N° 16, Diciembre 2003-Marzo 2004
Jorge Tovar Montañés *
Los
días 23, 24 y 25 de noviembre de 1999, se realizó en la ciudad de Panamá la
Conferencia Anfictiónica Bolivariana de América Latina y el Caribe, con la
presencia de 10 países de la región. Posteriormente los días 20 y 21 de marzo
de 2000, en la Ciudad de México se realizaron los trabajos de la Primera
Conferencia Mexicana Juarista-Bolivariana, con representantes de 13 entidades
del país, de las más variadas ocupaciones, desde académicos, militantes
políticos y luchadores sociales, los cuales aprobaron la construcción y
desarrollo del Movimiento Mexicano Juarista-Bolivariano, por la Defensa de la
Soberanía y la Unidad de los Pueblos de América Latina y el Caribe.
En el
Movimiento Mexicano Juarista-Bolivariano, que tiene un carácter plural y una
gran amplitud, participan ciudadanos sin militancia política partidista y,
asimismo, militantes de varios partidos políticos de carácter progresista,
democrático, antiimperialista y antineoliberal. Y participan también, con
convicción, miembros del Partido Popular Socialista, para quienes el
surgimiento de este movimiento significa el compromiso de tomar las banderas de
la lucha que en los momentos álgidos de la historia moderna de América Latina y
el Caribe enarboló Vicente Lombardo Toledano.
El
movimiento para retomar los ideales unitarios de Simón Bolívar, del Congreso
Anfictiónico Bolivariano tiene enorme importancia y un sólido basamento.
Los
pueblos latinoamericanos y del Caribe, constituimos una unidad histórica y
cultural
Nuestros
pueblos, desde el Río Bravo hasta la Patagonia, constituyen una comunidad
histórica, étnica, sociológica y económica. Nuestras naciones son fruto del
coloniaje español, portugués, francés, holandés e inglés. Nuestros pueblos
aborígenes fueron sometidos violentamente y algunos de ellos exterminados. En
todas nuestras naciones recibimos la sangre negra apenas iniciada la conquista
y subsiste al lado de la indígena, la mestiza y europea y se sigue mezclando.
En la mayor parte de nuestros países se llevó a cabo una lucha de liberación
contra el colonialismo de distinto signo y en diferentes momentos y aún la
seguimos librando.
El
proceso de colonialismo europeo para apoderarse de las tierras americanas,
tardó no más de 30 años. Y no sólo España fue atraída por el nuevo continente:
Francia, Inglaterra, Holanda y Portugal, también, apenas se conoció el
descubrimiento de Colón, a partir del mismo siglo XV. Y se prolongó hasta el
primer cuarto del siglo XVI, como parte del proceso de germinación del
capitalismo. La raza negra fue traída a América como medio de producción por
los portugueses antes de que finalizara el siglo XV ya que les era imposible a
los conquistadores someter a los indígenas.
Nuestra
lucha por la independencia de nuestras naciones, se prolongó en su mayor parte
por más de cien años y aún perdura. Haití fue el primero en independizarse de
los franceses en 1804; Cuba fue la penúltima en 1900, Puerto Rico aún no logra
independizarse de Estados Unidos. Sin embargo, aun antes de iniciarse las
luchas por nuestra independencia, los ingleses pretendieron apoderarse de
tierras americanas, aprovechando el enfrentamiento entre España e Inglaterra.
Argentina tuvo que resistir una invasión inglesa antes de 1810.
Más
adelante, en la medida que España se retiraba de sus dominios, y conquistábamos
nuestra independencia, el águila norteamericana se apoderaba de tierras, como
en México. En los demás territorios, en la mayoría, invertía sus capitales en
la compra de tierras a precios irrisorios, para asegurarse la obtención de
café, cacao, tabaco, azúcar y minerales.
En el
caso de México, lograron arrebatarnos más de la mitad de nuestro territorio de
la manera más cínica, apenas un cuarto de siglo después de haber declarado
nuestra independencia.
Estos
últimos hechos muestran claramente la esencia de la Doctrina Monroe, concebida
por Jefferson desde el siglo XVIII, pero aplicada en toda su magnitud por el
mencionado primero, “América para los Americanos”, no en el sentido de la
defensa de toda América, sino sólo de los intereses de Estados Unidos, como se
ha comprobado reiteradamente hasta nuestros días.
Este
conjunto de rasgos comunes entre los pueblos de América Latina y el Caribe, nos
han hermanado. Así lo valoraron nuestros grandes próceres del siglo pasado y
los nuevos adalides de este siglo.
Dos
grandes próceres no sólo de sus pueblos sino de toda Latinoamérica destacaron
en ese siglo de luchas liberadoras: Simón Bolívar y Benito Juárez.
Bolívar
después de haber liberado al mayor número de países sudamericanos, sumados a
los que había liberado San Martín en el Cono Sur, tras más de 15 años de luchas
armadas y después de haber acercado entre sí varias naciones sudamericanas en
el esfuerzo unificador de “La Gran Colombia”, convocó al “Congreso de Panamá”,
al cual asistieron representantes de México, Perú, Colombia y Centroamérica, lo
cual constituye sin duda el primer gran esfuerzo unificador de nuestras
naciones y muestra por encima de cualquier consideración, la profunda
comprensión que tenía Bolívar acerca de la unidad que constituimos los pueblos
latinoamericanos y del Caribe. Pues sus pasos los dirigió también hacia Haití y
la Dominicana. El primero de ellos donde recibió ayuda para continuar su lucha,
siguiendo el gobierno de aquel país, la tradición iniciada por L'Oberture,
héroe liberador de Haití.
Y
Benito Juárez, indígena de raza pura, quien supo elevarse por sobre sus
coterráneos en inteligencia, sabiduría, autoridad moral, firmeza y claridad de
metas, como representante de los mexicanos, de todas las razas y de las clases
medias mexicanas, para conducir exitosamente la lucha, primero contra la
reacción interior y luego contra ésta y el invasor francés, los cuales soñaban
con restaurar el orden europeo en México. Y que no obstante ejercer su
investidura de Presidente de la República, en momentos, desde una carreta que
huía del cerco enemigo, logró gobernar sus ejércitos, hacia la victoria y la
consecuente derrota de la intervención de la potencia militar y económicamente
más poderosa de su tiempo. Así quedaron frenadas las ansias de dominio de
Napoleón el Pequeño, en América Latina. Por eso Juárez fue declarado con
justicia, “Benemérito de las Américas”.
Trascendencia
de la Revolución Mexicana
El
primer acontecimiento trascendente de este siglo, para la historia y el
presente de nuestros pueblos fue la Revolución Mexicana, tanto en su etapa de
lucha armada de 1910-1917 como en la posterior etapa constructiva.
Después
de las luchas libradas por los pueblos latinoamericanos y caribeños en pos de
su independencia, sólo México tuvo que seguir batallando por mantener su libertad.
Primero contra Estados Unidos que nos arrebataron más de la mitad del país en
1848 y luego contra la intervención francesa, la cual culminó con el
fusilamiento de Maximiliano de Habsburgo y los traidores mexicanos, en el Cerro
de las Campanas.
Estas
epopeyas foguearon a nuestro pueblo y crearon una conciencia patriótica, pero
desafortunadamente no pudieron acabar con las oligarquías, los cacicazgos y la
tiranía. Fue necesario un tercer gran movimiento revolucionario para sentar las
bases que nos conduzcan al cumplimiento de la justicia social. Fue la
Revolución Mexicana, iniciada con las luchas armadas de 1910.
La
Revolución Mexicana, fue el primer gran acontecimiento histórico del siglo XX a
escala mundial. Su carácter, fue el de un gran movimiento democrático burgués.
Sus actores fueron las capas más avanzadas de la pequeña y mediana burguesía y
fundamentalmente las grandes masas de campesinos y obreros.
Por
eso los objetivos revolucionarios fueron en su conjunto, acabar con la
explotación y saqueo de los extranjeros; contra los abusos criminales de los
caciques en el campo; por el derecho a la tierra, por los derechos obreros,
contra la explotación material y espiritual del pueblo, por la soberanía de la
Nación.
Fue
el único movimiento de este carácter en Latinoamérica. Su más importante
consecuencia histórica fue el haber desplazado a las clases oligárquicas del
poder y el haber iniciado la distribución justa de la riqueza y los beneficios
de la cultura y el progreso.
Pero este acontecimiento, no tuvo eco en el resto de Latinoamérica y el Caribe.
Allá quedaron vivas las clases explotadoras locales, aliadas con los
extranjeros asentados en sus países desde el siglo anterior.
Este
proceso, explica porqué en el resto de América Latina y El Caribe, a excepción
de México, han proseguido las luchas de carácter revolucionario contra las
dictaduras civiles y militares y contra la intervención directa o disfrazada
política y militar de Estados Unidos; principalmente Guatemala, Dominicana,
Haití, Argentina, Chile, Granada, Panamá, Colombia, son algunos ejemplos que
registra la historia, en los últimos 50 años del siglo XX.
La
excepción la constituye Cuba, que ha tenido que enfrentar la agresión de
Estados Unidos después de haber realizado su Revolución Socialista.
Sobre
el carácter y trascendencia de la Revolución Mexicana en su etapa tanto armada
como en la constructiva, es conveniente citar a Vicente Lombardo Toledano.
Cuando
en 1942 al final de un recorrido por el continente, cumpliendo un mandato de la
Confederación de Trabajadores de América Latina (CTAL), en su informe a la
misma denominado “Prolegómenos para una Nueva América”, afirmó: “el día en que
la Revolución Mexicana se desviara, ese día no sólo el pueblo de México habría
de sufrir las consecuencias, sino el Continente entero, veinte naciones; los
intelectuales habrían de considerar que México ya no sería el 'hermano
definidor', como lo han llamado desde hace tantos años”.
La
irrupción del sistema socialista en la historia mundial y sus efectos en
América Latina
En
medio de la lucha armada que se libraba en México, dio comienzo en Europa, la
Primera Guerra Mundial, cuyo carácter fue el de una guerra interimperialista,
por un nuevo reparto colonial del mundo, entre las principales naciones de
Europa y algunas de Oriente, principalmente Turquía.
Y
casi al final de esa guerra que duro 4 años, en 1917, se produjo la Revolución
de Octubre en Rusia, comandada por Lenin, como fruto de la maduración de las
contradicciones internas y externas que se daban en la sociedad rusa,
agudizadas por la guerra.
La
Revolución Rusa fue desde su inicio una sacudida para el mundo: en lo inmediato
represento la caída de uno de los regímenes más poderosos de Europa; su monarca
estaba emparentado con algunas de las casas reinantes europeas.
Pero
la Revolución Rusa no representó una primicia para los latinoamericanos y en
particular para los revolucionarios mexicanos desde el punto de vista
ideológico. Las ideas del socialismo venían penetrando desde tiempo atrás en la
conciencia de los intelectuales y luchadores sociales latinoamericanos, desde
la aparición del Manifiesto Comunista en 1848 y posteriormente al realizarse la
Internacional Comunista y la Comuna de París. Hay que reconocer que el
sacrifico de los obreros de Chicago y el impulso al movimiento sindical en todo
el Mundo, fueron efecto de las ideas socialistas. En México, los hermanos
Flores Magón y el mismo Múgica, reflejaron en sus ideas, las influencias del
socialismo. En Chile, Recabarren fundó el Partido Comunista en 1912, es decir,
antes de la Revolución de Octubre.
A
partir de la etapa constructiva de la Revolución Soviética, la rápida
transformación del Imperio Ruso, en una nación que se industrializaba a pasos agigantados
y realizaba otra gran revolución en la explotación de la tierra, las
comunicaciones, en la educación, la cultura, la medicina, las relaciones
internacionales, constituyó un acicate para la difusión del socialismo como un
nuevo régimen de la vida económica y social. En Europa y en Estados Unidos
principalmente, se fortalecieron al menos las tendencias socialdemócratas.
Keynes mismo en Estados Unidos, no rechazó la influencia marxista en sus
teorías económicas. El laborismo inglés tuvo el ejemplo socialista como fuente
de inspiración.
Mientras
tanto en América Latina, la presencia generalmente armada, de Estados Unidos en
apoyo de las oligarquías gobernantes, era espacio de lucha de los patriotas,
contra la intervención, la explotación y el atraso, que tenia convertidos a
nuestros países en reducto de las compañías norteamericanas, especialmente en
los que ellos llaman aún países bananeros.
Un
ejemplo de esa presencia norteamericana en el plano neocolonialista es
Nicaragua, que fue ocupada por el ejército norteamericano desde 1916, hasta
1933, y que esclarece y justifica plenamente, la causa de Augusto César Sandino
en la conducción de la lucha contra la ocupación estadounidense.
Situaciones
similares se vivieron en muchos países de Latinoamérica y e Caribe, no obstante
que en Estados Unidos se abrían paso las ideas democráticas de Franklin D.
Roosevelt. Dos políticas contradictorias del gobierno estadounidense.
En
suma, las relaciones entre el naciente campo socialista y la nación más
poderosa de entonces, Estados Unidos y el resto del mundo capitalista, durante
el periodo entre guerras, se caracterizó por la emulación pacífica, además de
que la economía norteamericana había caído en la crisis financiera del 29,
provocada por los especuladores financieros.
La
unidad latinoamericana y caribeña durante la II Guerra Mundial
El
fenómeno que acentuó esa trayectoria de paz y emulación entre los dos sistemas
fue el fascismo, la respuesta bestial e inhumana y la parte más negativa del
capitalismo, dio origen a una confrontación que amenazó a todos los pueblos.
Por eso se pudieron unir los socialistas con los socialdemócratas de todo el
mundo, contra las fuerzas del eje.
El
fascismo surgió como ideología primero en los países perdedores de la Primera
Guerra Mundial, concretamente en Italia, en la segunda década del siglo XX,
pero rápidamente se extendió por varios países europeos y tuvo ramificaciones
hasta en Estados Unidos y Latinoamérica. Su ideología está enmarcada en el
racismo, el ultranacionalismo, el desprecio mortal contra ciertas razas,
ultrapatrioterismo, derecho de dominio sobre los pueblos hasta llegar al
exterminio de ellos.
La
lucha contra ese engendro, unió a todas las naciones y sus pueblos. América
Latina no fue la excepción. Precisamente Vicente Lombardo Toledano, en su papel
de Secretario General de la CTAL (Confederación de Trabajadores de América
Latina), por mandato de su Consejo General, tuvo el encargo de recorrer la
mayoría de nuestros países para hablar con los obreros, los campesinos, los
intelectuales, los gobernantes, los demócratas, para advertirles y unificarlos
en la lucha contra el fascismo. Señaló Lombardo Toledano, que sin abandonar los
esfuerzos por las reivindicaciones laborales, el enemigo a derrotar era el
fascismo y que la tarea del momento era unificar a todas las fuerzas
antifascistas de cada uno de nuestros países. Y por lo tanto, el esfuerzo en la
producción debía considerar el objetivo de ganar la guerra, porque de otra
manera el futuro de nuestros países y sus pueblos y la clase trabajadora, no
tendría sentido.
Señaló
además el Maestro Lombardo, la necesidad de combatir a los fascistas de
nuestros países, como en el caso de México, refiriéndose a los sinarquistas,
quienes escudándose en la fe católica promovían en toda América Latina, el
triunfo de “un nuevo orden cristiano” para la postguerra, como una forma de
distraer y debilitar las fuerzas antifascistas en nuestro subcontinente, todo
eso como parte de las tácticas de la “quinta columna” fascista.
De la
misma manera Lombardo Toledano consignó en el informe antes citado a la
dirección colectiva de la CTAL, denominado “Prolegómenos para una Nueva América”,
las presiones que recibió el gobierno chileno, para que no rompiera relaciones
con Hitler, por el hecho de que en aquel país residían, en 1942, más de 200 mil
alemanes.
Por
lo anterior, es importante destacar la creación y las tareas de la
Confederación de Trabajadores de América Latina, en 1938, promovida por
Lombardo Toledano y que agrupó a todas las grandes centrales de la mayoría de
los países latinoamericanos y caribeños. La CTAL ha sido la única y primera
gran organización internacional de los trabajadores latinoamericanos y
caribeños.
Constituye
la CTAL el primer gran esfuerzo hecho en el siglo XX por unificar a las mejores
fuerzas latinoamericanas, fundamentalmente a sus clases trabajadoras, en torno
a los intereses indudablemente comunes. La CTAL fue disuelta en 1963 y el mismo
Maestro Lombardo lo anunció en un trabajo denominado “La CTAL ha concluido su
misión histórica”.
Los
efectos de la Guerra Fría en la vida de los latinoamericanos y caribeños
Una
vez derrotado el fascismo y sobre las ruinas de Europa, surgió de manera aguda
el enfrentamiento que mañosamente dieron en llamar Este- Oeste, los
propagandistas norteamericanos, pero que en realidad fue la agudización de las
relaciones entre los dos campos; las dos tendencias, las dos filosofías; el
socialismo y el capitalismo.
Cabe
señalar que el campo socialista se fortaleció sobremanera, al surgir los
regímenes socialistas en Europa Central, RDA, Checoslovaquia, Hungría,
Yugoslavia, Polonia, Estonia, Letonia, Lituania, lo cual cambió sensiblemente
la correlación de fuerzas mundiales, para acercarse a un equilibrio.
Esa
situación de enfrentamiento entre ambos sistemas se tradujo en el incremento de
ejércitos y armas y su ubicación estratégica en todo el mundo, incluyendo las
armas nucleares.
Varios
acontecimientos dejaron honda huella en la conciencia de la humanidad entera.
Uno de ellos fue éste: China el gigante territorial asiático se convertía en un
país socialista, conducido por Mao Tse Tung.
Otro
gran acontecimiento cimbró al mundo: la Guerra de Corea, en la década de los
50´s, en la que se enfrentaron los ejércitos de Estados Unidos con los de las
fuerzas militares combinadas de Corea y China, con el apoyo de la URSS. Fue el
primer enfrentamiento armado entre los dos grandes sistemas socioeconómicos.
Uno
más, de gran impacto mundial, fue el triunfo de las fuerzas rebeldes cubanas
comandadas por Fidel Castro, las que tomaron el poder, derrotando a la tiranía
entreguista de Fulgencio Batista.
Pero
el acontecimiento más trascendente para la humanidad, fue el lanzamiento del
Sputnik por la URSS, hecho que abrió las puertas del presente y del futuro, al
generalizarse la colocación de satélites artificiales con distintas
finalidades, principalmente las comunicaciones que hoy enlazan al mundo. Esto a
su vez aceleró el proceso de globalización de la economía y cambió la
correlación de fuerzas mundiales entre el capitalismo y el socialismo de la
etapa de la postguerra.
Desafortunadamente
Estados Unidos han utilizado los satélites con fines militares, lo cual está en
contra del interés del mundo, de preservar el espacio exterior sólo para fines
pacíficos.
Un
hecho más fue el despertar de las naciones de Oriente Medio, en la medida que
el petróleo dejaba de ser sólo un combustible para convertirse en la materia
prima de miles y miles de productos y subproductos destinados a todas las ramas
industriales. Oro Negro. Asimismo contempló la transición de numerosos pueblos
perdidos en la historia, para surgir como naciones reconocidas en el ámbito
internacional, después de haber dado saltos de siglos, desde el momento en que
arribaron al régimen socialista.
Mientras,
el subcontinente latinoamericano permaneció en el atraso general, sobre todo
por el dominio económico proveniente de Estados Unidos. Su intervencionismo
político, cultural, y económico en América Latina sigue siendo parte de sus
planes estratégicos de expansión. La Doctrina Monroe sigue vigente para aquel
país.
Lo
anterior explica el porqué en buena parte de América Latina se sucedieron los
regímenes militares títeres; los golpes de Estado; las dictaduras; la
persecución de la clase trabajadora. Así mismo las intervenciones de Estados
Unidos en Cuba, Granada, Panamá, Dominicana, Guatemala, El Salvador, así como
su complicidad con Inglaterra en el caso de las Islas Malvinas y su terquedad
de quedarse con Puerto Rico. Las excepciones son México y Cuba, aún dentro de
ese cuadro intervencionista, debido a sus respectivos antecedentes de luchas
reiteradas por su independencia y contra las dictaduras internas.
Surgimiento
del neoliberalismo en México
A
partir de los años 70's se inició una serie de cambios que vendrían a
expresarse hacia finales de esa misma década e inicios de la siguiente en la
alteración de la correlación de fuerzas mundiales predominantes durante los
cincuenta años anteriores.
El
grupo de países productores de petróleo empezaron a fijar las reglas del
mercado y condicionaron con esto el desarrollo de los países capitalistas más
fuertes. Surgió la guerra económica intercapitalista por los mercados. Las
crisis en Occidente se volvieron frecuentes y prolongadas. Aparecieron entonces
las doctrinas neoliberales acuñadas desde tiempo atrás en las universidades de
Europa y Estados Unidos, principalmente las elaboraciones de Von Hayek,
economista inglés de origen austríaco. Se acusó al “Estado de bienestar” y al “populismo”
de las crisis capitalistas. Surgieron y se fortalecieron partidos y políticos
que abogaron por el “Estado mínimo”. Se inició la guerra en todo el mundo
contra la propiedad estatal y a favor de las privatizaciones. La Social
Democracia, entró en crisis a partir de entonces, donde ésta gobernaba.
Coincidentemente
se inició la revolución científico tecnológica al desarrollarse la
teleinformática con base en el invento del transistor, ocurrido a mediados de
siglo. El capitalismo ya había realizado cambios precautorios al abandonar el
patrón oro y adoptar el dólar como unidad de transacción, rompiendo los
acuerdos de Breton Woods.
Buscando
salidas a la crisis del sistema capitalista mundial, cada vez más agudizada,
las siete principales naciones industrializadas del capitalismo se reunieron en
la Ronda de Tokio en 1973 lo que marca un momento crucial de la historia, pues
en ella acordaron el reparto del mundo en zonas de influencia económica y la
eliminación de la competencia entre sí. De paso quedaba neutralizada la acción
de los países petroleros de Oriente. Estaba naciendo el neoliberalismo como un
nuevo modelo capitalista de la vida económica y social. Se estaban aplicando
las teorías surgidas en las universidades. Por cierto que alumnos aventajados
de América Latina, principalmente chilenos, no tardaron en ponerlas en
practica; más tarde lo harían los mexicanos.
Se
iniciaba la aplicación de la doctrina neoliberal cuya característica esencial
es el libre mercado de capitales y mercancías, a la vez que la eliminación de
la propiedad estatal, para sustituirla por la propiedad y la gestión privadas:
su consigna es dejar todo al libre juego del mercado: servicios públicos,
salud, educación, cultura y no se diga la industria. Es el fundamentalismo de
los mercados financieros considerado como un supuesto mecanismo autogenerador
de bienestar.
El
neoliberalismo empezó a aplicarse en Inglaterra y Estados Unidos, especialmente
a partir de los gobiernos de Tatcher y Reagan, simultáneamente. El campo
socialista quedó aún más marginado del comercio mundial; el boicot hacia esos
países creció. Pronto aparecieron con fuerza el Fondo Monetario Internacional y
el Banco Mundial asumiendo a plenitud su papel de instrumentos gemelos de
férreo control internacional, económico, político y social.
Apenas
realizada la Ronda de Tokio, las transnacionales organizaron y financiaron el
Golpe de Estado en Chile, que revivió a la bestia fascista. Los neoliberales
chilenos reorganizaron el gobierno de Pinochet con lo cual se inaugura la
aplicación de ese modelo en Latinoamérica.
Las consecuencias no se hicieron esperar. El egoísmo y la falta de solidaridad
internacional reaparecieron. Como muestra basta recordar que Reagan, en 1982,
permitió el incremento en las tasas de interés de los préstamos internacionales
en más de un tercio de su monto, empobreciendo aún más a los países deudores. México
fue una de las víctimas.
La
consecuencia lógica fue el deterioro económico y social de los países en
desarrollo. Se agudizaron las contradicciones sociales en el mismo campo
capitalista. Aun en países más desarrollados como Inglaterra, se desmanteló el “Estado
de bienestar” que era su orgullo.
Como
se ha expresado, la revolución científico técnica fue un factor detonante en
este proceso ascendente del neoliberalismo. Las computadoras invadieron todas
las actividades; paulatinamente se inició la desaparición de las industrias de
chimeneas y aparecieron los procesos totalmente automatizados. La educación
sufrió un cambio radical en las formas y los contenidos. Como consecuencia,
hoy, las privatizaciones superan todos los límites previstos: por ejemplo, los
satélites artificiales se concesionan a las transnacionales para que las
comunicaciones sirvan a los movimientos financieros instantáneamente. Los que
se quedan en poder del Estado, son utilizados como satélites espías militares,
con pretextos de previsión del clima, ante la carencia de tratados
internacionales que garanticen el uso pacifico del espacio extraterrestre.
Dentro
de este último cuarto del siglo XX, los años 90's, señalan el desmantelamiento
de la URSS, causado por un conjunto de condiciones internas y externas, más las
primeras que las segundas, las cuales desembocaron en un proceso rápido de
descomposición y de anarquía incontrolable. Según un autor, se pasó de un
socialismo en crisis, a un capitalismo sin reglas. Afloraron la corrupción de
la burocracia, las fortunas multimillonarias formadas con base en la
especulación, el mercado negro y la falta de vigilancia revolucionaria.
Estos
fenómenos ubicaron por consecuencia al capitalismo salvaje, como un sistema
hegemónico mundial. Además a los teóricos del capitalismo neoliberal, les ha
facilitado afirmar que el comunismo ha muerto como sistema exitoso de gestión
social.
Y por
cuanto a los factores externos, existen testimonios en el sentido de que hubo
acciones externas, premeditadas, inducidas, que fueron condicionantes de primer
orden en la caída del régimen soviético y el ascenso de los reformistas
neoliberales al poder. Como consecuencia de lo anterior, los países socialistas
existentes hoy, luchan separadamente por su progreso, sin constituir un bloque.
El
caso de México es sobresaliente en cuanto a la instauración de gobiernos
neoliberales y su consecuencia más trascendente, el Tratado de Libre Comercio
con Estados Unidos y Canadá: desde l982 arribaron al poder los neoliberales
formados en Estados Unidos los cuales primero lograron cambios
constitucionales, que significaron la llave que abrió el portón de las
contrarreformas neoliberales. Iniciaron con la enajenación de numerosas
empresas públicas; luego la entrega de la tierra a los capitales privados
nacionales y extranjeros; enseguida la apertura en prácticamente todas las
ramas de la producción y los servicios. Todo ello a través de cambios legislativos.
Así, estaba abonado el terreno para el Tratado de Libre Comercio anunciado por
Salinas, desde que llegó al poder, pese a la oposición de las fuerzas
progresistas. Finalmente se firmó en l995. En él se establece el derecho del
capital extranjero a invertir en México en casi todas las ramas de la
producción y los servicios, incluyendo la educación y el mercado de bienes
raíces. Los negociadores de Estados Unidos pretendieron incluso participar en
la producción de los libros de texto gratuitos que distribuye el Estado en las
escuelas elementales oficiales. Todo a cambio de que México tuviera facilidades
para exportar sus materias primas y productos agrícolas, muchos de ellos
producidos por las mismas empresas norteamericanas, empleadoras de niños y mujeres
mexicanos para levantar las cosechas. La cuestión es que el flujo de capital de
inversión corre en un solo sentido, de Norte a Sur. Excepcionalmente empresas
mexicanas se amplían hacia Estados Unidos pero a condición de que sus precios
en México se equiparen a los de Estados Unidos repercutiendo en las bolsas del
pueblo mexicano. Tal es el caso del cemento, que ha afectado la construcción de
viviendas populares.
Un
acontecimiento aparentemente contradictorio y excepcional, se presentó al final
del sexenio de Carlos Salinas, en México: las Cumbres Iberoamericanas, en las
que en un plano de igualdad ha participado Cuba, además de España y Portugal y
que se han prolongado durante varios años.
Los
frutos de estas reuniones se han traducido en un mayor intercambio económico
entre nuestros países además de que se ha ablandado el aislamiento político y
comercial que pesa sobre Cuba. En un balance justo debemos expresar que el
signo fundamental de nuestras economías -excepto Cuba- sigue siendo el
predominio de los capitales norteamericanos en nuestros países. El modelo
maquilador se extiende hoy desde México hasta el cono sur.
Cabe
comentar en torno al verdadero significado de la llamada Guerra del Golfo, la
cual se originó por la intención soberana de un pueblo despojado por el
imperialismo, de rescatar su patrimonio territorial, el cual obtuvo como
respuesta la reacción de los gobiernos de los países más poderosos de occidente
contra Irak que además de sufrir el bloqueo militar y contra el comercio de su
petróleo, continúa siendo víctima de bombardeos frecuentes de la aviación de
Estados Unidos. La causa verdadera fue garantizar para Occidente el flujo de
petróleo para sus planes estratégicos. El castigo que recibe aquel pueblo árabe
es similar al que enfrenta Cuba.
En
torno a la globalización
En la
ultima década del siglo XX surgieron algunas tesis sociopolíticas en el terreno
del neoliberalismo que pretenden, metafísicamente, demostrar que la humanidad
ha llegado por fin a su último y definitivo estadío, al fin de la historia, el
cual sus teóricos llaman de la globalización o mundialización. Expresan que
ante la desaparición del sistema socialista y de la confrontación capitalismo
vs. socialismo, la humanidad ha accedido a una era definitiva de cooperación,
de intercambio comercial en todas direcciones, de Norte a Sur de Este a Oeste,
de continente a continente. Agregan que lo que hoy caracteriza la sociedad
humana, independientemente del sistema político social de cada país, es la
globalización.
Agregan que las fronteras entre las naciones han desaparecido y que el concepto
de soberanía, por tanto, ha desaparecido.
Apoyan
su afirmación en el hecho objetivo de que el mundo ha quedado potencialmente
enlazado por las comunicaciones modernas vía satélite. Argumentan que ya no
existen países independientes, sino interdependientes. Que las economías
locales son irrelevantes por sí mismas; que ningún país es totalmente autónomo
ni autosuficiente; todos necesitamos de todos. Expresan que en este mundo
globalizado todos tenemos oportunidades, todos tenemos ventajas competitivas:
algunos ciencia y tecnología; otros, recursos financieros; otros más mano de
obra abundante; algunos disponen de recursos naturales variados; otro grupo de
países dispone de bajos costos en sus servicios y energéticos. Así todos
tenemos oportunidades de desarrollo, afirman.
Sólo
admiten una excepción los estrategas neoliberales: algunos países que ellos
llaman inviables, a su juicio, carecen de la mínima oportunidad de integrarse
debido a su atraso económico y social.
Sumado
a lo anterior, los teóricos neoliberales afirman que cada país debe participar
en el intercambio mundial de bienes y servicios de acuerdo con sus ventajas y
dejar que aquellas naciones que disponen de condiciones estratégicas de “mayor
calidad”, cuenten con las facilidades, por parte del resto, para ejercerlas, y
que los que tienen menos ventajas lo acepten por el bien de todos.
Reconocen
que si bien el desarrollo ha traído nuevos problemas como el grave deterioro
del medio ambiente mundial, todos somos responsables y todos debemos
esforzarnos por igual en la preservación del mismo.
¿Qué
hay de cierto y que de falso en las afirmaciones anteriores? La globalización
es, como reconocen incluso los gobernantes de los países socialistas, un hecho
objetivo, si consideramos que el mundo ha quedado extensa e intensamente
comunicado, gracias a los satélites. Esto ha impulsado fundamentalmente el
intercambio financiero y comercial: los recursos financieros se trasladan de un
país a otro sin mover las masas de dinero. Hoy es posible conocer vía satélite,
la ubicación de recursos naturales, así como su cuantificación y no se diga del
movimiento de ejércitos, al instante.
Por otra parte esa comunicación ha permitido romper los aislamientos
deliberados que unos países mantenían a otros y estos últimos se han dado a
conocer en el resto del planeta. Obviamente las naciones de economías
desarrolladas intensifican su comercio con el resto. De alguna manera se han
roto los rígidos bloques en que las potencias se repartieran originalmente al
mundo, aunque la tendencia a formar cuencas económicas no termina y regresa
como una forma de lograr la cooperación y una mayor competencia. Es el caso de
la Unión Europea, el Grupo de Países Andinos, el Mercosur, etc.
Lo
que no es cierto es que todos los países tengamos la misma responsabilidad por
los efectos negativos de la industrialización y comercialización
irresponsables. Es el caso del deterioro del medio ambiente, de lo cual se
quiere culpar lo mismo a los países súper industrializados que a los países
débiles. Pero aun más negativo resulta que los países poderosos quieran
convertir a los menos desarrollados en receptáculos de sus desechos de todo tipo
y de su tecnología en desuso.
Tampoco
es aceptable la teoría del destino manifiesto consistente en suponer que
existen pueblos y naciones, que por designio divino están predestinados para
siempre a ser proveedores de materias primas y mano de obra barata para los
países ricos, además de simples receptores de la tecnología obsoleta de los
mismos.
Por
otra parte, aceptar que hay países inviables, condenados a quedarse al margen
del progreso general, es una variante de las doctrinas fascistas, de la falsa
teoría de las razas superiores. Esto debemos rechazarlo con toda energía.
El
panorama mundial hoy
El
planeta aparece dividido en países muy prósperos por una parte, que son la
minoría, y un gran conjunto de países empobrecidos, entre los cuales existe un
abismo que se ahonda: están los llamados países del primer mundo encabezados
por Estados Unidos, Alemania, Japón, Inglaterra, Canadá y algunos países
europeos. A ellos se les podría agregar Corea y Australia. Otro grupo de
naciones que podríamos considerar en un segundo nivel, conformado por los
antiguos países socialistas, que pese a su industria atrasada, cuentan con
importantes recursos naturales y sobre todo con una población que pese a todo,
heredó educación, cultura y un sistema social organizado, China entre ellos.
Luego, dentro de los llamados países tercermundistas podríamos ubicar a la
mayoría de los pueblos latinoamericanos y algunos de Asia, con enormes
contrastes sociales, también llamados países en desarrollo, con altos índices
de marginación, como es el caso de México, que mientras es considerado “una
potencia exportadora” por el gobierno, presenta porcentaje de pobreza del orden
del 40%.
Pero
es necesario considerar un cuarto grupo de pueblos y naciones, en los que
predomina la carencia de recursos naturales y una organización social de carácter
tribal, patriarcal, como lo eran hace cientos de años, aun cuando se hayan
librado del yugo colonial, al grado de ser considerados países inviables y sin
perspectivas, según el criterio de los tecnócratas y planificadores
neoliberales de los países hegemónicos, según lo refiere el compañero Narciso
Issa Conde.
a) El
libre mercadismo no es la solución.
En el
mundo de hoy impera el neoliberalismo, es decir el fundamentalismo de los
mercados financieros. Pero este modelo económico ya empezó a hacer agua. Así lo
expresan sus principales impulsores. Advierten que de seguirse drenando
recursos financieros desde los países periféricos, hacia los grandes centros
del dinero en el mundo, la sociedad humana en su conjunto caminará hacia el
caos económico y social, lo cual, de darse, arrasaría por igual a los países
pobres y a los ricos.
Mencionan
como claros ejemplos de su honda preocupación, la crisis económica de efectos
globales, que desató la crisis mexicana de l994, con su efecto tequila. Agregan
en el mismo sentido, la gran crisis de los mercados asiáticos de l997 y la de
Rusia en l998, también de efectos mundiales. Por lo anterior, llaman a ayudar a
los países con problemas, para evitar los desastres financieros generalizados.
Lo anterior confirma que las finanzas mundiales se mueven como piezas de
billar: un golpe produce múltiples efectos en direcciones difíciles de prever.
Junto
a lo anterior, hay que considerar la posición tanto de gobiernos como políticos
y economistas, que pretenden deslindarse del neoliberalismo, declarándose a sí
mismos partidarios del libre mercado, es decir la circulación de bienes y
servicios entre los países, mediante la eliminación de trabas aduanales o
legales, con el propósito de estimular las economías respectivas. Sólo que esta
propuesta tiene que verse bajo dos ópticas a nuestro juicio: una, la de los
países poderosos, que a toda costa tratan de expandir su ya de por sí enorme
aparato productivo, y otra la de los países dependientes o con economías
deprimidas, que necesitan crecer para lograr los propósitos de mayor desarrollo
y justicia social. No es lo mismo cuando Estados Unidos presiona a México para
la firma del Tratado de Libre Comercio buscando una expansión ilimitada a su ya
de por sí gigantesca economía, y otra la posición de Cuba que busca que se
abran los mercados para poder importar a precios justos lo necesario para
impulsar su economía y a la vez colocar su producción y sus servicios en
condiciones de mutuo beneficio.
El
caso del Tratado de Libre Comercio firmado entre México y Estados Unidos es un
buen ejemplo del “libre comercio” injusto y desproporcionado, porque mientras
Estados Unidos forzó a México a abrir casi totalmente su economía a las
exigencias norteamericanas, México tan sólo logró y no cabalmente, mayores
facilidades para su exportación agrícola, en manos esta última de productores
norteamericanos, como sucede en nuestra frontera norte. Es el Tratado de Libre
Comercio un convenio entre el tiburón y la sardina.
En
todo caso lo que conviene a nuestras naciones son los tratados de Libre
Comercio entre similares, entre los países de América Latina o entre nosotros y
otras naciones de Europa, Asia y Oriente con economías comparables.
El
Tratado de Libre Comercio ha traído mejoría sólo para el sector exportador,
pero no para el pequeño y mediano productor mexicano que lo hace con fines de
consumo doméstico.
Y
dentro de ese sector exportador mexicano, los neoliberales hoy incluyen al
sector de las empresas maquiladoras que se originaron en nuestro país en la década
de los cincuentas y del cual presume el gobierno que ha permitido colocar a
México en primer lugar como país exportador entre todos los países de
Latinoamérica, lo cual es una falacia, una mentira con visos de verdad. De otra
manera no se explica que México tenga tan elevados índices de pobreza.
Otro
modelo de desarrollo, el socialismo, continúa avanzando en China, Cuba,
Vietnam, que se abren paso en forma prestigiosa, a base de calidad y
productividad en la industria, los servicios, las ciencias y en la cultura. Que
han abierto sus puertas a la asociación con capitales extranjeros; que así
mismo han liberalizado sus mercados internos y la microindustria, así como la
circulación monetaria. Que se han posicionado en los mercados mundiales sin
perder su identidad ni su soberanía, logrando mejores niveles de vida para sus
pueblos.
La
agresión por más de cuarenta años, contra el pueblo y la nación cubanos, pasará
a la historia como un ejemplo, increíble en estos tiempos, de lo que es
verdaderamente el imperialismo norteamericano: el gobierno de este país ha
prohibido que barcos de terceros países toquen puertos cubanos, con cualquier
motivo, bajo pena de imponer a los respectivos países, sanciones económicas.
Mientras,
la social democracia, desde siempre partidaria de una “tercera vía”, ha
cambiado el sentido conceptual de esa misma propuesta, corriéndolo hacia la
derecha, hace algunas décadas la corriente socialdemócrata mundial consideraba
como “tercera vía” un modelo equidistante entre el capitalismo y el socialismo.
Se trataba de una postura demagógica, que adoptaban por comodidad, queriendo
eludir el desprestigio del capitalismo pero sin atreverse, ni remotamente, a
asumir las posiciones avanzadas de la ideología del proletariado. Así fue como
surgió en los países de alto desarrollo capitalista el llamado “Estado de
bienestar”, en el que se habían institucionalizado diversas prestaciones
sociales que tendían a dar al régimen de la explotación del hombre por el
hombre un “rostro humano”, sin desaparecer la explotación. En la etapa
reciente, la socialdemocracia internacional ha reenarbolado la “tercera vía”,
pero ahora le adjudica un contenido de vía equidistante entre el neoliberalismo
y el llamado “Estado de bienestar”. Se trata del modelo impulsado por William
Clinton en Estados Unidos y Major en Inglaterra; por Felipe González, en
España, y por los gobiernos llamados “socialistas” en España y otros países
europeos, así como en varios de los países exsocialistas. Las prestaciones
sociales en materia de salud, educación, seguro de desempleo en todos esos
casos son hoy mucho menores que lo que eran hace dos o tres décadas.
La
tarea de las fuerzas patrióticas y progresistas de América Latina y el Caribe
Ante
los hechos señalados anteriormente, derivados de fenómenos objetivos: el
derrumbe del sistema socialista mundial, la hegemonía del capitalismo; la
continuidad del intervencionismo de Estados Unidos como máxima potencia en
cualquier parte del mundo en donde sienta amenazados sus intereses, tal como ha
ocurrido recientemente en la Dominicana, en Panamá, en Granada, en Kosovo, en
Irak, las fuerzas progresistas de América Latina y el Caribe, así como otras de
varios países de Europa y Oceanía, no se han quedado a la expectativa.
a) El
Congreso Anfictiónico Bolivariano y, dentro de él, el Movimiento Mexicano
Juarista-Bolivariano, una alternativa para avanzar.
Hoy,
ante las falsas propuestas en torno a la globalización y ante la necesidad de
aprovechar las posibles ventajas de la misma, sin caer en las trampas
neoliberales; ante los nuevos retos que aparecen en el horizonte, como el
peligro de que nuestros países latinoamericanos y caribeños se conviertan en un
conglomerado de naciones maquiladoras; ante la hegemonía económica y política
de Estados Unidos; ante el aumento de los índices de pobreza y marginación que
padecen nuestros pueblos; frente a la existencia de gobiernos democráticos sólo
en la forma, pero profundamente comprometidos con el imperialismo, y la
oligarquía; ante la persistencia del colonialismo, como en el caso de Puerto
Rico, y la militarización impuesta por intereses ajenos; ante el
neocolonialismo que se expande hasta ahora sin freno, por las vías de las
políticas neoliberales; ante la pérdida de nuestros recursos naturales y la
erosión a que se somete nuestra identidad histórica y cultural, se hace
necesario y urgente que nuestros pueblos construyan nuevas formas de
organización compartidas por todos nosotros; nuevos mecanismos para poder
avanzar, que puedan concretarse en nuevas acciones, en esfuerzos de nuevo tipo,
unitarios, de defensa activa, de movilización, de acciones conjuntas, de
acciones coordinadas, por la defensa activa de nuestras soberanías, de nuestros
recursos naturales, de los derechos laborales de los trabajadores, de nuestra
cultura, de nuestros sistemas educativos, a favor de un desarrollo real, de
rechazo al modelo maquilador, por una verdadera democracia, por una verdadera
solidaridad.
La
respuesta está en la promoción de un gran Movimiento Latinoamericano y Caribeño
por la Soberanía y la Unidad de nuestros Pueblos, que retome las banderas de
nuestros próceres, Bolívar, Martí, Juárez y tantos otros de los constructores
históricos de la Patria Grande. Esas son las banderas que ha enarbolado el
Congreso Anfictiónico Bolivariano y, dentro de él, el Movimiento Mexicano
Juarista-Bolivariano que, debe incorporar a militantes de diversas
organizaciones políticas y a quienes no tienen militancia de este tipo, a
luchadores sociales, a defensores de la actividad cultural y del patrimonio
ecológico, a defensores de los derechos de los trabajadores, de los derechos de
la juventud, de las minorías, de los indígenas, etc.
Mensaje
final
Nuestros
pueblos, desde el Río Bravo hasta la Patagonia constituyen una comunidad
histórica, étnica, cultural, sociológica y económica. Nuestras naciones son
fruto del coloniaje español, portugués, francés, inglés y holandés. Nuestros
pueblos aborígenes fueron sometidos violentamente y algunos de ellos
exterminados recibimos la sangre negra y ésta subsiste al lado de la indígena,
la mestiza y la europea.
Secularmente hemos luchado por romper los lazos de subordinación, colonialismo
y neocolonialismo. No obstante, seguimos sometidos; cada vez más, durante las
últimas dos décadas, a causa de la nueva oleada neocolonizadora.
Nuestros
países han sido víctimas del imperialismo en su forma contemporánea; de
amenazas, presiones económicas y políticas, de chantajes, de subversión, de
apoyo sátrapas y a títeres locales.
México y Cuba han tenido que luchar varias veces contra el extranjero, para
mantener su independencia. Puerto Rico sigue luchando por obtenerla, sin
lograrlo hasta hoy.
México,
varias veces contra España, contra Estados Unidos, contra Francia. Por eso, el
sentimiento de independencia y justicia social, tan acendrado, que caracteriza
a nuestro pueblo. Todavía la Constitución Mexicana refleja nuestra experiencia
histórica, no obstante las modificaciones introducidas por los neoliberales.
Lo
mismo Cuba que logró hasta muy tarde su independencia de España para luego
sufrir la amenaza de ser reconquistada por la potencia del norte. Así, Puerto
Rico y Panamá.
Este
conjunto de rasgos comunes entre los pueblos de América Latina y el Caribe, nos
ha hermanado. Así lo valoraron nuestros grandes próceres del siglo pasado y los
nuevos adalides de este siglo: Bolívar, quien como los antiguos griegos convocó
a las mejores fuerzas y a los mejores hombres de Nuestra América a unirnos
contra el enemigo común. Y Juárez, llamado el Benemérito de las Américas, por
su hazaña de conducir exitosamente la lucha para derrotar las ambiciones
napoleónicas, que frenó la aspiración de aquél de apoderarse de toda la región.
Por eso la figura de José Martí pertenece a todos los latinoamericanos y caribeños,
porque su lucha por la independencia y soberanía de Cuba frenó las ansias
coloniales del imperialismo norteamericano. Por eso Sandino es otro héroe
latinoamericano y caribeño, por su ejemplo de lucha frente al militarismo
norteamericano que ocupó su tierra cerca de veinte años. Y por eso Vicente
Lombardo Toledano, su obra es patrimonio de toda nuestra comunidad
latinoamericana y caribeña, porque se esforzó y logró en su momento, la unidad
de acción de los trabajadores organizados para la defensa común de nuestra
soberanía, frente a la grave amenaza del fascismo y por los derechos obreros.
Por eso el general Torrijos forma parte de ese grupo de abanderados de las
causas de los latinoamericanos y caribeños, porque su acción de rescatar el
Canal de Panamá para su pueblo, abonó a la causa de toda la región, frente al
coloso del norte.
Conclusión
Es necesaria la unidad de los latinoamericanos y caribeños, de
sus fuerzas, de sus mujeres y hombres patriotas, para organizarse y librar una
lucha en común, no sólo contra el neoliberalismo y el libre comercio leonino;
también contra los que afirman que hoy ya no es válida la lucha que nos
conduzca a fortalecer nuestra soberanía. Contra los titubeantes, los
arrepentidos, los indecisos, los que quieren rectificar el camino de nuestra
independencia. En defensa de nuestra cultura común, de nuestros recursos
naturales, a favor de una vida dignamente humana, sin falsos indigenismos.
Contra los que mantienen a nuestros pueblos sumidos en la ignominia de la
ignorancia y los fanatismos. Contra los que saquean nuestra renta nacional
fruto del trabajo de la mayoría de nuestros pueblos, los trabajadores y la
Nación entera.
* Teoría
y Práctica. Organo de Teoría y Política del Comité Central del Partido
Popular Socialista de México.
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