Etapa Actual y Perspectivas del Movimiento Estudiantil en México

Javier Pérez Durán

Héctor Magaña Vargas

FES Zaragoza-UNAM

Para analizar los movimientos estudiantiles en México, hay que evitar la comparación de buscar indicadores que nos muestren cual es el mejor o el peor, o cual tuvo mayor impacto en la sociedad, lo que hay que analizar es el contexto en el que surge, las contradicciones, la estructura organizativa de la que se compone y sobre todo hay que analizarlos en su sentido histórico y la forma en que probablemente pueden evolucionar.

Los criterios elegidos para el análisis son de tres niveles;

a) condiciones propias de los movimientos estudiantil. El movimiento nacional estudiantil de 1968 tenía toda una base estudiantil organizada dentro de la CNED, que habían sido desarrollados por el PCM, el MLN, el PPS y las Juventudes Comunistas; el punto base de la cual partió el CNH es la primera marcha organizada con un carácter nacional “la marcha de la libertad” que salió el 3 de Febrero de 1968 de Dolores Hidalgo a Morelia, donde el 10 del mismo fue detenida por el ejército. Al iniciar el movimiento estudiantil en el D.F. y ser reprimido el 26 de julio varias universidades ya contaban con una organización madura, así el IPN, la UNAM, la ENAH, la Escuela Nacional de Maestros formaron el CNH, con lo cual se sonvierte en un movimiento nacional.

El movimiento del CEU de 1986 a 1987 no contó con una estructura semejante a pesar de las luchas en Guerrero, Puebla, y Sonora; así el movimiento no logró generar una acción nacional.

El movimiento del CGH de 1999 al 2000 también fracasó en su intento de conformarse en un movimiento estudiantil de carácter nacional; el movimiento sólo tuvo apoyo al inicio, pero después no supo incluir a las demás universidades que ya habían cumplido el ciclo de reformas desde finales de los ochenta. Cabe destacar que existía una estructura estudiantil desde 1994 en Morelia pero no se pudo aprovechar; en 1995 se realizó otra convención con los mismos resultados. El 5 de mayo de 1999 fracasó el primer encuentro nacional de estudiantes al igual que las del 13 del mismo año, el 13 de junio se dio otro intento de conformar el movimiento en escala nacional y se conformó la Coordinadora Nacional de Estudiantes con 21 universidades, pero sólo quedó en la logística. Para el año 2000 en abril, en el Mexe Hidalgo, se dio el Primer Encuentro Internacional de Estudiantes donde participaron representantes de 16 países; aún cuando no hubo conclusiones claras, se logró organizar células de universidades que operan de manera regional.

b) Las condiciones económicas, en 1968  México vivía una mejor etapa de desarrollo económico, el PIB creció en 7.1% promedio de1959 a 1970; a este período se le conoce como la etapa de estabilización económica. Para 1986 el país venía de la más grande crisis de la historia nacional, en 1982 el peso mexicano se devalúo en un 400% frente a la divisa estadounidense, las condiciones de la ciudad de México eran más graves debido al sismo que en 1985 azotó a la capital. Para 1999 la economía mexicana venía de otra crisis terrible de 1994 y 1995, el peso se devalúo de ese año a 1999 en un 200%, la producción anual del mexicano era de 4,673 dólares mientras que para el estadounidense era de 32,963 per cápita, habiendo una diferencia del 705.5% en el PIB de ambos países; el 20% de la población (la más privilegiada) percibía el 55.3% del ingreso nacional y el 20% de la población más desfavorecida el 4.04%.

Las condiciones de vida de la población en general y sobre todo del sector más vulnerable: niños, jóvenes y ancianos se agudizó de una forma insoportable. La pobreza y la pobreza extrema aumentaron alarmantemente sobre todo en la década perdida, los años ochenta, al grado tal que los propios indicadores socioeconómicos gubernamentales reconocían la existencia de que más de la mitad de la población, esto es, 45 millones de compatriotas, vive en condiciones de miseria.

Las políticas socioeconómicas de los llamados tecnócratas han impulsado un modelo que privilegia los grandes logros macroeconómicos y se olvida de la economía familiar, las condiciones de vida de los trabajador cada vez más mermada. Paradójicamente, México recibe reconocimientos internacionales por los logros en la privatización de empresas estatales y paraestatales y la reactivación de la economía con un plan de choque que les valió ser considerados como miembros del selecto club de las naciones desarrolladas, al ingresar como miembro de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico OCDE.

Muchos de los conflictos estudiantiles en México se pueden explicar a partir de las condiciones de vida de un sector de la población que ha sido históricamente negado en los programas de desarrollo y dejado al olvido. La situación de los niveles de vida de la población entre los 15 y 25 años es lamentablemente degradante. Hoy sólo uno de cada nueve jóvenes tiene un lugar en alguna escuela de educación superior, sólo uno de cada tres egresados de universidad –nos dice el investigador Carlos Muñoz Izquierdo- tendrá posibilidad de obtener un empleo, cada año ingresan al mercado laboral un millón de jóvenes que definitivamente no obtendrán un empleo en la economía formal y se verán obligados a sobrevivir en la economía informal, vendiendo cualquier cosa en cualquier lugar. Muchos de ellos estarán engrosando las filas de desempleados y por supuesto de delincuentes y adictos a todo tipo de estupefacientes.

No hay ni habrá un lugar en las escuelas de educación media y superior para todos ellos. La cobertura educativa en este sector es todavía limitada, no se han creado opciones suficientes par albergar a toda la demanda de muchachos y muchachas que piden un espacio educativo. La máxima casa de estudios rechaza al 70 por ciento de los alumnos que desean ingresar a sus aulas. De cien mil aspirantes sólo tiene lugar para 30 mil. Situación similar presentan otras escuelas públicas como el IPN o la UAM. Imposible pensar en escuelas privadas; definitivamente, ello no es una opción para millares de mexicanos que requieren una formación académica.

Estas y no otras, son las condiciones objetivas en que viven en la actualidad los que han participado en diversos movimientos estudiantiles a lo largo de la historia. Por eso, es muy claro que sus reivindicaciones tengan el sello de no al incremento del pago de colegiaturas, no a la elitización de le educación y por reivindicaciones localistas que no trascienden más allá de las fronteras de sus propias escuelas.

C) Las  condiciones políticas, en 1968 existía el bloque socialista como una opción de desarrollo económico, reciente la revolución cubana tenía un impacto favorable para los movimientos estudiantiles; el movimiento obrero estaba en una profunda crisis desde 1958, las luchas campesinas eran esporádicas y desorganizadas, en las elecciones de 1964 el triunfo del PRI fue avasallador. El estado mexicano tenía la consigna de represión ante cualquier intento de democratizar la estructura estatal, los medios de comunicación eran controlados totalmente por el gobierno, los juegos olímpicos se iban a realizar.

Para 1986 la población ya no creía en el discurso oficialista, el PRI estaba en seria crisis, varios integrantes amenazaban con abandonarlo, la ultraderecha se empieza a posicionar en algunos estados usando al PAN como plataforma, los comités de ayuda formados a partir del sismo de 1986 exige una mayor participación en las decisiones que el gobierno tome.

Para 1999 el país se encuentra en pleno proceso electoral, el PRD formado en 1992 gobierna la ciudad de México, existe un ejército en pie de lucha por los derechos indígenas (EZLN), existe el EPR y el ERPI, los intelectuales hablan de que el país se encuentra en una etapa de transición a la verdadera democracia, la ultraderecha se posiciona en las estructuras de decisión,  fortalecen sus posiciones con la visita  del Papa Juan Pablo II a México, Vicente Fox hace campaña hacia la presidencia con tres años de antelación, dentro del PRI hay una salida de bases políticas hacia el PAN y el PRD, mientras que éste último pierde bases de apoyo popular. Los medios de comunicación se encuentran en una fase de apertura hacia las fuerzas políticas dentro del sistema, pero no así a los que amenazan a la estructura económica, además de su carácter de control a través de la enajenación.

Al analizar los diferentes movimientos estudiantiles se pueden usar diferentes criterios, pero quizá lo más importante sea vislumbrar el futuro de los movimientos, aún cuando parece ser que el movimiento estudiantil se encuentra en una etapa de radicalización hay indicios que parecen indicar una reestructuración de los movimientos  estudiantiles. Aún falta mucho por decir y sobre todo por comprender de la acción de los movimientos de esta naturaleza. No es fácil la caracterización política toda vez que estan permeados de infinidad de posturas político-ideológicas.

El diagnóstico sobre la educación realizado por la propia Secretaría de Educación Pública nos confirma la deteriorada situación de la población estudiantil y la incapacidad del Estado para ofrecer alternativas a este sector de la sociedad. México da educación superior a 19 por ciento de su población de 20 a 24 años, mientras que países más rezagados, como Bolivia y Ecuador, tienen una cobertura de 23 por ciento y 20 por ciento, respectivamente. En Argentina se atiende a 43 por ciento de los jóvenes; en Canadá, a 69 por ciento, y en Estados Unidos, a 70 por ciento. De acuerdo con estas cifras, la SEP concluye en un informe, México no sólo muestra un rezago considerable en la cobertura de educación superior en relación con países de mayor desarrollo económico, sino que se encuentra por debajo del nivel que presentaban hace 10 años naciones con situación similar o más pobres, como Bolivia y Ecuador.

Así, para que México alcance por lo menos el indicador de los principales países de América Latina (cuya atención es dos mil 800 estudiantes por cada 100 mil habitantes) se requiere de una infraestructura "dos veces mayor" a la construida en los últimos 10 años, señala el documento.

La concentración de estudiantes por regiones es cada vez mayor; tan sólo en el D.F., la entidad privilegiada, con casi 20 por ciento de la matrícula nacional de educación superior. Enseguida se ubican el estado de México (8.8 por ciento), Jalisco (6.5 por ciento), Nuevo León (5.8 por ciento) y Puebla (5.5 por ciento). En cambio, estados pequeños tienen una participación muy baja, desde 0.9 por ciento de Zacatecas hasta 0.4 por ciento de Baja California Sur.

“El diagnóstico de la SEP indica que actualmente hay un millón 962 mil estudiantes de educación superior. En otros términos, significa que hay mil 977 alumnos por cada 100 mil habitantes. Estos números son insuficientes para un país tan poblado, sobre todo de jóvenes. Según la SEP, para que México alcance por lo menos el indicador de América Latina (2 mil 800 estudiantes por cada 100 mil habitantes), debería tener una matrícula de 3 millones de estudiantes, es decir, un millón más que en la actualidad.

“Para lograr estas cifras se requiere de una infraestructura dos veces mayor a la construida en los últimos 10 años. Para alcanzar a sus socios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ya ni siquiera se plantea el esfuerzo, porque la cobertura promedio ahí es de 4 mil 300 estudiantes por cada 100 mil habitantes” Véase al respecto el documento publicado por La Jornada el 28 de enero de 2001.

Aquí termina este diagnóstico y se describe detalladamente por ser una fuente oficial y por primera vez se reconocen los graves rezagos educativos que en 70 años en el poder no se ha sido capaz de enfrentar y resolver satisfactoriamente. ¿Hacen  falta más explicaciones para comprender la razón de los movimientos estudiantiles y la justeza de sus demandas de una mayor cobertura educativa, incremento al presupuesto, democratización de los órganos de poder, no al alza de cuotas y sobre todo mejarar la infraestructura y la calidad de la eduación recibida?

El balance no va en el sentido de señalar los éxitos o fracasos de los jóvenes en movimiento; antes bien, nos parece que todas y cada una de las manifestaciones han demostrado su capacidad para organizar y aglutinar a distintas fuerzas políticas y rebasar con mucho las organizaciones gremiales y de los propios partidos políticos, y ni que decir de superar con mucho la acción de los profesores que aún no se sacuden el yugo del control gremial y de autoridad.

Bibliografía complementaria...

 

 

Cuestiones de América Nº 2, Febrero de 2001

 

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