Cuestiones de
América
11 de septiembre:
¿coartada del nuevo orden petrolero global?
Alfredo Jaliffe-Rahme *
EN
LOS MOMENTOS en que se desplomaban las torres gemelas del WTC de Nueva York, Chafic Bin
Laden, el hermano de Osama, era uno de los invitados de honor (en su calidad de
“inversionista valioso”) a una conferencia del Grupo Carlyle, en un hotel de
Washington (“El corazón oscuro del sueño americano”, por Ed Vulliamy.
16-06-02; The Guardian).
EL
GRUPO CARLYLE, vinculado estrechamente al padre del actual presidente de Estados
Unidos, representa un poderoso grupo especializado en la compra de empresas del
complejo militar-industrial, con un capital de 20 mil millones de dólares, y en
su seno desuellan su director, Frank Carlucci, ex secretario de Defensa (y ex
compañero de clase del vicepresidente Dick Cheney), y James Baker III, ex
secretario del Tesoro y de Estado (además de defensor legal de la elección
bananera de Baby Bush en Florida).
PODRIA
SER QUE la familia Bin Laden haya roto sus lazos entre sí y que Osama sea hoy
su oveja negra, sobre todo cuando la televisión Al Jazeera (“la isla”),
con sede en Qatar, da a entender que el tránsfuga del terrorismo trasnacional
islámico admitió su presunta culpabilidad. Suena por demás interesante que el
actual director de Al Jazeera haya sido el anterior director de la Voz de EU
para Medio-Oriente, y que la minúscula petromonarquía de Qatar, más que
un país hecho y derecho, sea más bien una franquicia de las “gasolineras”
anglosajonas.
EN
FORMA SARCASTICA, el ex presidente Clinton, a punto de emprender su
nueva carrera de comentarista -con un contrato millonario- señaló que antes de
derrocar a Saddam, el equipo Bush haría bien en capturar a Osama, quien hasta
la fecha se ha escapado a las fuerzas especiales de Estados Unidos.
PERO
A ESTAS alturas ya no importa la identidad de los verdaderos autores de los
atentados terroristas del 11 de septiembre. La maquinaria bélica estadunidense
se ha echado a andar contra Iraq para encubrir el estado calamitoso de la
economía y las finanzas de EU, que requieren como nunca de una gigantesca
cobertura de humo. Osama no tiene ningún vínculo demostrable con Saddam, en
similitud a las evidencias incontrovertibles que existen entre los lazos
familiares de los texanos Bush y los yemenitas-sauditas Bin Laden.
PERO
ESO NO le importa en absoluto a la Casa Blanca, que ya decidió la guerra
contra Iraq, el segundo productor de petróleo de la OPEP, para elevar los
precios del crudo (y el gas) e imponer por la vía militar un nuevo orden
petrolero (y gasero) global, que en realidad sería un nuevo orden “energético”mundial,
porque comprende también el control del agua (el primer ministro israelí, Ariel
Sharon, acaba de amenazar a El Líbano por los afluentes del río Hasbani), y
nuclear. En efecto, la nueva agenda es tan maniquea como la cosmogonía
teológica de Baby Bush, cuyas creencias religiosas están emergiendo como
una confluencia central en su política (“La fe privada de un hombre público.
Francine Kiefer, The Christian Science Monitor 6-09-02): las “armas de
destrucción masiva” serán ampliamente toleradas para los “buenos” (todo el club
atómico de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, al que se
han sumado Israel, India y Pakistán) y serán prohibidas para los “malos”.
SERIA
UN GRAVE error de juicio pasar por alto el “despertar” de Baby Bush por
el reverendo presbiteriano Billy Graham y la adopción de la denominación
protestante “metodista” de su esposa Lauren. De allí que el presidente Bush
aplique a partir del 11 de septiembre su interpretación bíblica del Armagedón,
en sincronía del fundamentalismo de la “coalición cristiana” conectada al
fundamentalismo hebreo de Estados Unidos (vinculado con el partido Likud). Así
las cosas, el nuevo orden “doméstico” en EU (que puede muy bien ser extensivo a
nivel internacional) pregona en forma sutil la ascendencia del fundamentalismo
mixto “protestante-hebreo” por encima del fundamentalismo islámico en su
expresión “wahabita” (“Compañeros extraños”. US News 12-08-02).
OTRO
PRETEXTO PARA emprender la guerra contra Iraq, inconexa de la de Afganistán, radica
en la imposición de un orden neoimperial, bajo el concepto de la “guerra
preventiva”. En Afganistán se libró una guerra defensiva contra Al-Qaeda y el
régimen de los talibanes, que le brindaba albergue, pero el ataque a Iraq se
sustenta en la “guerra preventiva”, que de hecho daría fin al imperante orden
internacional para dar lugar a uno nuevo basado predominantemente en el “unilateralismo”,
que enterraría las políticas previas de “contención”, “disuasión por el terror”
(“deterrence”), el equilibrio del poder y el multilateralismo de los caducos e
inservibles organismos institucionales (ONU, FMI, BM, OMC), como quedó asentado
desde la primavera de 1992 en el borrador Guía para una política de Defensa,
redactado por Paul Wolfowitz y Lewis Libby, hoy miembros dilectos de la
agrupación fundamentalista de extrema derecha Proyecto para el Nuevo Siglo
Estadunidense (PNAC, por sus siglas en inglés, donde se codean con los ultrahalconazos
Cheney, Rumsfeld, Perle, etcétera).
EL
NUEVO “UNILATERALISMO” daría pie a un imperio al estilo romano, como
aducen sus delirantes teóricos, pero sin indicar si corresponde a su fase
terminal o al periodo de Caligula. Porque, por lo que nos han ilustrado 18
meses nada gloriosos de Baby Bush, sediento de sangre y petróleo, el
virtual neoimperio romano no muestra ninguna semejanza con la magnanimidad del
emperador Augusto: desde el rechazo del protocolo ambiental de Kyoto hasta el
bloqueo a la Corte Penal Internacional.
PESE
A LAS PRUDENTES advertencias sobre una probable neobalcanización de todo Medio Oriente,
el equipo Bush se ha empecinado en abrir las “puertas del infierno”, como
señaló con propiedad el egipcio Amir Musa, secretario general de la Liga Arabe.
El equipo Bush desea ingresar sin precaución, por medio de la sicótica “guerra
preventiva”, al décimo círculo de los infiernos, que el genial Dante no llegó a
descubrir (se quedó en nueve), donde se encuentra la llave maestra para el
control global de los energéticos (petróleo, gas, agua y átomos).
Izvestia (5-09-02) cita
una “información creíble” sobre un “plan secreto” para la invasión de Arabia
Saudita por las tropas estadunidenses, en el marco de la “guerra preventiva”
contra Iraq (ni más ni menos el Plan Wolfowitz que señalamos con antelación
como el “Chiste del Lobo”).
RESULTA
SIGNIFICATIVO QUE en algunos círculos bélicos comiencen a sembrar la duda sobre la
postura de Rusia. El muy influyente (en la etapa bushiana) Instituto de
Estudios Estratégicos y Políticos Avanzados (IASPS, por sus siglas en inglés, y
con doble sede: en Jerusalén y en Washington, muy ligado al ultrahalconazo
Richard Perle) ha consagrado en los últimos días una serie de artículos que
plantean los “cambios estratégicos revolucionarios”, en cuanto al petróleo se
refiere, que van, gracias a la coartada del “terrorismo islámico”, desde la
extinción del golfo Pérsico como principal fuente de abastecimiento de EU, y su
suplantación por el crudo del golfo de Guinea (en particular de Nigeria, que se
saldría de la OPEP; ya apareció el peine de la reciente visita exploratoria de
Fox), pasando por el presunto trueque de Iraq por Georgia (en el Cáucaso), de
parte de Rusia, hasta el reinado dual ruso-estadunidense en el mar Caspio (la
tercera reserva planetaria de petróleo).
EN
FORMA MUY desparpajada, el IASPS (El cambio de EU para abandonar el petróleo de
Arabia Saudita por el de Nigeria, 14-07-02) se jacta de su intermediación: “Se
está realizando en forma rápida la iniciativa del IASPS para que el petróleo
del golfo de Guinea remplace al Pérsico como principal abastecedor de Estados
Unidos, lo cual fue motivo de las charlas entre el presidente nigeriano y el
Grupo de Iniciativa de Política Petrolera de Africa (AOPIG, por sus siglas en
inglés), el grupo fundado por IASPS”. ¿Y la barbárica afrenta a los derechos
humanos en Nigeria, por la vía de la letal lapidación femenina medieval, no
cuenta para el IASPS y el equipo Bush? Pues no, como asegura en forma indirecta
el Dr. Paul Michael Wihbey, miembro líder del IASPS, quien parece manejar la
agenda del presidente Obasanjo, y enfatiza que “los estadunidenses estarán
dispuestos a pagar 3 o 4 dólares más por barril de petróleo, siempre y cuando
estén seguros de que el éste provenga de una fuente segura”. ¿Por qué no
aprovecha el gobierno foxista está notable disposición del gobierno Bush?
Nigeria
es la “superpotencia energética” del continente africano, que en la actualidad
vende a Estados Unidos 900 mil barriles diarios, que pueden ser duplicados en
los próximos cinco años, así como todas las exportaciones africanas de crudo
pueden aumentar 50 por ciento en los próximos 12 años. ¿Cómo hacen para
adelantarse a los hechos?
UN
FRESCO EDITORIAL de The Washington Times, muy cercano al equipo Bush (Las nuevas
fronteras del petróleo”, 9-09-02) enfatiza que “gracias al acercamiento del
presidente ruso, Vladimir Putin, a Bush, la reacción ruso-estadunidense se
encuentra sobre pies firmes. Y Kazasjtán, el país más rico del mar Caspio,
siente una fuerte solidaridad por EU”. El editorial se concentra en los asertos
de Daniel Yergin, quien realiza cuentas optimistas sobre la futura producción
petrolera para 2010 (sin contar el gas, que se cuece aparte) del mar Caspio y
Rusia (13 millones de barriles diarios (mdbd), es decir, casi el doble de los 7
mdbd actuales de Arabia Saudita) y 6.8 de Africa occidental.
Cabe
recordar nuestra hipótesis operativa sobre el shifting (desplazamiento)
del petróleo de la OPEP (integrada por nueve países islámicos a carta cabal)
por el gas ruso (que detenta la primera reserva mundial en Siberia). Pero antes
se requiere la urgente extinción de la OPEP, que pasa ineluctablemente por la
destrucción de Arabia Saudita e Iraq, su primera y segunda reserva: 261 mil
millones y 112 mil millones de barriles, respectivamente, frente a los 18 mil
557 millones “mochados” (en similitud al “Aguila mochada” del foxismo) de
México.
* La Jornada, 11 de
septiembre de 2002.
Cuestiones de
América Nº 11, Octubre-Noviembre de 2002
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