Cuestiones
de América
Lula,
Porto Alegre, Davos y Keynes
Profesor
J *
Después de la Segunda Guerra,
con una Europa devastada y las huestes rojas avanzando hacia occidente, había
que detenerlas dialogando.
Yalta fue el lugar escogido
para que los capitalistas de la llamada libre concurrencia y los denominados
socialistas que administraban el capitalismo de estado, arreglaran un programa
mínimo de reparto y control de áreas del planeta.
Una de las primeras
consecuencias del dialogo fue el desarme de la resistencia italiana contra el
facismo. Extensas regiones y ciudades estaban bajo el control de obreros,
campesinos y otros sectores sociales italianos, los famosos partisanos, armados
hasta los dientes y exigiendo una nueva republica. Parecía con las tomas de
fabricas de los obreros chilenos que, contra el paro patronal que pregonaba el
derrocamiento de Allende, se hicieron cargo de administrar directamente la
economía ocupando los centros de producción. Ambos, partisanos italianos y
obreros chilenos, llorando entregaron las armas unos y las fabricas los otros,
porque así lo exigía el dialogo entre sus representantes o jefes con los
estrategas del enemigo, cuyo principal objetivo era justamente ese, desarmar a
las masas y desarticular su capacidad de resistencia envolviendo a las cúpulas
dirigentes en los beneficios del welfare state, donde capitalistas y sectores
organizados verticalmente del movimiento popular compartían la plusvalía
extraída del conjunto de los explotados.
Los frentes populares y la
estatización de empresas fueron utilizados por el capital en sus variantes
socialdemócratas, populistas, etc., con el reformismo para fortalecer la
infraestructura que permitiese la modernización del capital en la onda que se
llamo desarrollismo.
Esa modernización permitió al
capital recuperar elevados ritmos de ganancia que venían decreciendo después de
la crisis del 29, con una clase obrera domesticada cumpliendo el papel de
burros de carga, siempre en sus puestos, bien disciplinados por los sindicatos
y partidos que profitaban de la gran alianza. Del trabajo a la casa, o a la
reunión donde tenían que tragar la estrategia liberadora que no daba mas que
una reproducción de las condiciones, esto es, un reforzamiento de la propiedad,
sea privada o estatal, y de la exclusión, donde la mayoría de la población
debía someterse a los acuerdos alcanzados en los parlamentos y en esos frentes
populares.
La revolución cubana, la
argelina y la insurgencia de las luchas de liberación nacional en los países
del tercer mundo son expresión del limite a que estaba llegando esa paz social.
Los pueblos no se sentían interpretados por esa connivencia cupular, y el otro
lado de la ganancia, o sea, la miseria de los pueblos, revienta primero en los
países menos desarrollados. La revolución de mayo del 68 surge también en este
nuevo contexto.
Quedaba demostrado para ambos
lados que la línea estatista y de harmonización de los factores de la
producción no servia ni para unos ni para otros.
El capital veía cercenada su
posibilidad de amplia expansión y trajeron las formas neoliberales para salvar
la continuidad de la ganancia, cuya tasa bajaba al mismo ritmo de la revolución
tecnológica. había que volver al libre mercado. Los frentes populares y el
estado de bienestar son reventados por el antagonismo entre la necesidad de la
ganancia y la necesidad de los pueblos de sacarse el yugo de encima. Los
sectores mas poderosos del capital lanzan una feroz ofensiva mientras los
capitalismos de estado se desmoronan como castillo de naipes.
La contradicción queda al
desnudo: El capital por un lado y los pueblos por el otro. Los estados y demás
instrumentos mediadores pasan a segundo plano sirviendo únicamente para
reprimir y asegurar las condiciones para la libre circulación de las
mercancías, que son las que van a realizar la ganancia. El estatismo era
contrapoducente para las grandes masas de acumulación que, desde los aparatos
administrativos donde se hacían las negociaciones, vuelven a su terreno donde
el patrón se enfrenta directamente al explotado pasando por encima de los
partidos y sindicatos que eran teóricamente sus instrumentos del dialogo.
Partidos y sindicatos mostraron
que su única utilidad era para conversar en la estratosfera amarrando
dócilmente a las masas oprimidas a los resultados de las miserables estrategias
de conciliación.
La actual resistencia de los
pueblos lo esta mostrando. Contra el capital no cabe otra medida que la
organización de esas masas que se saque de encima a todos esos instrumentos que
mienten y engañan con la idea de obtener alguna migaja en la transacción con
los empresarios y el capital financiero, que llamar internacional ya es una
redundancia. Las grandes luchas antiglobalización y la aparición de nuevos
sujetos socio-políticos que son los propios pueblos autoconvocados y agrupados
en localidades definen un nuevo escenario inmanejable. Las masas escapan de las
camisas de fuerza. Ya no aceptan mas que alguien en su nombre haga guerras o
administre un aparato estatal. Argentina es hoy una de las experiencias mas
claras al respecto. Los partidos se quedaron debajo de la cama, demostrando su
inutilidad y su condición de descartables, y la muchedumbre exige que se vayan
todos.
En ese nuevo panorama,
reaparecen las políticas de conciliación. Socialdemócratas y quintacolumna como
Attac, se encuentran con reformistas de todos los pelajes en Porto Alegre para
encender el volador de luces artificiales de Lula y lanzarlo a estallar en mil
colores en medio de la reunión empresarial de Davos, ofreciendo como
alternativa al ritmo rupturista de los oprimidos la vuelta al proyecto de
Keynes, poner fin al neoliberalismo depredador y regresar al estado de
bienestar, donde Lula y sus apóstoles se encargan de domesticar a las masas y
negociar en la santa paz.
El llanto de los partisanos y
de los obreros chilenos, así como de muchos luchadores a lo largo y ancho del
planeta y de la historia, no llega a los oídos insensibles de los oportunistas.
Denunciando el guerrerismo yanqui y asumiendo el discurso anti- terrorista
contra los que luchan, la socialdemocracia espera asestar un nuevo golpe a los
pueblos, aprovechando obviamente que el eje franco-alemán parece presentar
fisuras con la hegemonía planetaria del principal estado del capital: Estados
Unidos.
Lula será recibido en Davos por
los empresarios de pie y aplaudiendo a rabiar, especialmente después que el
marketing consiga lo mismo en Porto Alegre, para lo cual los organizadores
harán el mismo truco que hicieron con la conferencia de Chomski, o sea,
preparar las condiciones para llenar el salón antes que entren los
contestatarios.
Además están estudiando las
condiciones para que Soros se haga presente en el Forro brasilero y así mostrar
al mundo que son capaces de imponerle a los oprimidos los acuerdos que se puedan
alcanzar por arriba. Van a mostrar que son los óptimos domadores de la fiera
popular.
Lula debe llegar a Davos
mostrando que Porto Alegre lo apoya, pues de otra forma su misión de establecer
puentes arrojaría dudas. Por eso han organizado una serie de foros secundarios
donde meterán a discutir a los mas rebeldes con la idea de que son pluralistas
y se preocupan de los que luchan, así se justificaran también las movidas para
imponer a los argentinos una candidatura que quiebre la autonomía de los de abajo.
Attac de Argentina ha recurrido
a la astucia de informar cada cierto tiempo que aun quedaban dos o tres
asientos en los buses, camuflando así su idea de marketing para masificar su
delegación. Attac de Chile anuncio públicamente su propuesta de costear parte
del pasaje a los que viajan. Los núcleos de Attac en Paraguay, Uruguay y Brasil
hacen lo mismo. La CTA argentina, muy desprestigiada, ha recurrido a la
estrategia de colocar como punta de lanza a su movimiento Barrios de Pie. Y así
se ha ido desenmascarando la estrategia de copar el Foro.
Estrategia tras estrategia,
siempre apuntando a la recuperación de los aparatos estatales y a la
modernización del capitalismo.
El show de Lula va a comenzar,
los fan-clubs de la quintacolumna, de la socialdemocracia y del reformismo han
movilizado a sus partidarios. Ajustarse los cinturones, enderezar los asientos
y dejar de fumar, que dentro de breves minutos los señores pasajeros tendrán el
privilegio de volar a Davos. No. No se han equivocado de avión. Es el mismo.
Pero.
La resistencia no se ha dejado
ganar el quien vive.
América Latina esta en
ebullición y le muestra a los conciliadores que la pelea es peleando, que no
están dispuestos a sumarse al vuelo de la alegría rumbo a Davos. No van a parar
de fumar, mascar hoja de coca, ni se van a ajustar los cinturones.
Allí esta nuestro referente. No
en Lula, Porto Alegre, Davos o Keynes.
La resistencia no se detiene,
por mas que Lula tenga programada una cena para el sábado en la noche con los
tres principales represores de América Latina: Álvaro Uribe (Colombia), Gonzalo
Sánchez de Lozada (Bolivia) y Vicente Fox (México), que hoy enfrentan fuertes
ofensivas de los pueblos. Esta muy claro que le van a dar palmaditas en los
hombros al flamante jefe del estado brasilero. Tienen sus buenos motivos.
* La Haine, 31 de enero del 2003. Rebelión.
Cuestiones de
América Nš 13, Febrero - Marzo de 2003
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