Cuestiones de
América
Esperanza en Porto Alegre, represión en Davos
Joaquin
Oramas *
UN marcado contraste presentan
dos acontecimientos que suscitan amplia repercusión internacional, el Foro
Social de Porto Alegre y el Económico de Davos. El primero se desarrolla alegre,
vibrante y lleno de esperanzas; el otro ensombrecido por la represión policial
contra miles de manifestantes que denunciaban las amenazas de guerra y las
consecuencias del neoliberalismo globalizado, dibujan la imagen de un mundo
convulsionado.
En el Foro Social, con más de
cien mil participantes en representación de 120 países, se analizaron los
problemas más urgentes que pesan sobre la mayoría de la humanidad y en el
centro de los debates el rechazo a las amenazas de guerra y a la política neoliberal.
Un asunto reiterado en
distintos paneles y seminarios es el de la deuda externa y la carga del pago de
ese débito y sus servicios por parte de los países del Tercer Mundo, algunos de
los cuales deben invertir hasta casi el 40% de sus ingresos. El Presidente de
Venezuela puso como ejemplo su propio país, al revelar en el evento que ha
pagado 20 mil millones de dólares por esa deuda que se robaron gobernantes
anteriores de la Revolución Bolivariana y siguen debiendo los mismos 26 000
millones de dólares anteriores.
Por cada dólar que los países
pobres reciben de ayuda tienen que pagar seis de deuda externa. Es imposible
que salgamos de la pobreza con esos mecanismos perversos de transferencias de
capitales de los más pobres a los más ricos, sentenció Chávez, quien coincidió
con el presidente Fidel Castro, de que se trata de una deuda eterna.
El uso de los medios de
información, tergiversando la verdad para servir intereses privados y el
fascismo fue otra de las lacras fustigadas en Porto Alegre. El profesor francés
Ignacio Ramonet planteó la necesidad de elaborar lo que denominó una ecología
de la información. Convocó a exigir a los grandes grupos que dominan en el
mundo los medios de información el respeto elemental de la verdad.
Anunció la constitución en el
evento del Observatorio Internacional de los Medios y advirtió seguidamente que
éstos sepan que si ellos pertenecen a la globalización liberal nosotros
pertenecemos al Movimiento Social Mundial.
Otras preocupaciones examinadas
en el Foro se centraron en la exigencia de la aplicación de los acuerdos de la
Cumbre de Johannesburgo por el desarrollo sostenible y en defensa del medio
ambiente. Las críticas también se referían al hecho de que cuando el mundo se
adentra en el siglo XXI con vertiginoso desarrollo científico y técnico, los
principales consumidores capitalistas deterioran la naturaleza, a lo que se
suma que más de 500 millones de personas carecen de acceso a la educación,
cientos de millones no tienen un techo donde cobijarse y más de dos mil millones
no reciben servicios establecidos que garanticen su atención médica,
abastecimiento sistemático de agua potable y la electricidad.
El panel donde discutieron esos
temas planteó la realización de acciones concretas para hacer valer los
derechos económicos, sociales, culturales y ambientales de las personas como
única vía para que se respeten los derechos civiles y políticos.
En la mesa redonda sobre
movimientos sociales y partidos políticos, Gladys Marín, representante del
Partido Comunista de Chile, reiteró el apoyo al Gobierno y al pueblo
venezolanos y recordó que les están aplicando los fascistas la misma táctica
que utilizaron en Chile contra el presidente Salvador Allende que culminó con
su muerte y el asesinato de miles de chilenos. Exhortó a resistir unidos,
vigilantes y decididos a combatir para derrotar a la reacción y el fascismo.
EN DAVOS TAMBIEN PREOCUPA LA
GUERRA
Aunque la policía de Suiza
movilizó a miles de policías, helicópteros y aviones para garantizar la
tranquilidad de los poderosos reunidos en la estación turística de Davos, miles
de manifestantes lograron llegar cerca, pero fueron atacados por la fuerza
pública con el saldo de varios heridos. Otros centenares de opositores
provenientes de distintos países realizaron demostraciones en Berna, la capital
suiza.
Mientras tanto, en el Foro
Económico de Davos la tensión que rodea el tema Iraq generó profundas
críticas, situación que repercutió el fin de semana en los mercados financieros.
Durante el intercambio entre empresarios y líderes políticos de Estados Unidos
y sus aliados claves de Europa afloraron las discrepancias sobre las amenazas
de guerra contra el país árabe, reiteradas en ese Foro por el secretario de
Estado norteamericano, Colin Powell.
Al intervenir en la reunión, el
veterano director de planificación de políticas del Departamento de Estado
norteamericano, Richard Hass, reconoció que Washington aún debe presentar
“pruebas convincentes” para realizar una acción militar contra Bagdad, luego
que Rusia y China se unieron a Francia y Alemania en su oposición a una
apresurada contienda. Hass insistió en que la guerra no era inevitable pese a
la masiva concentración de tropas estadounidenses y británicas en el Golfo Pérsico.
Aseguró que "no hemos pasado del punto del no retorno”, pero sus
afirmaciones no surtieron el efecto que esperaba.
Sin embargo, añadió que
“Washington estaba convencido de que el proceso de inspección de armas era
imperfecto” debido a que Iraq retenía supuesta información acerca de su
inventario de materiales para armas químicas y biológicas.
El deteriorado estado de las
relaciones internacionales y el malestar y oposición a la política exterior
norteamericana fueron tópicos fundamentales de análisis y discusión para unos
dos mil banqueros, representantes de transnacionales y de otros sectores de la
economía asistentes al encuentro. Ellos no pudieron evitar el sombrío ambiente
que reflejan la incertidumbre económica mundial, los escándalos corporativos en
Estados Unidos y la anunciada amenaza de una guerra que traería desastrosas
consecuencias para todos, incluidos los más poderosos económicamente.
Por otra parte, el secretario
general de la Liga Arabe, Amir Moussa, dijo que esperaba que los inspectores de
armas de la ONU soliciten más tiempo para realizar su trabajo de localizar
supuestas armas de exterminio en Iraq.
Declaró, asimismo, que el
informe de los expertos al Consejo de Seguridad “no debería provocar una
guerra”.
"No estamos convencidos.
¿Dónde están las justificaciones para una guerra?", preguntó en un debate
presentado por la televisión de la BBC de Londres en el Foro.
A su vez, el presidente del
Parlamento Europeo, Pat Cox, dijo que el poder de Estados Unidos requiere la
fuerza de la ley internacional y que las Naciones Unidas no pueden ser
utilizadas como un simple sello de goma. "La razón por la cual hemos
observado alguna fractura del consenso se debe a que más y más miembros de la
opinión pública aún deben ser convencidos. Necesitamos evidencia más
clara", dijo Cox. Los crecientes desacuerdos entre Washington y sus
aliados de Europa provocaron el viernes una caída del dólar y llevaron a los
inversores globales a buscar seguridad para su dinero, para lo cual acudieron a
bonos de Gobiernos europeos, el oro, petróleo y el franco suizo, rubros que se
fortalecieron durante la jornada. Analistas políticos en el encuentro de Davos
afirmaron que las relaciones entre Estados Unidos y Europa estaban en su más
bajo nivel en décadas, con muestras mutuas de profunda exasperación.
Advirtieron que mientras Washington considera que Europa se niega a reconocer y
confrontar sus pronunciamientos sobre amenazas a la seguridad, la mayoría de
las naciones europeas plantean que Estados Unidos quiere imponer sus propias
reglas, ignorando a los aliados y buscando soluciones militares a los problemas
globales.
* Sitio FSM-Granma Internacional.
Cuestiones de América Nº 13, Febrero - Marzo de 2003
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