler, 1972) mismos que nos permitieron identificar las partes del cuerpo y el manejo del espacio  con mayor carga simbólica. Identificamos cinco niveles de combinación:  kinemas, morfokinemas, motivos, temas y otras funciones.  En el primer nivel encontramos movimientos significativos 2 para la cabeza, 11 para el tronco, especialmente el manejo de la palma y 6 para los pies. En el segundo nivel encontramos tres movimientos en un mismo lugar que siempre se utilizan: cortesía, final y giro en su lugar. En el tercer nivel: motivos, nos referimos al desarrollo de las figuras coreográficas: acomodo, cruzada, ochos, encadenado, coronitas, regresar la danza y voltear la danza. El cuarto nivel incluye los temas, que son las formas en que las figuras se combinan para caracterizar cada uno de los sones. En el quinto y último, nos referimos a los movimientos que se realizan en función de tres actividades: acompañamiento, visita y adios.

La música, la parafernalia y la coreografía nos ha permitido dividir a los sones de acuerdo con oposiciones binarias, que es la separación en contrarios. La primera gran separación se hizo entre los sones equivalentes y los sagrados.

                         EQUIVALENTES           /               SAGRADOS

           Se pueden tocar en cualquier orden       Sólo se tocan y bailan

                                                                           el día mayor de la fiesta      

                                                                           en el mismo orden

A partir de la decodificación de los sones sagrados (El Torito, La Malinche y La Despedida) y la información del relato La Conquista, así como el análisis de los personajes, encontramos que  estos sones daban cuenta de la oposición vida/muerte representada por los animales guajolote/toro, respectivamente. (Ilustraciones 9,10 y 11)

                        EL TORITO                              LA PELEA DE LA MALINCHE

                            El toro                                                   El guajolote

                              Caza                                                      Cortejo

                             Muerte                                                      Vida

                          Extranjero                                                  Nativo

                           Derrota                                                    Traición

                                               LA DESPEDIDA

                                                 La humanidad

                                                    Conversión

En el relato La Conquista se presentan varias líneas argumentales, entre las que destacan la amenaza, el presagio, los avisos, la colaboración de Marina,  la negociación, las batallas, la prisión del Monarca, su conversión y el triunfo de Cortés como evangelizador.

En las coreografías no se han podido detectar todas las líneas argumentales; sin embargo, en función de la relación que existe entre las formas musicales y coreográficas -tomando como referencia los sones sagrados y los dibujos coreográficos relacionados con Tlacoachistlahuaca-  encontramos que los sones equivalentes representan la lucha con diferentes valores: victorias,  derrota/victoria y derrota.

Los sones se pueden dividir en tres grupos, de acuerdo con el ritmo de su música y el tipo de coreografías

                                                   MALINCHE

                                                 Lento/Rápido

                          TORITO                                     EQUIVALENTES

                             Lento                                               Rápido                           

El son de la Malinche incluye dos formas musicales que marcan el mismo número de coreografías: La Pelea  y El Son. En la Pelea de la Malinche los capitanes y la Malinche son los únicos que bailan, el cuerpo de danza permanece en filas de dos sonando el huaje. En cambio, en el Son, descansan los tres personajes – los dos capitanes y la Malinche- y el cuerpo de danza lo interpreta. El acomodo es de filas de tres y hacen coronitas de seis, dos de los integrantes permanecen en el centro sin bailar sólo sonando el huaje y los cuatro restantes hacen la coronita con zapateado.

 


     Danzante -                                                                                    Danzante =

                                                           Danzante +

La Malinche se vincula con todos los sones que implican regresar la danza, ya que en ese movimiento se incluye una vez el paso del coconito, así como con el acompañamiento,  el adios  y las visitas. En términos de la representación de la vida, el son en el que se Pelea a la Malinche se vincula con los movimientos circulares y el paso del coconito caracteriza el apariamiento del guajolote. Es la representación de la vida y contiene la mayor carga mesoamericana al representarse por el guajolote. Sin embargo, en el contexto de la fiesta y por el cambio de nombre -en el relato la referencia al personaje femenino es Marina, mientras que en el son es Malinche- en realidad representa la traición victoriosa, es decir, el despojamiento de las creencias anteriores y la conversión. De ahí que se concluya con el son de la Malinche ejecutándolo como cualquier zapateado, como veremos más tarde, denota VICTORIA.

El paso del coconito es lo más sagrado para el sistema, de ahí que este paso se utilice en los momentos Acompañamiento,  Visitas y El adios. Los movimientos y los pasos son muy parecidos, por ello sostenemos que lo que cambia es la función del danzante en relación con el tema involucrado: santo patrono, altar o grupo visitante.  En cada uno de los casos,  el danzante cambia de valor dentro de su función como ser sagrado que garantiza la comunicación con la deidad. En el acompañamiento se convierte en un ser menor a la deidad, que le está sirviendo de acompañante (danzante-deidad); en la visita, al bailar frente a la imagen del altar, su papel subordinado pasa al de protector y representante, al ofrecer su gracia ante la deidad del altar (danzante+deidad); en El adios, la relación se da como seres sagrados pero entre iguales, los anfitriones y los visitantes (danzante=danzante).

 


                                      

El torito, en cambio, representa la muerte ya que contiene dos elementos claves: por un lado, el círculo que lo acecha, como en el Desafío entre Zilacátzin y los españoles (Ibídem: 98), así como el despojamiento de las armas de los danzantes, al dejar la sonaja y la palma después de la muerte del toro. En algunas ocasiones se despojan primero de la palma, en otras de la sonaja, pero siempre de las dos. La pisada es de tres pasos. Por ello los sones relacionados con El Torito son el de Los Monos, que además coincide con el acomodo en dos, que se emplea para torear al toro, y La Escalerilla y La Lechuza,  por emplear la pisada de tres pasos.

 


El torito

Muerte

Separación definitiva

1)Acomodo en dos filas

2) Paso de tres

3)Corona de todo el grupo

4)Contradanza

 
                                            

 


La  despedida, en cambio, tiene un valor especial ya que, aun cuando forma un círculo grande, éste lo hace no concéntrico sino  en parejas alternadas alrededor, lo cual marca cercanía con la muerte, pero al mismo tiempo lo separa. Al ser el único momento en que los danzantes se tocan entre sí, el valor que se da es que el danzante muere para que nazca el ser humano, mismo que entra con la contradanza, elegida por el músico, zapateando hacia la capilla, es decir en un plano de VICTORIA por la conversión.

Los sones zapateados tienen la característica, en general, de incluir en las figuras el encadenado, coronitas, regreso de la danza y remate final. Estos movimientos son los más recurrentes en la ejecución. Tomando en cuenta que el gran círculo realizado para matar al toro representa la muerte, las coronitas son su sinónimo de pérdida,  pero que no llega a la muerte; mientras el encadenado es la transformación de los dos círculos que modificaría su valor, ya que se relaciona con Los Monos que a su vez lo hace con La Malinche, es decir, traición. La traición está representada por la coronita de uno que únicamente se utiliza en  La pelea de la Malinche. Cuando se realiza con otra persona, se obtiene la figura del ocho, y cuando está la unidad de 4,  se hace el encadenado, que sería la representación de la conspiración (traición en colectivo). En el regreso de la danza  se incluye un palmeado de ataque y dos palmeados normales,  por lo que es la representación de la batalla.

Con base en lo anterior, encontramos que los sones zapateados representan la lucha victoriosa, en tanto no modifican ninguna otra parte de sus elementos y acompañan a todos los sones para terminar, cuando son de tres pasos, y a los tres sagrados.  La deducción se basa en la actitud positiva que plantea el grupo ante la conversión en el relato de  La Conquista.

En consecuencia los sones equivalentes se dividen en tres: Los que representan LA VICTORIA:  La estrella, El chiro, chiro; El gorrión; El jilguero; Son la Malinche y El gallito. Los que se identifican con LA PÉRDIDA/LA VICTORIA: Los huajes, El retobado, La escalerilla y La lechuza; y el que representa la PÉRDIDA: La tapia.

                                                     VICTORIA

          La estrella, El chiro, chiro; El gorrión; El jilguero; Son la Malinche y El gallito.

PÉRDIDA/VICTORIA

Los huajes, El retobado, La escalerilla y La lechuza

 
 


       

 


                                                           PÉRDIDA

       La tapia

Los sones La Escalerilla y La Lechuza incluyen las mismas figuras y la pisada de tres pasos y para terminar requieren de una contradanza, que es un son zapateado. La pisada de tres pasos se emplea en El Torito, que es la muerte, mientras que los sones zapateados representan la victoria, por ello se ubican en la parte media PÉRDIDA/VICTORIA. Los Huajes y El Retobado no terminan con una contradanza, sin embargo, en su interpretación contienen elementos que los ubican en este apartado. Los Huajes es el único son en el que se deja la sonaja, que es el arma principal de las dos que portan; es el vínculo directo con la música, que marca lo que hay que hacer siguiendo el ritmo y, representa las cuatro flechas que lleva la figura de Tezcatlipoca en esa mano. Por otro lado, El Retobado marca la huída al emplear el único paso que se arrastra, ya que conserva todas las figuras del zapateado, pero con la pisada de tres pasos.

La tapia se ubica en la PÉRDIDA, ya que incluye tres movimientos en el mismo son combinando diferentes figuras en las que dominan las coronitas  y, al final, remata con la viborita. Único son que la personifica y que coincide con la representación en Tlacoachistlahuaca de la Tristeza y desconcierto en el campo mexicano (Ramírez,1999: 159).

El toro y el  guajolote.

En el relato La Conquista, Moctezuma es prisionero, Cortés lo libera y él acepta la conversión. Cortés, el español, triunfa como evangelizador. En la danza, el toro, representa al español, una vez que se enfrenta a todo el grupo, por parejas, los morenos lo matan. ¿Quiénes son los morenos?  El moreno antes era “el que debe poner el orden. Hasta el capitán lo tenía que obedecer. … da la entrada al son y [tenía que] formar a la gente”, comentan los danzantes. Por lo anterior, deducimos que era un personaje muy importante. Aunado a esto y recordando que  Tezcatlipoca “tenía una manta de red muy bien obrada toda la red negra y blanca con orla a la redonda de unas rosas blancas y negras y coloradas muy adornadas de plumas con unos capatos en los pies a su usso…” (Durán,1995: 49). “En los códices encontramos, correspondiendo a su ser, distintas formas de representación de esta deidad, especialmente el Tezcatlipoca Negro, el Rojo y el Azul” (Spranz,1973: 182) podríamos pensar que es el dios nativo y sus ayudantes  quienes matan al toro, el español. En este sentido, el son de El toro es una fase de la lucha representada, ya que después, en el son La Malinche, en la parte La pelea de la Malinche, encontramos el dominio de la representación mesoamericana por la indumentaria y la coreografía basada en la pisada del coconito. Los capitanes pelean por la mujer, los machos pelean por la hembra. Los movimientos se asemejan a la pelea que hacen los guajolotes machos cuando se quieren aparear con una hembra, es el cortejo. Como diriá Jáuregui (1996: 33) es el intercambio de mujeres. Aquí se representa a la vida, pero también a la traición, ya que, independientemente de quien gane a la hembra, lo cual en términos del grupo nativo sería una pérdida, para concluir se baila el son de la Malinche con zapateado y figuras equivalentes,  lo que connota la victoria de los españoles, ya que, al terminar la despedida, se entra a la capilla con una contradanza que utiliza los mismos elementos, la victoria de la fe y la aceptación de la conversión al cristianismo. Lo que en apariencia representaba un final diferente al de La Conquista terminó reforzándola, ya que estamos ante una variante prohispanista representada a través de los códigos no verbales. Esto es lo que guarda,  transmite y recrea la MEMORIA CULTURAL de la DANZA PLEGARIA en el sistema comunicativo de la danza de la pluma de San Francisco de Paula.

* Proyecto: Etnografía de las Regiones Indígenas de México en el Nuevo Milenio.

PIE DE ILUSTRACIONES

1.                         La corona, la forma del plumero, es uno de los elementos distintivos de la danza.

2.                         El Señor Juan Sustaita Delgado muestra la palma en la mano derecha  y la sonaja en la mano izquierda, objetos que  también se encuentran como atributos del dios Tezcatlipoca.

3.                         El abanico, en la parte posterior de la corona, y los listones recuerdan al guajolote cuando se enfrenta con un contrincante haciendo círculos.

4.                         Al frente de la danza encontramos los personajes principales, de izquierda a derecha Capitán Chimal, Malinche,  Acompañante y  Capitán Monarca.

5.                         El Moreno Mayor.

6.                         La forma en que se levantan las plumas del guajolote macho en el  momento de la cópula coinciden con la forma en que se colocan las  plumas  en la corona (tomado de Dickson G., James, The wild turkey. Biology an management. National Wild Turkey Federation, 1992:49).

7.                         Diferentes formas de representación del dios Tezcatlipoca donde algunos de sus elementos coinciden con el vestuario de la danza.

A)                   Tezcatlipoca ataviado como guajolote, Códice Borbónico.

B)                    Códice Florentino.

C)                     Corona, Códice Matritense del Real Palacio en Seler 1963. D) Códice Matritense del Real Palacio, 1906 y E) Códice Ramírez, 1980 (tomados de Olivier, 1997:315,330,321,319 y 318, respectivamente)

8.                         Síntesis de los movimientos coreográficos de la danza: giro en su lugar,  coronita de uno  y cruzada.

9.                         Los Morenos matan al toro.

10.                       Las palmas y las sonajas entierran al toro.

11.                       El Capitán Monarca defiende a la Maliche del Capitán Chimal.

Créditos de ilustraciones: 1 a 5  Gabriel Medrano de Luna y 9 a 11  Maricruz Romero.

Bibliografía.

Barjau, Luis, Elementos de una teología nahua. UNAM, México 1991.

Bonfiglioli, Carlo, La epopeya de Cuauhtémoc en Tlacoachistlahuaca. Un estudio  de contextoy sistema en la antropología de la danza. Tesis de para obtener el grado de Doctor, Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, México 1998.

Cabral Pérez, Ignacio, Los símbolos cristianos. Editorial Trillas, México 1995.

Durán, Diego Fray, Historia de las Indias de Nueva España e islas de tierra firme. CNCA-DGP, México 1995 (1880).

Jáuregui, Jesús y Bonfiglioli, Carlo (Comp.), Las Danzas de Conquista. 1. México Contemporáneo. CNCA-FCE, México 1996.

Jáuregui, Jesús, “El concepto de plegaria musical y dancísitca”. En: Alteridades, Universidad, Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, México, 7,13, pp. 69-82, 1997.

Kaeppler, Adrienne, “Method and Theory in Analyzing Dance Structure with an Analysis of Tongan Dance”, en Ethnomusicology,16, pp.173-217, 1972.

Olivier, Guilhem, Moqueries et métamorphoses d’un dieu aztèque. Tezcatlipoca, le “Seigneur au miroir fumant”, Centro Francés de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, Paris, 1997.

Ramírez Reynoso, Maira Isela, La Batalla entre los amuzgos de Tlacoachistlahuaca, Guerrero. Estudio etnográfico de un caso del género de Danzas de Conquista. Tesis para obtener el grado de licenciatura en Etnología, Escuela Nacional de Antropología e Historia, México, 1999.

Romero Ugalde, Maricruz, Catálogo para Promover, Difundir, Rescatar e Investigar las Danzas Tradicionales de Aguascalientes. Matlachines (Fase I), Proyecto PACMYC,  (mecanuscrito), 1991.

La danza tradicional, memoria cultural. El sistema comunicativo de la danza de la pluma de San Francisco de Paula. Tesis para obtener el grado de maestría en Sociología de la Cultura, Universidad Autónoma de Aguascalientes, Aguascalientes, 2000.

Spranz, Bodo, Los dioses en los códices mexicanos del grupo Borgia. Una investigación  Iconográfica. F.C.E., México 1973 (1964).

Starker, Leopold A., Fauna silvestre de México. Aves y mamíferos de caza.  Instituto Mexicano de Recursos Naturales Renovables, México 1977 (1959).

 

 

Cuestiones de América Nº 4, Abril de 2001

 

Regresar a la Página Principal...

 

 



* Ponencia presentada en el 1er. Congreso Nacional de Danzas Tradicionales en la Universidad Autónoma del Estado de México, septiembre del 2000.

** Proyecto de Etnografía de las Regiones Indígenas de México.