En México, marzo del 2001 puede convertirse en el inicio del cierre del
expediente de la guerra en Chiapas. O puede marcar la prolongación del suspenso
armado indefinidamente. Una caravana de zapatistas marchó hacia el Distrito Federal
para entrevistarse con los poderes de la Nación. En la comitiva zapatista se
encuentra el subcomandante Marcos, en su primera aparición pública más allá de
San Cristóbal de las Casas, Chiapas.
Simbólicamente, la larga caminata
inició el 24 de febrero, Día de la Bandera; 20 mil zapatistas despidieron a sus
representantes en la marcha “de los que somos el color de la tierra”.
Para entender el quiebre que la
marcha puede significar en el conflicto hay que recordar algunos momentos de la
historia de éste:
-
el fracaso de las opciones de organización pacífica en
los años 70 y los primeros años 80, que enfrentaron acciones violentas del
Estado, los caciques y los terratenientes;
-
una larga gestación que dio lugar a la primera aparición
pública de efectivos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en
los pueblos chiapanecos en 1985;
-
el estallido de
la guerra el 1º de enero de 1994 –hace ya siete años- el mismo día de inicio de
la vigencia del Tratado de Libre Comercio entre México y Estados Unidos;
-
la suspensión de hostilidades el 12 de enero de 1994, la
posterior amnistía y acuerdos para llegar a las negociaciones entre el EZLN y
un comisionado par ala paz del gobierno de Carlos Salinas de Gortari en la
catedral de San Cristóbal;
-
una consulta de meses sobre los resultados de las
pláticas de San Cristóbal que llevó a las comunidades al No respecto a la
suspensión de la guerra pero a la vez permitió las elecciones nacionales
pacíficas y la Convención en el Aguascalientes de la selva zapatista de
representantes populares y amigos del EZLN en agosto de 1994;
-
el fraude electoral en Chiapas el mismo agosto de 1994,
negando al candidato del Partido de la Revolución Democrática el acceso al
poder del estado y constituyendo Amado Avendaño un gobierno paralelo;
-
la demostración de poder del EZLN en diciembre de 1994,
ocupando varios municipios al ascender el gobierno de Ernesto Zedillo;
-
el ataque policiaco-militar de Zedillo de febrero de
1995 encarcelando a varios simpatizantes zapatistas en distintos estados de la
República y en realidad dirigido a la captura del subcomandante Marcos;
-
la lenta liberación de algunos de esos presos en 1995 y
1996;
-
la visita de una primera larga caravana zapatista al
Distrito Federal en 1997;
-
la matanza de indígenas chiapanecos indefensos en Acteal
en diciembre de 1997 y las movilizaciones nacionales e internacionales
subsiguientes;
-
los diversos encuentros internacionales en la Selva
Lacandona para oponerse al liberalismo;
-
la consulta para la Paz impulsada por el EZLN en los
primeros meses de 1999 que mostró el deseo civil de conquistar acuerdos
pacíficos;
-
las elecciones del 2000 en Chiapas, en las cuales obtuvo
el voto mayoritario una coalición de todos los partidos contra el Partido
Revolucionario Institucional;
-
una larga cadena de pláticas con las comisiones del
gobierno, cuyo logro central han sido los llamados Acuerdos de San Andrés en
los que se llegó a una propuesta para reconcebir el lugar de los indígenas en
la sociedad nacional y que no se han convertido en ley por las trabas que a
ello ha opuesto el Estado mexicano. Hoy estos acuerdos se sintetizan en la
llamada propuesta de la COCOPA (Comisión de Concordia y Pacificación);
-
y un silencio de meses del subcomandante Marcos entre la
elección presidencial y la toma del poder por Vicente Fox que se rompe y
desemboca en la situación actual.
Hoy el EZLN realiza una segunda
marcha pero ahora incluyendo a un mayor número de figuras dirigentes, en el
marco del primer gobierno no priista, en la búsqueda del diálogo con los
poderes de la nación y ante la expectativa de poder llegar a un nuevo proceso
de negociación si el gobierno termina de cumplir las tres señales que el
zapatismo pide para iniciar los diálogos de paz. El foxismo puede anotarse un
logro que le dé brillo a su gobierno y marque el inicio de una reconstrucción
del Estado nacional dando a los dígenas el lugar que merecen. O el presidente Vicente Fox puede dar la señal
definitiva de que el olor de la pólvora y el pasado seguirá por muchos años en
el aire. Los pueblos indios contemplan al gobierno panista desde el mirador de
500 años de explotación, esperan que se haga un signo de que puede haber
Democracia, Libertad y Justicia para “el corazón olvidado de la patria”.
Por de pronto, la marcha en su
inicio recibió el apoyo y entusiasmo de multitudes. El gobernador de Queretaro,
para evitar enfrentar los reclamos zapatistas, prefirió dejar el estado
mientras la comitiva pasaba por su estado. El EZLN realiza una verdadera
campaña de agitación política. En el primer acto de protesta nacional
independiente del Estado realizada por la mayoría indígena, el congreso
celebrado en Nurio y al que asistió la caravana zapatista, pidió en una
congregación de representantes de 41 etnias de 27 estados de la República que
se firme la propuesta de la COCOPA. Cualquier postura contraria del gobierno
foxista será una violación clara a la voluntad indígena de México.
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