Venezuela: la OEA ¿al servicio del
golpismo?
Lucas
Bashalde *
Temas Venezuela
OEA y revolución no casan bien
Desde mucho antes de la toma del poder a través de las elecciones de 1998, el
movimiento revolucionario venezolano ha venido poniendo en jaque de una u otra
manera a las instituciones liberales venezolanas. Sin embargo, en todo ese
tiempo, el Sistema Interamericano, salvo limitadas excepciones, hizo la vista
gorda ante las violaciones a los derechos humanos y la exclusión social y
política de las grandes mayorías. Esto se debe a que el orden internacional
está conformado por los propios Estados, y sus representantes buscan proteger
los intereses del gobierno o sistema de turno. Así, la OEA ha servido
tradicionalmente a los mismos efectos de proteger los sistemas "democráticos"
excluyentes de nuestra América.
Era entonces inevitable que la consolidación del proceso de cambios en el país
significara también un desafío para las instituciones interamericanas - al
igual que viene siéndolo en otros campos de la política internacional: la
integración política y solidaria frente al neoliberalismo salvaje, la denuncia
del imperialismo y sus guerras de anexión, la resistencia al ALCA, el
fortalecimiento de la OPEP, etc.
Los frentes de la ofensiva en la OEA
Los principales foros políticos de la OEA son la Asamblea General, a la que
acuden anualmente los Jefes de Estado miembros; y el Consejo Permanente, donde
se reúnen sus representantes diplomáticos a lo largo del año. En este campo,
las victorias del gobierno han sido permanentes, pues siempre ha prevalecido la
lógica democrática y se han logrado doblegar las pretensiones de algunos
gobiernos y altos funcionarios de favorecer el golpismo.
Por su parte, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos está compuesta de
siete "expertos" que se supone actúan a título de especialistas
independientes, y que son postulados por los Estados miembros y escogidos en la
Asamblea General. Hasta la fecha, factores de oposición han logrado activar la
Comisión a favor de sus intereses. Sin embargo, la inusitada labor de los
comisionados de replicar los argumentos de la oposición golpista, no ha tenido
eco en las más altas instancias de la OEA. Además, ha servido para debilitar la
importante labor que por otro lado puede ejercer el organismo.
A continuación, se evalúa la actuación de la Comisión frente a la Venezuela
revolucionaria y la exitosa estrategia en la reciente Asamblea General de la
OEA para atajar su manipulación progolpista. En una próxima entrega, se
evaluarán las estrategias antidemocráticas de gobiernos y altos funcionarios en
los foros políticos.
El guiso en la Comisión
Para entender el guiso que se viene cociendo desde la Comisión contra el
proceso de cambios, conviene recordar que es organismo "experto" en
la materia, que recibe y procesa las denuncias de violaciones a derechos
humanos, y prepara informes sobre situaciones particularmente preocupantes. Por
eso, si la Comisión calla sobre cierto país, se supone que ni la OEA ni los
Estados miembros deben preocuparse. Si la Comisión se pronuncia, se supone que
hay un alerta de derechos humanos en el país denunciado, y que los Estados
miembros deben evaluar la adopción de medidas al respecto.
Durante los primeros dos años de gobierno, la Comisión no tuvo mayor ocasión
para pronunciarse sobre el proceso venezolano, como tampoco lo tuvieron los
aliados internacionales en las otras instancias de la OEA. Sin embargo, ya
desde el 2001, y sobre todo a lo largo de todo el año 2002, la Comisión
coadyuvó de manera notable a pintar un cuadro de supuesto deterioro progresivo
de los derechos humanos bajo el gobierno de Chávez, en perfecta sincronización
con la estrategia golpista nacional. Ello es fundamentalmente debido al lobby
de afamados juristas venezolanos, que han sido miembros de la Corte o de la
Comisión, y que tienen gran poder de influencia sobre el organismo.
La larga lista de situaciones irregulares incluye la emisión "gatillo
libre" de las famosas "medidas cautelares" - importante
institución de protección, que ha sido convertida en papel mojado por su
absurda manipulación frente a las agresiones reales y frente a los
"sustos" y "autosustos" que se propinan algunos
conspiradores disfrazados de periodistas. A su vez, con ocasión del golpe de
abril, el Secretario Ejecutivo de la Comisión Santiago Cantón (cuyo aporte al
golpismo merece un reportaje entero para él solito) reconoció al gobierno de
facto, inequívocamente repudiado por la comunidad internacional, y negó las
medidas cautelares a favor del Presidente Chávez. Asimismo, la Comisión
contribuyó de manera significativa al debate artificial sobre la libertad de
expresión, y a la criminalización del ejercicio del derecho a manifestar
pacíficamente, ante la práctica de la comunicación social por parte de los
medios privados.
El paro de diciembre
La estrategia golpista de diciembre y el ensayo de estrangular la economía
nacional y sabotear la industria nacional para provocar el derrocamiento de un
gobierno democrático fueron contundentemente contestados por las resistencias
populares y masivamente denunciados a nivel internacional.
Diez días después de iniciado el paro patronal, la Comisión volvió a lucirse:
hizo público un comunicado en el que manifestaba su preocupación sobre "el
progresivo deterioro del Estado de Derecho en Venezuela". Mientras recogía
de manera sobredimensionada - casi caricaturesca - el conjunto de lugares
comunes de la oposición antidemocrática, silenciaba de manera total las
amenazas a la paz y a la democracia de las estrategias de la oposición. A su
vez, incluía un llamado a los países de la OEA a utilizar "todos los
mecanismos disponibles" para evitar un agravamiento de la situación - lo
que a juicio de la organización ATTAC Venezuela, constituía "una genérica
y temeraria legitimación de cualquier modalidad de intervención
extranjera".
El doble rasero de una Comisión secuestrada
Ante esta situación, ATTAC Venezuela llevó a cabo una acción de presión para
denunciar la parcialidad de la actuación de la Comisión. Para sustentar
su denuncia, ATTAC elaboró un completo dossier de su actuación frente a
Venezuela (1). Si bien llovieron centenares de comunicados de
denuncia, en varios idiomas y desde los lugares más apartados del planeta, el
organismo siguió actuando en el mismo sentido, emitiendo una burda réplica del
mismo comunicado el 10 de marzo.
En el interín, en Paraguay se dio una situación de rebelión popular contra un
gobierno neoliberal y la brutal represión estatal; en Bolivia se dio un
enfrentamiento entre fuerzas policiales y ejército leal al gobierno neoliberal
de Lozada, con un saldo de más de treinta muertos; en Perú, la represión a las
protestas del movimiento popular incluyeron la declaratoria de estado de
emergencia y la represión brutal a una huelga antineoliberal. Ante estas
situaciones, la Comisión calló de la manera más grotesca, mostrando el doble
rasero con el que actúa, según el carácter progresista o neoliberal de los
gobiernos. A su vez, en su corto gobierno Toledo ha cerrado dos periódicos y ha
perseguido a periodistas, para el total desconocimiento de la Relatoría de
Libertad de Expresión o de la propia Comisión.
Tiempos para el cambio
Esta instrumentación política de la Comisión - en acoso a procesos de
transformación social democrática y en defensa de pretendidas democracias
dictatorialmente neoliberales - ha significado una erosión brutal del prestigio
del organismo en el seno de la OEA. Pero pronto surgió la oportunidad de
cambiar las reglas del juego.
Con ocasión de la 33ª Asamblea General de la OEA, que tendría lugar a comienzos
de junio en Santiago de Chile, correspondía proceder a la reelección de los
miembros de la Comisión. Con ese cometido, el Estado venezolano postuló como
candidato nacional al jurista Freddy Gutiérrez, profesor de Derecho Laboral en
la UCV y jurista progresista e independiente, de notable trayectoria académica.
Tras ello, se realizaron consultas y conversaciones con los distintos Estados
miembros, lo que permitió conocer que el gobierno de Lula también estaba
presentando un candidato progresista. Así, por los caminos de la diplomacia, se
terminaron de realizar los ajustes para las votaciones que habrían de
producirse en la Asamblea General.
Contragolpe en la Asamblea General
La posibilidad de ver socavado su poder de influencia sobre la Comisión,
disparó la preocupación de la oposición golpista y sus "notables"
juristas. Entre otras cosas, fueron a llorar a Washington sobre la posibilidad
de perder ese bastión de apoyo a las estrategias progolpistas. Una vez iniciada
la Asamblea General, asomó de manera intempestiva el Sr. Collin Powell, con el
objetivo de intimidar al mayor número posible de pequeñas repúblicas para
bloquear el nombramiento de Gutiérrez y amarrar el de representantes más
dóciles a sus intereses comunes - incluido el postulado de su país y los
aspirantes a reelección por Argentina y Guatemala, que venían jugando el
papelón, al dictado exacto del "Manual" de la Coordinadora.
A pesar de los esfuerzos de presión de Powell, que incluyeron una reunión a
puerta cerrada con los representantes de las pequeñas y débiles repúblicas
caribeñas (donde sólo queda imaginar su discurso "democrático" de
extorsión) y del lobby de los representantes de la Coordinadora, Freddy
Gutiérrez alcanzó el mayor número de votos como candidato. A su vez, fue electo
el candidato brasileño, junto con los de Paraguay y de El Salvador. Mientras
tanto, los comisionados de Argentina y Guatemala vieron frustradas sus
intenciones de continuar en el organismo, y EEUU se quedó por primera vez sin
representante ante el organismo.
Buenas noticias
Esta nueva configuración de la Comisión no es por sí misma una garantía para la
transparencia de su actuación - entre otras cosas, se mantiene como Secretario
Ejecutivo Santiago Cantón, notable filogolpista. Sin embargo, representa una gran
victoria diplomática del proceso de cambios frente a la instrumentación
antidemocrática de la institución, y una gran noticia para la defensa de los
derechos humanos y la democracia en nuestro continente.
Por un lado, porque a partir de ahora una parte sustancial de sus miembros
principales no responderán a los intereses de la oposición antidemocrática,
lográndose frenar así el acoso ilegítimo al proceso de cambios que se venía
adelantando desde la Comisión. Por otro lado, porque ello deberá contribuir al
rescate progresivo de la credibilidad de la institución.
(1) El informe puede visitarse en internet: http://www.geocities.com/attac_vzla/
* Publicado en TEMAS Venezuela, Semanario de análisis y opinión. Título
original: Venezuela y la OEA: relaciones complicadas.
Regresar a la
Página Vigente de América Semanal...