Nuevas Viejas Guerras
Charles R. Páez Monzón *
EE.UU. es la
superpotencia global con un poder militar, un liderazgo tecnológico y una
economía preeminentes. Decide una guerra preventiva contra Irak como líder unipolar
de una reducida alianza y ejerce su poder sin atender al Consejo de Seguridad
de la ONU. Asia Oriental es su región estratégica y enfrenta teatros de guerra
dispersos por el planeta. No tiene parangón, salvo la UE. y China. Su
estrategia es la de prolongar las reglas de una paz americana global.
Es la segunda
nueva guerra del s. XXI. Amenazado por el terror de las ADM, donde no cabe
soberanía, ve vulnerada su seguridad nacional. Pero la otra cara de la amenaza
es energética y monetaria. Arriesga el sistema y el orden internacional que
creo la hegemonía post II guerra mundial. Aquí cada quien debe ser soberano.
Su
vulnerabilidad y dependencia de importaciones de crudo se asemejan a las de
1973 y 1979. EE.UU. esta amenazado por las iniciativas monetarias en el mercado
petrolero global que intentan reordenar el sistema monetario y financiero
internacional. EE.UU. quiere frenar la crisis monetaria que le crearía un nuevo
orden internacional. Dos de esos frentes de geopolítica se refieren al mercado
petrolero global. La crisis energética anuncia una interrupción de suministros
de energía acompañada de aumentos en los precios del crudo. Vientos de
declinación del crecimiento, inflación, desempleo y desinversión.
El dólar es
la moneda de reserva global y es una petro-moneda. Nixon acabo con la
bipolaridad al abandonar el patrón oro acordado en la posguerra. El comercio
global es un bazar de mercancías. La moneda que media el intercambio es el
dólar y esa mediación es un ciclo vicioso. EE.UU. imprime papel moneda dólar
confiable y los países del mundo global producen bienes y servicios que el
dólar puede comprar. Por lo que sus bancos centrales deben guardar reservas de
dólares para comprar petróleo y pagar deuda. Es para todos la moneda de
reserva, por ser petro-moneda.
Irak en el
2002 adopto al euro como moneda para realizar sus transacciones petroleras
cuando equivalía a 0,80 dólar. Corea del Norte lo acaba de hacer. Irán lo
estudia. El dólar se ha depreciado 17% frente al euro desde entonces. Es una
endemia que puede alcanzar al fundamentalismo saudi. EE.UU. apunta a impedir
que la OPEP lo adopte como moneda de su mercado. Esta es el desencadenante de
la posible crisis monetaria que aterra a los EE.UU. El momentum para esa
posibilidad es la incorporación de Noruega y Gran Bretaña a la UE. El precio
Brent del mar del Norte, que es la referencia dominante, se haría en euros.
Habría pandemia.
La OPEP
aceptaría el precio Brent en euros y los Estados productores y consumidores
colocarían sus bancos centrales en la zona euro. El dólar se depreciaría
abruptamente, habría un colapso internacional de la moneda y la inflación se
dispararía, los mercados de inventario de capital y los fondos extranjeros
saldrían de EE.UU. hacia la zona del euro. Por allí empezaría un escenario de
crisis económica global en la que se esta sucediendo un cambio de roles. La UE
tomara el lugar e los EE.UU. La imposición de esta nueva realidad monetaria
puede poner fin a la hegemonía monetaria de los EE.UU. en el mercado petrolero
global. La solución es un reacomodo gradual. Y todo parece que Saddam y el
fundamentalismo están apurados en atropellar los cambios. Todo el juego se ha
puesto de manifiesto en el Consejo de Seguridad de la ONU. Un nuevo orden
mundial esta naciendo.
Chávez juega
a diversificar sus reservas monetarias hacia un esquema dual de dólares y
euros. Para estar en concierto usa el trueque del petróleo con 12 países
latinoamericanos. Venezuela esta inserta en esa geopolítica. No me parece mal.
Esta
geopolítica del petróleo es lo que explica la alianza EE.UU., Gran Bretaña y la
división del Consejo de Seguridad de la ONU. Es una nueva guerra monetaria en
el mercado del petróleo. Para los vivos es preventiva. Definitiva para los
otros.
* Venezuela
Analítica, 4 de abril de 2003.
Regresar a la Página
Vigente de América Semanal...