Geopolítica del 11 de septiembre, un año después
Mesa Redonda
Javier Pérez Durán
*
Los
sucesos terroristas del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York y Washington
han sido de una gran trascendencia a escala mundial y en todos los ámbitos;
económico, político, social, cultural e ideológico; hacer un recuento en cada
uno de los ámbitos es una tarea difícil para los expertos en cada una de las
áreas, dar una explicación que pueda indicarnos las consecuencias de dichos
atentados.
Los
ámbitos que parece indicarnos el rumbo que va a tomar el mundo están en el
análisis del papel que juegan los energéticos en la economía mundial, pero
especialmente en el país en el que se realizaron los actos. Una serie de conferencias
y mesas redondas sobre el impacto en la economía mundial, además de las
motivaciones de los autores de dicho ataque, se han dado en distintas partes.
Uno de esos eventos se realizó el 11 de septiembre del presente año en el
Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la Universidad Nacional
Autónoma de México (UNAM). Ahí se trató de las cuestiones geopolíticas del 11
de septiembre, en una mesa redonda en la que participaron la doctora Leticia
Campos del mismo IIEc, el doctor Miguel García de El Colegio de México y el
doctor Alfredo Jaliffe-Rahme, investigador y periodista.
La
mesa redonda dio inicio con la exposición de la doctora Campos, la cual realizó
un análisis sobre aspectos económicos de los Estados Unidos de América, pues,
en su opinión, para analizar los hechos del 11 de septiembre es necesario
hacerlo desde un contexto global, donde el primer aspecto sea la economía
estadounidense, de la cual destacó cuatro factores importantes:
·
La
caída del PIB 4.1% en 1999, 3.8% en el 2000 y 0.3% en el 2001, la caída de la
producción industrial desde octubre del 2000, el incremento del desempleo con
una tasa de 4.9% en agosto del 2001; un aspecto importante es que el PIB de EU
se elevó después de la invasión a Afganistán en un 5.0 % con respecto al mismo
período anterior y al terminar la invasión el PIB creció en 1%.
·
El
segundo aspecto es la demanda a la baja que restringió el gasto militar, lo que
arriesgaba la participación de EU en los mercados de energía y su uso a largo
plazo. En 1999 el gasto militar aumentó en 2.1% con respecto al de 1998 y en el
2000 cayó en un 1%; en el 2001 aumentó en un 5%, en el primer trimestre al
11.6%, en el segundo período al 7.3% y de manera general hay un aumento del 14%
del gasto militar con un presupuesto de 390 mil millones de dólares que va en
un aumento gradual.
·
El
tercer aspecto es la baja popularidad de Bush, debido a la forma en que había
llegado a la presidencia con menos votos que su contrincante electoral.
·
El
cuarto aspecto es el hecho real de que a la población estadounidense le
preocupa más la política económica, mientras la recesión política y las
acciones bélicas son de bajo interés, a menos que ocurriese algo que modificara
la opinión del pueblo estadounidense.
Una
vez explicado este contexto general, la doctora Campos se auxilió de la
historia para dar un panorama sobre los energéticos y los acontecimientos del
11 de septiembre, al indicar: “después de la Segunda Guerra Mundial, en 1957 EU
emerge como una potencia hegemónica y las compañías petroleras estadounidenses
disminuyeron los esfuerzos por encontrar petróleo en su propio territorio y se
orientaron a la búsqueda del petróleo en otros países, para poder expandir su
poderío a nivel mundial y al encontrar
grandes reservas y bajos costos de producción en el Oriente Medio, las
empresas estadounidenses lograron consolidar su poderío. Sin embargo, la
economía estadounidense se ha visto imposibilitada de mantener la producción de
forma estable a partir de la década de los 70´s cuando el dólar pierde paridad
frente al oro y las recesiones económicas son cada vez más prolongadas”.
Además, la doctora Campos también mencionó algunas razones de dicha
desestabilización:
1) La declinación progresiva de la
reserva de petróleo bruto en USA y su participación mundial.
2) El impacto con la creciente
importación de petróleo crudo y el intento de las empresas de mantener altos
los precios del combustible.
3) El creciente gasto militar y
armas cada vez más sofisticadas.
4) El desarrollo de la cultura de
experimentación y de innovación para desarrollar la industria militar.
De
esta forma, los Estado Unidos se volvieron el país más propenso a las aventuras
bélicas en el mundo (Vietnam, Corea, Sudamérica, Irak entre otras), las cuales
no son la prioridad del pueblo estadounidense.
Sobre
el 11 de septiembre la doctora Campos agregó: “han dañado el sentimiento
patriótico de los estadounidenses y entonces eso es una justificación para la
venganza militar y por ende se da un respaldo militar a las empresas
energéticas, todas líderes globales (Texaco, Móvil, Phillips Petroleum,
Occidental Petroleum, etc.) para competir por los recursos energéticos del
planeta, aún a costa de provocar inestabilidad económica y política,
precariedad, exclusión de oportunidades de los países que legítimamente son los
dueños de dichos recursos (el mejor de los ejemplos es Afganistán)”.
Otro
de los puntos importantes que tocó es el consumo de los energéticos, donde “EU
es el primer consumidor de energía primaria (fósiles) con un 40% del consumo
mundial, le sigue China con el 14%, así también EU es el primer contaminador
del planeta. Los principales países desarrollados del mundo consumen más
petróleo del que generan, por lo tanto buscan fuentes alternativas que
abastezcan su consumo (el caso más grave es el de los Estado Unidos, ya que es
el principal importador de petróleo y el que menos reserva de petróleo tiene),
los países que más reservas petroleras tienen son Arabia Saudita, Irak,
Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irán, Venezuela y México. La principal reserva
petrolera es la zona donde hay más serios conflictos y su relación con los
acontecimientos del 11 de septiembre tiene que ver con el reparto de energía en
el mundo y las pretensiones de EU por apropiarse de los recursos energéticos
del planeta, esto explica la invasión contra Afganistán (donde existe una gran
red de gaseoductos y oleoductos) y su apropiación sin tener pruebas mínimas de
la participación de este país en los hechos del 11 de septiembre, además de
amenazar a Irak con una invasión”.
De
esta forma el Asia Central se convierte en el lugar más importante en
energéticos, lo cual ayuda a esclarecer su relación con los sucesos del 11 de
septiembre que han derivado en la invasión de Afganistán, con resultados más
catastróficos que los hechos de Nueva York y Washington; hasta ahora el mundo
no ha recibido una prueba clara sobre los “hechos”, ya que los Estados Unidos
tendrían que explicar la importancia del gasto militar, la elevación de la
popularidad de Bush, la forma de recuperarse de la recesión económica,
principalmente.
La
doctora Campos indicaba que “la única prueba que existe sobre la guerra en Asia
y su relación con el 11 de septiembre del 2001 es la importancia energética de
Asia Central, razón de la invasión a Afganistán y una futura invasión a Irak”.
Sobre las estructuras ya existentes para la explotación de los energéticos en
el Asia Central, recordaba las cuatro vías de explotación: vía Rusia, vía
Chechenia, vía China y vía Unión Europea. Como punto culminante de su
participación, refería que el aumento del consumo de energía para los próximos
20 años en los Estados Unidos será de: petróleo 33%, gas natural 50%,
electricidad 45%, lo cual lleva a los Estados Unidos a jugarse en la invasión a
Asia Central su control unipolar. Y terminaba: lo que ocurra en la lucha por
los energéticos de Asia Central, será lo que dirija el rumbo del planeta.
La
participación del doctor Miguel García se dio en el mismo sentido que la
doctora Campos y agrega: “a partir de los hechos del 11 de septiembre del 2001
EU logró consolidar el nuevo orden petrolero global, que se inicia con la
Guerra del Golfo Pérsico; son dos procesos que ya estaban en marcha y que
convergen el 11 de septiembre, donde ahora el nuevo imperio es por donde pasan
todas las decisiones políticas, económicas, de financiamiento, sociales, de
derechos humanos, etc.”
Dentro
del área política, el doctor Miguel García menciona el posicionamiento de la
derecha en varios gobiernos del mundo: México, Italia, Francia, España,
Austria, Holanda, Rusia, Yugoslavia, entre otros. También mencionaba que con
los acontecimientos del 11 de septiembre se consolidan los grupos petroleros
con la derecha, ya que representan los elementos claves que ha culminado con la
invasión a Afganistán. Por último, el doctor García aventuraba la hipótesis de
que el 11 de septiembre “también golpea a la OPEP, donde México juega un papel
importante, ya que después de un conflicto de EU con Arabia Saudita, México
retiraba su embajada de dicho país”.
En
la participación del doctor Alfredo Jalife se tomaron en cuenta aspectos de
tipo económico. En este sentido, menciona: “los Estados Unidos son un país
tercermundista avanzado, ya que tiene una deuda externa impagable, cada
estadounidense al nacer tiene una deuda de 100 mil dólares, con una población
superior a los 400 millones de habitantes”.
Agregaba
que los acontecimientos del 11 de septiembre habían tenido serias repercusiones
en los derechos humanos y las libertades, ya que se entra en una nueva fase de
balcanización que es un proceso contrario a la globalización y que estos
acontecimientos son de mayor profundidad que los de 1989, también el doctor
Jalife mencionaba que “la caída de las torres gemelas de Nueva York de manera
metafórica, es la caída de las torres financiera y económica de los Estados
Unidos”.
En
sus variadas aportaciones, similares a las de la doctora Campos y el doctor
García, Jalife tocó el importante tema de la democracia.
Luego
de su exposición, los participantes aclararon varias dudas sobre el papel de
los energéticos en los acontecimientos del 11 de septiembre, abriendo el camino
para un mayor análisis sobre las políticas futuras en este rubro. A la vez,
abundaron sobre el tema de la democracia, al referirse a los artículos de
Samuel P. Huntington (El choque de civilizaciones
y La tercera ola de la democracia), y a la obra de Francis Fukuyama, El fin de la historia; el último hombre.
Huntington
mantiene, decían los ponentes, que a partir de la década de los 80´s se inicia
la tercera ola de la democracia y también analiza las olas anteriores así como
las olas contrarias, también habla del peligro que existe en un enfrentamiento
de tipo religioso. Por otra parte, Fukuyama sostiene que la forma capitalista
es la triunfadora y que la democracia liberal es la única forma de lograr el
desarrollo económico, político, cultural, etc. Su relación con los hechos del
11 de septiembre es sobre el constante discurso en nombre de la democracia que
el gobierno de los Estados Unidos refería a sus actos en el pasado, sin embargo
los hechos han arrojado el discurso de la guerra preventiva, aunado al
anterior.
Analizando
por partes se puede decir que los acontecimientos del 11 de septiembre han
mostrado los dos Estados Unidos que existen en esa nación. La primera nación,
conformada por la mayoría de la población que están más preocupados por la
recesión económica, población conformada por emigrantes europeos (pocos
realmente originarios de esa tierra), asiáticos, africanos, latinoamericanos
principalmente, quienes también han llevado la bandera de la democracia; por
otra parte, los Estados Unidos que son una minoría conformada por las grandes
empresas, los Estados Unidos que nada quieren saber de la democracia, de los
derechos humanos y que son capaces de cualquier cosa por mantener su hegemonía
económica, política.
Los
hechos del 11 septiembre han dado el pretexto adecuado para que los Estados
Unidos de las transnacionales apuñalen de muerte todo indicio de democracia,
empezando por su mismo territorio y se ven muy dispuestos a realizarlo en cualquier
parte del mundo.
Los
ponentes concluían: después del 11 de septiembre habría que pasar a una lectura
a fondo de George Orwell, solo por curiosidad y por cultura, quizá por ahí
alguien se haya inspirado para escribir la historia del nuevo orden mundial.
* Licenciado en Psicología de la FES Zaragoza,
UNAM
Cuestiones de
América Nº 11, Octubre-Noviembre de 2002
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