Cuestiones de América
Rosendo y la Cultura de la Inmediatez
Antonio Guillermo García Danglades *
Si vienes, por
ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso.
Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré
agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes
a cualquier hora, nunca sabré cuando preparar mi corazón.
El Zorro al Principito: Antoine De
Saint-Exupery, 1943
“Los hombres ya no
tienen tiempo de conocer nada.” La inmediatez, de acuerdo a Grimaldi (1998),
“no permite el cumplimiento de una obra ni el desarrollo de una composición
organizada, sino la fulgurante intensidad de un trance; el rasgo sugestivo o
patético de una palabra, una imagen, un gesto.”
Lo inmediato impide
la continuidad de una duración. En lugar de planificar progresivamente y con
moderación, la inmediatez obliga la apuesta desmesurada. La vigencia no es
reconocida, se pierde el sentido de trascendencia, y por ende, la mística del
trabajo. El deseo, la ilusión y la pasión se esfuman ante la rapidez del “ya”;
no queda tiempo para pensar, reflexionar y profundizar, mucho menos para crear.
La velocidad de la información aliena al individuo del mundo real y lo
transforma en un ser incapaz de comprometerse y solidarizarse con sus
semejantes. (Grimaldi, 1998)
Para Nudel y
Saavedra (2000), “el paradigma de la postmodernidad consigna que estamos ante
la victoria absoluta de la seducción del objeto por sobre el sujeto y su
deseo”, y que la inmediatez producida por ésta “nos hunde en la indiferencia y
la parálisis” impidiendo la reflexión y el análisis. La inmediatez de la
postmodernidad “nos enfrenta a los hechos como si fuera posible acceder a ellos
desconociendo el orden significante.” (Nudel y Saavedra, 2000)
La cultura de la
inmediatez tiene una débil memoria. La historia se olvida fácilmente y en lugar
de la reflexión, producto de la experiencia y el conocimiento, se impone la
intensidad del presente y el aprovechamiento de la oportunidad circunstancial.
La visión política es personalizada y no se valoran las complejidades
inherentes a su propio desarrollo. De esta forma, la relación del individuo con
las instituciones publicas se debilita, y la participación política se reduce a
la ruptura del orden institucional. (Cela, 1998)
En Venezuela no
escapamos de esta dinámica. La inmediatez de la oposición radical enfrascada en
la salida urgente del presidente, se enfrenta al proceso de desarrollo, entendido
éste como una sucesión progresiva de etapas que busca materializar el proyecto
de país contenido en la Constitución Nacional. Mientras el proyecto político
bolivariano traza las coordenadas para la construcción del país, la oposición
cierra filas para sacar a Chávez “ya” del poder, aun sin contar con un plan
alternativo viable, coherente y representativo de la sociedad.
En la inmediatez se
mueve la intransigencia de la oposición radical y la mal-llamada “sociedad
civil”, quienes rechazan el dialogo y alientan la crisis esperando que la
convulsión política desemboque nuevamente en caos. Con la ayuda de los medios,
buscan crear una matriz de opinión que desgaste política y emocionalmente al
Fiscal General de la Republica para suplantarlo por quien asuma el
enjuiciamiento a Chávez y la promoción de una enmienda constitucional que
incluya el recorte del periodo presidencial y la doble vuelta electoral que
evite el desmembramiento mutuo de los “candidateables” en una lucha sin cuartel
por la silla presidencial.
Asimismo, los medios
de comunicación han aceptado que ante la falta de liderazgo, y la inmediatez
por remplazarlos, asumieron un papel político durante los sucesos de abril que
hoy continúan promoviendo a través de sus espacios de publicidad, opinión e
información.
La cobertura de la
interpelación al general Rosendo por la comisión de la Asamblea Nacional que
investiga los sucesos de abril, evidencia cómo la información puede ser
manejada en un contexto determinado de acuerdo al interés predominante. Al
igual que sucedió con las imágenes de los disparos en puente Llaguno, se impone
la inmediatez sobre el orden y esencia de los hechos que facilitan su
desconocimiento.
Hace poco mas de un
año, Rosendo era caricaturizado en los medios de manera grotesca por su
supuesta implicación en hechos de corrupción. La imagen obesa del general era
sinónimo de opulencia, inmoralidad y despilfarro; su apretado traje militar
apenas podía contener el fajo de billetes que sobresalía de su bolsillo.


Rosendo caricaturizado por Tal Cual el 21 y 22 de Marzo de 2001
La editorial “Plan
Billuyo 2000”, publicada por el diario Tal Cual el 21 de Marzo de 2001,
aseguraba que el general Rosendo “ni siquiera embutido en su tanque” podría
esconder los hechos de corrupción en la administración del Plan Bolívar 2000, y
que el descontento en la FAN era producto de la ausencia de castigo contra
“oficiales delincuentes” como él.
En aquella
oportunidad, el presidente Chávez defendió públicamente la integridad de Rosendo
aun a costa de tener que soportar las acusaciones de cómplice en las
actividades, supuestamente ilícitas, del general. Aun cuando Chávez ha
manifestado en más de una ocasión que entre un principio y un amigo se queda
con el primero, la lealtad, un valor ciertamente escaso en estos días, siempre
la colocó por encima del chisme y la intriga mediática; quizás uno de los
errores por el que ha pedido perdón desde su retorno al poder el pasado 13 de
abril.
La participación
protagónica de Rosendo en el golpe de estado contra la democracia mas antigua
de la región traicionando la confianza del presidente y del pueblo de
Venezuela, ha puesto nuevamente su pasado, y también su presente, en entre
dicho.
En medio del éxtasis
y la celebración durante el breve régimen fascista, el general Rosendo declaró
sin rodeos para El Nacional el pasado 12 de abril que le había pedido a
Chávez que se fuera, y que no solo reconocía a Carmona “sino que nosotros le
pedimos que viniera a ser presidente.”
Ante el estrepitoso
fracaso de la aventura golpista, Rosendo debe defenderse como sea. En su
interpelación ante la comisión de la Asamblea Nacional, involucra al gobierno,
específicamente al vicepresidente de la Republica, José Vicente Rangel, de
haber ordenado como Ministro de Defensa que era para el momento, que los
círculos bolivarianos se armaran de “piedras, palos y cuchillos” para enfrentar
a la marcha opositora. En lugar de respaldar el argumento de la oposición
radical, Rosendo desmonta la tesis de los “círculos bolivarianos armados”, ya
que con este “armamento” difícilmente se pudo masacrar al pueblo y mucho menos
enfrentar al ejercito paramilitar formado en las urbanizaciones adineradas del
Este y que contaba con equipo militar sofisticado como los encontrados en el
depósito de guerra en la casa de Pérez Reaco, personaje gris que protegió al
dictador Carmona e íntimamente relacionado con los intereses que propiciaron el
golpe de estado.
Lo mas peculiar del
relato de Rosendo es que sus acusaciones están basadas en fuentes de segunda
mano y no por experiencia propia. Su ayudante, el capitán O’Brien Fosi -
supuestamente yerno de un director de la nomina ejecutiva de PDVSA despedido en
los días previos al 11 de abril -, es quien le “informa que había oído una
conversación del ministro Rangel [y Bernal] que decía: ‘Freddy la marcha ya
arrancó hacia Miraflores, nuestra gente debe estar armada con piedras, palos y
cuchillos'.” Sin embargo, los medios de
comunicación y la oposición radical insisten en señalar que sus declaraciones
han sido las que mayor evidencia han aportado a la investigación. El propio
diario Tal Cual en su edición del pasado 14 de Mayo, afirma que el
general Rosendo dio una “lección de ética” en su interpelación, y además
critica la caricaturización del personaje.

En la edición del 14 de Mayo de 2002, Tal Cual
critica la caricaturización de Rosendo realizada por simpatizantes del
gobierno.
Las declaraciones
del general Rosendo son como los disparos desde puente Llaguno; a la audiencia
opositora solo le interesa la imagen y no el contenido o contexto donde se
desenvuelve el hecho.
“Lo esencial es
invisible para los ojos.” Los sucesos
del 12 y 13 de abril evidencian un gran avance en la consolidación de la
democracia. Para el periodista Eleazar Díaz Rangel las movilizaciones populares
que se produjeron esos días, junto a un sector institucional de la FAN que
evitó la instauración del régimen despótico de Carmona son “expresiones de una
cultura democrática formada por más de 40 años.” El catedrático Juan Linz ya
decía que en una democracia consolidada las elecciones no pueden realizarse
bajo un régimen autoritario, y por ende, “solo las democracias pueden
transformarse en democracias consolidadas”; es decir, la antítesis de la
inmediatez.
Una de las razones
por las que Venezuela y otros países de América Latina no han alcanzado una
etapa superior de desarrollo al mismo tiempo que Estados Unidos, por ejemplo,
ha sido la cultura de la inmediatez a la que hemos estado sometidos
históricamente desde que el sueño de Simón Bolívar en hacer de América una
patria unida y prospera fuera truncado por intereses personales y partidistas.
Es hora de rechazar
la inmediatez que nos hace preferir el hoy al mañana y desestimar el pasado.
Como ciudadanos, se nos impone construir una Venezuela grande que perdure. El
Zorro ya lo había dicho, “lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo
que tú has perdido con ella... Tú eres responsable de tu rosa...”
Referencias:
Antoine De Saint-Exupery (1943): “El Principito”
Capítulo XXI.
Cristina R. Nudel Carlos A. Saavedra (2000): “Los
Destinos de lo Simbólico en la Postmodernidad.”
Eleazar Díaz Rangel (2002): “Los Domingos de Díaz
Rangel” Últimas Noticias, 5 de Mayo de
2002
Jorge Cela (1998): “La cultura de la pobreza.”
Juan Linz
(1996): “Toward Consolidated Democracies.” Journal of Democracy.
Nicolás Grimaldi (1998): “La Cultura en el Siglo XXI”
“Plan Billuyo 2000” (2001): Tal Cual www.talcualdigital.com 21 de Marzo de 2001
“De villano a héroe, y viceversa” (2002): Tal Cual www.talcualdigital.com 14 de Mayo de 2002
* Antonio Guillermo García Danglades es egresado de la
Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Central de
Venezuela, Magmaster en Relaciones Internacionales, en la rama del
Desarrollo, egresado de la Escuela Norman Patterson de Asuntos Internacionales
en la Universidad de Carleton, Ottawa, Canadá, y candidato a Magmaster en
Gerencia de Proyectos en la Universidad de Quebec en Hull, Canadá. Además
cuenta con un Diploma en Ciencias de la Computación en Hayward, California, ha
realizado cursos de especialización en lenguajes de 4ta generación en la
Universidad de Berkeley, California, y posee una vasta experiencia en el área
de la tecnología de información y comunicación. Además de colaborar con
artículos de opinión para el diario El
Nacional de Venezuela y ofrecer servicios de consultoría en el área de
Relaciones Internacionales, se desempeña actualmente como Desarrollador de
Software para la Fuerza Airea de Canadá en Ottawa. Correo del autor: agd67@hotmail.com
Cuestiones
de América Nº 12, Diciembre de 2002 -Enero de 2003
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