Acción, no especulación
Entrevista de Cynthia Peters a Noam Chomsky
*
¿Puede predecir algo de lo que pueda pasar en las próximas
semanas?
Si hay algo
obvio en la historia de la guerra, es que se puede predecir muy poco. Pero lo que
va a desatarse no es una guerra. La desigualdad de fuerzas es tan grande que no
se puede aplicar el término "guerra". No llamaríamos combate de boxeo
a uno donde el campeón del mundo se sube al ring con un niño de guardería. Así
que lo que va a suceder es altamente predecible, del mismo modo que se pudo
predecir y se predijo (aquí mismo, por ejemplo) que los talibanes serían
derrocados fácilmente.
Yo creo que
los superhalcones están en lo cierto. Habrá un ataque devastador y la sociedad
se derrumbará. Lo que pase después en Irak no lo sabe nadie. Ni lo que puede
suceder en otros sitios, incluido aquí. No existen razones para dudar del
sentir universal de que un ataque contra Irak aumentará la amenaza del terror y
el desarrollo y uso de armas de destrucción masiva. Y la amenaza es seria, como
se ha sabido durante años, mucho antes del 11 de septiembre. Quizás sea
suficiente con citar la conclusión principal del prestigioso grupo de trabajo
Hart-Rudman, patrocinado por el Consejo de Relaciones Exteriores, en su trabajo
America: Still Unprepared, Still in Danger (América: Aún no está preparada, aún
está en peligro): la amenaza de "ataques terroristas catastróficos sobre
suelo estadounidense" es grave, y "la necesidad de una acción
inmediata -para contrarrestar la amenaza- se hace más urgente ante la
posibilidad que tiene EE.UU. de ir a la guerra con Irak". Las razones se
han explicado repetidamente y son bastante obvias sin tener que recurrir a
expertos.
2. ¿Existe alguna posibilidad de que Blair se
eche atrás en estos momentos, y si es así, cree que Bush seguiría en solitario?
Blair se
encuentra bajo una gran presión interna, y lo mismo le ocurre a otros miembros
de la coalición de países aliados. Es casi imposible pasar por alto que las
manifestaciones masivas de febrero alcanzaron con diferencia un tamaño e
intensidad mayores en los países cuyos gobiernos se alineaban con Washington
-España, Italia e Inglaterra-, en todos los casos con una gran oposición
popular. En Italia se ha llegado a casi un 90 por ciento de oposición a la
guerra, y casi lo mismo sucede en España. En la encuesta internacional de
Gallup publicada en enero, el apoyo a la guerra de Bush y Powell apenas alcanzó
un 10 por ciento en lugar alguno, lo que quiere decir que es inexistente entre
la población. Si estados totalitarios tienen que prestar atención a la opinión
pública, mucho más aún lo tienen que hacer las sociedades más democráticas. Si
Gran Bretaña se echa atrás, que es poco probable pero no inconcebible, la
administración de Bush deberá tomar decisiones difíciles, decisiones que ha
intentado prevenir haciendo casi lo imposible para no poder evitar la guerra.
Aún así, nada es seguro en los asuntos humanos.
3.
Suponiendo que la guerra llegue, ¿Debería sentirse deprimido el movimiento pacifista
por su ineficacia?
Eso es como
sugerir que los abolicionistas, o los defensores de los derechos de los
trabajadores, de las mujeres, u otros grupos preocupados por la libertad y la
justicia, se tuvieran que haber sentido deprimidos por su incapacidad para
lograr sus objetivos, o por no haber hecho progresos para alcanzarlos durante
largos períodos de tiempo. La reacción adecuada es intensificar la lucha. En
este caso, deberíamos reconocer que el movimiento pacifista no tiene
precedentes en cuanto a su dimensión, por lo que existe una mejor base para
seguir trabajando, y que los objetivos deberían ser más a largo plazo. Una gran
parte de la oposición a la guerra de Bush se basa en el reconocimiento de que
Irak es sólo un caso especial de la "ambición imperial", que es
ampliamente condenada y a la que se teme con razón. Ese es el origen de buena
parte de la oposición sin precedentes a la guerra de Bush justo en el corazón
del establishment, aquí y en todos lados. Incluso la prensa informa ahora acerca
de los "urgentes y preocupantes" mensajes que se envían a Washington
desde las embajadas estadounidenses de todo el mundo avisando de que
"mucha gente en el mundo piensa cada vez más que el presidente Bush es una
amenaza mayor para la paz mundial que Sadam Husein (artículo principal de The
Washington Post). En realidad, esto viene desde los años de Clinton, pero se ha
vuelto más importante hoy, y con razón. La amenaza es real y el mejor lugar de
contrarrestarla es aquí. Pase lo que pase en Irak, los movimientos populares
aquí deberían sumar fuerzas para hacer frente a esta amenaza que es mucho más
grande y continua, que seguramente va a tomar nuevas formas y que,
literalmente, está poniendo en cuestión el futuro de la especie humana. Aparte,
los movimientos populares deberían movilizarse para lograr que la gente de Irak
obtenga los mejores resultados posibles, y no sólo allí, claro. Hay mucho
trabajo por hacer.
4. ¿Incluye la agenda de EE.UU. la democracia
para Irak y otros países?
Si depende de
Washington, lo mejor que se puede esperar es la clase de "democracia"
que los actuales líderes políticos -principalmente reaganianos reciclados-, y
otros en el poder, han instaurado en otros lugares bajo sus dominios: América
Central y el Caribe, por mencionar una región que proporciona abundante
testimonio de la última vez que controlaron el gobierno, en la década de los
ochenta y, de hecho, durante más de un siglo. Pero bajo la influencia popular,
son posibles otros resultados. Después de todo, no vivimos en una dictadura
militar. Podemos considerarnos muy privilegiados en comparación. Hay muchas
oportunidades para alterar la agenda estadounidense.
5. ¿En qué medida cree que se verá afectada la capacidad
de EE.UU. de llevar a cabo esa agenda por la oposición a la guerra de sus
aliados tradicionales?
Es difícil de
decir. Supongo que los demás países serán incluso más reacios a tratar con las
ruinas que deje el ataque de EE.UU. de lo que han sido en otras ocasiones, lo
que no promete nada bueno para Irak o la región. Pero nuestra principal
prioridad no debería ser especular sobre eso. La cuestión más importante es
cómo podemos alterar la agenda.
6. ¿Puede describir cuáles podrían ser los
cambios, si los hubiera, en el alineamiento de poder entre el resto de las
naciones mientras EE.UU. sigue con su política unilateral? ¿Cuáles serían las implicaciones de la OTAN?
EE.UU.
siempre ha mantenido una posición ambivalente sobre la unificación europea.
Esto tiene ventajas obvias para la economía y el poder estratégico de EE.UU.,
pero siempre ha habido preocupación de que Europa pudiera hacerse demasiado
independiente. Además, el sistema social de mercado en Europa se ha considerado
siempre una amenaza, más bien en la forma en que se le ha temido al sistema de
atención sanitaria canadiense: como un "virus" que podría
"infectar" a la población estadounidense, si tomamos prestada la
terminología de los estrategas de EE.UU. cuando se disponían a aplastar el
desarrollo social y económico independiente por todo el tercer mundo. Estas
preocupaciones han motivado las políticas estadounidense en relación con Europa
(así como con Japón y otros países) desde la Segunda Guerra Mundial, adoptando
constantemente nuevas formas. Así fueron expresadas, por ejemplo, por Henry
Kissinger en su discurso "El año de Europa" en 1973 cuando informó
que Europa sólo tenía "responsabilidades regionales" dentro de un
"marco general del orden" dirigido por el gobierno de EE.UU.
La OTAN se concibió,
en parte, como una forma de asegurar el control estadounidense sobre Europa, no
sin ayuda de sectores de las élites europeas, quienes despreciaban el sistema
social de mercado y temían la independencia de Europa por las mismas razones
que sus homólogos de hoy. EE.UU. está totalmente a favor de la entrada de los
países de Europa del Este en la Unión Europea por estas mismas razones.
Washington espera tener suficiente control sobre ellos para que debiliten las
tendencias hacia la independencia de Europa. Y existe una exultación evidente
ante la posibilidad de que sus reservas de mano de obra barata y fácilmente
explotable minen el estado de bienestar europeo y los derechos de los
trabajadores y conduzcan a Europa al modelo estadounidense de salarios bajos,
gran carga de trabajo, beneficios y seguridad laboral limitados, alta
concentración de bienes y un rendimiento económico general similar al de
Europa. Y eso tiene un atractivo innegable también para el sector empresarial
europeo.
Se trata de
factores a largo plazo. Nadie puede asegurar cómo se desarrollarán ni cuál es
la influencia que tendrán sobre ellos los movimientos populares.
Y eso es
simplemente Europa, no todo el mundo. Durante más de 30 años el mundo ha sido
económicamente "tripolar", con tres grandes centros de poder,
incluyendo Asia, con base en Japón, y ahora el papel cada vez mayor de China.
Eso suscita toda clase de preguntas. Demasiado intrincado para proseguir aquí.
7. ¿Hay algo diferente que el amplio movimiento
global por la paz y la justicia debería estar haciendo cuando vamos a entrar en
esta nueva era post-Irak?
Sus
prioridades deberían ser las mismas que las de antes, por lo menos por lo que
veo. También creo que es una exageración hablar de una "nueva era
post-Irak", excepto con relación a la región en sí y a la afirmación de la
"ambición imperial" que es causa de profunda preocupación en el
mundo, con razón, incluso dentro del establishment estadounidense.
8. Si la
administración de Bush lleva a cabo sus planes de guerra junto con una
coalición de países aliados, ¿qué significará esto para el futuro de la
ONU?
Al igual que
otras cuestiones, eso es algo que tenemos que decidir nosotros. La especulación
es poco productiva, ya que las respuestas dependerán en gran parte de lo que
hagamos dentro del país más poderoso de la historia mundial.
La ONU nunca
ha sido capaz de actuar más allá de los límites impuestos por las grandes
potencias, que quiere decir básicamente EE.UU. La administración actual, en su
fase reaganiana, anunció clara y explícitamente que la ONU, el Tribunal
Mundial, el derecho internacional y otras instituciones del orden mundial eran
irrelevantes a menos que apoyaran el recurso a la violencia de EE.UU. El
Departamento de Estado explicó que como algunos países no están de acuerdo con
nosotros, se reservaría la decisión de qué entra dentro de la
"jurisdicción nacional" de EE.UU. En el caso en cuestión, se refería
a la campaña terrorista internacional de Washington contra Nicaragua. Los
reaganianos no estaban haciendo algo nuevo, claro está, pero la suya fue una
expresión inusualmente descarada de la doctrina de desprecio reinante para
cualquiera que se pusiera en el camino. El hecho de que todo esto haya sido
eliminado de la historia oficial (y no fuera informado en su momento) no lo
hace irreal. Si la libertad y la democracia fueran valores considerados por los
sectores de la élite aquí, todo esto se enseñaría en la escuela primaria.
Prácticamente el mismo liderazgo político se encuentra de vuelta en el poder, y
en su fase actual son mucho más extremistas y directos en decirle al mundo que
no estorbe: o nos autorizáis a hacer lo que queremos y permanecéis
"relevantes" u os negáis a hacerlo, en cuyo caso haremos lo que
queramos de todas formas y vosotros formaréis parte del basurero de la
historia. No se puede ser más claro, y se entiende bastante bien en todo el
mundo. Que estos planes tan claramente anunciados puedan ser implementados es
algo que tenemos que determinar nosotros. No tiene sentido especular.
9. ¿Cree que estaríamos viendo la misma política
si Al Gore hubiera salido presidente en las elecciones del 2000?
No es fácil
decirlo. Tomemos los momentos álgidos del liberalismo estadounidense, las
administraciones de Kennedy y Johnson. ¿Fueron menos violentas y agresivas, menos
propensas a llevarnos a la destrucción mundial que sus predecesores y los que
les siguieron en su cargo? No es fácil llegar a esa conclusión. Creo que
hubiera habido algunas diferencias en este caso, en especial en relación a la
política nacional. La administración de Bush está intensificando el abuso de
poder sobre la población general que llevaron a cabo en los años ochenta. Al
igual que entonces, estas políticas, naturalmente, son muy poco populares y
sólo pueden sustentarse en el poder manteniendo a la población atemorizada. Más
o menos como en los ochenta. Están siguiendo el mismo guión muy de cerca. Eso
lleva a una política más agresiva y violenta y a una postura de confrontación
en política exterior. Con una agenda nacional un poco diferente, los
"nuevos demócratas" del tipo de Gore serían menos propensos a adoptar
tales medidas para mantener a la población bajo control. Por otra parte, son
menos resistentes a los ataques de elementos estatistas reaccionarios (llamados
"conservadores" en la retórica política). Eso les podría conducir
hacia una política más agresiva para desviar las acusaciones de falta de
"vigor" o "patriotismo" y del resto de la diatriba
familiar. Así que, es difícil de decir. Y de nuevo, una buena parte de la
respuesta a la pregunta es para que nosotros la determinemos y no para que
especulemos con ella.
* Znet, 9 de marzo de 2003.
Traducido por Fran Bastida y revisado por Leónidas Leipzig.
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