Palabras del ezln en
el III Congreso Nacional Indígena (2)
4 de marzo del 2001 en Nurio, Michoacán
4 de marzo del 2001.
Pueblo de Nurio:
Hermanos y hermanas purépechas:
Hermanos y hermanas del Congreso Nacional
Indígena:
Hermanos y hermanas de la sociedad civil
nacional:
Hermanos y hermanas de la sociedad civil
internacional:
Por mi voz habla la voz del Ejército
Zapatista de Liberación Nacional.
La historia que nos congregó estos días
no es nueva.
Los agravios que nos
convocan no son nuevos.
No es nueva nuestra lucha.
Ni dolores ni combates
tienen tiempo ni dueño.
En ellos nacimos y son de
todos.
El dolor nos une y nos hace
uno, aunque muchos somos.
Estos
dolores somos:
Hermano, hermana Amuzgo.
Se burlan de nuestro vestido, de nuestras
costumbres, de nuestra cultura, de todo lo que nos hacer ser nosotros a
nosotros. Convierten la identidad en una vergüenza
Hermano, hermana Cora.
Persiguen nuestra historia
persiguiéndonos a nosotros. Muchos tiempos perseguidos, indígenas somos para
que el perseguidor tenga sentido.
Hermano, hermana Cuicateco.
Nos ahogan con sus mentiras. Para afuera
mienten y nos hacen una imagen de desidia y desánimo. Para adentro mienten y
nos hacen una imagen de resignación e inmovilidad.
Hermano, hermana Chiapa.
Trucan nuestro nombre. De otra forma nos
nombran olvidando nuestra historia y nos obligan a llamarnos como ellos nos
llaman y no como nos llamamos de por sí.
Hermano, hermana Chinanteco.
Nuestras viviendas carecen de todos los
servicios. Vivimos en la miseria, en la
miseria morimos y en la miseria nacen y crecen nuestros hijos. Nuestras casas
son ataúdes donde nuestras familias se amontonan. No tenemos agua potable, no
tenemos energía eléctrica, no tenemos drenaje, no tenemos materiales.
Hermano, hermana Chocholteco.
Nuestras comunidades se amontonan afuera
de las rutas vistas. Reniegan de nuestra existencia y, como no pueden
acabarnos, entonces nos esconden de ellos y de los otros.
Hermano, hermana Chol.
Nos arrancan la querencia con miseria y
debemos caminar mucho, lejos de los nuestros, para que nuestros brazos al
poderoso sirvan a cambio de una miseria que volverá a arrancarnos la querencia.
Hermano, hermana Chontal.
De muchas formas nos hacen la
guerra. En veces con bala, en veces con
engaño, en veces con pobrezas, en veces con cárceles. Siempre con olvidos.
Hermano, hermana Guarijío.
La memoria es un delito hoy. Nosotros somos memoria. Somos indígenas. Somos delincuentes. Nuestra sangre llena cárceles y
cementerios. Esta es la sentencia:
prisión y tumba para la memoria.
Hermano, hermana Huasteco.
Vivimos menos años que ellos, nos
enfermamos más que ellos, el doble de nuestros niños mueren si nos medimos con
ellos, tenemos más accidentes que ellos. Más muerte tenemos. Pero menos
hospitales tenemos, menos doctores tenemos, menos enfermeras tenemos, menos
medicinas tenemos, menos vida tenemos.
Hermano, hermana Huave.
Nuestro trabajo está mal pagado. Coyotes y caciques se alían para robarnos en
los precios. Largas y dolorosas jornadas
de trabajo se convierten en apenas unas monedas que no alcanzarán para nada.
Hermano, hermana Kikapú.
Con trabajo trabajamos para tener trabajo
que trabajo nos dé y así poder trabajar nuestro trabajo.
Hermano, hermana Kukapá.
La música de nuestra palabra ruido es
para su oído, y sus ruidos quieren convertir en música para nuestros oídos.
Hermano, hermana Mame.
En rincón vivimos y en él nos
arrinconan. Más pequeño y más pequeño es
el aire que nos queda, y el suelo y el cielo.
Hermano, hermana Matlatzinca.
La historia es clara: nosotros ponemos
los muertos, la sangre, el dolor, nuestras casas y campos destruidos, nuestra
gente muerta muriendo muertes mortales.
Hermano, hermana Maya.
No tenemos maestros porque no tenemos
escuelas, y no tenemos escuelas porque no tenemos maestros. Los programas educativos gubernamentales
consisten en enseñar la ignorancia a nuestra gente.
Hermano, hermana mazahua.
Contaminan
el agua, la convierten en mercancía, la roban, la venden. Dejan sin alimento a
la tierra para que de sed muera la tierra.
Hermano, hermana Mayo.
Hacen que nos enfrentemos entre
nosotros. Siembran la discordia entre
nosotros y ponen la muerte del hermano en la mano del hermano.
Hermano, hermana Mazateco.
Nuestra alimentación es poca y mala.
Conocemos la carne, la leche y el huevo por el nombre, pero esos nombres
siempre faltan a nuestras mesas. Lo único que abunda en nuestras mesas son las
bocas hambrientas de nuestros hijos y de nosotros.
Hermano, hermana Mixe.
Como
mujeres tres veces somos matadas. Matadas como pobres. Matadas como
indígenas. Matadas como mujeres. Tres veces nos matan.
Hermano, hermana Mixteco.
El alcohol es veneno para nuestra sangre
y el precio que por el veneno pagamos sólo sirve para engordar al poderoso.
Pedimos alimentos y obtenemos alcohol que nuestra alegría corrompe y termina
por entristecer nuestro corazón.
Hermano, hermana Náhuatl.
Si sufrimos injusticias y arbitrariedades
y protestamos, somos reprimidos. Si exigimos nuestros derechos, somos
reprimidos. Si hablamos, somos reprimidos. Si nos organizamos, somos
reprimidos. Si resistimos, somos reprimidos. Siempre es la represión la
respuestas que recibimos. Nunca recibimos el oído atento, la palabra sincera,
la generosidad hermana. Siempre la amenaza, la cárcel, la muerte.
Hermano, hermana Ñahñu.
Nuestro color significa para el poderoso
debilidad, retraso, ignorancia, rencor malévolo, chiste malo, gesto de
desprecio.
Hermano, hermana O´odham.
Nos
quieren comprar la dignidad, única cosa que sin precio queda. Si no pueden
hacerlo, entonces la persiguen, la encarcelan, la matan.
Hermano, hermana Pame.
Toman nuestras tierras para sembrar y
cosechar la muerte que se hace dulce en las venas y pulmones. Ellos toman las ganancias, nosotros la carne
para el presidio.
Hermano, hermana Popoluca.
Nosotros los indígenas aunque mucho
trabajamos no progresamos. Y el que no
trabaja progresa a costa de nuestra miseria.
Nosotros trabajamos y cosechamos pobreza, el rico no trabaja y en premio recibe
riquezas.
Hermano, hermana Purépecha.
Nuestra
lengua es perseguida. La temen por lo
que dice y denuncia. La temen porque permite ver a la historia pasada. La temen porque en el hoy se rebela. La temen porque anuncia un mañana. Nuestra lengua temen, por eso la persiguen y
matan.
Hermano, hermana Raramuri.
Quien para el poder vale en nuestras
tierras no somos nosotros, sino los recursos que hay en ella. Así el árbol se
hace muerte para hacerse madera y la madera se hace dinero y el dinero bonanza
para el poderoso, desgracia para nosotros.
Hermano, hermana Tenek.
Somos un objeto de decoración, un adorno
vistoso y olvidado en una esquina de la sociedad. Somos un cuadro, una foto, un
tejido, una artesanía, nunca un ser humano.
Hermano, hermana Tlahuica.
Nuestros niños crecen educados en el
temor. Temen crecer, temen ser indios, temen al otro que no es indio, temen ser
niños.
Hermano, hermana Tlapaneco.
No nos quieren dar más espacio que el de
los museos de las cosas antiguas, pasadas, que quedaron atrás en un ayer ya muy
lejano.
Hermano, hermana Tojolabal.
Nuestros pueblos se llenan de ejércitos
que ocupan nuestras tierras, destruyen nuestros bosques, contaminan nuestras
aguas, profanan nuestros templos, desmantelan nuestras viviendas, introducen la
droga, el alcohol, la prostitución, nos persiguen con perros de caza, aviones,
helicópteros, tanques de guerra, miles de soldados.
Hermano, hermana Totonaco.
La justicia para nosotros o es broma
cruel y descarada o panteón o rejas o desaparición. El ser indígena es un delito penal que no
está escrito en ningún código pero está en la cabeza de los policías y jueces.
Hermano, hermana Triqui.
La humillación es el futuro que nos
ofrecen. En él siempre habremos de bajar
siempre la cabeza ante el poderoso, ser objeto de burlas y desprecio, ser
inferiores, olvidables.
Hermano, hermana Tzeltal.
Nuestras tierras buenas son ocupadas por
el rico y nos avientan a
Los pedregales, donde a la tierra apenas se le arranca un
suspiro.
Hermano, hermana tzotzil.
Para matarnos financian organizan, arman
y entrenan grupos paramilitares. Y luego presentan sus matanzas como si fuera
un pleito entre campesinos, como “conflictos intercomunitarios”, como si la
mano que mata fuera morena y no como de por sí es, es decir, del color del
dinero.
Hermano, hermana Wixaritari-Huichol.
Nos roban nuestras tierras y el poderoso
esconde su robo detrás de leyes hechas para servirles a ellos y perjudicarnos a
nosotros. Por gracia de la ley del
poderoso convierten en delito nuestra vida y nuestra historia.
Hermano, hermana Yaqui.
El poder de allá arriba busca comprarnos
la conciencia, corrompernos para convertirnos en esclavos, en serviles animales
que escondan la justicia detrás de la mentira.
Hermano, hermana Zapoteco.
La política económica del poderoso nos
obliga a abandonar nuestra tierra y emigrar a estados unidos. Además de dejar atrás a nuestras familias,
nuestra historia, nuestra cultura, nuestra casa, nuestra tierra, nuestras
amistades, nuestro pueblo, debemos enfrentar el racismo armado de la policía
fronteriza y los rancheros fascistas. La
muerte nos obliga a dejar nuestra tierra y al irnos debemos enfrentar a la
muerte.
Hermano, hermana Zoque.
Nos acorralan para que traicionemos la
sangre que nos da vida, para que sirvamos al poderoso en la sucia tarea de
borrar el color de la tierra.
Hermanos y hermanas de los pueblos indios que hoy nos
estamos:
No somos para el poder más que una cifra
en sus cuentas. Somos un número
molesto. Un número en una balanza. Para desaparecernos nos miden. Para medir su tiempo y su costo. Para explotarnos nos miden. Para medir su
tiempo y su ganancia. Para controlarnos
nos miden. Para medir su tiempo y su gasto
Hermano, hermana...
Amuzgo
Cora
Cuicateco
Chiapa
Chinanteco
Chocholteco
Chol
Chontal
Guarijio
Huasteco
Huave
Kikapu
Kukapa
Mame
Matlatzinca
Maya yucateco
Mayo
Mazahua
Mazateco
Mixe
Mixteco
Nahuatl
Ñahñu
O’odham
Pame
Popoluca
Purepecha
Raramuri
Tenek
Tlahuica
Tlapaneco
Tojolabal
Totonaco
Triqui
Tzeltal
Tzotzil
Wixaritari-huichol
Yaqui
Zapoteco
Zoque
Hermanos y hermanas:
Hoy nos quieren poner de moda. Hoy nos quieren hacer espectáculo, noticia
pasajera. Hoy nos quieren volver
momentáneos, instantáneos, fugaces, desechables, prescindibles, olvidables.
¿Cuándo ha sido moda la
historia?
¿Cuándo ha estado en venta
la memoria?
¿Cuándo la raíz es de un
aparador pasajera?
¿Cuándo el pasado es
momentáneo?
¿Cuándo la sabiduría es
soluble e instantánea?
¿Cuándo la firmeza es fugaz?
¿Cuándo son desechables los
cimientos?
¿Cuándo se prescinde del
mañana?
¿Cuándo se olvida que son
porque somos?
Cuarenta pueblos indios, de los 57 que
andan méxico, fuimos recibidos en la casa del purépecha. Fue en Nurio,
Michoacán. Que así lo consignen nuestros escribidores.
Nos reunió el dolor y la esperanza.
El dolor y la esperanza nos hará caminar
de nuevo, como ayer, como siempre.
Pero ahora no vamos solos.
Ni solos de nosotros.
Ni solos de los otros.
Ahora marcharemos de nuevo, pero los 7
días que nos llevarán a la tierra que se crece para arriba, a la que hace
leyes, temblarán con
Todos los indígenas que somos.
Si el dolor nos unió, si nos une la
esperanza, nada tendrá sentido si no nos une el mañana.
¡Democracia!
¡Libertad!
¡Justicia!
Desde la comunidad purépecha de Nurio,
Michoacán.
Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General
del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
México, marzo del 2001.
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