La propaganda durante los primeros días de
la guerra de Irak
Paul de Rooij *
Deberíais
poner vuestro detector de gilipolleces a tope.
Michael Moore, 28 de marzo de 2003
En otros
tiempos, los EE.UU. solían proferir mentiras -propaganda crasa- que perduraban
por mucho tiempo. Los periodistas tenían que moverse con rapidez durante meses
para poder desenmascararlas y, cuando por fin lo conseguían, ya habían perdido
toda su importancia. Recuérdese, por ejemplo, el incidente de Tonkin, una
mentira que sirvió para justificar la intensificación de la guerra de Vietnam.
O la infame historia de los bebés arrojados de las incubadoras que sirvió para
inclinar la opinión norteamericana a favor de la Guerra del Golfo en 1991.
Durante los prolegómenos de la guerra entre EE. UU. e Irak, se ha evidenciado
el acortamiento del periodo de vigencia de la propaganda [1]. Mientras que hace
años se tendía a repetir una misma mentira con la suficiente frecuencia, ahora
se prefiere crear un flujo constante de mentiras, o medias verdades, efímeras.
Apenas queda expuesta una estratagema propagandística, los manipuladores de los
medios de comunicación siguen con otra. Parecen contar con factores como la
mala memoria de la gente, su apatía general o su credulidad. Hay, también,
buenas razones para creer que la actual estrategia propagandística está
perdiendo eficacia.
En los
tiempos que corren se ha vuelto mucho más difícil crear corrientes de opinión
favorable a las guerras y, además, los responsables de la propaganda son
visiblemente ineptos. Basta mirar la CNN o la BBC para que, inmediatamente,
salte a la vista la propaganda barata. Los militares “descubren” una fábrica de
armas químicas camuflada, pero después la CNN y la BBC revelan la fuente: The
Jerusalem Post, que la difundió a través del canal Fox News. Poco más bastaba
para que la historia, que sólo pudo sostenerse durnte dos días, perdiera toda
credibilidad; finalmente el montaje quedó totalmente expuesto en la edición del
25 de marzo del Financial Times. Pero en tanto, uno de los neoconservadores
belicistas apareció en la CNN repitiendo la historia con detalles más
elaborados y diciendo que ahora había pruebas de la existencia de armas de
destrucción masiva. Al día siguiente, la CNN anunciaba el hallazgo de un misil
Scud dentro de una fábrica -otra historia que sería desmentida en no más de un
día. El 26 de marzo, se hablaba del hallazgo de tres mil trajes de protección
contra químicos, como si este hecho fuera prueba de algo. Es como oler
estiércol y alegar haber encontrado un caballo. Esta historia estaba destinada
a la papelera, y no sólo porque Hans Blix, el ex inspector de armas de la ONU,
reuniera un poco de coraje para constatar que eso, efectivamente, no probaba
nada. Finalmente, los primeros misiles que arrojaron los iraquíes contra Kuwait
eran, supuestamente, Scuds (ilegales según las resoluciones de la ONU), pero
esto resultó ser falso también.
Hay que
admitir que la labor de los periodistas “incrustados” no es sencilla. Acompañan
a las tropas y tienen que hacer bocina de las declaraciones de los oficiales
que las dirigen. Nunca se les plantean preguntas comprometedoras a los
oficiales de alto rango cuando se los entrevista y no se reportan sino
sinsentidos que nadie cuestiona. Al día siguiente, las “noticias” recién
servidas han perdido su credibilidad, pero los periodistas y los oficiales ya
las han olvidado. No importa: cada día ofrece una nueva oportunidad.
“Encontradas armas químicas”, “hallazgo de misil Scud”, “rebelión en Basora”,
“una columna de mil vehículos avanza hacia el sur”, “no fue nuestro misil”,
“Siria trafica con equipos de visión nocturna”, “rendiciones en masa”, “Basora
ha caído”, “un general ha sido capturado”. ¿Cuántas veces pueden estos honestos
periodistas regurgitar la bazofia con que se los alimenta? Mientras la CNN o la
BBC ponen en entredicho los informes llegados desde Bagdag, supuestamente
tendenciosos o censurados, ocurre lo contrario con los de los periodistas
“incrustados”, aun cuando su capacidad para informar esté, incluso, más
limitada. Tal vez fuese necesaria una pequeña advertencia aparte del habitual
“informe de un periodista ‘incrustado’”.
Jacques
Ellul, en su libro “Propaganda”, sostiene que para que la propaganda sea
efectiva, ha de ser monopolizadora y exclusiva. Una de las razones por las que
la propaganda fracasa hoy en día es por la abundancia de canales de información
alternativos. La CNN ya no tiene el monopolio en absoluto; en una sala de
espera del aeropuerto de Amsterdam, recientemente, los pasajeros se rebelaron y
obligaron a los responsables a cambiar de canal. Internet se ha erigido también
en un importantísimo canal de noticias alternativo. Las columnas de Robert Fisk
en The Independent de Londres o sus informes en DemocracyNow hacen de un único
hombre una máquina de demoler propaganda. Oír sus informes desde Bagdag
permiten horadar la neblina y forjarse una idea más clara de lo que ocurre
realmente. Párrafo tras párrafo, los comentarios de Fisk echan por tierra los
sinsentidos de Ari Fleischer y su cuadrilla. Lo que antes era una ardua labor
por justificar la guerra y promover su aceptación ha quedado convertido en una
exuberancia de mentiras y medias verdades que florecen brevemente para quedar
después, asi enseguida, olvidadas. Otras mentiras las reemplazan.
El 26 de
marzo, un misil mató a muchos civiles en un mercado de Bagdag e hirió a muchos
más. Casas y tiendas quedaron en ruinas. El flujo subsiguiente de propaganda es
muy instructivo. Pasó del “hay que estudiar lo que ocurrió” a “es inevitable
que ocurran daños colaterales” (que viene a ser lo mismo que “qué carajos se le
va a hacer”), de ahí a “probablemente, la causa de la explosión fue un misil
iraquí” para quedar finalmente, el 28 de marzo, como “fue un misil disparado
por el enemigo”[2]. Otro bombardeo en un mercado ocurrido el día 29 de marzo y
que mató a más de 62 civiles fue negado inmediatamente para hacer recaer la
responsabilidad en los mismos iraquíes. La verdadera razón tras tales
explosiones se hace evidente al considerar cierta perspectiva histórica.
Durante el bombardeo de Serbia - a resultas del asunto de Kosovo-, tanto a los
estadounidenses como a sus aliados les sorprendió el no obtener una rendición
rápida. Al debilitarse el consenso en las filas de la entonces “coalición de
los voluntariosos” [3], se hizo necesario incrementar la presión sobre los
serbios para acelerar su capitulación. Para ello se bombardearon más objetivos
militares y, luego, puentes, ferrocarriles, fábricas e, incluso, la sede de la
televisión (alegando ciertas razones poco convincentes) [4]. Después de la
guerra se pudo comprobar cómo la mayor parte de las fábricas serbias habían
sido alcanzadas. Pero ni bajo semejantes bombardeos cedieron los serbios, de
modo que los aviones comenzaron a atacar a la población civil, es decir, a
realizar actos de terrorismo puro y duro. En el caso iraquí, es también
bastante evidente que la resistencia del “régimen” es bastante más tenaz de lo
esperado, pues hasta parece que los ideólogos estadounidenses habían creído en
su propia propaganda, que auguraba un colapso instantáneo [5]. El bombardeo de
zonas civiles parece ajustarse al esquema del aumento de la presión e indica
cómo la afirmación del Pentágono previa a la guerra de que “no habrá sitio
seguro en Bagdag” se está confirmando.
Donald
Rumsfeld sostiene que se está teniendo un cuidado exquisito para evitar que las
armas inteligentes impacten en zonas civiles y alega que se examinan por
triplicado este tipo de cosas. Pero el hecho de que algunos misiles hayan caído
en otros países, como Irán, Arabia Saudita y Turquía, pone en entredicho
semejantes afirmaciones acerca de la protección de los civiles o la precisión
de los misiles. El primero de los bombardeos de mercados de Bagdag tuvo lugar
durante una tormenta de arena. ¿
Cómo cabe esperar precisión en tales circunstancias? O tales bombardeos son
premeditados -y, por lo tanto, se está atacando a los civiles- o todo lo que se
alega respecto a la precisión de las armas y el cuidado con que se trata de
evitar la muerte de civiles es mentira. Tal vez la realidad participe de ambos
extremos.
Durante los
últimos días, tanto la BBC como la CNN han señalado con creciente insistencia
que los combatientes de la resistencia se esconden tras ropas civiles y que los
soldados iraquíes usan engañosamente la bandera blanca para atacar a los
“marines”. No habría que extrañar un incremento repentino e importante en el
número de los civiles que asesinan. Quizás el encarcelamiento de los soldados
iraquíes acabe convirtiéndose en una carga y a los estadounidenses les dé por
revocar la Cuarta Convención de Ginebra. Basta una pizca del desprecio con que
se mata a “meros árabes” para que esta guerra degenere rápidamente en una
carnicería.
La ubicación
de los bombarderos B52 y el lugar en que se repostan tienen que ver con la
propaganda. Un escuadrón de ellos opera desde la base de Fairford en el Reino
Unido. ¿Por qué desde,
por ejemplo, Israel, que está un poco más cerca? Los israelíes y sus
apologistas siempre justifican el apoyo económico y militar de los EE.UU. a
Israel con la excusa de que se trata del “portaaviones de los EE.UU. en Oriente
Medio”. Israel también forma parte de la “coalición de los voluntariosos”,
aunque ejerza en ella una función muy peculiar: la de “jefa de las animadoras”.
La inmensa mayoría de los israelíes judíos apoyan la guerra y la alientan
agitando pompones azules y rojos. ¿ Por qué no llevarse allí los B52?
La de dónde
se repostan los B52 en vuelo también es otra cuestión a tener en cuenta. Estos
aviones sobrevuelan España camino de Irak. Por alguna razón, es importante que
se reposten allí [6] y el primer ministro Aznar se ha asegurado de que esto sea
posible. La única razón aparente para explicar el asunto del emplazamiento de
los B52 y el lugar sobre el que se repostan tiene que ver con la propaganda: se
trata de dar a entender que tales países forman parte de la “coalición”, uno de
los términos propagandísticos más ridículos. En realidad, sólo los EE.UU., el
Reino Unido y unos pocos soldados australianos toman parte verdaderamente
activa en la guerra; e, incluso, puede que el contingente australiano sea
llamado de vuelta a casa por su parlamento. Sería, por lo tanto, más adecuado
hablar de tropas anglo- estadounidenses; pero para crear la apariencia del
apoyo, los B52 tienen que estar basados en el Reino Unido. Así parece que no
sólo los EE.UU. tienen las manos manchadas de sangre; de hecho, la comparten
bien a gusto.
“Pero,
seguramente, los EE.UU. ganarán” parece ser que lo único que los periodistas de
la BBC se atreven a decir cuando se acercan a un alto cargo iraquí. El 27 de
marzo, un reportero de la BBC entrevistó al ex embajador de Irak en París y lo
único que hizo fue abundar sobre la cuestión, obteniendo la respuesta
predecible por parte del iraquí. Tal vez los EE.UU y el Reino Unido deberían
autorizar a los periodistas de la BBC y de CNN para que sean ellos quienes
recojan una eventual rendición iraquí. A la BBC le encantaría llevarse el
crédito por la capitulación final de los iraquíes. No hay más que recordar que
ya puso en circulación aquella historia irrelevante según la cual la entrada de
uno de sus periodistas, John Simpson, en Kabul habría coincidido con la
rendición de los talibanes.
Cuando Saddam
Hussein pronuncia algún discurso ni la CNN ni la BBC discuten lo que realmente
dijo, limitándose a debatir alrededor de si se trata del auténtico Saddam. No
falta sino que critiquen su ropa o su aspecto. Cualquier cosa sirve como
pretexto para no llegar al fondo del asunto. Los pronunciamientos de otros
funcionarios iraquíes son recibidos con el mismo menosprecio, por más que las
constantes afirmaciones de haber derribado esto o aquello resten credibilidad a
sus palabras.
La propaganda
también implica censura. La mayoría de los estadounidenses recuerdan las
imágenes de televisión en las que soldados muertos de EE.UU. fueron arrastrados
por las calles de Mogadishu. En cuestión de una semana, la pasión por dicha
intervención se extinguió. Los estadounidenses sólo toleran guerras limpias,
las que parecen videojuegos. Hay que limpiar la sangre vertida, especialmente
si de soldados propios, que no ha de aparecer en televisión. Las imágenes de
los estadounidenses muertos que mostró Al Yazira desencadenaron la furia de los
censores, que cerraron sus páginas de internet y obstaculizaron sus
transmisiones en los EE.UU. El periodista de Al Yazira en Basora es,
posiblemente, objetivo militar. Durante el ataque a Afganistán, las oficinas de
Al Yazira en Kabul fueron bombardeadas cuando sus informes empezaron a resultar
incómodos para quienes llevan la batuta en los medios de comunicación.
Los
televidentes de EE.UU., a diferencia de los de Portugal o Italia, nunca
presenciaron las imágenes de Bush ensayando su discurso del ultimátum. Quizás
porque en dicha ocasión el caro e ignaro presidente no daba la impresión de ser
un “estadista”. Quienes llevan las riendas de los medios de comunicación prefieren
qu eel presidente calle y se mantenga prudentemente alejado de la prensa. La
tarde en que la guerra era ya asunto inminente, decidieron filmarlo desde la
distancia en el jardín de la Casa Blanca. La seria preocupación por la
destrucción y las muertes inevitables exigían del presidente una ligera
distracción, como la jugar a la pelota con sus perros. Pero sus perros lo
ignoraban y no perseguían las pelotas que les lanzaba. Quizás hubiese que
reemplazarlos: Tony Blair podría proporcionarle un perro galés, la raza
predilecta de la Reina.
El aspecto
más importante de la propaganda y que merece alguna discusión es el de las
razones para ir a la guerra y cómo éstas han evolucionado con el paso del
tiempo. Meses antes, los partidarios de la guerra esgrimían la consigna del
“cambio de régimen” para justificacarla. Por considerarse insuficiente, acabó
dando paso a otra justificación pasajera, “Irak tiene vínculos con el
terrorismo”, y, finalmente a “hay que eliminar las de las armas de destrucción
masiva de Irak”. La ONU organizó un equipo de inspectores, pero desde el mismo
comienzo se vio que su labor estaba condenada al fracaso [7]. Sin el visto
bueno de la ONU y con muchos europeos exigiendo la continuación de las
inspecciones, se hizo necesario buscar otra excusa. Entonces, sin mayor
reflexión, se introdujo el “liberemos Irak” -un eufemismo de “cambio de
régimen”-. Al poco de comenzar la guerra, la dura resistencia iraquí reveló lo
absurdo de la nueva justificación. Si no se liberaba a los iraquíes ¿qué estaban haciendo entonces las tropas
estadounidenses? La única manera de salvaguardar esta justificación mítica
consistía en doblegar por hambre a la población de Basora, donde se cortó el
suministro de agua, para que, cuando la situación se tornase insoportable,
mostrar a los soldados repartiendo paquetes de comida frente a las cámaras de
la CNN. Con algunas flores de plástico tiradas al viento se pagaron tales
envíos. Los gritos más entusiastas recibían la compensación de un chicle.
La guerra de
agresión tiene sus motivos pero las circunstancias en que comenzó y la
profundidad intelectual con que se manejó el asunto salieron a la luz
involuntariamente cuando Bush practicaba el discurso del ultimátum. Fue
entonces cuando el presidente, tan aficionado a las sutilezas del lenguaje,
pronunció su “que se joda Saddam: lo vamos a echar”. Tras los elocuentes
apotegmas sobre el “eje del mal” o “el bien contra el mal”, cabría esperar otra
justificación similar para esta guerra. Este comentario extemporáneo revela la
vena mezquina del presidente y lo limitado de su comprensión de cuanto sucede.
Habría sido interesante que los estadounidenses hubieran podido contemplar los
ensayos de su presidente pero, desafortunadamente, no pudo ser así ni en EE.UU.
ni en el Reino Unido gracias a la autocensura de la CNN y la BBC, los
principales pilares de la propaganda de guerra.
El Dr. Josef
Goebbel estableció como una de las condiciones principales para que la
propaganda fuese efectiva el que las noticias deberían ser tan verídicas y verosímiles
como fuese posible. La situación actual infringe tal norma mediante una
sucesión rápida de mentiras, de modo que las noticias sobre la guerra en las
principales cadenas de noticias ya no es en absoluto creíble. Sería urgente
preguntarse por qué. Una teoría sugeriría que los propagandistas
estadounidenses han caído en su propio engaño, incurriendo en de la misma
arrogancia que los halcones de la guerra. La propaganda es algo que se fabrica
para que el producto propio lo consuman los demás, no uno mismo. Por lo tanto,
erraron al aceptar la premisa simplona del colapso inminente. Al no suceder
así, la situación ha desatado el pánico entre los propagandistas, cuya única
respuesta ha consistido en vivir al día: unas líneas hoy, otras mañana y
esperar, esperar no más, obtener la rendición de Irak. De no ocurrir así, los
EE.UU. corren el riesgo de que se resquebraje su edificio propagandístico. No
teme que se rebelen los extranjeros, que ya no les creen, sino su propia
población. Más historias increíbles y es posible que comiencen los
cuestionamientos que de multiplicarse pueden echar abajo el edificio entero.
La propaganda
de la guerra tiene que esconder a la población la realidad que ésta implica. La
población estadounidense quiere contemplar la derrota del enemigo, no la muerte
de sus propios soldados, y desea la más absoluta asepsia, como en un
videojuego. La propaganda trata de dirigir la atención sobre los aspectos más
vistosos de la guerra. Por encima de todo, trata de pasar por alto que se trata
de una guerra de agresión, que produce víctimas propias y que es tremendamente
sanguinaria. La propaganda ignora que ya no quedan apenas analgésicos en los
hospitales iraquíes y que cientos o miles de iraquíes heridos serán operados
sin anestesia. Los gritos de las víctimas iraquíes a las que se amputan
miembros sin anestesia es lo que la propaganda trata de acallar por todos los
medios. Los propagandistas deberían estar muy contentos de que haya sido
posible destruir un país y hacer pagar a los iraquíes un precio elevadísimo sin
que la opinión pública estadounidense se percate realmente.
Existe un
único antídoto contra la propaganda: la perspectiva histórica y una memoria
colectiva sólida. Al recordar sucesos históricos, lo sucedido incluso hace
apenas unos días, la tarea de los propagandistas y sus superiores, los halcones
de la guerra, se complica. Sólo si se cuestiona su mensaje se puede parar la
guerra, poner coto a los exagerados presupuestos de defensa, mantener la ley
internacional y colocar a los políticos mezquinos, corto entendimiento y manos
manchadas de sangre frente a un tribunal internacional de crímenes de guerra.
Glosario
de Eufemismos
Nota: RF se
refiere al artículo de Robert Fisks “The war of misinformation has begun” en The
Independent de Londres, el 16 de marzo del 2003.
Campaña aérea
y bombardeo de ciudades. Los iraquíes no tienen aviones.
“Disparar a
todo lo que se mueva” ¿A
los civiles también?
--Orden dada por un oficial británico en las afueras de Basora, refiriéndose a
todo lo que se moviese delante de ellos. BBC, 26 de marzo del 2003.
Si los EE.UU.
van a acabar ganando ¿por
qué no os rendís ahora mismo? La única pregunta que plantea la BBC a los
oficiales enemigos.
Plaza -o
ciudad- caída. Terminología medieval.
Civiles que
huyen. Según la CNN, los civiles huyen de Basora para escapar del yugo de sus
opresores. Hay que recordar a la CNN que la ciudad está siendo bombardeada, el
suministro de agua ha sido cortado por las tropas británicas y que menudean los
enfrentamientos y las explosiones.
Coalición
anglo-estadounidense.
“Déjenme
añadir que existen ciertas naciones que apoyan totalmente nuestros esfuerzos,
algunas de las cuales se pronunciaron en el Consejo de Seguridad el otro día:
España, el Reino Unido, Bulgaria, Italia, Portugal, las naciones recientemente
independizadas de la Unión Soviética [...]. Y lo hacen a pesar de la oposición
popular.” General Colin Powell, entrevista concedida al programa Sunday With
Tony Snow de la Fox News el 9 de marzo del 2003. www.state.gov/secretary/rm/2003/18470.htm
Advertencia:
No existe nada parecido una coalición de los “no voluntariosos”. La tonta
tautología de la “coalición de los voluntariosos” -”coalition of the willing”
en inglés- resulta ofensiva tanto por su significado como por su intención. La
tautología es tan reveladora de la mentira como el sudor en el rostro del que
la pronuncia.
Control
remoto. “¿Esperan Bush y
Blair salvar a los iraquíes por “control remoto”?”
-- Comentario hecho por un iraquí a la BBC Radio desde Irak el 27 de Marzo del
2003.
Ataque de
decapitación. No es necesario declarar la guerra: se ataca de surgir la ocasión
propicia. Tampoco es preciso consultar con el congreso: basta enseñarle una
cabeza servida en bandeja.
Munición con
uranio empobrecido.
“Las fuerzas
de la coalición usan munición con uranio empobrecido en su guerra contra Irak
desobedeciendo deliberadamente una resolución de las Naciones Unidas que las
clasifica como armas de destrucción masiva. El uranio empobrecido contamina la
tierra y causa enfermedads y cánceres entre los soldados que lo manejan, los
ejércitos contra los que se utiliza y los civiles en general, produciendo
malformaciones congénitas.
El profesor
Dough Rokke, exdirector del proyecto de uranio empobrecido del Pentágono
-antiguo profesor de ciencias medioambientales en la universidad de
Jacksonville y coronel retirado del ejército estadounidense que fue encargado
por el Departamento de Defensa de las labores de limpieza del uranio
empobrecido tras la primera guerra del golfo- dijo que su uso constituye un
“crimen de guerra”“.
-- Neil Mackay, “US Forces' Use of Depleted Uranium
Weapons is 'Illegal' “ en Sunday Herald, el 30 de marzo del 2003.
Periodistas
“incrustados”. Es la razón por la que del periodismo se dice que es la segunda
profesión más antigua.
“Los
periodistas no se limitan a acompañar a las tropas sino que se amanceban con el
Pentágono. Y los de la CNN son los peores de todos.”
--Jeffrey St. Clair, “Life During Wartime”, en Counterpunch, el 25 de Marzo del
2003
Fedayines.
Varios portavoces estadounidenses los definen como “aquellos que luchan y
mueren por Saddam”. Este tipo de desinformación es absolutamente estúpida, se
la mire por donde se la mire.
Fuego amigo.
El fuego
amigo es la principal causa de bajas anglo- estadounidenses, pero también una
excusa para evitar tener que reconocer que el enemigo causa bajas. Los iraquíes
deben ser mostrados siempre como criminales o imbéciles y el que consigan
causar una baja estadounidense les concede un minúsculo crédito. Los iraquíes
atacaron una columna de abastecimiento con ráfagas de ametralladora y granadas
retropropulsadas y, sin embargo, la causa que se alegó para justificar los
camiones quemados y los soldados heridos fue “fuego amigo”. ¿No alcanzaron los iraquíes ninguno de los
camiones? Hummm...
Buenas
intenciones.
“Queremos que
se den cuenta que hemos venido acá con buenas intenciones.”
--Comandante de un tanque inglés al ser entrevistado por un
periodista-propagandista de los que acompañan a las tropas en la BBC el 31 de
marzo del 2003. Poco importa que estas tropas acabasen de matar algunas
personas en el pueblo que las tropas británicas acababan de conquistar.
Estas
afirmaciones son análogas a las que servían para justificar la destrucción de
pueblos vietnamitas: “los destruimos para redimirlos”. Las buenas intenciones
de los estadounidenses han causado verdaderas carnicerías por el mundo. Pero,
parece, cualquier acto de destrucción o asesinato es perdonado instantáneamente
simplemente por estar inspirado por una buena intención. Es una llamada a los
cristianos de EE.UU. y el extranjero.
Asunto de las
almas y corazones
“Los marines
tendían a subrayar que el posar en las fotografías que les solicitaban los
periodistas mientras repartían dulces entre los niños y regalaban el chocolate
de sus raciones militares a perritos abandonados “tenía que ver con lo de las
almas y corazones”, afirmó el Coronel Ben Currie”.
-- Andrew Buncombe en The Independent el 26 de marzo del 2003.
Escudos humanos
“Civiles
cercanos a las fuerzas iraquíes que defienden las ciudades. ¿ Esperaban acaso que el ejército iraquí en
pleno saliese de las ciudades a defender el desierto?”
-- Cliff Jackson en DoubleStandards.org el 28 de marzo del 03.
Ayuda
humanitaria: es la excusa para reabrir el puerto inmediatamente.
Desafortunadamente, se necesitan miles de camiones llenos de pertrechos para
mantener a las fuerzas estadounidenses en acción. Cada división consume 3
millones de litros diarios de gasolina. ¿Bajo qué prioridades operará el puerto?
El primer
buque de ayuda humanitaria, el “Sir Galahad”, llegó el 28 de marzo y cientos de
periodistas acudieron en autobús a recibirlo. Este envío formó parte de la
campaña publicitaria y sólo aportó una minúscula fracción de lo necesario. El
30 de marzo se supo que la mayor parte de lo que transportaba eran municiones.
¿Es
él realmente? Esto se preguntan reiteradamente los periodistas de la CNN y la
BBC después de cada discurso de Saddam Hussein. Nunca se presta atención al
contenido del discurso.
Caja de
exterminio (“kill box”).
Es pura
terminología de videojuego bélico. Consiste en delimitar zonas alrededor de
posiciones enemigas para aniquilar todo lo que encierran.
Liberación.
Ocupación.
Expertos
militares. Oficiales retirados que expresan el punto de vista del Pentágono en
la televisión. Reciben instrucciones del Pentágono y tratan de presentar la
guerra como si fuese un enfrentamiento deportivo, como al final de los partidos
de fútbol americano.
“Los
militares estadounidenses han ocupado los medios de comunicación. Querría pedir
hoy que las tropas desalojen la CBS, NBC, ABC, Fox y CNN, todas ellas. Tropas
estadounidenses, ¡Volved
a casa!”
--extraído el que habría sido el discurso de Michael Moore en la gala de los
Oscar, Iglesia de Riverside, el 27 de marzo del 2003.
Petróleo.
Desesperada
fuente de recursos para financiar la guerra. Su exportación comenzará antes de
que ésta termine.
Línea roja.
Momento en
que los iraquíes comenzarán a usar armamento químico. La línea ha sido trazada
por la CNN, no los iraquíes.
RF.--
“Presunto”: carnicería responsabilidad de las tropas invasoras.
RF.-- “Por
fin, la maldita evidencia”: lo que dicen los reporteros al entrar en antiguas
salas de tortura.
RF.--
“Venganza inevitable”: ejecuciones de responsables del partido de Saddam, el
Baas, que nadie sabe por qué han de ser inevitables.
RF.-- “La
vida sigue”: fotos de iraquíes pobres tomando té.
RF.-- “Recién
liberados”: territorios y ciudades recién cupados por ls tropas inglesas o estadounidenses.
RF.-- “Los
oficiales no nos permiten el acceso”: indicación de que los periodistas de
Bagdag están encerrados en sus hoteles.
RF.--
“Remanentes”: presuntos restos belicosos de las tropas iraquíes que todavía
disparan a los estadounidenses, pero que son el primer indicio de un movimiento
de resistencia para la liberar a Irak de sus nuevos conquistadores
occidentales.
RF.--
“Empecinados o suicidas”: se usa cuando los soldados iraquíes luchan en lugar
de rendirse.
RF.-- “¿Dónde está el error?”: al pie de las fotos
en que se ilustra la creciente anarquía iraquí como si no hubiese sido prevista
de antemano.
Saddam, pobre
hombre al que no se respeta en absoluto. A Hitler se lo menciona usando su
apellido. Una de las pruebas de que a Saddam se lo ha demonizado absolutamente
es que se lo llama por su nombre “de pila”.
La culpa es
de Saddam. Siempre, la culpa, de la víctima. Si las bombas caen en zonas
civiles, la culpa es de Saddam por colocar allí sus tropas.
Disparar
sobre su propio pueblo: el 28 de marzo una bomba mató a más de 62 civiles en
Bagdag. El portavoz de la “coalición” negó toda responsabilidad. Y ahora
resulta que los iraquíes están “disparando a su propia gente” para colocar las
ciudades bajo “control de Saddam”. Incluso para los propagandistas, a veces, la
mejor defensa es un buen ataque.
La
investigación prosigue. No queremos admitir ahora nuestra responsabilidad.
“La pieza
metálica mide sólo 30 cms, pero contiene la clave para entender la última de las
atrocidades en Bagdag. Al menos, 62 civiles murieron ayer por la tarde y el
código grabado en ese pedazo de metal señala al culpable. Los británicos y los
estadounidenses están tratando de dar a entender que fue un misil antiaéreo
iraquí el responsable de la muerte de esas docenas de personas y afirman estar
investigando la carnicería todavía. Pero la inscripción es occidental, no
árabe. Y muchos de los supervivientes oyeron el avión.”
-- Robert Fisk, The Independent, el 30 de Marzo del 2003.
Advertencia:
la carga de los misiles antiaéreos es bastante pequeña. El que la bomba fuese
grande sólo puede indicar una cosa.
Apoya
nuestras tropas. No es preciso que apoyes la guerra, basta con que apoyes
nuestro lado.
“Los medios
de comunicación han usado los términos “apoyo a las tropas” y “apoyo a la
guerra” como sinónimos, con lo que se ha distorsionado el mensaje de los
manifestantes opuestos a la guerra y a la marginalización informativo del
movimiento pacifista.”
-- FAIR, el 26 de marzo del 2003
Terrorismo -o
apariencias de terrorismo-. No habría que olvidar que ésta es una guerra contra
el terrorismo. En una conferencia de prensa, el día 27 de marzo, Bush calificó
de terrorista la estrategia de lucha guerrillera usada contra las tropas
estadounidenses. Uno de los principales generales estadounidenses se hizo eco
de esta afirmación al día siguiente.
Ninguna
acción hostil contra la fuerza agresora estadounidense puede calificarse de
terrorista, provenga de tropas regulares o irregulares. Es importante tener en
cuenta que los iraquíes están atacando a los soldados. Los estadounidenses no
tienen ningún derecho a definir qué es lo que se debe entender por resistencia
legítima ni a especificar los escenarios donde ésta deba desarrollarse.
Finalmente, la violencia iraquí de ahora, al igual que la de la década pasada,
no ha tenido que ver con ningún ataque contra los EE.UU. y, específicamente,
los del 11 de septiembre del 2001.
Los Oscar.
Acá se habla del entretenimiento. A callarse tocan.
“Existe un
clima de miedo”, que también puede reexpresarse de la forma “el Baas todavía
opera en la ciudad”. Es la razón por la que los residentes no salen a las
calles a hacen llover flores sobre los invasores. Al parecer, la policía
secreta, los miembros del Baas y los militares todavía inspiran miedo a la
población y por eso temen recibir con besos a los invasores estadounidenses.
Sólo nos amarán cuando aplastemos al régimen.
El tifón de
la democracia. La democracia se expandirá por Oriente Medio una vez que
florezca en Irak. Las flores todavía tienen que asomarse por entre las ruinas,
antes de eso.
Rebelión en
Basora. Puro deseo de los militares, que esperan una manifestación de apoyo a
sus bombardeos. Una grabación de Al Yazira dio al traste con el engaño.
Violaciones
de la Convención de Ginebra
“Es irónico
cómo, mientras más de 6000 prisioneros políticos palestinos se pudren en
prisiones israelíes, como viene ocurriendo durante los últimos 36 años, el
hecho de que cuatro prisioneros de guerra estadounidenses sean entrevistados en
la televisión pueda hacer que el gobierno estadounidense se acuerde de las
palabras “Convención de Ginebra.”
-- Sam Bahour desde Ramala, Territorios Palestinos Ocupados, el 26 de marzo del
2003
Juegos de
guerra. ¡Vaya, ésta no
es la guerra para la que nos preparábamos!
“El enemigo al que nos enfrentamos es distinto de con el que ensayábamos.”
-- Teniente General William Wallace, V Cuerpo del Ejército de EE.UU., el 28 de
marzo del 2003.
* Rebelión, 5 de
abril de 2003. Paul de Rooij es un economista residente en Londres que no se
pasa el día entero pegado a la televisión -perniciosísimo para la salud mental
de cualquiera- y que agradece los comentarios que le han hecho llegar desde
diversas fuentes. Se le puede contactar a través de proox@hotmail.com Traducido
por Carlos J. Gil Bellosta.
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Notas
[1] Este es un ejemplo no más del desenmascaramiento de la propaganda por parte
de Seymour Hersh. Antes del comienzo de la guerra, los EE.UU. esgrimieron
algunos documentos sobre la venta de “pasta amarilla”, usada en el proceso de
enriquecimiento del uranio, de Níger a Irak. El general Powell sugirió que
ciertos tubos de aluminio, elaborados con una altísima precisión, tenían
idéntico fin. Una vez más, estos retazos de propaganda crasa y simplona fueron
rebatidos en cosa de días gracias a la perspicacia de Seymour Hersh, que
desmontó tales patrañas baratas.
[2] No hay más que leer a Cahal Milmo en “US blames Iraqis in war of words over
slaughter at market” en The Independent el 28 de marzo del 2003 para seguir la
pista de las declaraciones estadounidenses. Se aprecia la hipocresía: por un
sitio alegan que, como el mercado no era un objetivo militar, el misil no podía
ser suyo; por el otro, reconocen que algunos misiles yerran. Esta nueva mentira
será puesta en evidencia al cabo de unos días. Una comparación con el caso del
bombardeo del refugio antiaéreo de Amariya, en 1991, muestra el paralelismo del
flujo actual de mentiras con las que sucedieron a aquel caso. Finalmente, el
enorme agujero que abrió la bomba en el hormigón echó por tierra las excusas de
la propaganda, aunque los EE.UU. siempre sustuvieron que el refugio antiaéreo
era un objetivo militar.
[3] Otra guerra sin la aprobación de los EE.UU.
[4] Para detener la retransmisión basta destruir los repetidores y no es
necesario acabar con los estudios. O habría sido así de querer el Pentágono
acabar con la transmisión sin causar víctimas civiles. Sin embargo, tales
acciones subrayan cómo su supuesto respeto por los civiles es falaz.
[5] A los soldados se les dijo que no se esperaba resistencia. Uno de los
soldados estadounidenses heridos dijo en una conferencia de prensa desde el
hospital alemán en que se recuperaba que sus oficiales le habían dicho que no
habría resistencia.
[6] Respostar entraña sus riesgos, por lo que sería recomendable hacerlo sobre
el Mediterráneo.
[7] La resolución 1441 de la ONU que autoriza el programa de inspecciones fue
diseñado de manera que garantizase un resultado negativo. Los EE.UU., además,
ya estaban bombardeando Irak meses antes de la guerra, mientras los inspectores
desarrollaban su labor. La composición del equipo de inspectores también fue
cuestionado y, por ejemplo, un inspector ucraniano ofreció sus servicios a los
estadounidenses después de comenzada la guerra, mientras que uno de los
inspectores estadounidenses resultó ser el cabecilla de una secta
sadomasoquista. Habría que investigar la carrera de Hans Blix para ver si tuvo
un papel cuestionable en esta representación inútil y, finalmente, mortífera.
¿No fue nominado acaso por los EE.UU.?
[8] Véase la definición de “asunto de almas y corazones” en el glosario de
eufemismos.
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