Un Panorama de Resistencias

Jesús Hernández Garibay *

 

El intento golpista en Paraguay en los primeros meses del 2000, finalmente acallado en unas horas, dejó ver nuevamente la abrogación de la alternativa gorilezca como vía para resolver el poder político en América Latina; al menos hasta este inicio de un nuevo siglo... Por el contrario, el tránsito a la civilidad advirtió en el fin del anterior mayores avances en otros tantos países donde se han hecho esfuerzos por consolidar a través de los procesos electorales, el futuro de un continente en ebullición.

Incluso en países como Haití, donde los militares abortaron en 1987 los primeros sufragios libres del más pobre país de América y cuya precariedad democrática implicó el año pasado siete meses de violencia política, logró finalmente luego de posponerlas cuatro veces, elecciones legislativas, municipales y locales, y más recientemente presidenciales. Y aun cuando en Perú el deseo de Fujimori de mantener a costa de lo que fuera su presidencia por tercera ocasión consecutiva, pospuso por unos meses el inevitable desenlace de su cobarde huida del país, en sitios como Santo Domingo el gobierno sí se hacía eco de la voluntad popular para admitir el triunfo del candidato del partido de oposición; vamos, hasta la guerrilla colombiana (FARC) reconoció en la creación del nuevo Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia la importancia de un brazo político acorde con los posibles nuevos tiempos.

En México, no obstante preocupaciones, muchos se congratularon del nuevo ambiente de apertura electoral que dejó un importante cambio de signo político en el gobierno. La inquietud en este último país no era secundaria y llevó a varios intelectuales antes de las históricas elecciones del 2000, a firmar un documento en el que se llamaba a “negociar un pacto” frente a una posible ingobernabilidad luego del 2 de julio. Tal vez pendientes del eventual ascenso del zapatismo. Y es que junto con los avances electorales de la región, hay signos que preocupan, pues la credibilidad en las instituciones está severamente disminuida frente al empobrecimiento generalizado. Díganlo si no, las inusuales movilizaciones que se dieron durante 1999 y 2000:

1.     La crisis educativa en Argentina, Nicaragua, Chile y por supuesto México, evidencia la incapacidad de las instituciones para resolver una creciente inconformidad tanto de estudiantes como de la sociedad civil;

2.     en Ecuador la sublevación indígena-militar contra de la precariedad social hace renunciar al presidente de la República y crea un poder paralelo, antes de ser sofocada;

3.     en Costa Rica, el pueblo se vuelca a calles y carreteras en defensa de los energéticos que son privatizados, obligando al Congreso a dar marcha atrás en su intento;

4.     en Bolivia la gente se subleva contra la privatización del agua, obligando al gobierno a decretar un estado de sitio y derogar la medida ya aprobada;

5.     en Argentina, con la paralización del 85 % del país el gobierno es desbordado por una huelga nacional en protesta contra la nueva legislación laboral que facilita despidos y agrava la inseguridad en el empleo;

6.     en Brasil se amplía el Movimiento de los Sin Tierra y obliga al gobierno a admitir la posibilidad de recurrir a la fuerza militar para desalojar a miles de campesinos que invaden edificios públicos en 21 ciudades del país;

7.     en ciudad de Guatemala, luego de tres días de protestas por el aumento de la tarifa del transporte urbano, el clima de zozobra deja un sangriento saldo que convierte el conflicto en un problema nacional y obliga al legislativo a buscar dejar sin efecto el incremento.

Pero en otros lugares las cosas tampoco son miel sobre hojuelas, como lo dejan ver:

1.     Las multitudinarias protestas en contra de las reuniones de Seattle y Washington del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial de Comercio;

2.     como antecedente las amplias movilizaciones contra el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Manila en el Día Internacional de Protesta en Contra de la Globalización Imperialista de 1996 y en Vancouver en la Conferencia del Pueblo en Contra de la Globalización Imperialista de 1997.

3.     En Europa las movilizaciones son cada vez más frecuentes, mientras en los EUA marchan un millón de personas en contra del uso de las armas;

4.     el Pentágono inclusive, tiene que enviar a la pequeña isla de Vieques, en Puerto Rico, a tres buques de guerra con un millar de marines para desalojar a manifestantes pacifistas que habían ocupado el polígono desde abril de 1999, apoyados por «las más grandes marchas del siglo» en las calles de la capital.

El cuadro general, desde luego, no es ocasional, sino consecuencia de un panorama donde la gente se cansa de una época que promueve, es cierto, nuevas oportunidades, pero sólo para unos cuantos; donde hasta organismos como el Banco Mundial, el FMI, el BID y otros tienen que reconocer una cada vez mayor polarización social, destacada desde hace años por organismos de la ONU (ver cuadro adjunto del PNUD), y donde ni elecciones democratizadoras ni leyes mejoradas bastan ya para sustentar esa esperanza agraviada. El investigador Gert Rosenthal indicaba alguna vez que lo que más le impresionaba de América Latina era que no hubiera más caracazos, porque -decía- si uno ve el deterioro del bienestar esperaría mayores episodios de manifestación popular.

Lo cierto es que, a pesar de no ser más todavía, sí pareciéramos por momentos vivir ya frente a una olla de presión a punto de estallar en muchos lugares, en los que la gente más empobrecida comienza a pasar a la contraofensiva, en un escenario que nos promete por ello en fechas próximas un clima de ingobernabilidad que deberá de preocupar, y hacer ver la necesidad de revisar esquemas, ampliar la visión y confrontar con mayor realismo el nuevo siglo.

 

Fuente: PNUD, Globalization with a human face, Informe 1999, p.  2.

 

 


* Artículo modificado, publicado originalmente con el nombre “Barruntos de Ingobernabilidad”, en Unidad Regional Nº 4, AUNA México, Verano de 2000.

 

 

 

Cuestiones de América Nº 3, Marzo de 2001

 

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