Entrevista con el teólogo de la liberación
Frei Betto
Cecilia González *
Por ser uno
de sus principales promotores, Frei Betto es una de las figuras más esperadas
en el Foro Social Mundial. Durante este encuentro, accedió a la petición de
Masiosare para evaluar las implicaciones que el triunfo del Partido de los
Trabajadores wn Brasil tiene para la izquierda en el mundo. “El triunfo de Lula
representa la primera curva ascendente que vive la izquierda mundial desde que
cayó el Muro de Berlín”, define este ferviente defensor del socialismo. Más
allá de su partido, explica, Lula encabeza lo que puede ser una nueva izquierda
latinoamericana y mundial. “Es un proceso que se inserta en un momento
histórico delicado, donde en nuevos contextos democráticos, desde Ecuador hasta
Venezuela, las clases populares están pidiendo las reformas sociales que el
neoliberalismo no ha sabido darles. América Latina le ha dado un nuevo voto de
confianza a la izquierda”
PORTO ALEGRE, BRASIL.- “Soy un ferviente discípulo de Jesús y por convicción
ideológica acredito que la única salida para el futuro de la humanidad es el
socialismo”, advierte con firmeza Carlos Alberto Libanio Christo, teólogo de la
liberación, mejor conocido en todo el mundo como Frei Betto.
A sus 58 años, el sacerdote de cabello encanecido y sonrisa serena es uno de
los personajes más respetados de Brasil porque, al igual que su amigo el
presidente Luiz Inacio Lula da Silva, su trayectoria lo avala. Periodista,
antropólogo, filósofo, autor de 48 libros -entre ellos el polémico y famoso
Fidel Castro y la Religión, participó de la guerrilla urbana y fue apresado por
la dictadura militar en la década de los setenta. A su salida se fue a trabajar
a las comunidades eclesiales de base que llegaron a ser 100 mil en todo el país
y que fueron la semilla del cambio social que Brasil vive desde el 1 de enero
de este año.
“La izquierda no soporta más fracasos”
Por ser uno de sus principales promotores, Frei Betto es una de las figuras más
esperadas en el Foro Social Mundial. Tras un encuentro con la prensa
internacional, accede a la petición de Masiosare para evaluar las implicaciones
que el triunfo del Partido de los Trabajadores tiene para la izquierda en el
mundo.
“El triunfo de Lula representa la primera curva ascendente que vive la
izquierda mundial desde que cayó el Muro de Berlín”, define este ferviente
defensor del socialismo basado en el reparto de los bienes del planeta entre
todos sus habitantes.
“La izquierda ya no soporta más fracasos”, advierte; “el propio Lula ha dicho
que no podemos fracasar, él ha hablado de los casos de la izquierda en Polonia,
en Nicaragua, en Chile... propuestas populares, progresistas, que por diversos
factores fueron abortadas”.
Más allá de su partido, continúa, Lula encabeza lo que puede ser una nueva
izquierda latinoamericana y mundial. “Es un proceso que se inserta en un
momento histórico muy delicado, donde en nuevos contextos democráticos, desde
Ecuador hasta Venezuela, las clases populares están pidiendo las reformas
sociales que el neoliberalismo no ha sabido darles. América Latina le ha dado
un nuevo voto de confianza a la izquierda”.
Hambre Cero
El tono pausado de su voz y las respuestas cortas caracterizan a este hombre
que no oculta su optimismo por el triunfo de Lula y sabe del tamaño de la
esperanza que se ha creado. “Sabemos de la responsabilidad que pesa sobre
nuestros hombros”, reconoce, “tenemos la responsabilidad histórica de responder
a las expectativas del pueblo brasileño, y su gran esperanza es que este
gobierno dé prioridad a las cuestiones sociales de un país que ocupa el tercer
lugar en desigualdad social, y donde hay 44 millones de personas que pasan
hambre. Esas son las prioridades de Lula, y antes que ser propuestas en nombre
de una ideología de izquierda, son propuestas a partir de un elemental sentido
humanitario”.
Hoy, Frei Betto colabora con el Movimiento de los Sin Tierra y la Central Unica
de Trabajadores; orienta a jóvenes religiosos que realizan trabajo social y a
desocupados de Sao Paulo; encabeza la organización no gubernamental Faça Parte,
y por si fuera poco, fue nombrado asesor especial de Hambre Cero, el programa
social más ambicioso del gobierno lulista.
“Existen muchas campañas mundiales de combate al Sida. Si usted va a Santa
Mónica, en California, y abre la lista telefónica va a encontrar el número de
la Fundación Elizabeth Taylor contra el sida. Eso es bueno, pero no suficiente
porque lo que más mata en el mundo es el hambre y no hay ninguna fundación
contra el hambre”, explica Frei Betto, un día después de que Lula lanzó en
Davos su propuesta de combatir el hambre a escala mundial. “No queremos cambiar
la sensibilidad de la gente. Sí, que crezcan las campañas contra el sida porque
es un problema muy grave, pero que también se intensifiquen las campañas contra
el hambre en todas las regiones del mundo, sobre todo en Africa, porque a
diferencia de Brasil, en donde el hambre convive con la abundancia, lo cual es
un escándalo y una ofensa a Dios, en Africa el hambre convive con la penuria”.
El programa fue presentado oficialmente el jueves ante pasado, pero incluso
desde antes de que Lula asumiera el poder el 1 de enero comenzaron a escucharse
voces críticas en contra de Hambre Cero, cuestionamientos que al sacerdote
hasta parecen divertirle. “Es como si desde ahora se criticara el Cuarto Foro
Social Mundial que se hará en la India... las personas todavía ni siquiera
conocen el programa y ya lo están descalificando. Está bien, el debate nos ayuda
porque representa una propaganda gratuita que hace que todos sepan del programa
sin que nosotros tengamos que contratar a grandes agencias publicitarias”,
ironiza.
Frei Betto reconoce, sin embargo, que está aprendiendo de esas críticas. “Yo
tengo mis dogmas religiosos, pero participando en este programa no los tengo”,
advierte.
Una vez lanzado Hambre Cero, el gobierno divulgará direcciones de correo
electrónico y páginas de Internet se pueden establecer vínculos de solidaridad
con el programa. El fin, pues, es que ayude a todo el que quiera.
“¡Ocho, ocho!”
Lula gobernará sólo cuatro años -aunque en todos sus actos públicos sus
seguidores gritan “¡ocho, ocho!”, apostando desde ya a su relección- y el
sacerdote tiene bien definido los resultados con los que él quedará satisfecho:
“Que se consigan realizar las reformas tributaria, penitenciaria, agraria,
política y laboral. Si conseguimos eso y aseguramos que cada brasileño coma
tres veces al día se habrá cumplido la mayor de mis expectativas”.
* Masiosare, La
Jornada, 10 de febrero de 2003.
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