Intercambio Epistolar de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH) del Ecuador Acerca del Conflicto, en una Lista de Discusión

 

Mensaje original de un Usuario de la Lista.-

Fecha:     Martes, 30 de Enero de 2001 09:10 a.m.

Asunto:     Respuesta a: Se agudiza escalamiento progresivo de la represión en Ecuador (APDH)  

“Por favor dejen de hacer daño al país y ponganse a trabajar de una vez por todas. Ya las quejas y este tipo de actitudes son las que no permiten a la gente creer en sí mismas y trabajar.

No le parece mas productivo dar educación a los índigenas que escribir este tipo de tonterías y tratar de incitar a las masas?

Lamentablemente, desde que salí del país me he dado cuenta que la gente extremista y aprovechadora es la que no permite un desarrollo honesto y en paz. 

C.A.S.”

 

Respuesta de la APDH.-

Señor C.A.S.:

Recibí su despectiva y poco tolerante nota, relativa a un mensaje emergente de nuestra entidad, en el que informaba los preocupantes hechos que suceden en nuestro país. No es mi intención caer en la trampa del correveidile, en el vano juego de la réplica y la contra-réplica. Nada más lejano a la diatriba, sobre todo entre seres humanos a los que nos identifica, únicamente, el hecho de existir

No tiene sentido enviar y recibir mensajes, si se tiene la certeza de que, al otro lado, la redacción del destinatario evidencia que no existe ningún otro punto en común, y sobre todo, que no hay la suficente profundidad espiritual necesaria y la calidad intelectual mínima como para sostener una correspondencia fugaz, aunque se tengan distintas ideologías y visiones del mundo. Tengo entre mis amigos a hombres y mujeres de derechas, conservadores, empresarios, pero que han logrado cultivar tres raras virtudes que, al parecer, escasean hoy en día (como la mesura en el Poder): sentido del humor, tolerancia al pensar ajeno y... lucidez intelectual.

Pero creo que vale la pena aclararle varias cosas, señor. Aunque, insisto, no encuentre mayor expectativa o crea que lo merece:

¿Quién “hace daño”?

¿Lo hace quien ejerciendo un derecho mínimo a hacer conocer a poquísimos cibernautas, se permite informar con sustento concreto las denuncias de hechos que acontecen en el país y las sugerencias que se reclama al Poder?

¿“Hacen daño” las miles de indígenas cargando sus guaguas desde las más lejanas comunidades, que caminan un día entero, a veces hasta dos días, aspirando lacrimógenas y comiendo un puñadito de tostado, con el único fin de llegar a Quito para pedir más sensibilidad a un gobierno poco inteligente y poco sensible?

¿“Hacen daño” las indias que fueron dejando a los más grandecitos de sus hijos con un “mamita la bendición”, un par de mocos y lágrimas y un bocado de pinol hasta el regreso, si hay regreso, sin fecha ni plazo, sin horizonte ni esperanza?

¿“Hacen daño” las indias con sus chiquitos que hoy, esta noche, he visto ahogarse y llorar desesperadas entre andanadas de bombas lacrimógenas, entre las risas de varias (ellos sí) bestias vestidas de oficiales policiales del GOE que gritaban “tomen, para que aprendan, carájo, indias bestias!”, por el simple delito de haber llegado a la capital para pedir lo que el sistema inhumano les ha negado sistemáticamente durante tanto tiempo?

¿“Hacen daño” los gestos de dolor de la muchacha mestiza, estudiante universitaria, de 19 años, de clase media, que recibió un impacto de bomba lacrimógena en pleno rostro, hoy, a plena tarde, disparada a menos de dos metros de distancia, mientras pretendía, ilusa pacifista, entregar una flor al oficial que le disparó a la cara?  (esto no es Mayo del 68’, por supuesto, y en eso se equivocaron la chiquilla a la que le destrozaron el rostro y la flor que quedó en el pavimento...)

¿“Hacen daño” los coágulos de sangre del indígena maltoncito, de unos 20 años, que hoy fue detenido, a patada limpia, en las solitarias calles Tamayo y García, a eso de las 5 de la tarde, por el único pecado de parecer indio, y pasarse corriendo, ahogándose por el lacrimógeno indiscriminado, entre el piquete policial,  junto a varios mestizos que huían de las bombas?

¿A Ud. le “hace daño” ese “indio de mierda” que fue capturado solo por tener poncho, único  detenido de un grupo de cinco personas, impotentes, que no pudieron impedir la golpiza que le propinaban un grupo de policías, por temor a que también los llevaran presos?

¿“hace daño” mi hermano defensor de DDHH, por quien también escribí aquella “tontería” -cono usted indica-; mi hermano de sueños que fue agredido por un torpe uniformado que bufaba como toro gritando “estos entienden con bombas, carájo!”, por el pecado de pedirle que no dispare, porque había muchos niños y mujeres ese momento en el lugar al que disparaban?

¿“hacen daño” los siete indiecitos a los que llevé a tomar agua en mi oficina, refugiados  de la andanada policial inútilmente desmedida, y la forma en que, todos, tomaron el agua aromática que les ofrecí? (...rompieron la bolsita de aromática y echaron a las tazas la desmenuzada hierbita de toronjil... ¡qué inocentes, qué niños al pedirme que les prenda la televisión para ver si aparecían sus hermanos!)

¿“hace daño” un mensaje por internet diciéndole al mundo lo que el mundo ignora y el poder manda a silenciar?

¿“hace daño” reclamar un poco de respeto, un poco de mesura, que no haya excesos en el uso de la fuerza, no ya por la dignidad humana de los demás que veo que a algunas personas poco importa, sino por el propio futuro del sistema, que engendra mayores conflictos y agudiza mayores contradicciones internas?

¿“hace daño”, ya no intentar ser feliz un día, sino sobrevivir a la barbarie que  eufemísticamente los entendidos motejan de “la crisis social más profunda del continente latinoamericano, la inflación mayor de América Latina, la concentración de riqueza en pocas manos más grande en la región”?

¿“hace daño” pedir que no destine el 57% del pilche presupuesto nacional al pago de la deuda externa, sino un poco menos; y que no se destine el 2% a la salud de los ecuatorianos, sino un poquito más?

¿“hace daño” reafirmar en estos mensaje lo que la ONU, y no ningún “extremista”, indica?.. Que en Ecuador 1.500 niños cada 24 horas se hicieron pobres? (se les hizo, para ser más precisos)...  ¿Será que la ONU está infestada de “extremistas” también?

¿Puede usted pensar en lo que su palabra expresa: “ya ponganse a trabajar de una vez por todas”?

¿Trabajar es que el 80% de la población nacional cuente con un ingreso menor a los $2 dólares diarios? (Datos de NNUU, otra vez)

¿Acaso “trabajar” y “producir”, únicamente es dedicarse a las nobles tareas,  empresarialmente privadas, del negocio de las camaroneras, la exportación de flores y la especulación financiera que algunos “patriotas” capitalizan en los bancos del exterior?

¿Trabajar no es lo que los indios y campesinos (el “otro” que usted ignora) hacen en sus chacras y tierritas, por un dólar diario?  (Datos del Min. de Desarrollo Social)

¿Es que acaso Ud. reflexionó a profundidad cuando escribió “NO le parece mas productivo dar educacion a los indigenas que  escribir este tipo de tonterias y tratar de incitar a las masas?”

“Darles educación”, “incorporarlos a la civilización”, “hacerlos parte del desarrollo nacional”, “regalarles palas” como decía, alegre, el ministro de Gobierno, es lo que el otro país ha hecho en 200 años de historia republicana.... ¡y aún así son capaces de no ver la magnitud de los resultados!

Si advertir, no en lenguaje de “incitación a las masas” (discurso estereotipado poco original) sino en relación al debido proceso y al respeto que debe guardarse a las garantías individuales, es para usted una “tontería”, qué calificativo le podrán -entonces-  merecer esos rostros indios que aquí conmueven el alma de tanta pobreza y tanto dolor que expresan... “tonterías” seguramente serían los informes que elevamos en diciembre del 2000, dando cuenta de la literal invasión de miles de indios pobres, niños pobres, ancianos pobres, mujeres pobres, que esta última navidad pasada, se volcaron a mendigar, como nunca lo vi antes, en las carreteras del país y las calles de las grandes urbes... ese es el producto del “desarrollo y el progreso” de elites mediocres y corruptas que siempre tienen los ojos hacia afuera, que confunden patria con hacienda, que prefieren tener sus riquezas en el exterior, que solo ven para sí y nunca para los demás, porque los demás -ya se sabe- valen un carájo.

Su inteligentísima frase: “lamentablemente, desde que sali del pais me he dado cuenta que la gente extremista y aprovechadora es la que no permite un desarrollo honesto y en paz”, no habla del país ni de las personas que hoy usted es incapaz de mirar... el país que “en paz y honestamente” los 50 banqueros prófugos destruyeron en apenas un año.

Al parecer, resulta un descubrimiento sociológico importantísimo saber que puede haber un “desarrollo honesto”. Ni los mejores economistas del mundo encontrarían una categoría económica o social similar. Los extremistas y aprovechadores son las gentes que, en todo reclamo elemental, primario como el derecho al abrigo o al pan, sospechan “politización” o “radicalismo”; y que se han aprovechado, y muy bien, de la indiferencia humana para erigir su propio y pequeño monumento al: Yo primero, yo después, yo al final.

En resumen: no tiene sentido responderle. Además, tengo poco tiempo. Le doy la primicia: acaban de llamar a casa las llamadas telefónicas anónimas típicas que no cesan, para decirme que soy el próximo en la lista, y que ya tengo orden de detención. La tengo muy bien merecida y me honra tardíamente.

Sepa señor que a algunos seres humanos, no nos impulsa seguir en esta actividad vanamente ilusa (defender la vida y no tener precio), sino esos rostros de esas indiecitas que hoy miré hambrientas y angustiosas, esos guaguas que lloraban a coro por los bombazos, esa chiquilla herida en su bello rostro, ese indio masacrado y detenido por indio, ese hermano mío vejado...

No me impulsa a seguir en esta vieja y terca utopía  (la defensa de los otros), sino ese algo que, dudo mucho, usted entienda o tenga: corazón.

Alexis Ponce

APDH

 

 

 

Cuestiones de América Nº 3, Marzo de 2001

 

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