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Cuestiones de América

 

EN LOS ESTADOS UNIDOS 
Saddam Ganó la Guerra del Golfo 2; Viva la Guerra del Golfo 3

Saul Landau *

 

George W. Bush lanzó la Guerra del Golfo 3 el 27 de marzo.  ¿Confundido?  Estados Unidos ganó la Guerra del Golfo 1 al limitar su objetivo a liberar a Kuwait, es decir, detener el asalto antes de invadir a Irak.

Estados Unidos perdió la Guerra del Golfo Número 2 el 26 de marzo, una semana después de que comenzara, cuando no pudo cumplir sus objetivos.  Los más altos funcionarios de EE.UU. habían asegurado a un nervioso público en el país y en el exterior que su operación quirúrgicallevaría a las tropas estadounidenses a Bagdad en una semana.  Debido a que los iraquíes odian a Saddam con tanto o más ahínco que George W. Bush, darían la bienvenida de alfombra roja a sus libertadores estadounidenses, británicos y australianos.

A medida que avanzaban rápidamente por el sur de Irak en los primeros tres días, la población chiita debía haber bailado de alegría en las calles no más ver los vehículos blindados Bradley.  Simultáneamente, la siempre perfecta tecnología estadounidense, después de localizar al demonio en jefe en uno de sus cubiles, eliminaría al odiado Saddam. El misil llegó al objetivo, pero Saddam no estaba allí.

Así que el gobierno que debía caer no lo hizo. Como resultado, los niños y niñas y los hombres y mujeres de todas las edades no hicieron llover besos -- o al menos sonrisas -- sobre las tropas de EE.UU. a medida que éstas liberaban una ciudad tras otra hasta llegar finalmente a Bagdad.  Durante este fácil paseo las fuerzas de la coaliciónpueden haber perdido algunos efectivos debido a accidentes y al fuego amigo, como en Granada, Bosnia y hasta Afganistán, pero los iraquíes no pelearían realmente.  Por tanto, nosotros no tendríamos muchas bajas y atribuiríamos un número limitado de muertes de civiles iraquíes a la propia causa de la libertad.  Estados Unidos mostraría a las decenas de miles de cobardes prisioneros de guerra iraquíes que se rendirían sin disparar un tiro.

Evidentemente Bush y Rumsfeld creyeron en este escenario de la Guerra del Golfo 2.  Se burlaban de los generales negativos que exigían más tropas y refuerzos para sitiar Bagdad.  Rummy estaba seguro que los golpes aéreos con sus bombas de alta tecnología y sus misiles dirigidos serían suficientes.  Ellos sabían, a partir de sus estudios de libros y artículos seleccionados escritos por sus mentores ideológicos neo conservadores que los iraquíes se rendirían y no pelearían después de que los explosivos de EE.UU. mostraran su poder, así que ¿para qué hacen falta tantas tropas?  Los brillantes asesores, el subsecretario de Defensa Paul Wolfowitz , y Richard Perle, quien recientemente renunció como jefe de la Junta Asesora de Defensa, y otros intelectuales hablan inventado una historia convincente, una que incluía la muy mencionada teoría de dominó. Ellos convencieron a los de menos IQ, como Rummy, quienes a su vez, quienes a su vez convencieron al presidente, aún más limitado intelectualmente.

La victoria relámpago en Irak traería un efecto dominó.  El colapso de Saddam provocaría de alguna manera que las no democracias caerían en toda la región.  Los pueblos árabes reemplazarán mágicamente sus viejos regímenes corruptos por democracias al estilo de EE.UU. -- con ayuda de nuestras tropas, por supuesto.  Este proceso de derrocamientos sucesivos representaría lo opuesto de la vieja teoría de Viet Nam en los años 60, que suponía que si Estados Unidos perdía Viet Nam a manos de los Rojos (esto suponía que tuviéramos a Viet Nam), una serie de otros gobiernos caerían  víctimas del comunismo.

El hecho es que los que inventaron esta fórmula utópica ¡nunca han peleado en una guerra!  Si tuvieran experiencia de combate, quizás no hubieran cometido el clásico error de los expertos arrogantes y totalmente sin experiencia de subestimar a su enemigo.

Luego la realidad iraquí golpeó en la frente a Bush y sus amigos.  En vez de rendirse en masa, los combatieres regulares e irregulares iraquíes resistieron.  Los tecnológicamente invencibles vehículos de combate Bradley se quedaron sin gasolina -- su talón de Aquiles -- porque el ejército no pudo extender sus líneas de suministro a la misma velocidad que avanzaban los convoyes blindados.

Ni las tropas que avanzaban rápidamente podían proteger su retaguardia cuando los francotiradores iraquíes comenzaron a acosarlos. Sí que avanzaron rápidamente por el desierto, pero las otras piezas del rompecabezas del plan no se materializaron. Así que a cincuenta millas de Bagdad todo el proceso tuvo que detenerse y esperar por refuerzos y soportar una semana de fuego enemigo y bajas de los nuestros.

El pueblo iraquí respondió como la mayoría de los pueblos cuando los extranjeros invaden su país.  Se encabronaron y combatieron.   Los medios hasta publicaron fotos de iraquíes que regresaron de otros países para luchar por su patria.  ¿Han olvidado los planificadores cómo resistió el pueblo soviético a los nazis, aún cuando Stalin posiblemente haya sido un tirano  más sangriento que Saddam?  ¿O cómo en 1940 los débiles finlandeses resistieron la invasión soviética?  ¿O que el pueblo de Creta, prácticamente desarmado, combatió a los invasores alemanes en la 2da. Guerra Mundial?  ¿Olvidaron los intelectuales que formularon los planes de la Guerra del Golfo 2 leer acerca de estos ejemplos e incontables más?

Claro, hay muchos iraquíes que quieren deshacerse de Saddam, pero a no ser que surja alguna apelación en masa por parte de Bush para el pueblo iraquí, no veo evidencia de que ellos quieran que una invasión dirigida por EE.UU. les haga el trabajo.

Cuando visité Irak en septiembre del 2002, varios iraquíes me hablaron calladamente de su odio por Saddam, pero también comentaron su extrema desconfianza de las intenciones de EE.UU.  Yo nunca estaría de acuerdo, me dijo un ingeniero de Bagdad, con que un extranjero fuera dueño de nuestro petróleo.

Los iraquíes expresaron universalmente su desprecio por el principal de nuestros socios menores.  Inglaterra dominó este país, me dijo un iraquí profesor de ingles.  Son colonialistas hipócritas que usaron gas venenoso contra nuestra gente hace unos ochenta años y luego pusieron a su rey aquí a gobernarnos para proteger su petróleo.  Se refería a hechos posteriores a la 1ra. Guerra Mundial, cuando los británicos reprimieron la independencia iraquí e impusieron un monarca al pueblo iraquí, una historia que ni Bush ni Tony Blair cuentan en sus varios y diferentes sermones con los que quieren justificar el lanzamiento de una guerra agresiva.

La mayor potencia de la tierra con 275 millones de habitantes ha atacado sin provocación alguna a un país del Tercer Mundo con 24 millones de personas.  Además, debido a que los líderes iraquíes esperaban que al permitir que los inspectores de la ONU regresaran al país impedirían la guerra, permitieron que se destruyera buena parte de sus armamentos.  Reporteros de Fox News lloriquearon que los iraquíes no estaban observando las reglas.  El gobierno de EE.UU., que justificó la tortura a los prisioneros en el Gulag de Guantánamo e inventó una categoría (combatiente enemigo) para los indefensos talibanes y otros, y luego violó sus derechos humanos, ahora se queja de la táctica de Irak.

Adicionalmente, Bush y su gabinete mintieron.  Dijeron que el plan se estaba desarrollando como esperaban al mismo tiempo que lo inesperado surgía a cada momento.  Inventaron razones para los aparentes fracasos.  Los residentes de Irak y especialmente los chiitas que predominan en Basora (la cual no cayó ante nuestras tropas como se predijo) temían tanto a los partidarios de Saddam Hussein, que no pudieran dar la bienvenida a sus libertadores.  Quizás los chiitas de Basora recuerdan la primera Guerra del Golfo, cuando Bush padre exhortó a los chiitas a levantarse en armas contra Saddam Hussein y cuando éstos lo hicieron los dejaron en la estacada.

Así que he llegado a la conclusión que Bush hijo perdió la Guerra del Golfo 2.  Saddam Hussein ganó.  No importa cuál sea el resultado final -- no creo que Irak pueda resistir indefinidamente contra un poderío aplastantemente superior -- Saddam Hussein se ha ganado un lugar en la historia árabe como un héroe.  No trató de obtener un acuerdo a cambio de su exilio, como ofrecieron los cobardes monárquicos saudís.  Permaneció en Irak, al frente de sus fuerzas.  Los árabes no recordarán a Saddam como el tonto que malgastó el patrimonio iraquí en aventuras militares contra Irán y Kuwait, como hubiera sido su herencia de no haber habido guerra.  Ni tampoco lo relegarán a la larga lista de sangrientos tiranos que asesinaron a sus oponentes.  Por el contrario, ahora aparecerá como el león, el valiente, el hombre que pertenece a la misma categoría que Saladino.

Así es como muchos árabes perciben la guerra, según reportes de los medios y entrevistas realizadas en las capitales árabes.  Egipcios, saudís, jordanos y sirios han comenzado a comparar a Saddam con sus propios gobernantes.  Mubarak, Fahad, Abdullah y Assad.  Su leyenda se expandirá  y llegará a convertirse en un mito nacional, quizás pan-árabe.

El 27 de marzo comenzó la Guerra del Golfo 3 sin que se anunciara.  No para liberar a Irak, como lo hubiera hecho la Guerra del Golfo 2, sino para destruir y conquistar en nombre de la liberación.  Hasta los acríticos buitres de los medios que observan una criatura herida comenzaron a excitarse.  Se dieron cuenta de que el presidente estaba metido en problemas.  Reportaron los señalamientos mutuos internos en la Casa Blanca y el Pentágono.  Bush, con mucha necesidad de un trago, se puso muy malhumorado cuando los reporteros dudaron de sus optimistasinformes de progreso.

Una señal adicional de la extraña guerra llegó de un inusual informe del campo de batalla.  Una noticia del 29 de marzo de la Agence France-Presse (AFP) reportaba de que oficiales renacidos habían pedido a miles de infantes de Marina de EE.UU. que rezaran por el hombre de la Casa Blanca.  Ellos son los que se enfrentan al peligro en el campo de batalla, decía el artículo, pero a los soldados de EE.UU. en Irak se les pide que recen por el Presidente George W. Bush.

El reportero de la AFP encontró un folleto impreso por In Touch Ministries (Ministerios en Contacto) con el título El deber de un cristiano, el cual describió como un mini libro de oraciones que incluye un talón para enviar a la Casa Blanca en el que se asegura que el soldado que lo envía ha estado rezando por Bush.

El pasaje siguiente ilustra esta nueva relación entre la religión, la guerra y el estado: He prometido rezar por usted, su familia, su personal y nuestras tropas  en este momento de incertidumbre y tumulto.  Que la paz de Dios sea su guía.

Cada día estos folletos piden a los soldados que ofrezcan oraciones al renacido Presidente cuya palabra favorita en sus discursos es Dios.  (Debe tenerse en cuenta que el Papa le dijo que Dios no había bendecido esta guerra en Irak.)

Espero que Bush se tome en serio el tema de la oración del 30 de marzo: Recen para que el Presidente y sus asesores busquen diariamente a Dios y su sabiduría  y no confíen en su propia comprensión, pero que olviden el tema del 31 de marzo.  Recen para que el Presidente y sus asesores sean fuertes y valientes para hacer lo que es correcto a pesar de sus críticos.

Fíjense que las oraciones para estos días  no se relacionan con las víctimas de la guerra, los miles de iraquíes ya muertos y heridos, sin hogar, hambrientos y traumatizados de por vida.  En contraste con el tema de las oraciones, Robert Fisk reporta en su despacho del 27 de marzo a The Independent cuando visitó un lugar después de que un misil estadounidense había caído en una barriada:

Era terrible, una obscenidad.  La mano cortada en la puerta de metal, el pantano de sangre y barro a través del camino, el cerebro humano dentro de un garaje, los restos incinerados y esqueléticos de una madre iraquí y sus tres pequeños hijos en su auto aún humeante.  Dos misiles de un jet estadounidense los mató a todos, según mi estimado, más de 20 civiles iraquíes hechos pedazos antes de poder ser liberados por la nación que destruyó sus vidas.

Sin duda algunos soldados estadounidenses llevarán por siempre tales escenas en su memoria.  Ojalá que algunos cuestionen la compatibilidad de la religión con la vocación de ser asesinos entrenados, hombres y mujeres que reciben un pequeño salario para obedecer órdenes asesinas en Irak.

Bush necesita más que oraciones.  La mayor parte del mundo lo condena por su ilegal y salvaje comportamiento.  Más de las dos terceras partes de sus compatriotas se sienten mal acerca de los planes para una dominación imperial en Irak y quieren que Naciones Unidas se haga cargo de la administración de postguerra.  ¿Qué hará el conquistador de Irak cuando termine la batalla, el Tesoro de EE.UU. esté vacío y el escándalo personal --de dinero, no de sexo-- haya envuelto a más de sus asesores neo conservadores?

* Saul Landau da clases en la Universidad Cal Poly Pomona y es miembro del Instituto para Estudios de Política.  Su nuevo filme Irak: voces desde las calles, puede obtenerse por medio de The Cinema Guild. 1-800-723-5522. www.saullandau.net

 

 

 

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