Cuestiones de América

 

La Justicia en Venezuela: Sueño Americano

Hernán López-Garay *

 

1.  PARA HABLAR DE JUSTICIA EN VENEZUELA DEBE HABLARSE DEL SUEÑO AMERICANO

Una de las múltiples facetas de la crisis actual en nuestro país es la relativa al sentimiento de vivir un momento histórico en el que la injusticia parece enseñorearse en Venezuela. Tanto los que se oponen al gobierno como los que lo apoyan, coinciden en afirmar que no hay justicia en Venezuela. En lo que difieren es en las interpretaciones (radicalmente distintas) de este sentimiento común. Lo que me gustaría hacer en este escrito es poder abordar el tema desde una perspectiva histórica, es decir poder hablar un poco de cómo hemos llegado a esta generalizada aceptación  de que la injusticia reina en nuestro país.

Mas cuando intento tomar esa perspectiva encuentro inevitable hablar de un sueño, el sueño americano. La razón es que el tema de la injusticia parece que nos acompaña desde la conquista española de América. El motor de nuestro devenir histórico no ha sido otro que el de la búsqueda de la justicia. El hombre americano la ha buscado desde su nacimiento en el siglo XV, y tal ha sido la fuerza de su anhelo de justicia que a pesar de sus continuas frustraciones, el anhelo ha ido creciendo y transformándose en un gran sueño, una utopía, la utopía de una América justa.

El sueño ha estado centrado en la igualdad y solidaridad de todos los hombres americanos.

Igualdad: En el respeto, sin distingos de razas, credos, habilidades o posesiones económicas. Nadie debe ser tratado como mero instrumento de otros sino como fin en sí mismo.

Solidaridad: Ser solidario significa cuidar al otro. Preocuparse por su bienestar. Esto implica  que todos y cada uno tenemos la obligación de contribuir a construir mancomunadamente una sociedad igualitaria (en el sentido ya mencionado) de ciudadanos solidarios, tanto dentro de nuestras repúblicas, como sociedades de repúblicas americanas.

2.  ESTE SUEÑO NO ES NUEVO

Hoy también hablamos de igualdad y solidaridad en Venezuela y particularmente así lo plantea el proyecto de país que el gobierno ofreció en su campaña electoral. Obviamente este sueño no es nuevo, ni es el invento de un solo americano. Es, como lo dije anteriormente, el sueño de nuestros sufridos pueblos americanos desde hace ya más de 150 años. Es el SUEÑO AMERICANO.

Aclaro, no me refiero a esa pesadilla para la justicia y la solidaridad humana en que se ha tornado el llamado “american dream”  ---que justo es reconocer no era lo que los fundadores de Estados Unidos de Norteamérica, los Jefferson y los Lincoln tenían en mente.

A decir verdad, los libertadores de América en general fueron configurando el gran sueño americano, inspirándose tanto en los ideales de la Ilustración como en ideales de hermandad y solidaridad.

3.  EL LIBERTADOR SIMON BOLIVAR CLARO ARTICULADOR DEL SUEÑO

El que más claramente interpretó los anhelos de justicia y los articuló en un gran sueño americano  fue  Simón Bolívar. Y lo que impulsó esa articulación fue precisamente un afán de justicia: El Imperio Español había establecido una estructura social discriminatoria de razas y castas, basada en un profundo desprecio por los indígenas americanos y los negros africanos, y había mantenido esa estructura injusta mediante una brutal represión.

El sueño consistía entonces en acabar con esas discriminaciones y establecer una sociedad guiada por el principio fundamental de igualdad, en el sentido que ya mencioné. Pero también percibía Bolívar que este orden no se alcanzaría a menos que fuese movido por la solidaridad, tanto para iniciar la transformación como para con-solidarla. El Libertador percibía que lo que soldaba a los hombres era la confraternidad, el amor al prójimo, el sincero deseo de ayudarnos mutuamente a vivir una vida mejor, los mas fuertes ayudando a los más débiles, los más capacitados capacitando a los demás, los más inteligentes ayudando a dar luces a la sociedad como un todo en la búsqueda del bien común.

No era entonces un sueño de reemplazar al imperio español por clases pudientes de mantuanos para continuar con el mismo orden clasista y opresor.

4.  EL FRACASO DEL SUEÑO AMERICANO

Sabemos que este sueño fracasó, tanto en su versión latinoamericana como la norteamericana (como lo pueden atestiguar sus grandes mayorías negras, indias e hispanas). Pero los Libertadores de América sembraron la semilla. Y buena parte de la historia de América en los siglos 19 y 20 gira en derredor de los intentos de esa semilla por germinar y crecer.

5.  DISTORSIONES DEL SUEÑO AMERICANO EN EL SIGLO XX

Distintas interpretaciones y apropiaciones del sueño han querido cobrar vida en nuestro suelos, yo diría todas ellas distorsionadas. Hay momentos que ha intentado resurgir con un manto ruso. Otras con un manto chino. Y hoy día se nos presenta bajo el manto de la famosa globalización neo-liberal. Yo personalmente pienso que esas interpretaciones son inauténticas pues pierden la raíz histórico-cultural del sueño americano, es decir no atienden a esa raíz y al mensaje que ella tiene para nuestro presente.

De estas interpretaciones, la que finalmente se ha impuesto es la que nosotros conocemos con el nombre del “american dream”. Esta ha reemplazado el sueño americano original, el cual tuvo una primera realización en la forma de una Europa moderna. Mas precisamente, el proyecto de modernidad europeo se vio realizado primero que todo no en Europa sino en Norteamérica, pero con una profunda contradicción: Para realizar la modernidad en Norteamérica, se tuvo que llevar a cabo una de las operaciones de “irrealización” más sorprendentes, a saber: reducir a la condición de NO EXISTENTES a toda la población no europea de Norteamérica. Simplemente hacer como si no existiesen. Ignorarlos como seres humanos y por tanto acreedores de respeto a su dignidad. Legislar y gobernar para los blancos, y en el mejor de los casos tomar los no Europeos en cuenta en su legislación como meros instrumentos. En una palabra, desconocer completamente su dignidad humana. Y así, con esta esquizofrenia (que por un lado rinde tributo a los ideales de la Ilustración, y por otro los violenta) construyeron una democracia que hoy día se nos vende como modelo para todo el mundo.

Posteriormente, y por razones históricas que no podemos discutir en este espacio, esta realización del sueño americano devino en una sociedad materialista e individualista, cuyo Dios único es el Dollar y su templo es el Mercado (o los “Mall” como diría José Saramago). Este es el “american dream” empacado hoy día en la famosa globalización.

6.  INTENTOS AUTENTICOS DE RESURGIMIENTO DEL SUEÑO ORIGINAL

No obstante, el sueño original continua haciendo intentos por resurgir. En los años 60 en Norteamérica hemos visto manifestaciones de estos intentos tanto en el movimiento por los derechos civiles de los negros como en el movimiento Hippy, este último con un gran acento en la fraternidad y la solidaridad y una fuerte crítica a una sociedad cada vez más fraccionada por el individualismo y el materialismo.

En este sentido creo que no es mera coincidencia o uso retórico del lenguaje el que el gran líder del movimiento negro en los 60, el Rev. Martin Luther King haya articulado las principales ideas de justicia y solidaridad de ese movimiento en términos de un gran sueño. En su famoso discurso (I have a Dream) ante el Monumento a Lincoln en agosto de 1963 el Rev. King nos describe el sueño que el tiene de una nación cuyo pilar fundamental sea el principio de que todos los hombres son creados iguales y por tanto merecen exactamente el mismo trato ante la ley. Soñaba Luther King con un país no más dividido entre norte y sur, un país donde el Sur a diferencia del Norte, no continuase llevando las banderas del desprecio, la discriminación  y la opresión brutal contra los negros.

Observemos que el Rev. no pedía nada extraordinario para una sociedad que había sido acunada en los ideales de la modernidad. En efecto, el Rev. King se estaba inspirando ni más ni menos que en el mismo sueño que soñaron los padres fundadores de los Estados Unidos de Norteamérica.

7.  ¿PUEDE  VENEZUELA SER TIERRA PROPICIA PARA EL RESURGIMIENTO DEL SUEÑO??

Bueno, una primera mirada a nuestra historia de los últimos 50 o 100 años nos revela una Venezuela convertida en tierra poco fértil para que ese sueño pueda resurgir. Lo que ha crecido y proliferado en nuestro suelo es más bien la injusticia, como la mala yerba. En esos años el pueblo ha sido despojado por una minoría no sólo de su mayor bien material común, el petróleo, sino que incluso ha sido despojado de su capacidad de soñar.

¿Cómo ha sido un tal despojo posible? Bueno, el despojo del bien público material principal, el petróleo, es hartamente conocido cómo se llevó a cabo. Mientras nos mantenían engañados con un monigote de democracia, los despojadores robaban y mal administraban todo bien público que tocaban, principalmente el de la riqueza del petróleo. Pero el otro bien público despojado, el de la capacidad de soñar, fue aún más grave, dado el papel unificador y estimulador que desempeñan los sueños en la gran obra de construir colectivamente una nación.

Al respecto debo mencionar que diversos intelectuales de gran renombre, coinciden desde hace ya bastante tiempo en afirmar que la actual crisis que vivimos en Occidente en general, está seriamente relacionada con el fin de los grandes sueños y el consiguiente desencanto del mundo. Ya en el siglo XVI Miguel de Cervantes, o mejor su Quijote, lo percibía con gran claridad. La muerte de los quijotes es la muerte no simplemente de los idealismos y grandes sueños que ellos encarnan, sino también la muerte de lo humano.

En el pasado, lo esencial de nuestro ser humano dependía de un gran sueño común que cultivar y amar, un gran sueño que nos daba una identidad común, orientaba nuestras acciones y a cada cosa le asignaba su justo lugar en el todo constituido por el sueño. Un gran sueño nos congregaba a todos y con su fuerza nos unía en un solo pueblo, el cual entonces sentía que tenía por delante la gran empresa mancomunada de realizar su sueño (llámese el encontrar la Tierra Prometida por Dios, o el alcanzar la contemplación mediante la razón).

Pero hoy los científicos de la historia como Fukuyama o incluso el en estos días tan sonado Huntington con su choque de civilizaciones, nos anuncian  el fin de la historia, es decir, nos anuncian que la humanidad no tiene por que estar “inventando” más cuentos, ni soñando mas futuros, pues nuestro designio histórico es el “american dream”. Dicho sueño es el que va a terminar imponiéndose en todo el mundo.

Y en la Venezuela del presente quien se atreva a opinar distinto es tildado por la seudo-intelectualidad  de que hacen gala los medios de comunicación como un ignorante o un bruto o tal vez un despreciable comunista trasnochado que se quedó estancado en la historia en los años 60.

8.  LA ILOGICA LOGICA DE LA HISTORIA LE DA EL SI A VENEZUELA

Despojados del bien espiritual común más importante -la capacidad de soñar- y del bien material común de mayor valor, el petróleo, el terreno de los sueños luce desolado. ¿Cómo puede entonces resurgir el sueño americano en tales condiciones? Contrariamente a las famosas predicciones históricas y al intento de encerrar la fuerza histórica en una leyes científicas, pareciera justamente que es en dicho terreno donde el resurgimiento está mostrando síntomas positivos.

Recientemente el famoso escritor argentino Ernesto Sábato ha dado a conocer una opinión similar. Para ello Sábato ha echado mano de un conocido poema del poeta romántico Alemán Hölderlin. Refiriéndose a su país Argentina y a la crisis de América Latina en general dice Sábato:

“Nos hemos convertido en un país pobre, una deuda externa extenuante pesa sobre nuestro pueblo, sufrimos una sensación de impotencia que parece comprometer la vida de nuestros hijos. No sabemos a dónde nos llevarán los actos decisivos que estamos viviendo, pero sí podemos afirmar que una nueva concepción de la vida está creciendo entre nosotros, en medio del caos, pobreza y el desempleo, todos nos estamos sintiendo hermanados, quizás como nunca antes, en América. Como dijo el sublime Hölderlin "cuando abunda el peligro crece lo que salva". Con estas palabras quiero nombrar a este tiempo aciago en que vivimos y también a la magnitud de la utopía a la que creo que estamos llamados a encarnar.”

Es decir, que contrariamente a los que creen que la historia puede atraparse en leyes y predecirse el devenir de los pueblos, es justamente en medio de la desolación dejada por el despojo a que hemos sido sometidos, que el  poder salvador está creciendo en la forma de una utopía, un sueño de justicia al que cada vez más latinoamericanos nos sentimos llamados a encarnar.

9.  ¿CON QUE JUSTICIA ES QUE SOÑAMOS?

¿Qué características tiene ese sueño de justicia con que anhelan nuestros pueblos actualmente?

El premio Nobel de literatura y luchador social José Saramago caracterizó a esa justicia con la que en realidad sueñan los pobres y marginales de este mundo en general, ante el Foro Mundial Social, el pasado mes de febrero: No estamos hablando, dice Saramago, de “la  [justicia] que se envuelve en túnicas de teatro y nos confunde con flores de vana retórica judicial, no [de] la que permitió que le vendasen los ojos y maleasen las pesas de la balanza, no la de la espada que siempre corta más hacia un lado que hacia otro, sino una justicia pedestre, una justicia compañera cotidiana de los hombres, una justicia para lo cual lo justo sería el sinónimo más exacto y riguroso de lo ético, una justicia que llegase a ser tan indispensable para la felicidad del espíritu como indispensable para la vida es el alimento del cuerpo.”

Más adelante Saramago afirma que  “...para esa justicia disponemos ya de un código de aplicación práctica al alcance de cualquier comprensión, y ese código se encuentra consignado desde hace cincuenta años en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.”

10. VENEZUELA: ACUNANDO NUEVAMENTE EL SUEÑO AMERICANO

En Venezuela estamos comenzando a ver manifestaciones de esta justicia con la que sueña Saramago y de la utopía de que habla Sábato. Están surgiendo los atisbos de una sociedad distinta para nuestros pueblos latinoamericanos, atisbos que parecen tener raíces en el sueño americano.

Tomemos como ejemplo de esto la nueva constitución que el pueblo venezolano se ha dado y en la que encuentran pleno eco las palabras de Saramago acerca de ese código de aplicación práctica que es la Declaración Universal de los Derechos Humanos. De hecho, la constitución ha sido diseñada poniendo en el centro como idea seminal precisamente esta declaración.

Pero el ejemplo de la constitución es aún más interesante cuando observamos en ella una particular interpretación de los derechos humanos  que pienso es la que guió de algún modo a varios constituyentes.    Específicamente en relación a los derechos humanos, la interpretación particular a que hago referencia es muy distinta de la que actualmente predomina en el orbe. La de nuestra constitución reverbera con el primer bosquejo que surgió de manos de la pluma ilustrada de Robespierre, bosquejo que influenció definitivamente a Bolívar, entre otros libertadores de América. En esta interpretación la dignidad del ser humano ocupa el lugar central. Permítame explicar lo que esto significaba.

Los ilustrados tenían por norte la construcción de una sociedad en la que cada uno de sus miembros contribuyese con sus acciones a hacer realidad el principio de que la norma que guié mi comportamiento sea siempre valida para la humanidad como un todo y no simplemente valida para mis intereses particulares. Pensar y actuar así es respetar la dignidad del otro. Este es el DEBER fundamental que tiene por contrapartida un DERECHO también fundamental de todo ser humano: El derecho a ser tratado no como un mero instrumento sino como fin en si mismo. Observemos que hablamos de dos caras de una misma  moneda. La Declaración de Derechos Humanos presupone esta unidad y por tanto un trasfondo que es una Declaración (siempre implícita) de Deberes Universales del Hombre.

Hoy en día sin embargo, esta unidad se ha perdido y sólo hablamos de Derechos. Se ha perdido porque la fuente de legitimidad de esos Derechos/Deberes ha cambiado. Ahora radica esa fuente en la idea de libertad individual extrema: Es legítimo que el hombre exija total libertad para hacer lo que quiera. Así, los Derechos Humanos se han vuelto sinónimos de derechos individuales o de grupos, que no de la humanidad. A lo humano se le ha interpuesto lo individual con sus apetencias personales y grupales.

Bueno el espíritu de la constitución del 99 parece estar más con la primera que con la última interpretación de Derecho Humano.

11. DOS CONCEPCIONES DE SOCIEDAD ENFRENTADAS

Estas dos interpretaciones radicalmente diferentes de la noción de Derecho Humano dan lugar no sólo a dos interpretaciones distintas de nuestra constitución -las cuales dejan traslucir dos concepciones de hombre y sociedad radicalmente distintas- sino también podemos decir que ellas ya comienzan a encarnarse en la vida cotidiana, aunque con distorsiones y balbuceos. El padre jesuita Francisco José Virtuoso en su Discurso de Orden ante la Asamblea Nacional el pasado 5 de julio las articula y pone de manifiesto. Dice el padre Virtuoso: “Un día como hoy [5 de julio] nació el republicanismo cívico, aquella forma de concebir la vida pública en línea con la tradición clásica, como el ámbito por excelencia para hacer realidad histórica la libertad y sus posibilidades humanizadoras. Un día como hoy nació el ciudadano republicano que compromete moralmente su libertad en hacer de lo público el hogar común... El 5 de julio de 1811 se eligió este camino  dejando atrás otros modos de pensar la libertad y sus implicaciones para el ejercicio de la ciudadanía en la vida pública.” 

Observemos que el tipo de sociedad que aquí se dibuja es una que tendría por norte toda acción que contribuya a cultivar el bien público como el hogar, como la autentica morada del ciudadano, el verdadero terruño que hay que defender primariamente.

Pues bien esta concepción ilustrada de república y ciudadanía fue el sueño que los padres fundadores de la patria pretendieron hacer realidad. Pero como bien lo dice el Rev. Francisco José Virtuoso, en su lugar lo que hemos visto emerger es una concepción “...que considera lo público en función de lo privado... Es esta una perspectiva que supone que la sociedad no es un cuerpo social, valga la metáfora, sino un agregado cuya finalidad es asegurar el éxito del individuo y estorbarlo lo menos posible con responsabilidades colectivas.” Es esta concepción de sociedad la que privatiza la justicia, la libertad y hasta la capacidad de soñar de todo un pueblo.

Este intento que hace el padre Virtuoso por re-sembrarnos en nuestra herencia histórica nos abre la posibilidad de entender mejor de dónde vienen nuestros anhelos de justicia, cuál es su auténtica fuente y qué nos informa para el presente. Este es un modo de reconectarnos con el sueño americano y traerlo a nuestro presente.

12. EL ACECHO MORTAL AL SUEÑO: MAXIMO PELIGRO Y MAXIMA SALVACIÓN (CONCLUSIÓN)

Son estas manifestaciones discursivas como las del padre Virtuoso, aunadas a las manifestaciones concretas que estamos observando, tanto en la nueva Constitución como en los múltiples eventos que están sucediendo en Venezuela en los últimos tres años las que me hacen pensar que el sueño americano esta queriendo renacer en nuestra tierra. No obstante la feroz batalla para exterminarlo y arrancarlo de raíz definitivamente -para instaurar en su lugar una forma extrema del “american dream”- se está desarrollando en nuestro país con una virulencia maligna que no tiene reparos en dar golpes de estado, cometer masacres, destrozar la economía, matar de hambre y de miseria a  millones de personas, o aliarse con las fuerzas mas reaccionarias de nuestro tiempo, en el Norte o en el Sur, donde sea, con tal de lograr sus perversos designios.

Pero lo alentador de todo esto radica nuevamente en el poema de Hölderlin  citado por Sábato: “donde abunda el peligro crece el poder salvador”. Entre mas grande sea el atropello a este sueño, y peor sea la injusticia, más crecerá la posibilidad de que se haga realidad el sueño de una patria donde los principios de igualdad y solidaridad reinen.

Las vivencias terribles del 11 al 13 de Abril y los intentos golpistas que han continuado por parte de los mismos grupos poderosos -usando esa perversa maquinaria creadora de realidades ficticias que son  los medios de comunicación- tienen sin embargo un efecto con el cual no contaban: Ahora más y más venezolanos comienzan a sentir e interpretar esas vivencias precisamente como grandes injusticias, como bofetadas a su dignidad, como violación de sus derechos fundamentales. Va develándose entonces la cruzada que estos grupos golpistas han puesto en marcha para sabotear el  derecho que todo venezolano tiene de soñar otra vez en grande una sociedad más humana. No obstante, la masa de venezolanos que está despertando a estas crudas realidades, aunque no tenga todavía una idea muy clara de la concepción de justicia que los impulsa, en lo que sí parece estar clara es en que la sociedad que aspiramos no es esa que desean los perpetradores de las injusticias y saboteadores criminales del sueño, sino una sociedad que, de algún modo se intuye está relacionada con el sueño de los libertadores de América. Estos venezolanos comienzan a sentir ese sueño como propio! Han comenzado a recuperar otra vez la capacidad de soñar, soñar en grande, y sentirse herederos de ese gran sueño. Citando a Sábato de nuevo:  Con estas palabras quiero nombrar a este tiempo aciago en que vivimos y también a la magnitud de la utopía a la que creo que estamos llamados a encarnar.

Por los rasgos que esa utopía parece estar mostrando en Venezuela, es el sueño americano de justicia el que está renaciendo. Así como en el siglo XIX, los venezolanos del siglo XXI hemos sido una vez más llamados por la historia a convertirnos en los heraldos de este sueño y en instrumentos de su posible re-surgimiento.

* Hernán López-Garay, Santafé de Bogotá. Ingeniero Eléctrico en Sistemas de Control por la Universidad de Los Andes; M.Sc. en "Systems Engineering" de Case Institute of Technology, Cleveland, Ohio; M.A. en "Systems in Management" de la University of Lancaster, Inglaterra; Ph.D. en "Systems Theory, Planning and Management" de la Wharton School, University of Pennsylvania, Philadelphia. Profesor Titular de la Universidad de Los Andes, Mérida; miembro del Consejo del Centro de Investigaciones en Sistemología Interpretativa de la Universidad de Los Andes (CSI), Mérida, Venezuela; coordinador del Doctorado y Maestría conjunto con la Universidad de Hull, Postgrado en Sistemología Interpretativa, Universidad de Los Andes, Mérida; miembro Consejo Directivo del Programa de Doctorado de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Los Andes, Mérida; Investigador Visitante Instituto Andino de Sistemas, Lima, Perú; Profesor Visitante University of Umeå, Departamento de Informatica, Suecia; Investigador Visitante, Centre for Systems Studies, University of Hull. 1993; Profesor Visitante University of St. Andrews, Department of Management; Profesor Visitante University of Lancaster, Department of Behaviour in Organisations. Representante (no permamente) por Venezuela a la Academia de Profesores para la Paz Mundial (Professors World Peace Academy). Becario Fulbright, 1971-1973. Muestra de publicaciones: Fuenmayor, R. y Lopez-Garay, H. "The Scene for Interpretive Systemology". Systems Practice , 4(5); 1991. pp. 401-418. López-Garay, H. and Suárez R.T. "The holistic sense of prison phenomena in Venezuela (III): The unity of the research." Systems Practice and Action Research, 12(1), 1999. López-Garay, H., "Interpretive Systemology and Systems Practice", Systems Practice and Action Research, 12(1), 1999, pp. 3-14. López-Garay, H. and Sotaquirá, R. "After Justice: On the Conditions of Possibility of Justice in the Present"; in Synergy Matters: Working with Systems in the 21st Century, edited by Castell, Gregory, Hindle, James and Ragsdell, Kluwer Academic/Plenum Publishers, Hardbound, ISBN 0-306-46186-2, June 1999, pp. 672, New York. Correo del autor: hlopezg@ula.ve

 

 

  

Cuestiones de América Nº 12, Diciembre de 2002 -Enero de 2003

 

 

 

 

 

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