Uruguay: Los Universitarios Piensan en la Educación para Todos

 

El pasado 23 de octubre de 2000 en la ciudad de Montevideo la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) se declaró en huelga general por tiempo indeterminado. El movimiento, cuya duración fue importante dado que culminó hasta el fin del año, se convirtió virtualmente en un movimiento de toda la comunidad de la Universidad de la República (UDELAR ), además de otros sectores uruguayos, en confrontación a la política de restricción presupuestal a la educación pública del gobierno federal uruguayo.

Las razones de la FEUU para iniciar el movimiento fueron las siguientes:

1.      Que la solicitud de la Universidad de la República era la de lograr un presupuesto para la educación pública del 4.5% del PBI a lo largo de un quinquenio, cifra considerada justificada por ser el promedio regional de inversión en educación pública en el año 1995, por ser la cifra que figuraba en los programas de distintos partidos políticos en las últimas elecciones nacionales, y por que la UNESCO recomienda para los países en desarrollo una inversión en educación pública del 6% del PBI.

2.      Que la Universidad de la República había realizado una sólida fundamentación con base en los proyectos institucionales que atienden a los grandes problemas de la institución y del país, tales como descentralización universitaria, mejoras en la enseñanza, la investigación, la extensión, mejora salarial para funcionarios docentes y no docentes e incremento de los recursos destinados al bienestar universitario.

3.      Que de acuerdo a los datos del Ministerio de Economía y Finanzas esta solicitud podía ser atendida por el país, mediante la asignación de recursos frescos aún no asignados.

4.      Que el Proyecto de Ley elaborado por el Poder Ejecutivo y votado por la Cámara de Diputados no contemplaba la solicitud presentada por la Universidad.

Así, la FEUU resolvió declararse en huelga general por tiempo indeterminado, convocar a todos los estudiantes universitarios a sumarse a la misma, y exhortar a docentes y funcionarios de la Universidad a participar en ella.

El movimiento se mantuvo con sendas marchas y otras movilizaciones, como el llamado “derrumbe” (de la Universidad por falta de presupuesto), la del Carnaval de la Promesa del 3 de noviembre y la del Aguante del 4 de diciembre, y una serie de actividades callejeras (fundamentalmente espectáculos artísticos), únicamente de la Universidad de la República o conjuntas con otros organismos estudiantiles como la Coordinadora de Estudiantes de Secundaria (Ciesu) entre otras, que dieron cauce a la participación de una importante cantidad de universitarios de las distintas sedes, y de otros estudiantes y docentes del país. Así, más que propiamente universitario, el movimiento se constituyó en uno nacional en favor de la educación pública y gratuita.

Dos hechos merecen destacarse: el primero fue la enorme difusión periodística que tuvo el derrumbe, tanto a nivel nacional como por medio de agencias internacionales de noticias; el segundo fue la alta cantidad y calidad de las personalidades del arte y la cultura que concurrieron a apoyar el aguante de los universitarios, expresando su adhesión a la causa.

El presupuesto universitario había sido formulado desde el segundo semestre de 1999. A partir de julio de ese año comenzaron las movilizaciones en la lucha por el presupuesto. En un principio el objetivo era el de sensibilizar a la opinión pública sobre la situación de la educación pública en general y de la UDELAR en particular; así, poco a poco se decide por unanimidad por la Intergremial Universitaria y otros organismos que los gremios de la enseñanza centralicen la movilización en el 4.5% del PBI para la educación pública y en la recuperación del poder adquisitivo del salario. Así se incorpora a una importante cantidad de uruguayos en las demandas universitarias.

Cabe resaltar que nunca se perdió el contacto con diferentes líderes políticos, y en particular los Senadores de la República y la sub-comisión de Presupuesto integrada con Hacienda de la Cámara de Senadores. Se solicitaron entrevistas con cada uno de los 31 Senadores y con las direcciones de todos los partidos políticos con representación parlamentaria. A partir de esta y otras iniciativas se realizaron entrevistas y contactos. En lo que respecta a las direcciones de los partidos, la única que respondió al llamado fue la del Frente Amplio, con quien se intercambiaron ideas sobre los pasos a seguir para que la bancada del Encuentro Progresista (EP) apoyara la solicitud. En cuanto a los Legisladores, el contacto fue fluido con los Senadores de la oposición, más difícil con los del bloque de gobierno y prácticamente imposible con Senadores del Partido Colorado. A la vez, a lo largo de las semanas se mantuvo un fluido contacto con el rectorado de la Universidad; en estos contactos no siempre las posiciones fueron coincidentes, pero se buscó la forma de aunar esfuerzos en el logro de los objetivos comunes.

En cuanto a la prensa, hubo un claro bloqueo para dar a conocer los temas de fondo y aclarar con precisión la propuesta universitaria. De acuerdo al mismo Comité de Huelga, “sin lugar a dudas, la propia desprolijidad con que se presentó el presupuesto nacional por parte del Poder Ejecutivo, ayudó en la desinformación general”, en tanto que los diarios desarrollaron una campaña intentando dar a entender que los universitarios despilfarraban el dinero, buscando resaltar posibles contradicciones internas y desviando la atención del tema central del conflicto.

La fundamentación del movimiento para exigir su demanda se sustentó en cifras bastante claras dadas a conocer por la Intergremial Universitaria, que daban cuenta del gasto decreciente en educación. Es por estas cifras que encuestas realizadas a lo largo de las semanas (encuesta de la empresa Cifra elaborada especialmente para la Universidad de la República) permitieron advertir que el 75% de los uruguayos compartía la opinión de que el Estado destinara el 4,5% del producto nacional a toda la educación pública (primaria, secundaria y universitaria), y que el 73% pensara que en el conflicto la razón asistía a los universitarios.

Foto tomada de http://www.rau.edu.uy/carnaval/

La terminación de la huelga coincide inevitablemente con las vacaciones del verano (austral) del Uruguay, pero con un importante avance que –por causa del cierre actual de la Universidad- no ha podido evaluarse totalmente. Sin embargo, el día 10 de diciembre de 2000 el Comité de Huelga presenta un Informe a los Centros educativos, que incluye un Análisis de la situación luego de 40 días de huelga que invitamos al visitante a conocer, en tanto que en posteriores números de Cuestiones de América se darán a conocer las más recientes evaluacio9nes de un movimiento estudiantil más, que implicó avances importantes en defensa de la educación pública y gratuita.

 

Cuestiones de América Nº 2, Febrero de 2001

 

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