N° 15,
Agosto-Noviembre de 2003
Movimiento
Pachakutik de Ecuador
Nuevos
liderazgos en América Latina
Manuel
Holzapfel G. *
Un hombre delgado camina por la
Alameda, mientras el sol revienta sus últimos destellos anaranjados. Su
movimiento es lento pero fluido, el sombrero y una trenza de pelo negro lo
distinguen de la muchedumbre que camina acelerada. Es como si su imagen
estuviera superpuesta sobre una película antigua, en que los cuerpos se mueven
en cámara rápida. Ambas escenas ocurren en el mismo instante, pero hay un abismo
insondable entre una y otra.
De pronto, se detiene frente a La Moneda. Se queda largo rato mirando absorto
hacia ese lugar. Su mirada recorre el sector, trepa por los edificios y regresa
al punto inicial, una y otra vez. Son minutos interminables de un silencio que
grita y se hace escuchar por sobre el ruido de la urbe. "Es muy lindo
venir aquí. Hemos aprendido muchas cosas de los procesos que vivieron en los
setenta", señala.
Mi interlocutor, quien parece haber despertado de un sueño, es Salvador Quishpe,
indígena saraguro, de la provincia de Zamora Chinchilla, diputado de la
Confederación Nacional Indígena de Ecuador (Conaie) y miembro de Pachakutik,
movimiento político conformado por los indígenas y la sociedad civil
ecuatoriana. Conaie apoyó al candidato del Movimiento Sociedad Patriótica 21 de
Enero, Lucio Gutiérrez, elegido presidente de Ecuador por amplia mayoría.
La historia se remonta a las movilizaciones indígenas de 1998 y al 21 de enero
de 2000, cuando Salvador Quishpe y Antonio Vargas, entonces presidentes de la
Confederación de Pueblos Quechuas de Ecuador y de la Conaie, respectivamente,
encabezaron el alzamiento indígena que involucró gran parte de la sociedad
civil ecuatoriana, y que derrocó al presidente demócratacristiano Jamil Mahuad.
El país enfrentaba una grave crisis económica, producto de las políticas
fondomonetaristas aplicadas por Mahuad. Fue en ese contexto donde el coronel
Lucio Gutiérrez hizo su aparición, apoyando el alzamiento rebelde.
Hoy forman parte de la coalición de gobierno y apoyarán a Gutiérrez
"siempre que su gestión beneficie al pueblo ecuatoriano". Las
diferencias de la Conaie con el nuevo gobierno ya han comenzado (ver recuadro).
Quishpe confidenció a "Punto Final" que la idea inicial era lanzar un
candidato propio de la Conaie a las elecciones presidenciales, "porque las
condiciones están dadas". Pero la intervención de la CIA echó por tierra
esa posibilidad y tuvieron que apoyar al coronel Gutiérrez, a quien observan
atentamente y con algún grado de desconfianza. "Para nosotros más
importante que tener ministerios es que se gobierne para el pueblo y no haya
subordinación a los banqueros, empresarios y al Fondo Monetario
Internacional", sentencia.
ORIGENES DE LA CONAIE
¿Cómo fue el proceso de conformación y acumulación de fuerza que dio origen a
la Conaie?
"Nuestro desarrollo es producto de más de setenta años de trabajo y lucha.
Mis abuelos iniciaron este proceso. Partieron haciendo alfabetización en las
comunidades. En los años 40, Dolores Cacuango, una líder importante en la
historia del movimiento indígena ecuatoriano, comenzó a crear escuelitas
clandestinas porque el gobierno no permitía que los niños indígenas y nadie del
campo se instruyera. Si sorprendían a alguien, lo apresaban. Más tarde, a
partir de esas experiencias, nacieron las organizaciones comunitarias a través
de las cuales nuestros pueblos fueron tomando conciencia de la necesidad de
recuperar la tierra. Ya no era posible aceptar que la tierra estuviera en manos
de los hacendados y que aquellos que la trabajaban fueran esclavos o
'huasipungos', como decimos en Ecuador.
En la década del 70, se forma una organización regional cuyo principal objetivo
es luchar por nuestras tierras. Ese proceso todavía no termina, aún quedan unas
pocas haciendas que no necesariamente vamos a quitarlas pero exigiremos algún
tipo de reforma para distribuirlas. También hemos tenido que luchar contra la
segregación y demandar el reconocimiento de la diversidad cultural".
LEVANTAMIENTO INDIGENA
Además de derrocar a Yamil Mahuad, ¿cuál fue la importancia del alzamiento de
enero de 2000?
"Fue un momento imborrable en la historia ecuatoriana. Además de destituir
a Mahuad y llamar a una Asamblea Nacional Constituyente, logramos que la
Constitución incorpore y reconozca la existencia de los pueblos indígenas, sus
particularidades de trabajo, producción, lengua, costumbres, literatura, en
definitiva, nuestra manera diferente de ver la vida. Mahuad había liderado un
gobierno que se subordinó al Fondo Monetario Internacional, los banqueros y
grandes empresarios nacionales e internacionales. Ecuador estaba sumido en una
grave crisis financiera, con la caída de los bancos y el congelamiento de los
ahorros de los ecuatorianos".
Uno de los aspectos que más llamó la atención de aquel movimiento que derrocó a
Jamil Mahuad fue que estuviera conformado por indígenas y militares. ¿Cómo se
dio esa unión y qué papel cumplió Lucio Gutiérrez?
"Esa movilización fue dirigida por la Conaie. Habíamos impulsado una
política a nivel nacional para que el pueblo tomara conciencia que no era
posible aceptar que los dineros depositados en los bancos, fueran entregados
por el gobierno a los banqueros, vía créditos vinculados a las empresas. Esa
fue nuestra bandera de lucha y tuvimos éxito. Paralelamente, se dieron algunos
procesos interesantes con la creación del Parlamento de los Pueblos del
Ecuador, como un espacio organizado de participación amplia de la sociedad
civil. Confluimos los indígenas, los ecuatorianos pobres, maltratados,
humillados y marginados por el modelo económico. En ese proceso de toma de
conciencia logramos tocar también a algunos militares. En todo caso, ellos ya
venían desarrollando un tipo de pensamiento crítico al sistema, pero no podían
plantearlo oficialmente por razones institucionales y de seguridad.
Cuando se agudizó la crisis bancaria, profundizamos las movilizaciones y
conversamos con los generales. Los pusimos contra la pared, exigiéndoles que: o
defendían la integridad nacional, tal como se los ordena la Constitución o
estaban del lado de los banqueros, destruyéndola. Como era de esperar,
eligieron lo segundo, con el argumento falaz de respetar la institucionalidad.
Fue en ese momento, cuando se produjo la reacción de los militares rebeldes en
defensa de la economía nacional".
¿Ustedes sabían de ese grupo de militares, tenían algún tipo de contacto previo
para actuar?
"Teníamos cierta información. Sabíamos que un coronel había dejado al
presidente con la mano extendida. Ese uniformado era Lucio Gutiérrez".
¿No fue el llamado a los generales una estrategia para provocar la actuación de
los militares progresistas?
"Con o sin los militares, estuvimos dispuestos a hacer todo lo que había
que hacer para provocar un cambio. Como sabíamos que existía la posibilidad de
apoyo de algún sector de las fuerzas armadas, tuvimos que manejar ciertas
estrategias para ver qué ocurría. Felizmente, el 19 de enero, logramos tomar
contacto con militares cercanos a Lucio Gutiérrez. Al día siguiente, avanzamos
hacia Quito, rompiendo el cerco de las fuerzas militares y tomamos el control
del Congreso Nacional, de la Corte Suprema de Justicia y de la Contraloría
General. Ese primer avance lo realizamos la Conaie y el resto de la sociedad
civil".
ESTRATEGIA DE LOS CONTRA-CERCOS
¿Cómo lograron avanzar y romper el cerco policíaco-militar? ¿Contaban con armas
para enfrentarlos?
"Una de nuestras grandes fortalezas fue no haber incursionado en el campo
armado, aspecto que requiere de un análisis muy profundo. Nuestra principal
herramienta de lucha ha sido la organización y la participación de hombres,
mujeres y niños. No le dimos ningún pretexto a los militares para dispararnos.
Nuestras armas fueron la música, la danza y la fiesta. Nuestra lucha fue muy
fuerte y dura, pero al mismo tiempo la vivimos como una fiesta, con alegría. Es
una mezcla de sufrimiento y alegría, difícil de entender para otras gentes.
Los militares tenían rodeado el Congreso Nacional con alambradas de púa e
incluso bombas y dinamita instaladas para evitar que pasáramos. Nos lanzaron
bombas lacrimógenas pero resistimos y avanzamos. Dispararon y cayeron heridos,
felizmente ninguno murió. Nosotros habíamos logrado hacer un cerco con nuestra
gente, rodeamos a las fuerzas militares. Nuestra estrategia consistió en
coordinar en forma previa la actuación de cercos civiles de miles de personas
organizadas en distintos anillos que, a medida que llegaban nuevas fuerzas
policiales procedían a rodearlos nuevamente. Siempre estuvieron rodeados por
nuestra gente. Finalmente, en la noche del 20 de enero logramos entrar al
Congreso Nacional. Una vez instalados en el interior llegaron algunos militares
leales a Lucio Gutiérrez y comenzamos el proceso de conformación del Grupo de
Salvación Nacional, integrado por un triunvirato compuesto por el presidente de
la Conaie, Antonio Vargas, el coronel Lucio Gutiérrez y Carlos Solórzano, ex
presidente de la Corte Suprema de Justicia".
¿En qué momento aparece Lucio Gutiérrez?
"Cuando salimos hacia el palacio de gobierno nos topamos nuevamente con los
generales y vivimos una situación muy tensa, porque o los generales ordenaban
fusilar a todos quienes estuvimos en el levantamiento o nosotros los tomábamos
presos. No sucedió ni lo uno ni lo otro y fue en ese momento, cuando se me
generó una incógnita respecto del coronel Gutiérrez, que permanece hasta hoy.
El renunció a integrar el triunvirato, dando paso a un general que, justamente,
estaba del lado de los banqueros. Su argumento fue que con ello respetaba la
institucionalidad y la jerarquía interna de las fuerzas armadas. Para nosotros
la alternativa correcta era que Gutiérrez, formando parte del triunvirato,
apresara a los generales y ascendiera a los coroneles que lo apoyaron a él y la
lucha del pueblo ecuatoriano".
EL LARGO TENTACULO DE LA CIA
¿Cómo ha sido la relación con el ahora presidente Lucio Gutiérrez?
"Tenemos diferencias, pero lo hemos apoyado. El llegó a tener el
reconocimiento del cual goza por ponerse junto a nosotros el 21 de enero de
2000. Sin embargo, formó su propio partido político (Movimiento Sociedad
Patriótica 21 de Enero). Si su liderazgo nació a partir de un proceso indígena
debió permanecer formando parte del movimiento Pachakutik, para forjar en
conjunto los procesos futuros.
De hecho, nuestra intención era lanzar un candidato presidencial indígena de la
Conaie. Pero la embajada norteamericana, que ha intentado infiltrar
innumerables veces nuestra organización, impulsó la candidatura de un ex
presidente de la Conaie. Aportaron dinero para tratar de romper nuestra organización.
La candidatura de Auki Tituania fue lanzada a través del 'Miami Herald'. Dos
meses después levantaron a Antonio Vargas, también ex presidente de la Conaie,
utilizando el diario 'El Comercio', de Quito, subordinado a Estados Unidos.
Así, generaron dos polos, ambos nacidos de la Conaie. Posteriormente, Auki
Tituania renunció a la candidatura, pero Vargas siguió adelante, obligándonos a
apoyar a Lucio Gutiérrez porque no podíamos perder al electorado de la Conaie.
Antonio Vargas, el candidato de la embajada norteamericana, sacó menos de un 1
por ciento de la votación, pero con esa maniobra de la CIA perdimos la
posibilidad de desarrollar nuestro objetivo inicial".
¿Qué ideas y objetivos políticos comunes tienen el Movimiento Sociedad
Patriótica 21 de Enero y Pachakutik, y cuáles son sus diferencias?
"Entre las diferencias está el hecho que Lucio Gutiérrez es un militar.
Ello determinó que a pesar de que estuvo con nosotros en el alzamiento, siempre
prevalecieron en él ciertos comportamientos basados en el esquema militar. No
tengo certeza si comparte, más allá del discurso, nuestra férrea posición en
contra de las privatizaciones. En cuanto a lo que nos une: claramente el
llamado de su propia conciencia que lo hizo apoyar el levantamiento indígena
contra la corrupción".
Al menos en el discurso, ¿cuál es la posición de Gutiérrez en relación a las
privatizaciones y otros temas de carácter estratégico? ¿Hay acuerdo con
ustedes?
"En el ámbito del discurso, hemos coincidido en que hay que mejorar la
eficiencia de las empresas nacionales, pero no pueden ser entregadas a manos
particulares. En el tema de la deuda externa, le hemos pedido que sea muy
explícito en manifestar una posición clara, porque las privatizaciones y la
deuda externa han causado graves problemas sociales en nuestros países".
¿Cuál es la posición de la Conaie frente a la deuda externa?
"Existen alternativas que van desde un canje de la deuda, moratoria, donde
los recursos de la prórroga sirvan para reactivar la producción y generar recursos
para pagarla; hasta plantear que la deuda está pagada. Nosotros no estamos por
esta opción, aunque retóricamente muchas veces así lo manifestamos. Yo pienso
que está pagada y nos la han cobrado tantas veces, llevándose nuestros recursos
naturales: el petróleo, la madera de nuestros bosques, el dinero de los
ecuatorianos vía impuestos, etc. Sin embargo, en el marco de las negociaciones
y de acuerdo al contexto internacional, probablemente tengamos que hacer algún
tipo de negociación. Lo que no haremos es destinar casi el 50% del presupuesto
nacional a pagarla, como han hecho los últimos gobiernos. Nuestra posición, en
el peor de los casos, es destinar no más del 20% del presupuesto para ello. El
resto de los recursos debe ser utilizado para enfrentar las necesidades del
país".
¿Cuál es la posición de la alianza gobernante frente al Alca?
"Nos preocupan algunas declaraciones de Lucio Gutiérrez, se ha mostrado
abierto a avanzar hacia el Alca. Esperamos que sean sólo estrategias políticas,
porque no compartimos que Ecuador ingrese a dicho acuerdo. Creemos en algo
diferente, en una integración solidaria que respete la soberanía de cada uno de
los países miembros. El Alca no garantiza eso".
¿Qué apoyo tiene Lucio Gutiérrez en las fuerzas armadas?
"El ha avanzado mucho en generar un consenso nacional, incluyendo a las
fuerzas armadas. Ha sido posible por la fuerza con que ha enfrentado a los
políticos tradicionales. El hecho de no ser un político y no manejarse con los
esquemas habituales, lo ha beneficiado. No son hechos fundamentales, pero en la
coyuntura jugaron un rol importante".
PATRIA LATINOAMERICANA
En la actualidad existen varios procesos en América Latina, incluyendo Ecuador,
que no sólo escapan a aquella lógica neoliberal que propugnó el fin de la
historia y de las ideologías, sino que además enfrentan al modelo. El caso de
Chávez en Venezuela, Lula en Brasil, el MAS en Bolivia y una situación con
visos de insurrección de la sociedad civil en Argentina. ¿Cómo visualiza este
escenario?
"Vemos que hay países como Chile en que el neoliberalismo genera todavía
cierto grado de estabilidad. Sin embargo, en las demás naciones del continente
el modelo ha fracasado y está llegando a su clímax. Los procesos de cambio
impulsados desde los países que usted menciona, son producto entre otras cosas
de las contradicciones generadas a partir de ese fracaso. En Venezuela y
Brasil, tenemos experiencias de cambio de carácter institucional y somos
aliados de esos gobiernos. Asimismo, creo que todos tenemos mucho que aprender
del proceso cubano. Cuba encarna la lucha de nuestros pueblos contra los
intereses transnacionales. Todo esto debe llevarnos a comprender que es el
momento que volvamos a ser una sola patria latinoamericana".
En su opinión, ¿cuál es el principal aporte del proceso ecuatoriano a las otras
experiencias de lucha en Latinoamérica?
"Comprender que indios y no indios tenemos problemas comunes. Los de la
deuda externa, el libre mercado, la privatización de nuestras aguas y el
intento de adueñarse de nuestros recursos naturales, en definitiva, el modelo
económico. Creo que en estos largos procesos de defender nuestra dignidad como
seres humanos, hemos construido un camino que hemos andado juntos. Todas estas
luchas se han ido convirtiendo en las raíces que nos unen. Es necesario que
vayamos hermanándonos -indios y no indios- en todos los aspectos de la vida,
donde quiera que estemos. En Ecuador, después de tantos años finalmente nos
miramos a los ojos y nos dijimos: somos parte de un pueblo, de una masa pobre.
Somos víctimas de un sistema económico que nos imponen y sólo nos queda unir
nuestras fuerzas para luchar juntos. Espero que esta experiencia trascienda al
resto de Latinoamérica"
* Punto
Final. Rebelión, 15 de abril de 2003.
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