N° 15,
Agosto-Noviembre de 2003
El
germen de un nuevo Uruguay
Hugo
Cores *
Es imposible llegar a Caxias
sin admirar la experiencia de democracia participativa que están ensayando los
compañeros aquí en Rio Grande do Sul, experiencia que tiene enorme importancia
para toda la región latinoamericana. Yo diría, enorme importancia para todo el
debate socialista, para todo el debate democrático. La caducidad, el
agotamiento de todas las formas de democracia formal representativa, sólo puede
ser solucionado con un paso adelante en la participación. Al agotamiento de la
democracia formal, más democracia participativa, democracia con la gente,
democracia sin burocracia; y creo que ese esfuerzo notable se está poniendo en
práctica aquí e irradia hacia toda América Latina una luz que tenemos que hacer
que se transforme en ideas, en ejemplo.
Nosotros creemos en esta forma
de actividad como la que se está trabajando hoy, que estamos discutiendo e
intercambiando experiencia, enfoques, informaciones y de un modo u otro estamos
contribuyendo a construir poder. La revista América Libre se propone, desde su
modesta condición de elaboradora de ideas, de promotora del intercambio,
construir poder. Conquistar por votos el gobierno es una forma muy importante
de avanzar en la conquista de poder, no es la única. La nuestra, la de la
revista, ésta y la de los cantores populares, la de quienes se esfuerzan por
crear contraculturas, la de quienes se esfuerzan por levantar los valores
opuestos al neoliberalismo, la de quienes como nosotros provienen de las
tradiciones socialistas y revolucionarias, reivindicamos esos valores de
solidaridad, de lucha, de entrega, de esta América Latina que hace tantos años
que lucha por su liberación frente ahora al neoliberalismo y antes frente a las
formas más salvaje de opresión colonialista o neocolonialismo o del
imperialismo norteamericano. Entonces tenemos muy claro que estamos
contribuyendo a esa parte de la tarea.
Yo quería dedicar un momento
también a homenajear a los que participan en estas actividades, que tienen la
constancia, compañeros que vienen de otros países o compañero que viven aquí en
Río Grande do Sul, Caxias, que de alguna manera estimulan la participación y la
realización de eventos como éste. En la medida que existen estos eventos uno
siente la atención, el interés y agradece por las experiencias de otros países.
No es el interés inmediato de la lucha del pueblo gaúcho brasileño, es un
interés que va más allá y eso resulta muy gratificante. Esa idea de pertenecer
todos a una Patria Grande, la Patria Grande Latinoamericana, la patria a la que
pertenece Cuba, la patria a la que pertenecen todas las luchas de nuestros
pueblos, en las que sentimos que cada vez más, expuestos a un mismo desafío,
tenemos un gran atraso en trasmitirnos las enseñanzas de lo que durante todos
estos años venimos aprendiendo.
Por supuesto entonces, quiero
saludar a dos autoridades legítimas que han conseguido por vía de la lucha
electoral, un campo importantísimo de la lucha ideológica, política y ética en
América latina. Y han tenido la inteligencia, la habilidad, la capacidad para
hacerse entender por las mayorías populares, que les han dado contra viento y
marea luchando contra corriente, como luchó Olivio(1), como luchó Pepe(2), la
legitimidad que ejercen para ponerla al servicios de los pueblos gaúchos que
les toca gobernar.
Es una instancia ésta, la
electoral, que tiene una centralidad que se complementa con las otras formas de
lucha. Yo pertenezco a una fuerza política, el Frente Amplio, que se creó en el
'71, pero era el resultado de luchas anteriores, de movilizaciones
estudiantiles, de luchas solidarias con otros pueblos de América Latina, de
luchas del movimiento obrero que venían del principio de siglo y que se
condensaron en un determinado momento en una gran alianza de fuerzas de
izquierda. Todas hicimos un gran esfuerzo por buscar los puentes en común para
crear en Uruguay una alternativa política. Debo decirles que se votó en el '71
y apenas sacamos el 18 % de los votos. Un Frente Amplio formado por toda la
izquierda del país con la incorporación incluso de los sectores progresistas de
los partidos tradicionales se presenta a la elección en noviembre de '71 con
una gran movilización popular y sin embargo los partidos conservadores tienen
más del 80 %. Nosotros sólo el 18 %. Y sin embargo por su programa, por su
ideología, por su profunda solidaridad con los intereses de los trabajadores,
estaba allí el germen de un nuevo Uruguay. Y sigue estando en la izquierda
uruguaya en la izquierda que lucha por el socialismo, el germen, el embrión de
un nuevo Uruguay basado en la justicia, en la realización de la democracia.
Perdimos esa elección en ese momento, pero el esfuerzo principal fue obtener
votos que después siguieron hasta 1984, 13 años en los cuales los gobiernos
militares decidieron borrar del mapa político del país a esa fuerza de
izquierda y nos persiguieron en Uruguay. Tuvieron a los dirigentes máximos del
Frente Amplio años trás año presos por una causa fraudulenta. Tuvieron rehenes
que habían practicado la guerrilla, y no consiguieron borrar del corazón y de
la cabeza al Frente Amplio. Cuando cayó la dictadura, éste renació con más
fuerza y hoy sigue conquistando un gobierno de Montevideo y un gobierno
nacional. O sea los votos fueron importantes, pero había un elemento moral,
había un elemento de convicción, de mística, de confianza en el cambio que
existía y que era muy fuerte en toda América latina y que ahora sentimos que
con situaciones como ésta, Brasil empieza lentamente a renacer esa confianza de
que puede tomar el gobierno que se puede acercar al poder, y conquistar el
poder para trasformar las sociedades y no seguir con el fatalismo que este
sistema neoliberal nos impone.
Para borrar del mapa político
al Frente Amplio fue preciso presiones, torturas, asesinatos como la del líder
Zelmar Michelini, ex ministro, una de las figuras más queridas del panorama
político uruguayo. Provenía de una fuerza tradicional, fue asesinado en
Argentina y hasta el día de hoy no hemos conseguido determinar quiénes fueron
los asesinos de Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz. En ese momento
cientos de uruguayos fueron asesinados en Argentina, hoy están desaparecidos y
forman parte de las listas interminables de desaparecidos por los cuales los
movimientos de Derechos Humanos en Argentina y en toda Latinoamérica vienen
luchando. Las Madres de Plaza de Mayo, las Abuelas de Plaza de Mayo y las demás
organizaciones de derechos humanos. Quiero decir también que fueron en busca de
compañeros a Paraguay, Chile y están desaparecidos. Quiero recordar un
episodio. Había compañeros uruguayos trabajando en Brasil, en Porto Alegre, y
quiero hacer un pequeño homenaje a los abogados gaúchos a la prensa gaúcha que
impidió hace 21 años que Liberti y Roselindo Rodríguez Días desaparecieran.
Gracias al abogado Ferri, que denunciaró en aquel momento la desaparición y
hubo una gran movilización pública. Por ese entonces yo conocí al compañero
Olivio que era un sindicalista bancario.
Seguramente ustedes querrán
saber no sólo de la historia de hace 20 años sino de lo que pasó la semana
pasada en Uruguay. No hemos todavía discutido y estudiado a fondo como fue ese
revés, esa detención de 5 años del curso de las mayoría políticas del Uruguay.
Sí me gustaría contarles algunos elementos que forman parte de este desenlace.
Para triunfar el Frente Amplio tenía que luchar con dos partidos que en Uruguay
tenían más de 160 años. Había un señor Valle que era presidente en 1884 y ahora
acaba de ser elegido un señor Valle que es tataranieto de aquel señor Lorenzo
Valle. O sea, hace ya un siglo y treinta y pico de años que ya tenemos Valle.
Tuvimos un Valle en 1903, otro Valle en 1947 y ahora tenemos el cuarto valle
elegido dentro de un grupo de familias tradicionales como tenemos partidos
adversarios que provienen de aquella época. El Partido Blanco, cuyos jefes son
las mismas familias que actuaban en 1930 1940, los Herreras, los Posadas, los
que controlaban los Bancos, el alto comercio de Montevideo y la propiedad de la
tierra, esos son los que siguen gobernando. Durante mucho tiempo la democracia
Uruguaya consistió en ese bipartidismo, que tenía cierto parecido con otros
bipartidismos en el sentido que siempre había alternancia en el gobierno y
nunca había alternancia en el poder, que seguía detentado por esos intereses
que denominaba: el alto comercio montevideano el sector financiero, los
propietarios de la tierra, y en algún momento los industriales muy ligados al
sector financiero y los latifundistas. Esa rotación de partidos se terminó
cuando la izquierda se convirtió en un protagonista de peso y se constituyó en
una alternativa real de gobierno. Eso ocurrió en una fecha muy particular en
1989. Ese año, el gobierno colorado hizo todos los esfuerzos por dividir a
nuestro frente amplio. Y lo logró; logró separar a un sector moderado que se
decía no comunista, no marxista. Logró separarlo del Frente Amplio y ese sector
votó fuera de ese lema, del lema del Frente Amplio. Sobre un parlamento de 99
obtuvieron 10 diputados, o sea un 10 % de los votos. Una cifra importante.
Ese año '89, una fecha
imborrable, una fecha muy importante, la caída del muro de Berlín, es el año
del fin de una experiencia del socialismo para una buena parte del mundo. Ese
año el Frente Amplio va a las elecciones con una buena parte dividida y no
obstante dividido el Partido Comunista consigue su más alta votación en toda la
historia, el 65 % de votos del Frente Amplio. Y el Frente Amplio consigue ganar
la alcaldía de Montevideo por un 34 %. Gobernó el doctor Tabaré Vasquez y
procuró llevar adelante con aristas muy parecidas, -siendo sociedades muy
similares tiene matices diferentes, historias diferentes-, con las ideas que
impulsa el PT en Río Grande Do Sul, en el sentido de la transparencia, de
llevar el gabinete a funcionar a los barrios, la descentralización política y
administrativa, la elección de juntas vecinales y consejos locales por voto
directo, para hacer de esos organismos receptáculos de decisión soberana. Tiene
mucho parentesco con la idea de presupuesto partici-pativo que ustedes están
impulsando y están tan comprometidos. Quiero decir que ese enfoque que le dio
el doctor Tabaré Vásquez al gobierno marcó uno de nuestros ejes de nuestra
concepción de la democracia, una democracia participativa; la justicia social
como objetivo y en tercer lugar lo que no pudo ser y ahora es una frasecita que
debe estar cargada de un simbolismo que para ellos es diabólico, que es la idea
de justicia tributaria condensada en la expresión «que pague más el que tiene
más». Cuando en 1991 el primer gobierno de izquierda en Uruguay intentó regular
la contribución inmobiliaria que estaba inmovilizada, o sea la tasación de la
vivienda, el catastro, la fijación del terreno y de las casas estaba con
precios de 40 ó 50 años atrás. O sea que había casas que costaban un millón o
dos millones de dólares y que pagaban una contribución irrisoria, pagaban unas
chirolas de contribución inmobiliaria. El gobierno popular decidió hacer un
catastro, o sea tasar efectivamente esas viviendas, para lo cual se hizo un trabajo
extraordinario con el apoyo de la Universidad de la República, de la Fuerza
Aérea uruguaya. Se hizo un releva-miento exhaustivo y se determinó el precio de
las viviendas. Inmediatamente que se avanzó en ese proyecto, destinado
simplemente a aumentar un poco la contribución de aquellos que están pagando
como si vivieran en un rancho que costara 100$ y que viven en una mansión que
cuesta 2 ó 3 millones de dólares, que pagaran un poco más en función de esa
vivienda, hubo un movimiento insti-tucional, que en Uruguay está habilitado por
las normas constitucionales. Y la cámara de bien raíz que agrupa a todos los
propietarios, con mil firmas elevó una demanda a la cámara de diputados que
actúa como tribunal de alzada y la cámara de diputados anuló las decisiones de
los organismos soberanos del pueblo montevideano y no se pudo aplicar el
catastro y no se pudo aplicar el criterio tan subversivo «que pague más el que
tiene más». En este caso las cifras implicaban que el aumento de la
contribución era extremadamente pequeña. Yo creo que lo que ellos no pudieron
soportar era el símbolo, el significado moral que tiene que en definitiva si
hay una situación de pobreza, si hay una situación de marginalidad, no puede
ser financiada por todos los ciudadanos igual. Aquellos que se han enriquecido,
que se han beneficiado con el modelo, están obligados y el estado debe seguir
políticas para que los que tienen más paguen el gasto social, para sacar de la
miseria a cientos de miles de ciudadanos. Fue esa idea la que provocó el veto
que pesó sobre esa parte de la gestión.
En esta última elección esos
dos partidos tradicionales se unieron, dejaron de lado 160 años de guerra
civil, guerras sangrientas, mucho más sangrientas que ningún otro movimiento
guerrillero que haya habido en Uruguay, guerras que dejaban dos ó tres mil
hombres en el campo de batalla en un día, cosa que nunca ocurrió con la
guerrilla en Uruguay. Estos partidos se unieron en función de lo que nuestro
Presidente de la República, Sangui-netti denomina las familias ideológicas. De
un lado las familias de los liberales, compuestas por los dos partidos y el
poder económico y el poder mediático. Todos los canales de televisión públicos
y privados, toda la red de televisión abierta y por cable estuvo para defender
la candidatura del doctor Valle. En la publicidad y en los «informativos»
(entre comillas porque en los informativos la proporción de ingreso de la
información de la izquierda, era uno y para ellos era siete), o sea la
distribución del tiempo fue absolutamente integrada a esta campaña para
bloquear el conocimiento de nuestras propuestas para acercarnos en determinados
temas y para afirmar la vigencia de esas luchas ideológicas entre familias. Una
familia ideológica era la democracia, la de la estabilidad y la otra era la de
la desestabilización, la del totalitarismo, la del marxismo, la de los amigos
de Cuba, la de los amigos del caos y de la igualdad. Este fenómeno también se
dio en Argentina. Seguramente los compañeros de Argentina que están aquí
recordarán las formas de las que se valió Menem para perpetuarse en el poder:
la dolarización de la economía y el hacer del pueblo rehén de su política
económica frente al electorado, la única forma de mantener la paridad cambiaria
esa que se vote al que está, que se vote al gobierno conservador y tratar de
satanizar al gobierno alternativo y al gobierno de oposición con un gobierno
desestabilizador.
En Uruguay, de hecho, no había
opción democrática, una era representada como estabilidad económica y cambiaria
y la otra como el caos. Si ganaba la izquierda, al día siguiente se iban todos
los capitales al extranjero, al día siguiente habría corrida bancaria, al día
siguiente se disparaba el precio del dólar, en una economía y en una sociedad
donde hay una enorme cantidad de trabajadores que están endeudados en dólares.
¿Qué clase de elección es ésa? Así presentado sólo se puede votar a quienes ya
están, al continuismo, y en definitiva una parte importante del pueblo Uruguayo
cayó en ese falso dilema. No tuvimos la energía, la fuerza, la claridad, el
arraigo, para efectivamente contrarrestar la influencia de esa amenaza. Yo debo
decirles muy brevemente que muy pocos días antes de la elección, se produjo una
reunión de militares convocados por el Comandante en Jefe del Ejército. Fue el
29 de octubre, un mes antes de la elección, dos días antes de la primera
vuelta. Esos militares se reunieron para reivindicar la acción de los militares
en la región, la realización del Plan Cóndor, la solidaridad con Pinochet. Eso
se hizo bajo un gobierno democrático después de 10 años de supuesto retiro de
las fuerzas armadas. Quiere decir que entre las tantas formas latentes de
intervenir amenazando, interponiéndose al camino de una opción alternativa,
también en Uruguay, durante algunas semanas, se usó el fantasma del golpe
militar y la vuelta atrás al período del terrorismo de estado.
Compañeros y compañeras: quiero
decir que nosotros preveíamos que podíamos ser derrotados y dijimos: si somos
derrotados electoralmente, al día siguiente estaremos abriendo nuestros comité
de base, estaremos presentes en cada huelga, en cada movilización estudiantil,
en cada acción solidaria con la lucha de los pueblos de América Latina. Y así
haremos. Hasta la victoria compañeros. Muchas gracias.
Notas
1. Olivio Dutra, gobernador de Rio Grande do Sul
2. Pepe Vargas, prefecto de Caxias do Sul
* Hugo Cores es dirigente del Frente Amplio de Uruguay.
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