N° 15,
Agosto-Noviembre de 2003
Quo
vadis señora sociedad civil?
Miguel
Pickard *
Hablar de lo que esta haciendo la sociedad civil frente a los tratados de libre
comercio, el Area de Libre Comercio de las Américas y el Plan Puebla Panamá, y
ahora cada día más la Organización Mundial de Comercio (OMC), requiere
vislumbrar brevemente el camino, o los caminos, que la sociedad civil está
recorriendo, y las visiones de futuro que ella podría tener en este momento.
Por tanto aquí no voy a hablar de porque la sociedad civil organizada de
izquierda se opone a lo que podríamos llamar la globalización corporativa, o
más genéricamente el sistema económico capitalista, ni tampoco hablare de la
amplia y variada gama de actividades que se están realizando como consecuencia
de esa oposición, cosas que están a disposición del público en general en la
página web de CIEPAC y por muchas otras vías. Mas bien quisiera comentar la
situación nueva en que nos encontramos, para tratar de enmarcar el quehacer de
la sociedad civil y vislumbrar posibles cambios en su actuar.
Estamos hoy ante una situación mundial nueva, y acaso inédita, con la creciente
consolidación de lo que podríamos llamar ya no solamente la hegemonía, sino el
imperio estadounidense. Creo que hay que ser realistas: el proceso de
consolidación del imperio de Estados Unidos, y la imposición unilateral de sus
intereses, encierran grandes dificultades para esta sociedad civil organizada.
El momento histórico da motivos para el pesimismo, el desanimo, la desesperanza
y la desmovilización, al ponernos a sopesar las posibilidades de frenar,
desviar, limar las asperezas, descarrilar el sistema económico imperante.
Sin embargo, hay algunos destellos en el horizonte que dan pauta para un sobrio
optimismo, y me quisiera referir a ellos porque son fundamentales para la
construcción de ese marco de cautelosa esperanza que nos sigue animando, pese a
las dificultades.
No creo equivocarme si digo que uno de los motivos mas importantes para el
reservado animo tiene que ver con la creciente ola de rechazo a las políticas
neoliberales y a sus instrumentos que resumimos en tantas siglas (OMC, PPP,
TLC, ALCA, FMI, G-8, etc.). Y lo digo porque constatamos a diario en los
ámbitos local, nacional, regional e internacional los impactos que las
organizaciones sociales y civiles, y los movimientos, están teniendo sobre
algunos de los componentes del sistema.
Las invasiones que han efectuado los Estados Unidos, y en particular en Medio
Oriente desde que George W. Bush asumió la presidencia, han tenido una
repercusión en términos de la movilización coordinada de decenas de millones de
personas en todo el mundo, algo que sencillamente no se había visto. Las
millones de personas que se manifestaron en las calles el 15 de febrero pasado
y en fechas posteriores son el comienzo de un proceso, en las palabras de
Phyllis Bennis, investigadora del Instituto de Estudios Políticos en
Washington, un movimiento contra el imperio estadounidense. Muchos de los
oradores en las manifestaciones ese día coincidieron en lo mismo: la invasión a
Irak, y el movimiento antibélico que suscito, ya no tienen que ver solamente
con Irak y Medio Oriente y sus riquezas naturales. Se trata nada menos de un
movimiento en contra del gobierno de Washington y sus políticas unilaterales.
Los argumentos y la justificación detrás de ese movimiento se irán definiendo,
cuajando en el medio plazo. Pero los parámetros del movimiento sin duda se ensancharan
y cada vez mas se aborda la relación entre el imperio, la guerra y el sistema
económico excluyente e injusto. (1)
Para millones ya se han hecho las conexiones inevitables entre Irak y Palestina
e Israel; entre el petróleo y Asia Central y la invasión a Afganistán; entre el
terrorismo y la política exterior de Estados Unidos; entre las armas nucleares
de Corea del Norte y las armas nucleares de Israel; entre el proteccionismo de
los países ricos y la desregulación y liberalización que estos imponen a los
países pobres; entre la globalización corporativa y los gastos militares; entre
los gastos militares de Estados Unidos y los recortes presupuestales en ese
mismo país que ya están afectando a escuelas, hospitales, y otros servicios
públicos básicos.
En todo caso, lo importante para nosotros como sociedad civil es que para
millones de personas en el mundo las conexiones entre los planes del imperio
estadounidense y el sistema económico capitalista se están consolidando. Las
agendas antibélicas y de justicia económica previsiblemente se unirán, y el
movimiento contra la globalización corporativa tendera a crecer. Desde ya uno
de los periódicos de mayor influencia en el mundo, el New York Times, ha
bautizado al movimiento antibélico la “segunda superpotencia en el mundo”.
Otro destello en el horizonte, motivo de cierto animo, es lo que parecen ser
señales de agotamiento del sistema. Por el momento dejaremos al lado los
argumentos ambientales, algunos de los cuales escuchamos en esta Encuentro
ayer. Aquí nada mas haremos referencia a las señales mas económicas del
agotamiento. El académico Immanuel Wallerstein dice que en el pasado hemos
querido ver cualquier crisis de este sistema económico como prueba irrefutable
de su colapso inminente.
Para Wallerstein, es metodológicamente esencial para el análisis de cualquier
sistema social histórico (como el capitalismo) distinguir entre los ritmos
cíclicos, y las tendencias seculares. Estas tendencias seculares delatan que un
sistema ya no puede contener sus contradicciones internas y que con el tiempo
entrara en una crisis sistémica. Un sistema histórico tiene tres grandes
momentos en su vida: primero su génesis, segundo un periodo bastante largo de
funcionamiento “normal”, o “casi normal” y luego un periodo de crisis terminal.
Dice Wallerstein, “creo que un conjunto de tendencias ha llegado hoy a puntos
que amenazan el funcionamiento básico del sistema.”
Un punto neurálgico para Wallerstein es la tasa de ganancia de las operaciones
económicas observadas en periodos largos. Para Wallerstein la tasa de ganancia
se ha ido reduciendo progresivamente a lo largo de los 500 anos que ha existido
el capitalismo (a pesar de los adelantos tecnológicos), pero que ya ha llegado
a un punto critico. “Toda la ofensiva neoliberal de las ultimas dos décadas”,
dice Wallerstein, no es mas que un gigantesco intento de “frenar el incremento
en los costos de producción” que están empujando la tasa de ganancia hacia
abajo. Tradicionalmente bajar los costos de producción ha significado incursionar
en nuevas y menos explotadas áreas del planeta, tanto por el acceso a materias
primas de bajo costo, como por el acceso a la mano de obra también de bajo
costo que se encuentran en tales áreas. El problema hoy, dice Wallerstein, es
que al capitalista ya se le han agotado casi todas esas áreas sin explotar. Ya
no estamos ante una crisis cíclica sino posiblemente ante el debilitamiento
permanente de uno de los puntales mas importantes de la economía, tal y como
funciona hoy. (2)
Crucial en esta discusión sobre el imperio estadounidense es la convicción de
que la sociedad civil estadounidense misma, será, tarde o temprano, o
posiblemente ya esta siendo, un aliado importante mas para, por un lado, la
vinculación de las agendas de paz y de justicia económica que mencionamos
antes, y, por otro, para algunas transformaciones importantes en su país. Si
bien actualmente tenemos noticias desalentadoras sobre el apoyo que han
brindado los estadounidenses a las políticas bélicas de su presidente, son
muchos los comentaristas que destacan las diferencias cualitativas y objetivas
en la sociedad civil estadounidense hoy, antes y después de la invasión a Irak,
con respecto de la situación que prevalecía hace 40 anos cuando John F. Kennedy
le declaro la guerra al pueblo vietnamita. Según Noam Chomsky, el grado de
oposición a la invasión a Irak, inclusive dentro de la elite, no tiene
precedentes en Estados Unidos. Ya no es como en los 60, dice Chomsky, cuando la
población tolero una “asesina y destructiva guerra durante anos sin protestas
visibles. Ya no es cierto. Ahora la única forma de atacar a un enemigo mucho
mas débil es a través de la construcción de una inmensa ofensiva
propagandística que lo retrate como si estuviera a punto de realizar un
genocidio, posiblemente hasta una amenaza a nuestra misma supervivencia, y
luego festejar la victoria milagrosa sobre este adversario feroz, a la vez que
se cantan loas a los temerarios lideres que nos rescatan justo a tiempo”. (3)
A pesar de esta maquina propagandística, los estadounidenses se han movilizado
como en ningún momento previo de su historia, según Ted Lewis de Global
Exchange, en una ponencia que dio hace pocas semanas aquí en San Cristóbal con
motivos del Foro de Militarización. Como ejemplo, a pesar de que su marcha
contra la guerra fue expresamente prohibida por las autoridades de la Cd. de
Nueva York, un millón de personas se manifestaron en sus calles el 15 de
febrero. (4)
A las encuestas de opinión publica en Estados Unidos que dan un amplio respaldo
a Bush hay que restarles el factor “pavor” que tiene el pueblo estadounidense,
dice Chomsky, que es real, pero obviamente manipulado. Si se pudiera extraer de
las encuestas el factor miedo, es la opinión del lingüista que el apoyo de los
estadounidenses a la invasión caería a los bajísimos niveles que tiene en otros
países.
Otro motivo de reflexión viene desde una perspectiva distinta, pero apunta a lo
mismo. Walden Bello, de la ONG filipina “Focus on the Global South”, dice que
existen señales de una posible “sobre extensión” del imperio estadounidense y
las aparentes manifestaciones de fuerza podrían estar delatando una debilidad
estratégica, en especial en el plano económico. Bello menciona algunos
indicadores clave que pudieran señalar tal sobre extensión del imperio:
--Si Washington es incapaz de crear un nuevo orden en Irak, con cimientos
seguros para su régimen colonial. --Si es incapaz de establecer un régimen pro
estadounidense fuera de Kabul en Afganistán. --Si, aun con todo el apoyo
irrestricto que Estados Unidos le ha dado a Israel, este no resulta eficaz para
aplastar la intifada del pueblo palestino. --Si se colapsa la Alianza Atlántica
que surgió durante la guerra fría, y si surge una nueva alianza centrada en
Europa, con Alemania y Paris en su núcleo. -- (Para nosotros de la sociedad
civil lo mas importante): Si se fragua un potente movimiento de la sociedad
civil global en contra del unilateralismo, el militarismo y la hegemonía
económica de Estados Unidos. --Si los incrementos en el presupuesto militar de
Estados Unidos hacen mella en el presupuesto social de ese país (cosa que ya
empezó) a tal grado que el pueblo empieza a cuestionar su lógica y necesidad.
(5)
Regresando a la región latinoamericana, podemos celebrar las grandes y pequeñas
victorias del movimiento contra la globalización corporativa. Quisiera nada mas
enumerar algunas de estas victorias en México y el resto de América Latina, sin
pretender profundizar en su significado:
1)Una ya mencionada en estas mesas es la victoria de los ejidatarios de Atenco
por preservar su patrimonio frente a los planes del gobierno federal de
construir el nuevo aeropuerto de la Cd. de México en sus terrenos.
2)Detención de la privatización del Instituto del Seguro Social en El Salvador
3)Coordinación de la sociedad civil en México y Centroamérica que resulto en
una concurrida jornada de protesta contra el PPP en toda la región el pasado 12
de Octubre.
4)La renacionalización del sistema de agua potable en Cochabamba, Bolivia, que
había sido vendido a la corporación estadounidense Bechtel
5)El cambio en estrategia publicitaria del gobierno mexicano con respecto al
PPP, en vista del rechazo que suscito en grandes sectores de la sociedad civil
de México y Centroamérica
6)El cambio en la estrategia publicitaria del Plan Milenio en Puebla, un
componente local del PPP.
7)La detención por la sociedad civil organizada de un trazo de carretera en las
inmediaciones de Xalapa, Veracruz que hubiese pasado por un bosque de niebla, y
su reubicación en una zona menos sensible.
Y muchas otros éxitos, victorias, avances de la movilización de la sociedad
civil en América Latina, y los pequeños pasos que han tomado organizaciones
sociales y civiles, comunidades indígenas, municipios autónomos, e instancias
de todo tipo para resistir la imposición del proyecto neoliberal y crear y
vivir alternativas.
Los acontecimiento y los intelectuales parecen estarnos indicando entonces que
las condiciones objetivas y subjetivas apuntan a cambios importantes en la
configuración de la actual “arquitectura económica y política” global. Pero no
es suficiente que se presenten las coyunturas del cambio, advierte Wallerstein.
Si bien estamos, por primera vez en los 500 anos del sistema capitalista
mundial, ante una crisis sistémica real, y en medio de una era de transición,
el resultado de todo ello es intrínsecamente incierto. Hay una perspectiva real
de un cambio fundamental, que posiblemente sea progresista, pero que no
necesariamente resultara así.
Lo que hace falta es una estrategia para ayudar a asegurar que el desenlace de
todo este momento de transición sea en efecto progresista.
Algunas observaciones.
Una y otra vez ha resultado ser cierto lo que hace casi una década plantearon
los zapatistas, llegar al gobierno, sea por el proverbial asalto al palacio, o
por la vía de las elecciones, no es y no puede ser el objetivo. Y no porque los
progresistas, una vez instalados en el gobierno, traicionen sus ideales o se
vendan. Semejante idea es “analíticamente estéril y políticamente desmovilizante”,
según el mismo Wallerstein. Es evidente por el caso muy presente y actual de
Lula en Brasil que no hay margen en la cumbre del gobierno para cambios bruscos
de timón. Como dijo Sergio Antonio Gorgen, fundador del Movimiento Sin Tierra
en Brasil:
La izquierda tuvo un enorme avance con Lula, pero no va a poder hacer las
grandes transformaciones que prometió al principio; su espacio de maniobra es
pequeño. Esa es la paradoja: tenemos el gobierno, pero no el poder. No nos
hacemos ilusión sobre eso...La democracia en el neoliberalismo es una fantasía.
Aunque elijamos presidente, quien decide es el Banco Mundial y las grandes
transnacionales. Por eso, el MST busca construir un control popular sobre el
poder nacional. No se trata de ocupar el gobierno para hacer las mismas cosas
que los otros han hecho siempre. Nuestra propuesta es construir espacios de
decisión controlados democráticamente por la población. Esto es lo que
planteamos movimientos como el MST o los indígenas de Chiapas: proponemos alternativas
democráticas y una resistencia organizada contra un modelo económico que deja
fuera a los pobres. Ese es el desafió que enfrentamos ahora.” (6)
Otro tarea que parece irrefutable es la formación de alianzas tácticas y
estratégicas con fuerzas e instancias nuevas para algunos sectores de la
sociedad civil. Por ejemplo Bennis pone en el centro de las múltiples fuerzas
que conforman el nuevo internacionalismo contra el imperio a las Naciones
Unidas y, en particular, la defensa y promoción de la Carta de las Naciones
Unidas. Tomara tiempo, dice Bennis, para generar una agenda unificada de este
movimiento mundial por la paz y la justicia. Y los puntos de la agenda tendrán
que abordar el desarme universal, la justicia económica, el internacionalismo y
el papel central de las Naciones Unidas. Significa, dice Bennis, la apropiación
de Naciones Unidas como organismo nuestro, como parte de la movilización global
por la paz, y el empoderamiento de la ONU como un sustituto legitimo del
imperio estadounidense que buscamos desempoderar.
?Que nos queda entonces? En términos muy amplios, la sociedad civil organizada
avanza en la integración de las agendas a favor de la justicia económica y la
paz. Las herramientas para ello pueden parecer limitadas, por ejemplo, la difusión
mediante talleres, platicas, capacitación, la organización, la movilización, el
encuentro, la manifestación, pero han tenido efectos positivos, en especial a
la luz del ingenio de los sectores populares por darles nuevo brillo y vida. La
búsqueda de alternativas tiene su génesis en estos mecanismos o herramientas.
Si puedo ahora citar a un compañero de trabajo, Gustavo Castro,
De cualquier modo, ?cual es la alternativa? Nos preguntamos muchos mas de los
que creemos. ?El neoliberalismo reforzado ?socialismo democrático? ?el centro
izquierda?, ?la derecha o extrema derecha modernizada? ?el terrorismo de Estado
o los gobiernos autoritarios? ?los político-militares? O lo que surja de
participar todos y todas democráticamente para transitar a un modelo de
desarrollo incluyente. Solo participando en este proceso, en este caminar con
la sociedad global, lo podremos encontrar. Y es que las luchas contra la
globalización generan esperanzas y sus propias propuestas encaminadas a
deslegitimar el sistema y el circuito que alimenta a la globalización del
modelo neoliberal; a construir convergencias de luchas antisistemicas y
formular alternativas y nuevas expresiones políticas, de alianzas coyunturales,
estratégicas y orgánicas...Todo este conjunto de demandas se configuran en
eventos multisectoriales, multiclasistas, multiétnicos, multinacionales y
multitemáticos por todo el mundo. Y el reto esta en reconstruir [a] largo
plazo, la utopía, la sociedad que queremos en beneficio de todas y todos. La
tierra, la ecología, el trabajo, la agricultura y la educación que sonamos.
también el mediano plazo hay que trazarlo construyendo procesos y generando
movilización y resistencia frente al capitalismo. Y el inmediato plazo que son
las alternativas ahora de sobrevivencia, de búsquedas, de experimentación de
nuevos caminos, de alternativas viables y posibles hoy según la coyuntura
regional en el contexto mundial. En este caminar hay una gran riqueza de la sociedad
global...(7)
Entonces ¿grandes cambio en el caminar, el accionar de la sociedad civil
organizada de izquierda? Requerimos un análisis frío del momento particular que
vivimos, de los posibles cambios estructurales y de paradigmas que podrán
concretarse en algún plazo imposible de prever, de posibles alianzas nuevas que
tendremos que hacer. Como resume Chomsky, “una mirada realista al mundo da una
respuesta incierta. Hay muchas razones que nos animan, pero hay un largo y
arduo camino adelante.”
Referencias:
(1)Bennis, Phyllis, “Going Global: Building a Movement Against Empire”,
disponible en el sitio web de Foreign Policy in Focus,
www.fpif.org/papers/justice2003.html
(2) Wallerstein, Immanuel, “A Left Politics for the 21st Century? or, Theory
and Praxis Once Again”, Centro Fernand Braudel, 1999, disponible en http://www.transformaties.org/bibliotheek/wallersteinleftpol.htm
(3) Chomsky, Noam, “Confronting the Empire, 1 de febrero, 2003, disponible en
www.znet.org.
(4) Lewis, Ted, “El movimiento antibélico en Estados Unidos”,
disponible en http://www.laneta.apc.org/sclc/desmilitarizacion/index.html
(5) Bello, Walden, “The Crisis of the WTO and the Crisis of the Globalist
Project”, documento presentado durante la Asamblea Hemisférica y Global contra
el ALCA y la OMC, Ciudad de México, 12-13 de mayo, 2003.
(6) Ramírez Cuevas, Jesús, “Con Lula no nos hacemos ilusiones, entrevista con
Sergio Antonio Gorgen, fundador del Movimiento de los Sin Tierra de Brasil”,
Suplemento Masiosare, La Jornada, 18 de mayo, 2003.
(7) Castro, Gustavo, “La agenda social mundial contra la globalización
neoliberal”, CIEPAC, 2001, disponible en
http://www.ciepac.org/bulletins/200-300/bolec252.htm
* Boletín “Chiapas al Día” No. 349. CIEPAC; CHIAPAS, MEXICO (17 de junio de
2003). 1er Encuentro internacional sobre desarrollo e integración regional en
el sur de México y Centroamérica, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, 6 de
junio, 2003. Las ponencias del Encuentro se encuentra en
www.ecosur.mx/desarollo.
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