Cuestiones de
América
Sergio Monsalve *
Los
príncipes de Primero Justicia representan otra de sus fantasías medievales.
Primero feudalizan el territorio capitalino y, después, coronan al liderazgo
despótico del golpe mediático, en un Halloween a cielo abierto, donde los
gorilas se disfrazan de licántropos para aullarle sus aflicciones a las cámaras
de Globovisión.
Una vez más, Leopoldo López funge de productor creativo de las cadenas faranduleras de la oposición, al patrocinar y montar, en conjunto con la Gobernación de Carabobo y la Coordinadora Democrática, el monólogo más largo, estrambótico, costoso, redundante, y plañidero de la breve historia de nuestro teatro escuálido, pero sobre todo, el más posmoderno por su atrevido eclecticismo sin límites, restricciones y parámetros.
Día
a día Plaza Altamira oscila entre la feria oscurantista y el mitin adeco, la
verbena navideña del San Ignacio y el concierto cervecero, el estadio de
béisbol y el stand up comedy de los reconstituyentes del humor reaccionario.
Pero el verdadero show corre por cuenta de la plana mayor del sacudón de abril.
Delante
del amenazador obelisco en forma de espada, con empuñadura y todo, los
militares desobedientes consuman el segundo secuestro mediático, legitimado por
las élites del poder. El primero fue el del Presidente, ahora es el del Estado.
Y nosotros somos los rehenes.
El
rapto telegénico y simbólico demanda la inmediata celebración de elecciones. La
incitación del golpe constituye el ultimátum, y a la vez, garantiza la
prolongación del espectáculo. Atrás quedó el tiempo de las marchas a los
cuarteles, sin un nuevo amanecer. Por ahora son 24 horas bajo amenaza, sobre
24, en vivo y directo.
Entre
tanto, los cómplices condenan al enemigo a la hoguera, mientras echan un pie al
ritmo de una gaita antichavista; abogan por la democracia al tiempo que besan y
amapuchan a González González; pretenden conjurar el espíritu de mayo del 68,
a la sombra de la generación de «el gocho pal ochenta y ocho»; declaran zona
liberada a una trinchera de máxima seguridad, custodiada por los perritos de la
guerra de Polichacao; y se autodesignan apolíticos en un territorio minado por
banderas y emblemas de Primero Justicia.
Los
ultrosos de la cacería de brujas están en campaña. El Four Seasons es su base
de operaciones. «¡Elecciones ya!», es su consigna. Halloween, la Edad Media, y
el pastiche populista son sus referentes estéticos e ideológicos. Así como
piensan y proyectan sus ideas, gobernarán en el mañana.
* Venezuela Analítica, 1º de noviembre de
2002. Sergio Monsalve es comunicador social y crítico de cine.
Cuestiones de América Nº 12, Diciembre de 2002 -Enero de 2003
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