Cuestiones de América

 

Ecos de una convocatoria ciudadana única

Sergio Ferrari *
 

Si el primer Foro Social Mundial (FSM) del 2001 fue el del « tímido » nacimiento, y el segundo el de la descentralización geográfica y temática, el tercero estuvo marcado por la explosión participativa.

Más de 100 mil personas - de las cuales 20 mil delegados- hicieron estallar los cálculos más optimistas: desbordaron Porto Alegre entre el 23 y el 28 de enero; convirtieron en minúsculo el estadio Gigantinho -con 15 mil plazas-, lugar de las principales conferencias, y animaron tres manifestaciones multitudinarias en sólo 96 horas.

La auto-convocatoria del movimiento social planetario, de centenares de organizaciones no-gubernamentales, de grupos y corrientes de todo tipo ganó la apuesta. A partir de ahora el FSM parece proyectarse como un proceso irreversible de fortalecimiento y expansión mundial. La cuarta edición, en el 2004 en la India, será la del gran desafío de la efectiva « planetarización » del Foro. Cambiando su eje toral de América Latina/ Europa, hacia Asia-Africa.

HUMANO, UNIVERSAL, COMPLEJO

La dinámica del FSM en la reciente tercera edición y en el proceso que a partir de ahora se abre, incorpora aspectos contradictorios de importancia significativa. De la correcta resolución de los mismos dependerá el futuro de la más importante confluencia ciudadana mundial.

El binomio *cantidad-calidad propositiva* aparece como uno de los grandes interrogantes de Porto Alegre

3. ¿ Puede acaso un foro de estas dimensiones generar mecanismos y metodologías como para lograr una verdadera síntesis de todos los aportes vertidos? Ni siquiera las grandes asambleas y convocatorias especiales de las Naciones Unidas, sea la Cumbre de Río en 1992 o la de Pekin, anos más tarde, movilizaron tanta presencia humana y tan amplia diversidad de componentes. No existe en la historia reciente experiencia alguna de un cónclave de esta naturaleza. En cuanto a la sistematización de los aportes todo está todavía por inventarse. Nadie, tal como lo reconcieron los propios organizadores en la conferencia de prensa de clausura, puede hoy adelantar conclusiones. Sería reduccionista y peligroso tratar de anticiparlas, tal como lo senaló Cándido Grzybowski, una de las principales cabezas del Foro.

La dupla *convergencia- opciones alternativas*, aparece como otro marco de la contradicción portoalegrina. Una de las riquezas del FSM ha sido la apertura ilimitada de la convocatoria que llevó a quintuplicar la participación (desde delegados hasta periodistas) en sólo dos años de existencia. Nadie que quiera participar se ha quedado afuera del Foro. Ha habido espacio para todos y cada uno de los actores sociales que lo quisieron.

Temáticamente, tampoco hubo censura alguna. Aunque la posible Guerra en Irak , la nueva coyuntura política brasilera, y la confrontación contra el ALCA condicionaron buena parte de las reflexiones, todo estuvo abierto al debate. Desde las alternativas económicas -punto todavía en pañales- y la economía solidaria, hasta la nueva lógica de los medios de comunicación e información, la protección ecológica del planeta y la *ética de la resistencia* (reflexión impulsada por las iglesias).

La convergencia es un verdadero motor conceptual de este proceso en marcha. Rico, explosivo, cuestionador, incisivo. Sin embargo, cuanta más amplia sea esa convergencia más complicado y diluido será el marco del consenso de contenidos. Si bien salvar este planeta y construir otro mundo posible es un desafío de toda la humanidad y no sólo de una parte de ella, ¿ cuáles son los límites reales de esta convergencia? ¿ Es acaso la misma la visión de un mundo diferente que puede tener Porto Alegre y Davos?

La controversial visita del presidente Luiz Inácio Lula da Silva a Davos (ver cuadro adjunto) no deja de inscribirse, en cierta forma, en este complejo problema/debate entre convergencia y opciones alternativas. Hace a la esencia misma del Foro y a su futuro. Está ligado al convencimiento de un cambio estructural o a la negociación sintética entre visiones que, de por sí, no pueden llegar a síntesis. Porto Alegre, esencialmente, apuesta a otro mundo construido desde las bases, desde el movimiento social y popular. El sueño del 90 % de la humanidad a pesar de los intereses del otro 10 % restante. Fue significativa la distancia que tomaron los más importantes promotores del FSM de la decisión de Lula de viajar a Davos.

Visión propia vs *unidad en la diversidad*, fue un duplo clave que continuó a estar en la base del debate de Porto Alegre

3. Las grandes organizaciones sociales brasileras dieron en esta edición un ejemplo contundente. Tanto el Movimiento Sin Tierra (MST) como la Central Unitaria de Trabajadores, que en la edición anterior habían hecho sus *mini-foros* propios en el marco del FSM, participaron ahora a parte entera de un Foro único, diversificado y enriquecido.

¿ Un documento final? Pregunta vigente desde la primera edición que sigue suscitando la alergia de los promotores del FSM. « La riqueza de esta convocatoria es la diversidad. No podemos simplificar tantos aportes diferentes en un sólo documento. Iría contra la filosofía del mismo Foro », enfatizó Grzybowski. Es necesaria desprendernos de la forma tradicional de comprender la política de izquierda tradicional, sentenció. El Foro exige una reflexión sobre esas nuevas modalidades de pensar el mundo y la política. Estamos tentados a poner sellos y puntos finales. Una nueva lógica, la que estamos aprendiendo, obliga a repensar todo de otra manera, insistió.

Crítica directa a algunas corrientes que impulsan con ansiedad *la palabra final*. Que quisieran acortar tiempos políticos, reducir procesos y repetir reduccionismos con algo tan nuevo y explosivo que no admite chalecos de fuerza ideológicos.

Una gran pregunta, un gran ausente: ¿ porqué el zapatismo, verdadera fuente conceptual de esta nueva lógica de convergencia social mundial no llegó a Porto Alegre 3, cómo tampoco llegó en 2001 y 2002?. Una ausencia preocupante por lo que el movimiento indígena chiapaneco representó y sigue representando en la denuncia al sistema neoliberal global. Por su fuerza simbólica y por su aporte esencial a la apuesta del cambio en un momento -mediados de los 90- en el cual muchos de los que hoy se sienten renacer en Porto Alegre se habían resignado ,entonces, en aceptar el fin de la historia.

LABERINTOS DE UN PROCESO COMPLEJO

« El elemento más positivo de esta tercera edición ha sido el interés que el Foro Social Mundial (FSM) ha despertado y la inmensa cantidad de gente que participa», declaró François Houtart, militante social e intelectual belga, director del Centro Tricontinental de Lovaina y miembro del Consejo Internacional del FSM.

CRECIMIENTO SOCIAL

Participación que desbordó todos los cálculos y que indica que esta iniciativa en marcha, a sólo dos años de existencia, ha logrado convertirse en un escenario imprescindible de la visión « alter-mundialista » (a favor de otra mundialización), enfatiza Francisco « Chico » Whitaker, representante de la Comisión Justicia y Paz de la Conferencia de Obispos Brasileros , uno de los ocho componentes locales del Comité Organizador.

« Estamos logrando una dimensión y proyección mundial nunca imaginada hace apenas un año. Constituímos ya una de las grandes conquistas del movimiento contestatario », precisa.

Concepto con el cual coincide Antonio Martins, representante de ATTAC/Brasil en el mismo Comité y director de CIRANDA, la rueda informativa alternativa. « Crecimiento no sólo numérico pero también social. Cuando uno camina por los pasillos y entra a las salas de conferencias o talleres percibe la gran afluencia de jóvenes y de sectores más populares...Pienso que la lucha contra la globalización neo-liberal está dejando de ser un concepto teórico para convertirse en una práctica cada vez más cotidiana de miles y miles de personas », enfatiza.

CONVICCION ANTI-NEOLIBERAL

« ¿ Cómo asegurar que este crecimiento desbordante no nos lleve, sin embargo, a hipotecar conclusiones y orientaciones claras que podrían salir de Porto Alegre para el conjunto de la sociedad civil planetaria? », se interroga François Houtart subrayando el desafío principal a corto plazo.

De la misma manera que el año pasado la contradicción interna más importante fue la relación entre los movimientos sociales y partidos políticos, que logramos resolver, pienso que ahora y de cara al futuro el gran dilema del FSM será entre cantidad y calidad, insiste.

Dilema de difícil resolución. « Intentamos fortalecer la convergencia de amplios sectores , lo que es esencial. Por otra parte, esa misma convergencia en expansión impone dinámicas organizativas que pueden limitar el avance del aporte conceptual del Foro », enfatiza Houtart.

No se corre el riesgo de entrar en una etapa donde los mismos conceptos fundantes del FSM se diluyan ante tanta masividad?, preguntamos « Eso no », concluye enérgico François Houtart. Nuestra convergencia se establece sobre los tres principios rectores de la Carta del FSM: convicción anti-neoliberal; condena clara al poder mundial del capitalismo y acuerdo en la necesidad de buscar alternativas, explica el sacerdote e intelectual belga.

« Percibo en esta tercera edición mayor productividad de ideas. Hay avances. Tal vez ese avance no se corresponda con las urgencias políticas de la etapa, en una coyuntura internacional atravesada por el riesgo de la guerra » señala Antonio Martins.

« Una verdadera usina de ideas » al decir de Cándido Grzybowski, para quien ya Porto Alegre no es el anti-Davos del Sur, sino que Davos es el anti-Porto Alegre del Norte...

Todo fue gigante en Porto Alegre

Cerca de 100 mil participantes, provenientes de 156 países llegaron a Porto Alegre. Algo más de 20 mil delegados , representando 5717 organizaciones y movimientos de 156 naciones. Cubrieron las actividades 4094 periodistas de 51 países. Los periodistas presentes en esta tercera edición fueron más numerosos que todos los delegados que llegaron al primer FSM en 2001.

Del total de la programación prevista inicialmente (se preveían 1710 eventos), se lograron realizar 1286 actividades diferentes -talleres, conferencias, paneles y testimonios. Más de 25 mil personas vivieron y animaron encuentros especiales en el Campamento de la Juventud, instalado en el Parque de la Armonía, en los contornos del centro y al lado de la Laguna Guaiba.

Record pocas veces visto en ciudad del mundo alguna: en menos de 96 horas Porto Alegre fue testigo de tres movilizaciones multitudinarias con más de 70 mil participantes cada una. La apertura, el jueves 23 de enero. El acto público con la presencia de Lula, un día más tarde. Y la protesta contra el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), el martes 27, que sirviera de clausura.

Si de presupuesto se trata, el gasto de base de todo el FSM representó unos 3 millones y medios de dólares. La tercera parte de lo invertido por las autoridades helvéticas sólo para el rubo de seguridad en el Foro Económico Mundial de Davos

LULA Y DAVOS, POLEMICA NO CERRADA

El viaje de Lula a Davos generó un debate político de fondo tanto en algunas esferas portoalegrinas como entre las organizaciones sociales suizas y europeas que se movilizaron contra el Foro Económico Mundial.

« Lo van a recuperar mediáticamente », enfatizó Eric Decarro, dirigente sindical helvético adherente a la Plataforma de Olten que organiza la protesta en Davos. Presente en Porto Alegre, evaluó con preocupación como los medios suizos del día después del discurso de Lula en la ciudad grisonesa habían puesto el énfasis en la necesaria destrucción del muro que separa los dos Foros . Concepto retomado, también , por buena parte de la prensa brasilera que consideró a Lula « un puente entre los dos mundos».

« Si hay amalgama el FSM arriesga muchísimo, su propia identidad y sobrevivencia », enfatizó Decarro.

Aunque respeto su decisión en tanto Jefe de Estado, de ir a Davos, « no estoy de acuerdo con ese viaje », explica Houtart. Antes que viajara a Suiza le dí a Lula un papelito para que lo leyera en el avión. Diciendo, « recordá que si existiera una Corte Internacional Penal contra los crímenes económicos, más de la mitad de la gente que vas a econtrar en Davos estaría en el banco de los acusados » Pienso que dentro de la coyuntura general, no era oportuno ir a Davos, enfatiza Houtart. « Por una razón muy simple: esto da legitimidad a un grupo que no es las Naciones Unidas... es un evento privado de los grandes opresores del mundo »

Para Francisco Whitaker el viaje de Lula de ir a Davos «es una decisión de gobierno...es entonces a él de asumir sus responsabilidades. El Consejo Internacional del FSM no discutió con Lula sobre eso . No lo hicimos porque esa es otra esfera. El puede decidir como Gobierno con autonomía. Si nosotros como sociedad civil exigimos autonomía de gobiernos y partidos, tenemos que respetar también la autonomía de los otros... Lula ve muy clara las cosas. Yo, personalmente, pienso que Davos no tiene el nivel moral como para merecer a Lula . Yo no hubiera ido, pero debo reconocer que no soy presidente de la República »

* Rebeldía, 5 de febrero del 2003.

 

 

  

Cuestiones de América Nº 13, Febrero - Marzo de 2003

 

 

 

 

 

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