Mentiras y masacres
Mid-East Realities *
El capitán
Johnson vio al vehículo todo terreno Toyota que se acercaba a los soldados
estadounidenses y les dio ordenes dos veces por radio para que dispararan tiros
de advertencia. Cuando no lo hicieron gritó: "¡Deténganlo, rojo 1, deténganlo!"
causando las mortíferas ráfagas de fuego... El capitán Ronny Johnson [dijo] a
sus colegas: "Acaban de matar a una familia porque no dispararon bastante
rápido un tiro de advertencia". (En realidad murieron horriblemente 10
mujeres y niños. Una madre herida sujetaba desesperadamente a su hijo sangrante
mutilado mientras sacaban las bolsas negras de plásticos.]
Durante años el mejor programa de PBS/TV, "The News Hour" ha servido
como una especie de espectáculo de entrevistas casi-gubernamental para el
establishment estadounidense -sobrecargado de funcionarios públicos, antiguos
funcionarios del gobierno, amigos, colegas, y apologistas. Auspiciado por
grandes corporaciones crecientes y especuladores, producido en la cumbre por un
grupo de personalidades judías pro-israelíes 'liberales' .-Lester Crystal y Dan
Werner los más prominentes entre ellas - "The News Hour" hizo lo suyo
el lunes por la noche cuando el general del Marine Corps, Peter Pace, nada
menos que el jefe adjunto del Estado Mayor Conjunto, se acercó desde el cercano
Pentágono para cumplir con su deber -en este caso encubriendo y engañando.
Y, como es usual en "The News Hour", este alto funcionario
gubernamental fue recibido con sonrisas y halagos, preguntas blanduchas, sin
oposición seria, y por cierto sin que se le hicieran preguntas provocadoras
sobre ningún tema seria... bueno, ya saben.
Mientras tanto, hasta el Washington Post, para no hablar de organizaciones noticiosas
extranjeras que relatan las cosas tal como son. ya comenzaban a informar que la
historia presentada por el general Pace era simplemente falsa -basándose en
informes de testigos presenciales reales. O sus propios comandantes en el
terreno le habían mentido al general o estaba ahí tratando intencionalmente de
mentir y engañar al público estadounidense (que es lo más probable considerando
los precedentes.) Mientras tanto, vergonzosamente, PBS, Jim Lehrer, Lester
Crystal, y el programa casi-gubernamental 'News Hour', hicieron lo que sus
patrocinadores y su gobierno querían que hicieran, para lo que les pagan, y por
lo que los recompensan dándoles cada vez más acceso, más invitados, más
patrocinio, y más premios. ¡Claro!,
después que este encubrimiento en particular fracasó por los informes de
testigos oculares, hoy el Jefe del Estado Mayor Conjunto se apresuró a
presentar una disculpa desganada por matar civiles... pero no dijo nada del
motivo por el cual el general Pace había tratado de ocultar todo el asunto.
Mientras tanto, como acostumbran hacerlo, "The News Hour" presentó a
dos "analistas" de la misma calaña con otro funcionario del Pentágono
para hablar sobre la relación entre los medios y los militares y sobre la
confortable política de "inserción". Todos estuvieron de acuerdo en
que estaba realmente bien, le agradecieron al Pentágono por tanta colaboración,
y compitieron para condenar a Peter Arnett por haber tenido el coraje de decir
la verdad desde Bagdad (y, desde ayer, a propósito, Arnett trabaja para
agencias noticiosas no- estadounidenses).
Claro, el asesinato a granel y despiadado de civiles no comenzó con la masacre
particularmente horrible discutida ayer y hoy, ni terminará con ese
'incidente'. Las dos siguientes informaciones extranjeras, no son más que la
punta del proverbial iceberg.
20 CIVILES MATADOS CUANDO UN ATAQUE DIO EN UNA GRANJA AFP . Lunes 31 de marzo
de 2003. Veinte personas, incluyendo 11 niños, fueron matados cuando un misil
nocturno cayó en una granja cerca de Bagdad, dijeron los parientes el lunes.
Otras 10 personas fueron heridas, según parientes que sobrevivieron el ataque
de la noche del sábado en el que 3 casas en el suburbio Al-Janabiin en el borde
sudeste de Bagdad. Dijeron que los muertes incluyeron también a siete mujeres y
a dos hombres que pertenecían a cinco familias. Los dos parientes fueron los
únicos residentes que escaparon indemnes de las ruinas de las casas, según un
periodista de AFP en el terreno.
...
Los testigos en Al-Janabiin, que mostraron a un periodista de AFP los escombros
causados por el ataque, dijeron que un misil dio en la granja dejando una
huella de destrucción en una amplia área. Periodistas de AFP han visto cinco
incidentes similares en los que civiles fueron las principales víctimas de un ataque
de la coalición, e informaron sobre un mínimo de 70 muertos y docenas de
heridos. Los funcionarios iraquíes han dicho que cientos de civiles han sido
matados y heridos desde el comienzo de la guerra.
....
MARINES DE EE.UU. DISPARAN SOBRE CIVILES EN EL PUNTE DE LA MUERTE
Mark Franchetti, Nasiriya, The Times, RU - domingo 30 de marzo de 2003:
La luz era de un extraño gris amarillento y comenzaba el viento, el comienzo de
una tormenta de arena. El silencio parecía casi inquietante después de una noche
de tiroteos tan intensos que dolían los tímpanos y estallaban los nervios. Mis
pasos se sentían pesados sobre el asfalto caliente y polvoriento mientras
caminaba lentamente hacia el puente en Nasiriya. Me esperaba una escena
horripilante.
Unos 15 vehículos, incluyendo una mini-furgoneta y un par de camiones,
bloqueaban la carretera. Estaban acribillados de balas. Algunos se habían
incendiado y se habían convertido en montones de metal negro retorcido. Otros
ardían todavía.
Entre los restos conté 12 civiles muertos, tirados sobre la carretera o en
zanjas cercanas. Todos habían estado tratando de abandonar esta ciudad sureña
durante la noche, probablemente por temor a morir en los ataques de los
helicópteros y la artillería pesada de EE.UU.
Su error había sido huir por un puente que es crucial para las líneas de
suministro de la coalición y correr hacia un grupo de jóvenes marines de EE.UU.
traumatizados por la guerra, con órdenes de disparar contra todo lo que se
moviera.
El cuerpo de un hombre estaba todavía en llamas. Hacía un ruido silbante.
Metidos en el bolsillo superior tenía gruesos fajos de billetes que se
convertían en cenizas. Tal vez eran sus ahorros.
Más allá, por la carretera, una niñita, de no más de cinco años, con un lindo
vestido naranja y oro, yacía muerta en una zanja al lado del cadáver de un
hombre que puede haber sido su padre. Faltaba la mitad de su cabeza.
Cerca, en un viejo Volga destartalado perforado por agujeros de balas, una
mujer iraquí -tal vez la madre de la niña- estaba muerta, acostada en el
asiento trasero.
Un tanque Abrams de EE.UU. con el apodo Ghetto Fabulous pasó junto a los
cuerpos.
No era la única familia que habían ido por lo que pensaron era su última
posibilidad de encontrar seguridad. Un padre, un bebé y un niño yacían en una
tumba superficial. Sobre el puente mismo un civil iraquí muerto yacía junto al
cadáver de un asno.
Mientras me iba, el teniendo Matt Martin, cuyo tercera hija, Isabella, había
nacido mientras estaba sobre el barco en ruta hacia el Golfo, apareció a mi
lado.
"¿Vio todo
eso?" me preguntó, con los ojos llenos de lágrimas. ¿Vio a esa bebé? Llevé su cadáver y lo
enterré lo mejor que podía, pero no tenía tiempo. Me conmueve verdaderamente
ver que se mata así a los niños, pero no tuvimos alternativa."
El malestar de Martin contrastaba con la amarga satisfacción de algunos de sus
compañeros marines mientras miraban la escena. "Los iraquíes son gente
enferma y nosotros somos la quimioterapia," dijo el cabo Ryan Dupre.
"Estoy comenzando a odiar este país. Espere hasta que agarre a un maldito
iraquí. No, no voy a agarrar ninguno. Simplemente lo voy a matar".
Sólo unos pocos días antes estoy todavía eran los muchachos de pueblos del
interior de ojos brillantes con los que crucé la frontera al comenzar la
operación. Habían conducido hacia Nasiriya, una ciudad estratégica al borde del
Éufrates, en una misión para asegurar una ruta de suministro segura para las
tropas que iban a Bagdad.
Habían esperado una bienvenida, por lo menos una rendición rápida. En su lugar,
se encontraron envueltos en una sangrienta batalla, que culminó en las peores
pérdidas de la coalición en la guerra -16 muertos, 12 heridos y dos marines
desaparecidos, así como cinco muertos y 12 soldados desaparecidos de un convoy
militar -y la humillación de que los prisioneros fueron presentados en la
televisión iraquí.
Hay tres puentes clave en Nasiriya. La proeza de Martin, Dupre y sus compañeros
marines al conquistarlos bajo un fuego intenso fue comparada por estrategas de
oficina la semana pasada con la captura del puente de Remagen sobre el Rin, que
adelantó significativamente la victoria sobre Alemania en la II Guerra Mundial.
Pero también fue la encrucijada en la que la jovial banda de hermanos de EE.UU.
perdió todas sus suposiciones sobre la guerra y se convirtió en temerosos
agresores que hablaban de que quisieran "tirarle atómicas" al lugar.
Nada de este fue previsto en Camp Shoup, uno de los campamentos de tiendas de
los marines en el norte de Kuwait, donde los oficiales del 1ero y 2º batallones de la Task Force Tarawa, la
brigada de 7.000 marines de EE.UU., pasaron largas noches estudiando mapas e
imágenes satelitales antes de la invasión.
El plan parecía claro. Los marines acelerarían sin obstáculos sobre los 200
kilómetros de desierto desde la frontera kuwaití y se acercarían a Nasiriya
desde el sudeste para ocupar un puente sobre el Éufrates. Luego conducirían
hacia el norte pasando por los suburbios de Nasiriya hasta un segundo puente,
sobre el canal Inahr al-Furbati. Finalmente, girarían hacia el oeste y
ocuparían un tercer puente, también sobre el canal. Los marines no penetrarían
en la ciudad misma, ni mucho menos tratarían de ocuparla.
A continuación, la coalición comenzaría a movilizar a miles de soldados y
unidades de apoyo logístico por la carretera 7, que lleva a Bagdad. a 360
kilómetros al norte.
Había una sola preocupación: la "calle de las emboscadas", la ruta
que conecta los dos primeros puentes. Pero la inteligencia sugería que habría
poco o ningún combate porque ese lado oriental de la ciudad era
fundamentalmente "pro-estadounidense".
Yo estaba con la compañía Alpha. Llegamos a los suburbios de Nasiriya
aproximadamente a la hora del desayuno el domingo pasado. Algunos marines
quedaron desilusionados de que estuvieran realizando una misión que parecía
secundaria ante el esfuerzo principal. Pero en un signo ominoso de las cosas
por suceder, nuestro batallón se detuvo en su camino, a 5 kilómetros fuera de
la ciudad.
Llegaron las malas noticias. Antes, esa mañana, un convoy del Ejército de
EE.UU. había sido recibido por un grupo de iraquíes vestidos de civil, que
parecían querer rendirse. Cuando los soldados estadounidenses se detuvieron,
los iraquíes sacaron sus AK.47 y acribillaron a los camiones de EE.UU.
Cinco soldados heridos fueron rescatados por nuestro convoy, incluyendo a uno
que había recibido cuatro tiros. Se pensaba que los atacantes eran miembros de
los fedayin Sadam, un grupo de 15.000 combatientes bajo el comando del
sicopático hijo de Sadam, Uday.
Neumáticos reventados, un charco de sangre, munición usada y fragmentos de
cristales de los parabrisas acribillados marcaban el lugar en el que había
tenido lugar la emboscada. Rápidamente, nuestros AAVs (inglés para vehículos de
ataque anfibios de 23 toneladas) adoptaron posiciones defensivas. Unos 100
marines saltaron de sus vehículos y se pusieron a cubierto en zanjas, apuntando
con sus miras a una casa de adobe. ¿Albergaba francotiradores? Pequeños grupos
de marines se acercaron, cautelosamente, buscando al enemigo. Una docena de
civiles aterrados, sobre todo mujeres y niños, salieron con sus manos en alto.
"Sólo es un puñado de Hajis", dijo un artillero desde su torreta,
utilizando su apodo para los árabes. "Una mierda de mujeres y niños, es
todo."
Helicópteros de ataque Cobra y Huey comenzaron a disparar misiles contra
objetivos al borde de la ciudad. Se levantaron nubes de humo cuando la
artillería pesada hizo temblar la tierra bajo nuestros pies.
El fuego de ametralladoras pesadas resonó sobre el inmenso depósito de basura
que marca la entrada de Nasiriya. De repente devolvieron el fuego desde tres
grandes tanques de petróleo de una refinería. Volvieron a llamar a los Cobras,
y dentro de segundos rugieron sobre nuestras cabezas, disparando misiles en
nubes de fuego púrpura de trazadoras.
Hubo varias fuertes explosiones. Llamas subieron al cielo desde uno de los
tanques de petróleo. Los marines pensaron que lo que quedaba de resistencia
había sido aplastada. "Vamos, vamos," gritó uno de los oficiales.
Más de 20 AAVs, varios tanques y unos 10 Hummer cargados con lanzamisiles
antitanque montados sobre el techo se prepararon para penetrar. Apretados en su
interior había unos 400 marines. La tensión aumentó cuando cargaron sus armas y
sacaron sus cabezas por el lado de los AAVs a través del techo abierto, con sus
M-16 apuntando en todas direcciones.
Al partir hacia la puerta oriental de la ciudad no había ningún indicio del
caos que nos esperaba en la calle. Unos pocos habitantes vestidos en harapos contemplaban
el impresionante espectáculo de la máquina bélica de EE.UU. en movimiento.
Nadie saludó.
Lentamente nos acercamos al primer puente. Había fuegos a ambos lado de la
carretera. Los Cobra habían destruido un camión militar iraquí y un tanque T55 posicionados
cerca de una excavación. Fuertes explosiones venían del interior del tanque al
estallar su munición y granadas pesadas. Con cada explosión subió un anillo
grueso y perfecto de humo negro por la torreta.
Un puesto de defensa iraquí yacía abandonado. Los Cobras volaron sobre un oasis
de palmeras y casas desiertas de ladrillos y adobe. Avanzamos sobre el puente,
y al cruzar el Éufrates, vimos un gran mural de Sadam. Algunos marines sacaron
sus cámaras desechables.
Repentinamente, al acercarnos a la calle de las emboscadas al lado opuesto del
puente, estallaron los AK-47. Nuestros AAVs comenzaron a zigzaguear parar
evitar ser alcanzados por granadas propulsadas por cohetes (RPG)
La calle se ensanchó al llegar a una plaza, con una mezquita y un retrato de
Sadam al lado izquierdo. Los vehículos dieron vuelta, adoptaron una posición
defensiva, adosando sus partes traseras, y comenzaron a recibir el fuego.
Atrapados, los marines devolvieron el fuego con lanzadores automáticos de
granadas de 40 mm, un arma tan poderosa que puede pasar a través de gruesos
muros de ladrillos y matar a todo el que esté a una distancia de 6 metros de
donde den las granadas.
Yo estaba en un AAV con el número A304, apodado cariñosamente Desert Caddy. Se
estremecía cuando Keith Bernize, el artillero, disparaba una andanada tras la
otra, cada cual más ensordecedora, contra posiciones de sacos de arena que
protegían a lo que sospechaban eran combatientes fedayin. Su caja de munición
de acero repiqueteaba con el sonido de los cascos y cartuchos vacíos.
Bernize, que siempre lleva una foto escaneada de su hija aún no nacida,
disparaba a los objetivos desde detrás de una torreta, atisbando a través de
estrechos visores de vidrio reforzado. Gritaba a sus hombres que le
suministraran más munición. Cuatro marines, parados a los cuatro extremos de
los AAVs, precariamente colocados en cajas de munición, disparaban sus M-16.
Con caras cubiertas de sudor, los oficiales gritaban ordenes en sus radios de
campaña, dando coordinados de las posiciones enemigas. Unos 200 marines,
totalmente expuestos al fuego enemigo y obstaculizados por sus pesadas armas,
sus abultados paquetes de munición y sus trajes NBC, corrían por la calle,
refugiándose detrás de un largo muro de ladrillos y montículos de tierra. Un
equipo de francotiradores apareció a unos metros de nuestro vehículo.
El intercambio de fuego era continuo. Estuvimos atrapados durante más de tres
horas mientras los iraquíes se refugiaban dentro de las casas y un hospital, y
detrás de las esquinas de las calles, disparándonos una andanada de munición.
A pesar de la abrumadora potencia de fuego de los marines, alcanzar a los
iraquíes no fue cosa fácil. Los fusileros no llevaban uniformes y habían
planificado bien su emboscada -almacenando armas en docenas de casas, entre las
cuales se movían libremente, pretendiendo ser civiles.
"Es una situación mala", dijo el primer sargento James Thompson, que
andaba corriendo con una pistola de 9 mm en la mano. "No sabemos quién nos
dispara. Incluso están utilizando mujeres como exploradores. Las mujeres salen
y nos hacen señas, o alzan las manos. Nos quedamos quietos, pero al instante
vemos que están mirando nuestras posiciones y delatándolas a los combatientes
que están ocultos detrás de la esquina de la calle. Es muy difícil distinguir
entre combatientes y civiles."
Al otro lado de la plaza, civiles auténticos corrían para salvar sus vidas.
Muchos, incluyendo niños, fueron ametrallados en el cruce de fuego. En una
escena surreal, un padre y una madre estuvieron en un balcón con sus niños en
brazos para permitirles una mejor visión de la batalla abajo. Unos minutos más
tarde varios obuses de mortero estadounidenses cayeron delante de su casa. Con
toda probabilidad, la familia está muerta.
El combate se intensificó. Un combatiente iraquí apareció desde detrás de un
muro de sacos de arena a 500 metros de nuestro vehículo. Varias veces logró
disparar su lanza granadas contra nuestras posiciones. Bernize y otros
artilleros dispararon docenas de proyectiles contra su escondite, haciendo
grandes agujeros en una casa y levantando gruesas nubes de polvo.
....
A unos pocos cientos de metros por la calle de la emboscada, hubo una
carnicería. Un AAV de la compañía Charlie aceleraba de vuelta hacia el puente
para evacuar a algunos marines heridos cuando le dieron dos RPGs. El pesado
vehículo se estremeció pero resistió las explosiones.
Entonces los iraquíes volvieron a disparar. Esta vez el cohete penetró el
vehículo por el techo abierto. La explosión fue mortífera, hecha 10 veces más
potente por la munición almacenada.
Los restos seguían humeando en medio de la calle. Salté desde la escotilla
trasera de nuestro vehículo, protegiéndome brevemente detrás de un muro. Cuando
llegué al AAV destruido, la escena era horrenda.
La pesada, gruesa, rampa trasera había sido reventada. Había charcos de sangre
y trozos de carne por todas partes. Una pierna amputada, todavía con un bota
para el desierto, yacía sobre lo que quedaba de la rampa, entre naipes, una
revista, tarros de cerveza y un osito de peluche.
"Están muertos, están muertos. Oh, Dios mío. Entra ahí. Entra ahí ahora y
sácalos", gritó un artillero en un estado casi histérico.
Hubo pánico y confusión mientras un grupo de jóvenes marines, maldiciendo y
gritándose órdenes mutuamente, sacaron un cuerpo mutilado.
Dos hombres lucharon por levantar el cuerpo sobre una camilla y por ponerlo en
un Hummer, pero no cabía, así que la camilla quedó casi vertical, con la pierna
del muerto, parcialmente eliminada por la explosión, colgaba en el aire.
"No deberíamos estar aquí", dijo el teniente Campbell Kane, 25 años,
nacido en Irlanda del Norte. "No podemos conservar esto. Están tratando de
hacernos entrar en la ciudad y no tenemos bastante culo para conservar esto.
Necesitamos más tanques, más helicópteros."
Más cerca del AAV destruido, otro joven marine estaba transfigurado de miedo y
repetía permanentemente, "Oh, Dios mío, no puedo creerlo. ¿Viste su pierna? Se la volaron. Se la
volaron".
Dos helicópteros CH-46, apodados Frogs (Ranas), aterrizaron a unos pocos
cientos de metros de distancia en medio de un tiroteo para llevarse a los
muertos y heridos.
Si al principio los marines se sentían limitados por las ordenes de proteger a
los civiles, ahora la batalla se había vuelto tan intensa que quedaba poco
tiempo para cortesías. Se ordenó a los helicópteros Cobra que dispararan a una
serie de casas cercana a nuestras posiciones. Hubo masivas explosiones, pero el
fuego enemigo apenas disminuyó.
Detrás de nosotros, hasta cuatro AAVs que habían sido conducidos abajo, a lo
largo de los bancos del Éufrates estaban atascados en el profundo barro y bajo
fuego.
Cerca de las 13 horas, después de tres horas de intenso combate, se dio la
orden de reagruparse y de tratar de salir de la ciudad en un convoy Varios
marines que habían perdido sus vehículos se apretaron en el fondo del nuestro.
Aceleramos por la calle de la emboscada a toda velocidad, cerca de una fila de
casas. "Mi conductor fue alcanzado". dijo uno de los marines que se
nos había unido, su cara y uniformes cubiertos de barro. "Fui a tratar de
ayudarle cuando le dio otra RPG o un obús. Ni sé cuantos amigos he perdido. No
me importa si le lanzan atómicas a esta maldita ciudad. Desde una casa nos
hacían señas mientras nos disparaban con AKs desde la siguiente. Fue
insano".
Hubo alivio cuando finalmente cruzamos el segundo puente al noreste de la
ciudad a mediados de la tarde. Pero iba a haber más horror. Junto a los restos
humeantes de otro AAV estaban los cuerpos de otros cuatro marines, tirados en
el barro y cubiertos con ponchos de camuflaje. Había trozos de cuerpos por
todas partes.
Uno de los muertos era el segundo teniente Fred Pokorney, 31 años, un oficial
de artillería de marines del estado de Washington. Era un tipo grande, cuyo
uniforme que le quedaba mal era el objeto de muchas bromas. Debía haber sido un
día especial para Pokorney. Después de 13 años de servicio, lo iban a promover
a primer teniente. Los hombres de la compañía Charlie habían acordado que todos
le iban a dar la mano para celebrarlo en cuanto cruzaran el segundo puente, la
misión cumplida.
No sucedió. Pokorney pasó el segundo puente y unos pocos cientos de metros por
una autopista que pasaba por una planicie polvorienta antes de que su vehículo
fuera emboscado. Pokorney y sus hombres no tuvieron posibilidad alguna.
Cargados completamente con munición, su camión explotó en medio de la
carretera, sus restos ardieron durante horas. Pokorney fue alcanzado en el
pecho por una RPG.
Otro hombre que murió fue Fitzgerald Jordan, un sargento de Texas.
....
A la mañana siguiente los hombres de la compañía Alpha hablaron de los combates
durante MREs (meals ready to eat [comidas listas para comer]) Ahora estaban
aprensivos y reaccionaban nerviosamente a cualquier movimiento alrededor de sus
refugios. Sospechaban que los coches civiles, incluyendo los taxis, habían
ayudado a llevar suministros al enemigo dentro de la ciudad. Cuando veían a
coches acelerando entre dos calles, hacían llamados frenéticos por la radio para
obtener permiso para "matar a los vehículos". Veinticuatro horas
antes les hubiera sido casi ciertamente denegado: ahora lo recibían.
Inmediatamente, el nivel de fuerza aplicado a los vehículos civiles fue
abrumador. Los tanques fueron colocados en la ruta y los AAVs fueron alineados
a un lado. Varios taxis fueron destruidos por fuego de helicópteros mientras
iban por la calle.
Un camión lleno de sacos de trigo cometió el fatal error de conducir a través
de las líneas de EE.UU. Se dio la orden de disparar. Varios AAVs lo atacaron
con una barrera de fuego de ametralladoras, acribillando el parabrisas con por
lo menos 20 agujeros. El conductor fue matado instantáneamente. El camión viró
bruscamente por la ruta y cayó en una zanja. Corrió el rumor de que el
conductor había estado armado y que había disparado a los marines. Caminé hasta
el camión, pero no pude encontrar traza alguna de un arma.
Fue el comienzo del día que causó numerosas víctimas civiles. Después del
camión, vino otro por el camino. De nuevo los marines dispararon. Dentro,
murieron cuatro hombres. Iban con otros 10 civiles, sobre todo mujeres y niños
que fueron evacuados, llorando, con sus ropas salpicadas de sangre. Horas más
tarde un perro, de propiedad del conductor muerto, seguía a su lado.
....
Al volver a caer la noche, hubo mucho tensión; los marines temían una
emboscada. Dos tanques y tres AAVs fueron colocados al extremo norte del tercer
puente, con sus cañones apuntando hacia Nasiriya, y recibieron órdenes de
disparar contra todo vehículo que se moviera hacia las posiciones de EE.UU.
Aunque los civiles a pie pasaron a salvo, la política era disparar contra todo
lo que se moviera sobre ruedas. Inevitablemente, los civiles aterrorizados
manejaban velozmente para escapar: los marines consideraban que esa velocidad
era una amenaza y disparaban. Durante la noche, con nuestros dientes apretados,
escuchamos una docena de veces a las ametralladoras de loa AAVs abriendo fuego,
cortando a través de coches y camiones como si fueran de papel.
A la mañana siguiente vimos el resultado de esa orden -los civiles muertos, la
niña en su vestido naranja y oro.
De repente, algunos de los jóvenes que habían entrado a Irak conmigo me
recordaron a la generación de sus padres, a los brutos de gatillo fácil de
Vietnam. Cubiertos en el barro de las violentas tormentas, estaban agotados y
peligrosamente agresivos.
....
* MER - www.MiddleEast.Org - Washington - 1 de abril de 2003.
En Rebelión. Traducido
por Germán Leyens
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