Ecuador: Otro Volcán en
Erupción
Lo que un recuento de las actuales circunstancias de
empobrecimiento y hambre en América permiten advertir es la inconformidad de
mucha gente afectada por una problemática social que se agudiza, a consecuencia
de las condiciones del mercado en las últimas décadas. En esa misma dirección
avanza el levantamiento popular en Ecuador a lo largo de los últimos años, que
da cuenta de cómo es cada vez menor la confianza en los programas
gubernamentales, exhibiendo un volcán social más, en constante erupción.
Tan sólo en 1999 ocurrieron en ese país dos levantamientos a partir del
anuncio de una Ley de Racionalización y Reordenamiento de las Finanzas Públicas
que en la práctica fue un plan de privatización de la electricidad, petróleo y
telecomunicaciones; aumento de impuestos y de gasolina (que subió 107 %), la
amenaza de que más de 50 mil trabajadores del Estado quedarían cesantes y un
alza desmedida en los precios de la canasta básica. Ante la protesta
generalizada el gobierno tuvo que abrir el diálogo con los sectores implicados,
lo cual lo preservó de la crisis pero lo enemistó con los sectores
empresariales, que le quitaron aún más su apoyo. Si el levantamiento de marzo
fue un éxito, el de julio puso al país de cabeza toda vez que la movilización
fue más amplia y tomó pacíficamente Quito pese a los controles militares y
policiacos; el gobierno tuvo que comprometerse a abrir el diálogo. Ambos
levantamientos acuerparon a sectores como petroleros, estibadores, cooperativas,
estudiantiles, barriales, campesinos, en pro de la seguridad social, a
taxistas, transportistas y comerciantes minoristas, pero sobre todo a un
movimiento indígena que ha sido, desde la fundación de la Confederación de
Nacionalidades Indígenas de Ecuador en 1986, un referente de lucha popular a
nivel nacional e incluso continental 1.
Ello es así porque los problemas sociales tardan en resolverse mucho más
tiempo que lo que puede preveer cualquier promesa, y más allá de los avances y
de la misma organización civil en la región se desenvuelven estas nuevas
circunstancias entrecruzadas con otras tradicionales. Más recientemente, los
acontecimientos del 21 de enero de 2000, en los que un movimiento indígena se
alía con militares de rango medio para destituir al presidente Jamil Mahuad y
crear un gobierno de Salvación Nacional, colocan a aquel sector civil como
actor político relevante en la actualidad. La acción indígena en Ecuador es
parte de un complejo proceso que durante la última década comprendió transformaciones
cualitativas en el discurso y en la organización. Diversos grupos de la
sociedad civil recogen la iniciativa del movimiento y forman los parlamentos
populares a nivel local, provincial y finalmente nacional; así, para enero de
2000 se funda un Parlamento de los Pueblos del Ecuador como espacio
político inusual, lo que permite legitimar la propuesta de disolución de los
tres poderes del Estado y la creación de un nuevo gobierno. Esto que suena
inusitado, no es más que consecuencia de un largo proceso que se revela en su
etapa más reciente: de 1996 en que se crea el movimiento Pachakutik hasta el
levantamiento en el 2000, el movimiento indígena cambia su discurso de la lucha
por la tierra como reivindicación a la lucha por la plurinacionalidad, es decir, el cuestionamiento a la estructura
jurídica del Estado, una crítica radical no presente en los levantamientos
anteriores más que a nivel retórico. Pero ahora la diferencia es que logra una
alianza estratégica con militares, que transforma radicalmente el panorama
político y cuestiona gravemente los límites de la democracia formal. La lucha
por la plurinacionalidad es la lucha por el reconocimiento a la diversidad, por
el derecho a existir y pervivir en la diferencia fundamental, lo cual marca una
evolución cualitativa y no sólo en el discurso del movimiento indígena, sino
que expresa un complejo y profundo proceso de politización 2.
Ahora, una nueva insurrección se ha llevado a cabo en enero-febrero de
2001, la cual culminó con un acuerdo entre la CONAI y el gobierno del actual
presidente Gustavo Noboa, por fortuna para el movimiento a quien ya se
aprestaban aplastar con la complacencia de los sectores dominantes, para
infortunio de las comunidades indígenas y muchos otros sectores empobrecidos de
un país que, como el resto de América Latina, no tiene resuelto el problema
fundamental del hambre...
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[1] Vera Herrera, Ramón, Primera
cita bajo el volcán, suplemento Ojarasca, periódico La
Jornada, México, enero de 2000.
2 Dávalos,
Pablo, Las transformaciones politicas del
movimiento indigena Ecuatoriano, Rebelión
Internacional, 27 de abril de 2000, http://www.
eurosur.org/rebelion/ecuador/davalos2704.htm (junio de 2000).
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