Cuestiones de América
Un
Año Después: ¿Más Cerca O Más Lejos De La Paz?
Jorge Arreaza
Montserrat *
El 11 de
septiembre de 2001 constituye una fecha imborrable para quienes, en cualquier
lugar del mundo, a través de los medios de comunicación, pudimos presenciar el
horror y la desesperación de semejante ataque terrorista. Nos atreveríamos a
afirmar que aún no hemos superado el impacto emocional, visual y humano de
aquella tragedia, real, pero aún inverosímil, que afectó directamente al pueblo
estadounidense e indirectamente al mundo entero. Definitivamente esa fecha es
un punto de inflexión en la historia contemporánea. No obstante, las reacciones
para impedir que hechos semejantes se repitan, se han dedicado más al ataque de
sus efectos, que a la transformación de sus causas. Hoy en día se desarrolla
una “guerra global contra el terrorismo”; en realidad es contra los terroristas
ya formados e identificados, mas no contra el terrorismo como un hecho social y
cultural, pues, lejos de tratar de entender el fenómeno para abordarlo integralmente,
lo que se hace es atacar sus consecuencias para detenerlo momentáneamente.
Según el Diccionario de la Real Academia Española,
por Paz se entiende la “situación y relación mutua de quienes no están en
guerra”, mientras que otra de sus acepciones la explica como “ virtud que pone
en el ánimo tranquilidad y sosiego, opuestos a la turbación y las pasiones”.
Por su parte, la primera acepción del adjetivo “violento”, se define como algo
“que está fuera de su natural estado, situación o modo”. De estas definiciones
podemos inferir que la paz es el estado natural del universo y sus seres, y que
cualquier alteración de ese estado se traduce en violencia. Démonos cuenta cómo
con la simple búsqueda del significado de estas palabras podemos concluir que el
ser humano es armónico por naturaleza, y que los conflictos individuales,
sociales e internacionales, no son más que una tergiversación, una
perturbación, de nuestro verdadero ser. Ante el terrorismo la pregunta es: ¿Qué
lo ocasiona? Un terrorista no nace terrorista, se hace terrorista. ¿Qué lo
lleva a tomar el camino de la violencia? He ahí la respuesta que debemos
hallar. Los descendientes de los terroristas, sus allegados, seguirán
probablemente el camino de sus parientes, de no producirse una comprensión y un
análisis profundo de las causas, los orígenes y las fuentes del terrorismo.
No sentimos que esas respuestas se estén buscando,
por el contrario, se ignoran. Un efecto inmediato ha sido que toda fuerza
insurgente pueda ser calificada hoy como terrorista: guerrilla, paramilitares,
grupos armados, grupos campesinos y hasta partidos políticos. El terrorismo ha
resucitado la teoría de la Seguridad Nacional de los EEUU, alejándonos de un
mundo pluripolar y poniéndonos al borde de un unipolarismo de consecuencias
impredecibles. Aquellos ataques mostraron, por una parte, la debilidad de los
sistemas de seguridad de EEUU; por otra, la crueldad y el odio de los
terroristas del medio oriente hacia EEUU; y por otra, el belicismo básico que
han ofrecido como respuesta. Estos métodos los llevarán a deshojar la planta, y
no a abordar el problema desde sus raíces.
Quienes creemos en la posibilidad de un mundo justo
y equitativo, no nos podemos dejar llevar por soluciones efectistas. Quienes
responsablemente creemos en un futuro de paz y respeto intercultural, debemos
insertarnos en los fenómenos sociales y hallar sus razones, sus motivos, sus
circunstancias. Por supuesto que hay que tomar medidas para evitar ataques
terroristas y tratar de neutralizar a los responsables por cualquier vía. Pero
¿eso justifica, por ejemplo, que se
pretenda bombardear países, capitales, poblaciones, para derrocar un régimen de
gobierno presuntamente terrorista? ¿los llamados “daños colaterales” donde
decenas de miles de personas pierden la vida en las operaciones antiterroristas
de EEUU y sus aliados pueden ser avalados por la coyuntura actual? ¿no es ese
otro tipo de terrorismo? Ya entendemos por qué EEUU se rehúsa a estar bajo la
jurisdicción de la recientemente creada Corte Penal Internacional.
J.F. Kennedy, advertía cuando apenas era Senador, a
principios de los 60, que la percepción de los EEUU en el mundo árabe era muy
negativa, que la cultura estadounidense en esos países era vista como algo que
venía a tergiversar sus valores y advertía sobre la necesidad de hacer algo
para revertir esa visión. Sin embargo, poco han hecho los Estados Unidos para
modificar en los últimos 40 años esa realidad. Es más, hoy en día, con las
respuestas belicistas y consumistas, no hacen más que arraigarlas en el mundo
islámico y otras regiones del mundo en desarrollo.
Hay muchas voces en el escenario mundial que han
coincidido con este mensaje. El nieto del Mahatma Gandhi, heredero de su visión de la no violencia,
Arun Ghandi, nos ofrece la siguiente consideración,
que coincide con las ideas antes
expresadas:
“La no violencia es también no juzgar a las personas tal como
pensamos que son, es decir, un asesino no nació asesino; un terrorista no nació
terrorista. Las personas se vuelven asesinos, ladrones o terroristas, a causa
de las circunstancias y de las experiencias vividas. Matar o encerrar a los
asesinos, ladrones, terroristas o similares, no hace que el mundo se
desembarace de ellos. Por cada uno que matemos o encerremos, crearemos otro
centenar que tomará su lugar. Lo que necesitamos hacer es analizar sin
apasionamiento cuáles son las circunstancias que crean tales monstruos y cómo
podemos ayudar a eliminar esas circunstancias, no a los monstruos. La justicia
debería significar reforma y no venganza “.
Hoy sabemos que el terrorismo puede ser implacable.
También sabemos que acecha a lo largo y ancho de todo el globo. Hoy, los
Estados Unidos se convierten en un policía supranacional, amenazando con
intervenir dónde ellos lo consideren necesario para proteger sus intereses.
Hoy, quizás más que hace un año, nos alejamos de las soluciones estructurales
al flagelo del terrorismo, del diálogo sincero entre las civilizaciones, del
respeto por las creencias y principios de los demás, en síntesis, nos alejamos
de la paz.
*
Profesor de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV, Caracas. Correo: jorgearreaza@cantv.net
Cuestiones de América Nº 11, Octubre-Noviembre de
2002
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