Cuestiones
de América
Foro
Social Mundial
La historia en ciernes
Orlando
Oramas Leon *
LA caída del muro de Berlín, la
debacle del socialismo en Europa oriental y, en particular, la desintegración
de la Unión Soviética, le nublaron la vista a un japonés que decretó el fin de
la historia.
La frase, de alto vuelo
filosófico, se convertía en el slogan sustentador de las prácticas económicas
del neoliberalismo y la avalancha globalizadora de igual signo que envolvía al
planeta.
En los círculos de poder del
capital, la euforia era desbordante. A nivel global, en particular hacia el
Tercer Mundo, los gobiernos nacionales perdían terreno en la propia medida en
que se entregaban a los designios de los organismos financieros
internacionales, léase Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
La izquierda no escapaba al
síndrome de la derrota. Algunos partidos hasta cambiaban de nombre y sus
dirigentes, de mentalidad. Por aquellos días, cuando Cuba se mantenía firme
enfrentada a un doble bloqueo, hubo amigos que, “de buena fe”, instaban a la
dirigencia de la Revolución a torcer el rumbo.
Bajo tales circunstancias, en
América Latina fueron puestos a prueba, sin anestesia, los ajustes
estructurales reclamados desde los acreedores-mandantes. Argentina se
proclamaba ubicada en el Primer Mundo y ofrecía sus servicios a la OTAN,
mientras Menem y el FMI anunciaban el milagro argentino, cuya receta básica
consistía en privatizar prácticamente toda la riqueza pública del país austral.
Argentina era el mejor espejo, pero
en ése podían mirarse también naciones como Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú y
Colombia, donde se ponían de manifiesto, con toda su fuerza, las nuevas
prioridades del expansionismo militar norteamericano, ahora bajo el pretexto de
la lucha antidrogas.
Brasil, el gigante
sudamericano, sufría asimismo los estragos de las políticas económicas
antipopulares y entreguistas, que a nivel continental recortaban gastos
sociales, abrían los mercados nacionales a las transnacionales y expandían la
brecha entre ricos y pobres.
Entretanto, la izquierda se
recomponía al calor de las nuevas luchas y el surgimiento y articulación de
movimientos sociales de creciente beligerancia. El Movimiento Sin Tierra, en
Brasil, los barriales en Argentina, la lucha de los campesinos y cocaleros
bolivianos, el avance electoral de las fuerzas progresistas en El Salvador,
Uruguay y Nicaragua, entre otros, mostraban la tendencia.
EL FORO SOCIAL MUNDIAL
No es casual que el FSM haya
tenido como sede hasta ahora a Brasil, ni que su celebración coincida con el
Foro Económico Mundial. Ignacio Ramonet, el ex director de Le Monde
Diplomatique, contó que la idea se cocinó en París, precisamente como la
contraparte de la izquierda a la reunión de los verdaderos ejes del poder en
Davos, donde las principales 1 000 transnacionales del planeta sufragan el foro
del neoliberalismo y la globalización de facto.
Brasil era ideal por la
expansión del Partido de los Trabajadores, el mayor partido de izquierda del
continente, y Porto Alegre por la experiencia participativa de la prefectura
peteísta.
En su tercera edición, el FSM
se consolidó como la mayor expresión de concertación y debate de las fuerzas
diversas que en todo el planeta se enfrentan a la globalización neoliberal y
sus terribles consecuencias sociales, contra el imperialismo y sus agresiones a
los pueblos, contra el rol y protagonismo de los organismos financieros, por la
defensa del medio ambiente, la paz, la solidaridad y el derecho de todos los
pueblos.
Aun así, definir al Foro en un
párrafo requiere de un esfuerzo de síntesis, bajo el cual se incluyen un
sinnúmero de causas y demandas que, conjugadas entre sí, le dan sustancia a un
evento de eventos. Si lo vemos por su programa oficial, el FSM se restringe a
servir de escenario a conferencias magistrales, seminarios, paneles y mesas de
diálogo o controversia.
Pero el Foro Social Mundial, su
tercera edición, tuvo numerosos encuentros colaterales, donde toma forma y
fuerza con expresiones como la Asamblea Mundial Campesina, El Foro Mundial
Parlamentario, el de Autoridades Locales y la Asamblea Mundial de Movimientos
Sociales, entre otros.
Fue esta última, que sesionó en
la Pontificia Universidad Católica de Río Grande do Sul, donde se emitió una
Carta de Principios contra la guerra a Iraq, de apoyo al pueblo palestino, de
repudio al bloqueo contra Cuba, de oposición “ a la agresión económica y
política contra el Gobierno de Venezuela”.
Si bien el FSM todavía debate
la preeminencia de los movimientos sociales sobre la llamada izquierda
tradicional, y nació como un foro de Organizaciones No Gubernamentales,
supuestamente desvinculada de los partidos políticos y Gobiernos, la realidad
va subrayando la necesaria conjunción de todas las partes para poder hacer
valer la consigna de que Otro mundo mejor es posible.
De tal forma, el presidente
Luis Inacio Lula da Silva se convirtió en el primer Jefe de Estado invitado al
evento, y le siguió apenas pocas horas después el mandatario venezolano. Chávez
fue recibido por autoridades locales y luego presidió un multitudinario acto de
masas, mientras afuera otra concentración popular le esperaba con banderas de
organizaciones y partidos políticos de varios países.
LA INDIA EN EL 2005
Una ciudad de la India será la
encargada de acoger al 4º FSM. La decisión, del Comité Organizador
Internacional, explica la necesidad de fomentar las luchas y movimientos
sociales en otras latitudes, en particular el continente asiático.
La propuesta de sacar al Foro
de América Latina no era nueva. De ella eran partícipes miembros del comité
brasileño organizador, así como fuerzas europeas, de fuerte incidencia en el
FSM.
Otras organizaciones respetan
la idea, pero son de la convicción de que resulta erróneo hacerlo en un momento
trascendental para los latinoamericanos, quienes libran una batalla decisiva y
en circunstancias de efervescencia.
En este continente confluyen la
agudización del capitalismo a escala regional y la revitalización de la acción
de la izquierda, simbolizada en lo electoral por el triunfo de Lula, y en la
acción por el quehacer de los grandes movimientos de protesta en Argentina,
Bolivia, Uruguay y otras naciones. La batalla venezolana es otra razón
fundamental, mientras más al Sur el Plan Colombia y la Iniciativa Andina,
expresión del militarismo norteamericano, levantan otros frentes de lucha.
El 3er Foro Social Mundial tuvo
la participación de alrededor de 100 000 personas, de ellas 20 763 delegados de
156 países. La delegación estadounidense, de unas 1 000 personas, resultó la
más concurrida. Sin embargo, la opinión generalizada es que aún debe crecer
mucho más, pues el mundo necesita que se multiplique la conciencia de ese
pueblo contra la guerra y a favor de la paz. Ello sucederá a pesar del miedo
propalado desde la Casa Blanca, según la opinión de Noam Chomsky.
Está comenzando una nueva
época, aseguró Hugo Chávez en Porto Alegre. Chomsky, a su vez, subrayaba que no
habrá vida después del capitalismo, mientras que un presente ausente, Evo
Morales, escribía desde Bolivia llamando a formar un gran frente común. El FSM
lleva consigo los genes del cambio. La historia, lejos de morir, renace en su
rumbo natural.
* Granma
Internacional, 5 de Febrero de 2003.
Cuestiones de
América Nº 13, Febrero - Marzo de 2003
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