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Cuestiones de América

 

Declaración de Santiago: un nuevo compromiso de gobernabilidad para las Américas *

 

Santiago.- La Carta Democrática Interamericana constituye el principal referente hemisférico para la promoción y defensa de principios y valores democráticos compartidos en las Américas al inicio del siglo veintiuno, afirmaron los ministros de Relaciones Exteriores del hemisferio al término del XXXIII período ordinario de sesiones de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), realizado en Santiago, Chile, entre el 8 y 10 de junio de 2003.

Los cancilleres aprobaron por aclamación la “Declaración de Santiago sobre Democracia y Confianza Ciudadana: Un Nuevo Compromiso de Gobernabilidad para las Américas”, que sigue el camino trazado a partir del Compromiso de Santiago de 1991 y la Tercera Cumbre de las Américas de 2001 para fortalecer permanentemente la democracia en el hemisferio.

La Declaración expresa la necesidad de definir una Agenda de Gobernabilidad para el hemisferio que contemple los desafíos políticos, económicos y sociales y permita fomentar la credibilidad y la confianza ciudadanas en las instituciones democráticas.

Al mismo tiempo señala que “el fortalecimiento de la cooperación y la acción solidaria interamericana es esencial para que esa Agenda promueva la confianza y una participación plena de la ciudadanía en el sistema democrático y representativo de gobierno”.

El fortalecimiento de los partidos políticos como intermediarios de las demandas de los ciudadanos en una democracia representativa “es esencial para el funcionamiento del sistema político democrático”, señala la Declaración que también expresa “el firme propósito de promover la plena participación de la ciudadanía en el sistema político”.

Tras hacer un llamado a encarar efectivamente el desarrollo económico y social de los países en desarrollo de la región en apoyo de su gobernabilidad democrática, los cancilleres del hemisferio manifiestan que el fortalecimiento de la gobernabilidad democrática requiere la superación de la pobreza y la exclusión social, así como la promoción del crecimiento económico con equidad, mediante políticas públicas y prácticas de buen gobierno que fomenten la igualdad de oportunidades, la educación, la salud y el pleno empleo.

“El compromiso con la democracia, el fortalecimiento del estado de derecho, el acceso a una justicia eficaz, el respeto de los derechos humanos, la promoción de consensos nacionales básicos y el desarrollo integral son las bases del progreso, la estabilidad y la paz de los pueblos de las Américas y esenciales para la gobernabilidad democrática”, dice finalmente la Declaración.

 

* Boletín de Integración, SELA, Edición Nŗ 69 -Junio 2003.

 

 

 

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