Cuestiones de
América
Sólo
algunas horas antes del inicio del Foro Económico Mundial, Suiza refuerza su
seguridad, el cantón de Grisón tensa fuerzas a extremos inimaginables y la turística
ciudad alpina de Davos vive un verdadero Estado de Sitio interno.
El
gobierno helvético, calzando el simbólico traje de fajina, acaba de anunciar
medidas extraordinarias de seguridad área y terrestre que se aplicarán al mejor
estilo prusiano a partir del tercer domingo del mes y hasta el 28 de enero, día
de clausura.
Durante
todo ese tiempo el espacio aéreo de Davos estará cerrado y controlado
militarmente, tal como lo acaba de anunciar el Gobierno. Cualquier artefacto
sospechoso -desde un avión militar hasta un simple vuelo Delta, sin motor, de
tipo deportivo- podrá ser derribado por una defensa aérea pomposamente
desplegada.
Al
sistema de control aéreo *Florida* se le ha sumado un dispositivo de radar
táctico de tipo TAFLIR, 24 horas sobre 24, instalado entre las montañas
circundantes. La *policía aérea* intervendrá, si lo considera necesario, en
refuerzo del dispositivo de defensa tierra- aire con todo tipo de aviones y
helicópteros.
Escenario
“idílico” para recibir a los dos mil prominentes jefes y cuadros de la economía
y las finanzas mundiales, así como algunas decenas de presidentes, ministros y
jerarcas políticos de allá y de acá.
Si
por el cielo de Davos ni siquiera los pájaros podrán volar, por las rutas, vías
férreas y caminos de acceso al centro turístico los dispositivos de control
harán recordar las mejores horas de la Argentina de Videla o el Chile de
Pinochet.
Según
cifras oficiales, centenares de policías llegados de todo el país, más de 1500
soldados y no menos de 300 efectivos destinados a la protección de edificios,
custodiarán los alrededores del Centro de Convenciones.
Superando
la ecuación de un efectivo militar-policial por cada participante al Foro
Económico Mundial, este enorme aparato desplegado en la tranquila y neutral
Suiza, le costará al contribuyente helvético algo así como 10 millones de
dólares.
Cincuenta
veces más que el gasto de seguridad de 1998 (¡cuando apenas se destinaban 200
mil dólares!). Momento en que todavía el hoy pujante movimiento *alter
mondialista* - a favor de otra mudialización - no había entrado en escena en el
espacio internacional.
Dispositivo
de defensa nacional que no se limitará a la pequeña comarca anfitriona del Foro
Económico. En las ciudades de Zürich y de Berna (a más de 200 kilómetros de
Davos por tren), la fuerzas policiales están ya en estado de alerta. Además,
los principales puestos fronterizos de todo el país han visto reforzar los
controles militares y más de 150 militantes -algunos de ciudadanía europea- no
podrán ni asomar las narices al centro alpino.
Para
justificar semejante maquinaria de seguridad, las autoridades helvéticas hablan
de todo un poco. Mezclan intencionalmente argumentos dispares y hacen un
licuado entre riesgos y pretextos. Terrorismo internacional; 11 de septiembre;
manifestaciones anti- mundialistas; protestas callejeras; Génova y Seattle...
aparecen más o menos explícitamente en la retórica oficial.
Abierta
o encubiertamente se tensan las fuerzas para *criminalizar* de antemano la
movilización ciudadana convocada para el 25 de enero. Momento en que centenas
de manifestantes han anticipado que llegarán a Davos para denunciar la actual
lógica mundial, promovida, diagramada, ejecutada y aplicada por muchos de los
que se reúnen , del otro lado del muro policial, en los salones del Foro
Económico Mundial.
A
la base de la protesta *anti-Davos* se encuentra la Plataforma de Olten, que
nuclea a varias decenas de organizaciones políticas (incluso partidos parlamentarios);
sociales; sindicales y no- gubernamentales. Movimientos asociativos, femeninos
y juveniles; grupos autónomos y ecologistas. Un amplio entramado del tejido
social helvético que ha venido -incluso- negociando con las autoridades locales
y nacionales las modalidades de la manifestación.
A
pesar de esas negociaciones que se vienen dando desde hace meses, a la hora de
la verdad, la postura oficial es de más apriete de tuerca; de nuevas medidas de
control; de arrinconar a los que quieren decir “no a Davos”. Un complejo estire
y encoge que pone a la defensiva al movimiento contestatario, enrarece el clima
político y penaliza, de antemano, a los que se oponen a la *fortaleza
davoniana* .
Triste
libreto de una paranoia del poder que cierra el espacio aéreo... por las dudas.
Temeroso de que, tal vez, “otro vuelo es posible”.
*ALAI, 17 de enero
de 2003.
Cuestiones
de América Nº 13, Febrero - Marzo de 2003
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