A un año del 11 de septiembre
Entrevista a Isaac Bigio en La Patria
En
el carnaval de Oruro tarde o temprano se puede descubrir quien se pone la
máscara del oso o el diablo. Sin embargo, la danza de los servicios de
inteligencia es muy compleja.
Pedro Glasinovic V. *
Los
servicios de inteligencia de Estados Unidos, tenían conocimiento sobre un
eventual ataque terrorista a objetivos como podían haber sido las torres
gemelas del World Trade Center (Centro Mundial de Comercio) de Nueva York, sin
embargo, parece, que no hicieron lo suficiente para evitarlo.
De
acuerdo a Isaac Bigio, columnista de LA PATRIA, con sede en Londres, da la
impresión que las agencias de inteligencia estadounidense, dejaron pasar esta
alerta, para empujar a que la propia población pidiera la guerra y el
intervensionismo. **
Después
de aquel fatídico 11 de septiembre del 2001, el equilibrio mundial cambió
definitivamente y Estados Unidos se cree ahora, con el derecho de intervenir e
imponer soluciones militares a los conflictos internos de otros países.
El
ataque fundamentalista a las torres gemelas fue el gran motivo que Washington
esperaba para atacar a Afganistán, uno de los países, sino el más pobre, del
planeta que, curiosamente, tiene muchas similitudes con el nuestro.
Además,
esta línea dura también se aplica a lo que EE.UU. llama su ‘patio trasero
(Latinoamérica). Bush, no quiere saber nada de conciliar con los cocaleros,
quiere la erradicación forzosa por eso, las declaraciones del ex embajador
Manuel Rocha, contra Evo Morales, no fueron un disparate del funcionario.
Este
y otros temas son abordados por Bigio en un entrevista exclusiva con LA PATRIA:
LA
PATRIA (LP).- ¿Los atentados del 11 de septiembre del 2001, cómo afectaron al
equilibrio mundial y al proceso de dominación estadounidense?
ISAAC
BIGIO (IB).- Afectaron bastante. Por una parte se demostró la debilidad de la
seguridad interna de la mayor potencia militar de la historia. Por otro lado ha
servido de justificativo para aumentar el presupuesto bélico de EE.UU. y para hacer
que la estrategia central de Washington se convierta en una línea dura contra
todos aquellos países o movimientos contestatarios que pueden ser acusados de
terroristas o maléficos.
A
partir de la cruzada anti-terrorista global no sólo se ha invadido Afganistán
sino que se han venido imponiendo soluciones militaristas ante los conflictos
como Palestina, Colombia o el País Vasco.
LP.-
¿Es cierto que la CIA y otras agencias del gobierno de Estados Unidos, tenían
conocimiento sobre lo que podría ocurrir?
IB.-
Eso es discutible. Muchos servicios de inteligencia alertaron a la CIA que
grupos fundamentalistas islámicos planeaban atacar blancos estadounidenses con
aviones secuestrables. Las torres de Manhattan fueron un blanco que previamente
atacó Al Qaeda. La CIA se excusa diciendo que tanta era la información expuesta
que les era difícil colarla. Para otros sectores de los servicios de
inteligencia sabían de ello y lo dejaron pasar para empujar a que la propia
población pidiera guerra e intervencionismo.
En
el carnaval de Oruro tarde o temprano se puede descubrir quien se pone la
máscara del oso o el diablo. Sin embargo, la danza de los servicios de
inteligencia es muy compleja. Se sabe que bin Laden inicialmente fue entrenado
por la CIA y que luego se rebeló contra ésta. Sin embargo, muchas sorpresas
podrán darse en el futuro. No descarto la posibilidad que un sector de la
extrema derecha estadounidense haya dado luz verde a grupos fundamentalistas
para sacar provecho de ello. Por el momento todo eso pertenece al reino de las
conjeturas.
LP.-
Por qué Estados Unidos están tan interesados en tener una base político-militar
en Afganistán, ¿Qué gana con ello?
IB.-
Este país no tiene mayores riquezas. Lo importante es su rol estratégico. A su Oeste
está Irán e Irak (dos de los ‘tres ejes del mal’ de Bush). A su Este está la
India y Pakistán disputándose las montañas cachemiras, casi adyacentes a las
afganas. A su Norte está el Asia central que recién hace 10 años se ha abierto
al mercado y se ha separado de Moscú ofreciendo ricos yacimientos de oro negro.
LP.-
¿Que posibilidades reales de resistencia tiene la guerrilla afgana frente al
poderío militar de EE.UU.? ¿Será una lucha a largo plazo? o, ¿esa resistencia
no es tal?
IB.-
No creo que haya una resistencia única. Hay diversos grupos. Los talibanes y Al
Qaeda no son lo mismo. Están los pashtúes de Hekmaytar, quien hasta 1991 fuera
el favorito de la CIA, y luego EE.UU. prefirió que los talibanes le derrotasen.
El actual gobierno de unidad nacional de Karzai es una ‘juntuchaí’ (coalición
sin principios). No me cabe duda que diversos caudillos militares que están con
o alrededor de éste acabarán guerréandose entre sí. Existe la posibilidad que
Irán empuje a sectores cercanos suyos a pugnas con Karzai y los elementos mas
pro-estadounidenses. Existen también sectores civiles que quisieran que las
mujeres y los sindicatos cumplan algún peso.
LP.-
¿Cuál el balance de la guerra librada por Estados Unidos contra el país más
pobre del planeta? ¿Qué se ganó? ¿Qué se perdió?
IB.-
Afganistán es uno los territorios más empobrecidos del globo y lleva, además,
un cuarto de siglo en guerra.
EE.UU.
no logró dar con Bin Laden o Mula Omar. Tampoco ha logrado erradicar el llamada
terrorismo musulmán, el cual, además, ha crecido en Palestina, Cachemira y el
sudeste asiático. El nuevo gobierno afgano se basa en una ‘llajua’ (salsa
picante altiplánica) donde aparecen mezclados y combinados criminales de guerra
que han guerreado entre sí. En cualquier momento ésta salsa picante afectará no
sólo el paladar de quienes la crearon.
Por
otro lado, Bush se tornó un presidente popular. EE.UU. logró eludir la agenda
social de los movimientos anti-globalizantes para priorizar la cruzada
anti-terrorista. Washington ha encabezado la mayor coalición militar de la
historia y ha creado una doctrina que le permite entrar a cualquier país. Si
James Bond tiene licencia para matar, George Bush hijo quiere tener licencia
para intervenir donde quiera.
LP.-
¿Cuáles las perspectivas de un ataque contra Irak?
IB.-
Bush necesita ello y hay avanzados planes al respecto. El problema es que, a
diferencia de la guerra afgana, Europa y los países árabes no le avalan. No
existe ninguna ligazón entre Husein y Al Qaeda o con acciones militaristas
islamistas. El hecho que Hussein sea un dictador no justifica, para varios
países occidentales, la intromisión armada pues ello se podría aplicar a muchos
países. EE.UU. quiere bombardear Irak para dar con Hussein mientras ha
permitido que Pinochet sea liberado o Banzer haya llegado a la presidencia
boliviana.
Dentro
de los republicanos hay mucha polémica. Kissinger respalda a Bush afirmando que
EE.UU. puede ir sólo si así lo desea pues tiene la capacidad de aplastar a
Hussein. Para algunos asesores de Bush padre, si EE.UU. se mete sin una fuerte
coalición internacional hay el riesgo que el tiro salga por la culata.
LP.-
¿Existe alguna relación entre las guerrillas colombianas y los procesos de paz
en el País Vasco e Irlanda?
IB.-
Si, en ambos lugares hay movimientos guerrilleros afines y relacionados entre
sí. Lo que ambos quisieran sería un proceso de integración en el sistema a
condición que se les concedan algunas reformas. Mientras que en Irlanda se ha
permitido que el partido ligado al IRA se haya convertido en la principal
fuerza legal de los católicos y que haya llegado a detentar un quinto del
gobierno y la alcaldía capitalina, en el País Vasco y Colombia se ha impuesto
la línea halcona de Bush que busca la persecución y la represión.
LP.-
¿Es inminente el peligro de una guerra nuclear entre India y Pakistán?
IB.-
Dudo que por el momento cualquier estado se atreviese a disparar un arma
atómica contra seres humanos. Ello podría generar el estallido de una bomba
atómica humana de protestas a nivel mundial. Sin embargo, en la región de la
tierra donde podría darse esa locura, sería entre estos dos países que están
entre los más superpoblados y pobres que hay.
LP.-
¿En qué afecta el 11 de septiembre a Bolivia y Latinoamérica?
IB.-
No olvidemos que al sur de EE.UU. está su ‘patio trasero’. Al reforzar la línea
dura se lo hace también en relación a Latinoamérica. Bush no quiere saber nada
de conciliar con los cultivadores de coca. Quiere la erradicación forzosa y la
arremetida total en Colombia. Las declaraciones del embajador Rocha contra
Morales no fueron un disparate de un funcionario. La actual administración
republicana no podría aceptar un gobierno contestario como el que podría haber
sido el de Evo Morales. Al haber priorizado la solución militar sobre la social
a los problemas del mundo, EE.UU. fue presionando a Argentina para que haga aún
más ajustes y eso no hizo mas que producir una explosión social.
Por
otro lado, el crecimiento de sentimientos de oposición a la injerencia
norteamericana y a la globalización, se están traduciendo en un avance de
partidos de izquierda y centro-izquierda en diversos países sudamericanos. En
Bolivia la sorpresa fue el MAS pero en Brasil puede ganar Lula.
LP.-
¿Hay alguna relación entre Bolivia y Afganistán?
IB.-
Aunque ambos países estén separados en 2 rincones contrapuestos del planeta y
sus culturas, creencias y lenguas sean irreconocibles, sí existe cierta
relación. Ambos son países montañosos, mediterráneos, multiétnicos y
empobrecidos. En los dos hay grandes cultivos de plantas que son usadas en la
industria narcótica. La coca y el opio han llegado a transformarse en la
principal fuente de exportación. En Afganistán y Bolivia la mayor fuente de
divisas apunta a ser el gasoducto hacia el océano, en cuya construcción ha estado
involucrada una misma multinacional: la PAE.
En
Bolivia la intervención armada estadounidense nunca ha sido total y se ha
centrado en la DEA. Bolivia estuvo divida entre caudillos guerreros en su
primer siglo de vida. Desde 1978 en adelante mientras Afganistán se ha
desangrado en guerras, en Bolivia se ha iniciado un régimen demo-parlamentario
que en las últimas 2 décadas no ha sido interrumpido. La protesta en Bolivia se
ha canalizado a través de los sindicatos y las calles. Esta cuenta con muy
fuertes organizaciones sociales.
* Entrevista hecha por Pedro Glasinovic,
director de La Patria, subdecano de la prensa diaria boliviana, a Isaac
Bigio. Apareció en el Dominical previo al 11 de septiembre. Glasinovic es
periodista y jefe de redacción de La Patria.
** Isaac Bigio, colaborador regular de Cuestiones de América, es un analista
internacional formado en la London School of Economics & Political
Sciences. En ésta, considerada la principal universidad internacional
especializada en ciencias sociales, él ha obtenido grados y postgrados en
Historia y Política Económica, así como también ha venido investigando y
enseñando. Se encuentra escribiendo un libro sobre la revolución boliviana de
1952. Su especialidad son países en conflicto y transición entre distintos
sistemas sociales. Ha llevado cursos y seminarios en el Instituto Europeo, la
Escuela de Estudios Asiáticos y Orientales, la Escuela de Estudios Eslávicos y
Europeo Orientales así como en otras dependencias de la Universidad de Londres.
Es uno de los analistas que habla castellano o portugués con mayor conocimiento
de las guerras en Afganistán, el Medio Oriente o los Balcanes. Sus artículos
han sido publicados en más de un centenar de medios en 5 continentes. Es
columnista regular de El Comercio (Perú y Ecuador), LA PATRIA (Bolivia), El
Panamá América, Canal 40 (México), Noticias (Reino Unido), La Opinión (EE.UU.)
y otros diarios. Colabora con la BBC, CNI, Canal N, Radio Progreso y diversas
emisoras de radio y TV. Sus escritos son difundidos por medios afiliados al
ALAI, Adital, al Grupo de Diarios de América y a otras redes de prensa. En 1998
obtuvo 2 Premios significativos: El de la Excelencia de Dillons-Waterstone (la
mayor librería británica), y el E.H. Carr del Departamento de Política
Internacional de la Universidad de Gales, Aberyswyth (el primer departamento de
dicha disciplina en el mundo).
Cuestiones de
América Nº 11, Octubre-Noviembre de 2002
Regresar a la Página Principal...