Eduardo Pizarro Leongómez *
Es muy importante conocer a fondo las tendencias que están guiando la actual
política exterior americana.
Hace poco, en un seminario en Washington, el subsecretario de Estado, Marc
Grossman, afirmó que Colombia ocupa un lugar prominente en la agenda actual de
los Estados Unidos. “Es una de mis cinco prioridades”, sostuvo. Todos sabemos
que Colombia es, después de Israel y Egipto, el tercer receptor mundial de
ayuda militar estadounidense.
Lo cual muestra la importancia de conocer a fondo –tanto para los colombianos
en general, como para nuestras elites políticas y gubernamentales– las
tendencias que están guiando la actual política exterior americana. Para ello,
es indispensable leer tres discursos de Bush pronunciados luego del 11 de
septiembre del 2001.
El primero, su discurso ante el Congreso el 20 de septiembre del 2001, en el
cual definió como eje de su política exterior la lucha contra el terrorismo. El
segundo, en la Escuela Militar de West Point en mayo del 2002, en el cual
explicó los alcances de la nueva doctrina militar de la “guerra preventiva”
frente a los Estados que amenacen la seguridad de los Estados Unidos.
Finalmente, la intervención en Naciones Unidas en septiembre de 2002, en la
cual Bush retó a este organismo mundial sosteniendo que Estados Unidos estaba
dispuesto a actuar con el aval del Consejo de Seguridad o sin él para defender
su seguridad nacional.
æSe encuentra este hondo viraje fundamentado en una nueva visión del mundo?
Esta es la pregunta de moda entre los analistas. En las últimas semanas se
habla de una supuesta escuela neoconservadora que estaría orientando a los
Estados Unidos: los llamados “straussianos”. Estos serían el “eslabón perdido”
que permitiría explicar el tono cuasirreligioso y patriotero de Bush y las
nuevas líneas de la política exterior.
Leo Strauss, un olvidado profesor de filosofía política que murió hace ya tres
décadas (1973), sería la fuente de inspiración. Strauss, proveniente de una
familia judía ortodoxa alemana, alumno de Martin Heidegger en la Universidad de
Friburgo y colega de los principales intelectuales europeos en el período de la
preguerra (Benjamin, Kojčve, Gadamer), llegó a los Estados Unidos en 1938
escapando al nazismo.
Inicialmente, dictó clases en el New School y más tarde, en la Universidad de
Chicago. Sus principales tesis son las siguientes: primero, sostiene que “para
hacer el mundo seguro para las democracias occidentales, es necesario
democratizar a todo el globo”. Segundo, es necesario acabar con las democracias
laicas a favor de democracias ligadas a las confesiones religiosas para crear
una verdadera moral pública. Tercero, para cohesionar a la nación es necesario
exacerbar el patriotismo. Para lograrlo, los “straussianos” creen más en la
perpetua guerra que en la perpetua paz. Las democracias requieren un enemigo
real o ficticio para ser cohesionadas. Ayer era Moscú, hoy es el terrorismo.
La “escuela straussiana” dominaría ya el Departamento de Defensa. Paul
Wolfowitz (subsecretario de Defensa), Richard Perle (director del Defense
Policy Board), Abram Shulsky (director de la Oficina de Planes Especiales) y
muchos otros, reclutados varios de ellos en el ultraconservador centro de
pensamiento American Enterprise Institute. Dos líneas de acción tendrían,
claramente, la impronta de esta escuela: primero, la teoría de la “distensión
escalonada”, y, segundo, la “doctrina del dominó democrático”.
La primera significa que los Estados Unidos deben aprovechar su superioridad
militar para llevar a cabo guerras localizadas, rápidas, tendientes a liquidar
focos de amenaza. La segunda significa que, si se logra democratizar a una
nación en un contexto hostil (Irak), es viable extender la democracia en toda
la región (Medio Oriente).
La cruzada ha comenzado en Irak y Afganistán. æExiste la “escuela straussiana”?
æO, se trata, más bien, de una lectura conspirativa inspirada en Matrix, la
película de moda?
* SIREL (Sistema de Informacion Rel-UITA) Nŗ 57, 27 de mayo de
2003. Eduardo Pizarro Leongómez es profesor del Instituto de Estudios Políticos
y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Colombia.
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