N° 16, Diciembre 2003-Marzo 2004
Dos
proyectos ideológicos antagónicos en la integración de América Latina
Daniel
Barrón *
Hay
dos proyectos de integración que se están llevando a cabo a partir de la
ideología[1]
que proponen, y debemos entender el papel que los jóvenes están jugando en cada uno de ellos: el
pro-estadounidense (neoliberal) y el humanista. Creo que son los proyectos ideológicos más relevantes para la
integración de América Latina y cuyos avances serán determinantes.
Proyecto
ideológico pro–estadounidense
Es
el que tiene mayor avance en América Latina y se remonta al siglo XIX, con la
fundación de los Estados nacionales en el continente americano y a la doctrina
Monroe. El imperio estadounidense por distintos medios establece una nueva
forma de colonización; con el subdesarrollo, los empréstitos y las incursiones
militares, logró múltiples pactos que siguen beneficiándole.
Durante
el siglo XX el imperialismo estadounidense adopta otras modalidades: primero,
permite el fortalecimiento de los Estados nacionales latinoamericanos, en parte
obligado por la competencia europea y las guerras mundiales. Y durante la Guerra
Fría, cambia su política, extiende la guerra de baja intensidad contra aquellos
que considera peligrosos, establece políticas económicas y culturales para
ganar conciencias.
La
política estadounidense hubiera fracasado de no haber estado acompañada por la
influencia cultural sin precedentes en las poblaciones de nuestros países.
Proyectando a través de los medios masivos de información, principalmente por
televisión, su ideología y el “sueño americano” como la forma de vida ideal, la
colonización cultural “pacífica” de la ideología norteamericana ha creado
generaciones de latinoamericanos rehenes de una ilusión óptica narcisista,
consumista, entrópica, pasiva y desesperanzada, que Marcuse define como “la
sociedad unidimensional”. Debilitando nuestras identidades, los potenciales
creativos, productivos y libertarios.
También
ha provocado importantes migraciones de latinoamericanos e individuos del resto
del mundo que buscan realizar el “sueño americano” y no encuentran
oportunidades en su región debido a las políticas impuestas por el mismo
imperio; provocando un aumento exponencial en las necesidades dentro de su
propio territorio, lo que está llevando al colapso económico a la sociedad
imperial estadounidense.
La
ideología occidental del progreso sumada al “sueño americano” y su insaciable
depredación del mundo y sus recursos ha provocado cambios de orden planetario
en el medio ambiente; la extinción de especies; la destrucción de habitats y
ecosistemas completos.
La
falta de oportunidades económicas, de desarrollo social y la destrucción
ecológica, han provocado procesos de descontento social capaces de destruir los
medios de expansión y reproducción del imperio estadounidense. El descontento
social ha creado, con base en la realidad del mundo, otra ideología, antagónica
al proceso imperial estadounidense,
capaz de transformar las relaciones sociales necesarias para lograr la
integración de América Latina y para una nueva forma de relación entre los
pueblos del mundo: el humanismo.
Proyecto
Ideológico Humanista para la Integración de América Latina
Este
proyecto ideológico tiene sus raíces en procesos históricos –anteriores al proyecto estadounidense– que se remontan
hasta las identidades ideológicas indígenas precolombinas y al pensamiento e
ideologías de las guerras de liberación latinoamericanas. Sus raíces no sólo
son latinoamericanas sino que recuperan los valores éticos y morales de
culturas ancestrales de occidente como la griega y la romana, así como algunas
influencias del medio y el lejano oriente.
Pareciese
que al intensificarse el proceso de colonización ideológica estadounidense y
sus efectos globales, las identidades más profundas de los pueblos invadidos
resurgen ante la contradicción entre el “sueño americano” y su realidad. Ha
surgido la necesidad de una identidad a través de la cual vuelve a ser
coherente el mundo que ofrece con las expectativas de un futuro mejor y donde
el Otro, lo otro, lo que no soy yo, pero existe, es una responsabilidad, la más
grande, la más subjetiva, la que nos hace humanidad.
Como
una búsqueda de formas de desarrollo y progreso diferentes a la occidental y de
acuerdo con la cosmogonía que respeta a la Tierra como la Madre, y a la
naturaleza como hermana, que es la reivindicación del derecho a la igualdad y a
ser diferentes entre las especies que habitamos el planeta. Es importante que
participemos de las enseñanzas y el aprendizaje de las culturas indígenas para
recrear la identidad local y latinoamericana, sólo así podremos acercarnos al
sueño más profundo de nuestras raíces: “donde sean posibles los sueños”, “el
que mande, mande obedeciendo” y el “para todos todo” sea realidad.
No
sólo debe recogerse el pensamiento indígena ancestral sino su reformulación en estos
500 años y su mestizaje, y las voces que han resonado en cada proceso
libertario en Latinoamérica: las de Votán Zapata, de Morelos, Bolívar, José de
San Martín, Sucre, Sandino, Fidel Castro, el Che Guevara y de aquellos que han
luchado por la libertad de nuestros pueblos. La fusión del mundo indígena con
los procesos liberadores de América va constituyendo un movimiento cultural, con el que cada vez más
pueblos latinoamericanos y de otras latitudes se identifican.
Esta
identidad ya no se presenta sólo como la solidaridad con el dolor o la
exclusión del otro, sino que ha involucrado comprometidamente a amplios
sectores de la sociedad sin importar las diferencias de clase, orígen o
preparación profesional, abriendo posibilidades tal vez sin precedentes en los
últimos años de la historia latinoamericana.
Sin
embargo, para que el movimiento cultural que se está gestando no se quede en
una moda folk o hippie como en los sesenta necesitamos crear toda una nueva
gama de instituciones económicas, políticas, sociales, por la justicia y de
manejo de la información que desplacen desde abajo a las instituciones que el
sistema imperial estadounidense de colonización requiere para su reproducción.
Qué
nos toca como jóvenes para poder realizar este proyecto Humanista
Requerimos
mucho más que la organización, los desarrollos teóricos y las movilizaciones,
sin por ello decir que no hacen falta, para que pueda mantenerse primero la
defensa y la recreación de la identidad local, latinoamericana y global,
alrededor de un proyecto ideológico que integre dialécticamente la teoría y la
praxis para su desarrollo.
El
problema principal, desde mi punto de vista, consiste en generar situaciones
concretas. Ojalá aquí y ahora podamos asumir responsabilidades como individuos
para arrancar o seguir llevando a cabo los proyectos que cada uno de nosotros
cree necesarios para el beneficio de la sociedad y para establecer una
identidad propia, diferente a la de un personaje de televisión.
Me
refiero a asumir personalmente y a la brevedad la responsabilidad de generar
proyectos autogestivos de toda índole. Requerimos de casi todo en materia de
instituciones económicas, industriales, artesanales, del campo, de salud, de
desarrollo social, de revisión política, de desarrollo artístico, de educación a todos los niveles, o lo que
gusten... ¿a qué podrías dedicar tu vida?
Necesitamos
que la sociedad civil conforme una nueva generación de empresarios con
conciencia social, que tengan la conciencia y la visión de promover el
desarrollo de otros proyectos autogestivos de desarrollo social, salud,
cultura, etc., no sólo en su comunidad sino para el desarrollo integral de una
región.
Necesitamos
también individuos que echen a andar proyectos sociales o que quieran
participar en los que ya existen, sobre todo en aquellos que fomenten la
autosustentabilidad alimentaria y la distribución de la producción de las
comunidades marginadas. Impulsar la educación para fortalecer la identidad de
la comunidad y sus procesos cotidianos. Promotores de educación para la salud,
la atención médica humana y veterinaria; aquí se encuentran compañeros que
trabajan en salud a gran escala en el norte de Chiapas, que requieren muchas
manos.
Por
otra parte, también debemos generar sistemas de información, desde un volante
hasta los medios audiovisuales más complejos via satélite, así como fomentar la
recuperación del teatro, la danza y las expresiones artísticas que participen
en el desarrollo de las identidades locales, regionales y latinoamericanas, que
a su vez expliquen los procesos de colonización cultural en los que estamos
inmersos y propicien el análisis del mundo vivido desde perspectivas más
cercanas a la realidad que desmitifiquen el sueño americano. En la Editorial
Rizoma estamos realizando un proyecto para difundir la cultura de abajo y la
discusión política nacional que nunca van a oír o ver en la televisión. Ojalá
pudiéramos contar con más organizaciones como Causa Ciudadana.
Quisiera
conminarlos a que con nuestro actuar individual, dejemos de consumir productos extranjeros
y consumamos lo que se hace en México y en Latinoamérica, porque los empleos de
miles de compatriotas dependen de que aprendamos a valorar su trabajo como
queremos que valoren el nuestro. Los invito a que detengamos la desintegración
social provocada por la ilusión del sueño americano.
Estudiemos
nuestra realidad política y no nos dejemos engañar.
* Los Jóvenes en la
Lucha por la Unidad de América Latina y el Caribe, AUNA México.
Página Vigente de América Semanal...