El Movimiento Antiglobalista en el Primer Mundo

Jesús Hernández Garibay *

Mucho se ha hablado de los nuevos movimientos sociales que afloran en estos tiempos en el primer mundo como un hecho que al igual que otros, representan una respuesta al creciente empobrecimiento; inusuales y desacostumbrados sin duda, como lo dejan ver las incomprensiones e inconsistencias teóricas que en torno suyo manejan algunos esquemas de nuestro tiempo.

En un tono entre irónico y burlón, una escritora por ejemplo decía en un diario español: “¿El delirio al poder? ¿La revolución sin las armas? ¿Flower Power aggiornado o la voz de los marginados? Revolucionarios. Reformistas. Comunistas, anarquistas. Organizaciones No Gubernamentales (ONG). Son estudiantes de universidades privadas, ecologistas, obreros, feministas. Pro derechos humanos, pro derechos animales. Apoyan el alzamiento zapatista en México, los reclamos de los Sin Tierra en Brasil, el avance de los trabajadores rurales en la India. Se comunican por Internet y diseñan sus propias páginas web. Quieren cambios. No quieren violencia. Caen fuera de la noción marxista de clases, y dentro de la categoría sociológica de Nuevos Movimientos Sociales, una definición tan amplia y difusa como el eje de sus protestas: el capitalismo, o su versión neoliberal de fin de siglo. El año pasado irrumpieron en la escena mundial a lo grande, frustrando el anunciadísimo encuentro de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Seattle, capital de Microsoft y Boeing. Este año, el eje se trasladó a Washington y Londres. Pero la consigna se mantuvo intacta: Somos anticapitalistas[1].

Lo cierto es que aquí están, mostrándose como una realidad incontrovertible que trata de aprovechar algunos de los recursos birlados por los países grandes a los chicos para salir en la defensa de esa parte pobre del planeta; y todavía más, creando mayor conciencia acerca de cómo la pobreza en el “Sur” no es más que el prolegómeno del mayor empobrecimiento en el “Norte”. También sin duda señalando cómo el porvenir no depende sino de la humanidad, tal cual lo hace Construyendo la Aldea Global como Ciudadanos del Mundo, quienes destacan que estos son años críticos y la tarea central de la que dependen las generaciones futuras es establecer “el fundamento de una Aldea Global de justicia social y económica, paz duradera, y un ambiente sustentable” cuya prioridad es acabar con las guerra modernas que están siendo libradas “en contra de los civiles” y alcanzar un “Gobierno Global” en el que las personas acepten una ley internacional. Sin este acercamiento democrático a través de las Naciones Unidas –indica este esfuerzo- “tendremos el tipo de gobierno del mundo que virtualmente existe hoy. Esto es, el poder de los países ricos y sus corporaciones multinacionales.” [2]

Este grupo hace un simple llamado a generar una mayor conciencia mediante la difusión. No obstante, en paralelo, otros numerosos núcleos civiles y políticos tratan de ofrecer una respuesta más contundente a las actuales incidencias globalizadoras. Así, después de toda una historia que pasa por distintas etapas y responde a la larga marcha de esfuerzos de la izquierda en los países del primer mundo [3], desde noviembre del 96 una amplia coalición de jóvenes, mujeres, estudiantes, trabajadores migrantes y distintas organizaciones llevan a cabo en Manila el Día Internacional de Protesta en Contra de la Globalización Antimperialista. Luego, dicha coalición se organiza como Red de Oposición al Control en Contra de los Pueblos (No! a la APEC) y en noviembre del 97 vuelve a manifestarse en Vancouver, en forma paralela a la Cumbre de jefes de Estado y de gobierno de los 18 países del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), al organizar ahí la Conferencia del Pueblo en Contra de la Globalización Imperialista: Continúa la Resistencia! [4]. Más recientemente, en diciembre del 99 se realiza una nueva jornada de protesta en toda Europa. La iniciativa surge del acuerdo tomado en el Parlamento Europeo de Parados y Precarios reunido en Colonia el mes de junio anterior tras la marcha habida en la ciudad alemana en mayo Contra el Paro, la Precariedad, la Exclusión, el Racismo y la Guerra. La jornada fue una respuesta a la cumbre de la Unión Europea que se celebraría en Finlandia, en la que las decisiones económicas adoptadas se consideraron nefastas para empleados y desempleados de todo ese continente (Noticia Infousurpa, 2000) [5]. Un poco antes, la mañana del martes 30 de noviembre en la ciudad de Seattle, familias trabajadoras, estudiantes, granjeros, medioambientalistas, grupos religiosos, activistas de derechos de los animales y muchos otros habían participado en “una acción directa y movilización de masas no violenta” con el objetivo de clausurar la sede de la conferencia ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Esta última protesta fue tan intensa e inusualmente efectiva, que la policía tuvo que responder con un despliegue total de fuerza contra los manifestantes. Había sido organizada entre otros por la Red de Acción Directa (RAD), una red de organizaciones callejeras locales y de teatro de la calle agrupadas en el oeste de los EUA y en Canadá, que movilizaron a diversas comunidades para “resistir creadoramente a la OMC y la globalización corporativa”. La Red organizó y coordinó las acciones de masas “directas no violentas” y de teatro callejero, con el uso de títeres gigantes, baile, tambores, música, discursos y arte en general. “Imagine reemplazar el orden social actual con una sociedad justa, libre y ecológica basada en la ayuda mutua y la cooperación voluntaria –decía la convocatoria-. Un nuevo mundo es posible y nosotros somos parte de un movimiento global que está ascendiendo para hacerlo posible. ¡Unanse!” [6].

Posteriormente en febrero del 2000, cientos de activistas contra la globalización resucitan en Bangkok el “espíritu de Seattle”. Con los gritos de manifestantes como telón de fondo, los delegados a la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) que se celebraba en esa ciudad coinciden en “la necesidad de construir un nuevo orden que asegure un mundo más igualitario”. En esta jornada, el director general del FMI, Michel Camdessus recibe de parte de un activista un pastel de crema en la cara, mientras las protestas se mantienen “en contra de la globalización”. La cresta de las movilizaciones acontece en Washington, D.C. durante abril en que la Movilización para la Justicia Global evidencia ya la existencia no sólo en los Estados Unidos sino a la vez en otros países de un “movimiento para una economía centrada en las personas y contra la globalización corporativa”, que asume la bandera de confrontar “hasta a las instituciones más responsables de las estructuras de opresión global”. Es decir, si las protestas en Seattle demostraban ya que los activistas se preparaban para intentar unir a un amplio movimiento “en contra del capitalismo corporativo rapaz”, las protestas de abril exhibían que Seattle no había sido sólo una piedra para “la dominación corporativa”, sino que ésta enfrentaría ahora a un movimiento social que cruzaba fronteras y no se detenía fácilmente. 

La Movilización para la Justicia Global se logró gracias a Seattle, luego de que grupos como la Red 50 Años es Suficiente (que había organizado protestas en las reuniones de primavera y otoño del Banco Mundial y el FMI) contaran también con el apoyo de la Red de Acción Continental Directa y de cientos de organizaciones alrededor del mundo. Luego de Seattle, los organizadores celebraron reuniones para organizar grupos de trabajo, colaborar en talleres para preparar las acciones no violentas, manejo de medios de comunicación, elaboración de títeres, información legal, primeros auxilios, conocimiento de los temas del FMI y el Banco Mundial, tácticas solidarias, comunicaciones anti-represión, tránsito pacífico, canción rebelde, bloqueo y asedio, logística, organización comunitaria y hasta magia para activistas [7]. Importantes avances se hicieron vía Internet que permitieron recaudar fondos, pero la mayor contribución fueron seis años previos de formación a través de Congresos y otros medios en torno al impacto de la globalización. La movilización de abril representó, así, “un sueño hecho realidad” para activistas que consideraron estar actuando con pleno conocimiento del papel actual del FMI y el Banco Mundial, y por ello llenaron las calles en contra de esas instituciones [8]. 

La coalición civil que se manifestó en Washington indica que son el FMI y el Banco Mundial los que sustentan a la OMC y a quienes “han estado oprimiendo y empobrecido sistemáticamente” a gran parte del mundo. Así, en la jornada de abril insiste en llamar a “la inmediata suspensión de las políticas y prácticas que han causado que la pobreza, la inequidad y el sufrimiento se propaguen ampliamente entre los pueblos del mundo y que se dañe el medioambiente mundial (...)”, haciendo notar que “esas instituciones están controladas por gobiernos opulentos, y que sus políticas han beneficiado a sectores financieros privados internacionales, a corporaciones trasnacionales y a funcionarios corruptos.” [9] “El asentimiento a estas demandas –termina diciendo un documento- exige de los directores de las instituciones, aceptar y actuar en la necesidad de una transformación fundamental. Es posible que se requiera la eliminación de estas instituciones para el logro de una justicia económica y política global. Nosotros nos comprometemos a trabajar hacia la refundación del FMI y del Banco Mundial promoviendo hacia ellos mayores asignaciones gubernamentales (en forma de contribuciones directas o la designación de subsidios) y apoyando campañas tales como un boicot a los vínculos del Banco Mundial, hasta que estas demandas se hayan alcanzado.” [10]

Que no concluye aquí la historia, lo deja ver la organización de nuevas demostraciones hasta la reciente de Cancún. En julio de 2000, la Alianza S11 (red de organizaciones, grupos afines e individuos que dicen mantener “una preocupación común sobre el crecimiento de poder corporativo y la dirección de la globalización”) hacía una invitación abierta para una nueva “acción de masas” a llevarse a cabo en septiembre (tres días antes de iniciar las Olimpiadas de Sydney) en la Cumbre Económica Asia-Pacífico del Foro Económico Mundial (WEF), en Melbourne, Australia [11]. Además, otra coalición, S26, llamaba a una nueva manifestación para septiembre de 2000 en que el FMI y el Banco Mundial estarían sosteniendo su 55ª reunión anual en Praga con la presencia de 20 mil banqueros, economistas e inversionistas del mundo. A este propósito, los grupos europeos se reunían para planear una amplia movilización europea. La idea había sido discutida en Nicaragua y por la Alianza Nacional India de los Movimientos de los Pueblos en una declaración publicaba antes de la protesta de Washington. Para mayo de 2000 ya se distribuían por Internet mensajes en varios idiomas [12].

“Este acontecimiento prestigioso de la élite económica global –decía el llamado de la Alianza S26-, primera de su clase en la Europa del este central, es de una importancia especial. Los delegados buscarán proponer el esquema de la liberalización completa de la economía global, que presentan como el único instrumento para la solución de los problemas del mundo. No compartimos esta opinión. Por el contrario, consideramos la globalización económica, así como la política del BM y del FMI, como causa importante de los problemas más serios del mundo de hoy y no como oportunidad para la mayoría de humanidad que vive en la indigencia ni como oportunidad para solucionar la crisis ambiental global.” Por ello, esta coalición reiteraba la invitación a asistir a Praga, con la frase: “Hagamos frente a la globalización del capital con la globalización de la  solidaridad”. [13]

Así, con un “modelo de poder descentralizado” y un liderazgo “del grupo como totalidad”, los globalifóbicos -bautizados así por un personaje de burlería, el ahora expresidente mexicano Ernesto Zedillo- lograban en el fin del siglo avances en un movimiento internacional unificador que busca “darle poder a la gente” para tomar sus propias decisiones, en movilizaciones con “estructuras centralizadas para la coordinación, no para el control”, al reconocer que “cada persona tiene su propia vida y situación” y que lo importante es que cada uno participe “en el nivel que quiera”. Al aplicar las muchas lecciones adquiridas a lo largo de veinte años en manifestaciones que –según sus actores- han “modificado el panorama político global” y han “radicalizado a una nueva generación”, les ha sido posible encauzar una peculiar insurrección cívica que acompaña a las que han protagonizado también madres y padres de familia, campesinos, obreros, desempleados, mujeres y estudiantes, amantes de la vida y la justicia en las calles, los campos, las barriadas y las escuelas en Brasil, Argentina, Perú, Bolivia, Costa Rica, Washington y el mundo entero. Un documento de evaluación indica con respecto a Seattle: “(...) fue la insurrección de una visión a favor de la verdad, una celebración de la vida, la creatividad y la conexión que permaneció jubilosa al enfrentar la brutalidad y reunió vitalmente a las fuerzas creativas que en verdad pueden contener a las de la injusticia y el control (...)” [14].

* Fragmento de un libro del autor, en elaboración.

 

 

 

 

Cuestiones de América Nº 3, Marzo de 2001

 

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[1] Grieco, Florencia, Anticapitalistas del mundo, uníos, Página/12; reproducido en Rebelión. Movimientos Sociales, 11 de mayo de 2000, http://www. eurosur.org/rebelion/sociales.htm (mayo de 2000).

[2] The Association of World Citizens, http://www.worldcitizens.org/org.html (marzo de 2000).

[3] Entre los antecedentes del movimiento social moderno a considerar en los Estados Unidos, habría que tomar en cuenta tanto el movimiento estudiantil de fines de los sesenta, como el movimiento por los derechos de los negros y el movimiento de protesta en contra de la guerra de Vietnam, cuyas demandas se amplían a partir del agravamiento de las condiciones sociales en el país a partir de los ochenta. El fin de los años dorados crea en los EUA, en efecto, un desempleo del 9.7 % ya para 1982 (el más alto de la posguerra), además de 20 millones de personas abajo del nivel oficial de pobreza, hechos que el sindicalismo no puede contrarrestar, al enfrentar una significativa caída de la tasa de sindicación, que va del 33 % del total de los trabajadores en 1950, a sólo el 19 % en 1980. Tal vez por ello no fue tan coincidente el surgimiento de la llamada Coalición Arcoiris, que acompaña a la precandidatura del demócrata Jesse Jackson en 1984 como un joven movimiento popular de resistencia en contra “del reaganismo”. Ver Reaganism and the Post-Reagan Era, Line of March Nº 20, Alternative Press, Baltimore, Winter 1987-88, páginas 31 a 35.

[4] Ver La Cumbre de la APEC, en Boletín México AUNA Nº 15, Asociación por la Unidad de Nuestra América en México, enero-febrero de 1998, páginas 26 y 27.

[5] Noticia Infousurpa, en Rebelión. Movimientos Sociales, 8 de diciembre de 1999; http://www.eurosur.org/ rebelion/sociales.htm (mayo de 2000).

[6] El asedio tuvo éxito, pues la plenaria del evento fue cancelada y las reuniones tuvieron que ser reprogramadas para más tarde, con una asistencia pobre e improductiva. Para el miércoles la Guardia Nacional había sido movilizada con objeto de administrar una Zona de No-Protesta, equivalente a una ley marcial en el centro de la ciudad, mientras decenas de miles de activistas continuaban la acción directa a lo largo del día, confrontando a miles de policías y tropas de la Guardia Nacional. Los arrestos empezaron por la mañana y al final del día se habían arrestado a casi 600 activistas. Las actividades del jueves incluyeron una masiva cadena humana en la ciudad, con unos dos mil activistas no violentos que enfrentaban comandos anti-civiles, en tanto que el viernes marcharon en dos grupos separados por distintas calles unos 300 activistas de un lado y entre 800 y mil por otro. Ver http://www.agitprop.org/artand revolution/ (enero de 2000).

[7] Zavala, Oswaldo, Los "globalifóbicos" por dentro, revista Proceso; en Rebelión. Movimientos Sociales, 3 de mayo de 2000, http://www.eurosur.org/rebelion/sociales.htm (mayo de 2000).

[8] Las organizaciones y redes convocantes fueron, entre las más importantes, 50 Years Is Enough Network, Alliance for Global Justice, American Lands Alliance, Campaign for Labor Rights, Nicaragua Network, Washington Action Group y Witness for Peace, todos de Washington D.C.; ACERCA (Action for Community & Ecology in the Rainforests of Central America) de Burlington, Mass Earth First! de Montague, Mexico Solidarity Network de Chicago, Rainforest Action Network de San Francisco, Solidarity de Detroit, Global Exchange de San Francisco, National Lawyers Guild y Continental Direct Action Network. Además, unas 670 organizaciones, la gran mayoría también de los Estados Unidos pero a la vez de muchos otros países como Alemania, Argentina, Australia, Austria, Brasil, Camerún, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Dinamarca, El Salvador, Eslovenia, España, Filipinas, Francia, Grecia, Haití, Honduras, India, Irlanda, Israel, Italia, Kenya, México, Nepal, Nueva Zelandia, Puerto Rico, Países Bajos, Pakistán, Reino Unido, Sudáfrica, Tailandia, Tanzania, Yugoslavia y, como decía el grupo neoyorkino Food Not Bombs, “de cada ciudad y pueblo de todo Estados Unidos y el resto del mundo...” Ver http://www.a16.org/ (enero de 2000).

[9] Ver Demandas para el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, documento publicado por Economic Justice News, Vol. 3, No. 1, April 2000; reproducido en 50 Years is Enough, U.S. Network for Global Económic Justice, http://www.50years.org/ejn/v3n1/demands .html (mayo de 2000).

[10] 50 Years is Enough, U.S. Network for Global Económic Justice, http://www.50years.org/ejn/v3n1/mfgj .html (mayo de 2000).

[11] Ver sitio de S-11 Alliance, en http://www.s11.org/call2act.html (mayo de 2000).

[12] Ver http://x21.org/s26 (mayo 2000).

[13] En http://imf2000.webjump.com (mayo de 2000). Ver también los sitios de Global Exchange (www.globalexchange.org); Insaaf International (www.geocities.com/insaafin); United Peoples (www. unitedpeoples.net)

[14] Starhawk, Cómo bloqueamos la reunión de la Organización Mundial del Comercio, mimeo, s/f.