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Cuestiones de América

N° 16, Diciembre 2003-Marzo 2004

 

 

La crisis global de América  Latina

Mauro Jiménez Lazcano *

 

Todo lo previsible para nuestros países de América Latina se ha materializado, todas las profecías económicas y políticas se han cumplido: "América para los americanos", (Monroe);  somos ahora países sometidos por los efectos de la globalización, del TLC, de las crisis financieras y las intervenciones diplomático-económicas: Argentina destruida, Venezuela desecha, Perú estancado, México, en lo económico y político, sometido; y Cuba acusada de terrorismo biológico.

Brasil hace sus últimos esfuerzos para mantener su independencia económica y política, pero el Mercosur que encabeza ha sido puesto bajo fuego al provocarse la crisis financiera de Argentina.

Antes, la debilidad de Ecuador (con el “loco” Bucaram), el sometimiento político y económico de Chile post-Pinochet, la intervención militar en Panamá y sus consecuencias, la Guerra Interior en Colombia atizada por el Plan Colombia, y ahora; el sorpresivo y extraño Plan Puebla Panamá, cuya paternidad es dudosa, pero mexicana no es, que tiene un tufo estratégico/militar de control territorial y más.

En México, a la pérdida de soberanía económica que se sospechaba desde la firma del TLCAN,  se ha sumado la evidencia de sometimiento de la política exterior mexicana que mantenía un cierto grado de soberanía e independencia. Lo ocurrido en la cumbre de Monterrey y la exhibición por televisión del telefonazo a Castro Ruz fue un espectáculo grotesco y desastroso.

Muchos gobernantes se declaran francamente dependientes y concursan entre ellos para ver quién es más sumiso; el ex Presidente Ernesto Zedillo, por ejemplo, quien violando incluso la legislación vigente, se enrolara como empleado de múltiples empresas trasnacionales a las que sirvió y favoreció durante su mandato, declarándose en los hechos un empleado nortemericano; lo que siempre fue. Ya lo sabíamos.

La vergüenza y la dignidad ya no son valores, mucho menos la soberanía y la independencia. Son valores de la Edad de Piedra, dicen ahora en la Cancillería de Tlatelolco, pero no en Itamaratí ni en La Habana.

DE  LA DÉCADA  PERDIDA  A  LA DÉCADA  DE  LA SUMISIÓN

Avanzamos de la Década Perdida de los años ochenta y noventa a la Década de la Sumisión y la Desarticulación. América Latina está hoy más debilitada que nunca: Argentina está “de rodillas”, según confesó el Presidente Duhalde, y México estancado: dos años sin crecer, su industria está cayendo y las maquiladoras huyen, rompiendo la magia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Los trabajadores se dirigen hacia el norte creando una corriente incontenible en busca de trabajo en Estados Unidos.

Brasil, que había querido encabezar un Mercosur a contracorriente de los planes de expansión norteamearicanos (ALCA) ha sido víctima de un bombardeo económico por el Sur, justo sobre Argentina, su socio más importante, al que se le castiga, no obstante, haber sido hace poco tiempo el alumno más aplicado del FMI que hizo cuanto se le exigió: vendió todas las empresas del Estado, las privatizó, estableció el Consejo Monetario para lograr “Un Peso igual a un Dólar”, obedeció todas las reglas y exigencias del Fondo.  De todas formas fue castigado: se le negó un modesto crédito de poco más de 1,000 millones de dólares para renegociar su deuda y fue sumido en la desesperación, en el “corralito” y una devaluación “jumbo”.

Ahora,  Argentina es presentado por el FMI como el “mal alumno”, debe ser ejemplo para que todos los demás (el resto de América Latina) se porten bien.

INMERSOS EN LA GLOBALIZACIÓN

A los países de América Latina se les quiso vender la idea de que la globalización era el remedio a sus males, la panacea; no ha sido así. El hambre, la desnutrición y el desempleo, persisten. El bracerismo hacia Estados Unidos sube desde la Patagonia, por todos los Andes y el macizo amazónico. Recorre Centroamérica y se eleva por las selvas chiapanecas, las montañas de Chihuahua y los desiertos de Sonora hasta llegar a Tijuana, Mexicali, Juárez y Nuevo Laredo; son las grandes estaciones de los desempleados de América Latina que acuden a las fronteras en busca de trabajo y cruzan arriesgando, incluso sus vidas. Son millones al año: guatemaltecos, salvadoreños, colombianos; a todos los une el mismo mal: el desempleo.

Por ello se recorre la frontera mexicana hacia el Sur y se establece el Plan Puebla Panamá que consiste en contener la emigración centroamericana hacia los Estados Unidos.

Sin embargo, no hay planes de desarrollo social, se han abandonado. No hay inversiones públicas ni privadas en industrias y agricultura, sólo en las bolsas de valores especulativas, que no crean empleo, pero sí obligaciones de pago en dólares que cuando se acumulan, llevan a las grandes crisis financieras como la del “Tequila” (México 1994-95); la del Efecto Samba (Brasil 95-96) y ahora la Gran Crisis de Argentina que ha confiscado 40,000 millones de dólares de los ahorristas en los bancos, quienes desesperados destruyen cajeros automáticos vacíos y vidrieras de elegantes bancos trasnacionales que se niegan a entregarles efectivo. “Dólares entregamos y dólares queremos”,  gritan masas humanas de clases medias argentinas que se sienten robadas por su sistema bancario y financiero, pero también por sus dirigentes políticos que les prometieron “el oro y el moro” y se llevaron todo en negocios con compañías trasnacionales.

Argentina perdió su petróleo, sus bancos, su electricidad, su telefónica, sus compañías aéreas, sus ferrocarriles y se quedó sin nada. Las imágenes de todos los días son dramáticas: un pueblo rico convertido en pueblo pobre de la noche a la mañana. Y ni un solo gesto de piedad del FMI. “Que Argentina sirva de ejemplo a los demás.”  

Argentina ha sido doblemente traicionada por quienes creía sus aliados y amigos: con las Malvinas y ahora por el Fondo Monetario Internacional.

ALCA, MERCOSUR y UNIDAD REGIONAL

La desintegración de los países de América Latina se hace evidente:  casi no hubo  algún gesto de apoyo al gobierno legítimo de Venezuela con motivo del reciente golpe de Estado frustrado.

Las tensiones sorpresivas e impensadas entre México y Cuba replantean toda la política exterior mexicana, como un alejamiento de los intereses latinoamericanos y un acercamiento (¿irreversible?) hacia los Estados Unidos.  Hacia Argentina “sólo apoyo moral”, en su crisis financiera y a Venezuela, a ella sí, la aplicación de la Doctrina Estrada, como un pretexto para reconocer al nuevo régimen golpista, que luego fue defenestrado.

Los intentos de Unidad Regional se ven frustrados; han sido sustituidos por el TLCAN en el caso de México, que así abandona sus nexos y sus mejores ideales hacia América Latina, y por el ALCA, que es la idea y el plan norteamericano sobre la unidad latinoamericana dependiente.

El Mercosur encabezado por Brasil y Argentina ha sido tocado en la santabárbara y el buque hace agua por todos lados.

Con todo, queda la esperanza y los ideales. Vendrán otras generaciones de latinoamericanos que lo intenten nuevamente.  Las cosas no han salido del todo bien en  estas últimas tres décadas, pero América Latina es demasiado fuerte como para rehacerse y reencauzar sus esfuerzos hacia una unidad económica, política y social más acorde a su propio destino, trazado por los grandes fundadores de nuestros países.

Por lo tanto no hay que desfallecer,  el mundo da muchas vueltas y los pueblos de América Latina retomarán su destino.

* Impulsemos la Integración y la Unidad de Nuestros Pueblos, AUNA México.

 

 

 

 

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